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Un ardiente estreno 3

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Hola de nuevo, soy Irene, mi tío, mi hermoso tío me tiene muy caliente. Mi plan estaba dando resultado, empecé a usar unos diminutos shortsitos que dejaban ver muy sutilmente la parte final de mi culito y cuando subía la escalera él se me quedaba mirando, primero lo hacía escondido hasta que...

Una tarde que estaba ayudándole a la tía a tender la ropa mientras ella tallaba a mano la ropa en el cuartito de lavandería él se me acerco miró directamente a  mis erguidos pechos y sin más, ni más, elogió mis tetas y dijo que le encantaría mamármelas, no supe que contestar todo me dio vueltas y esa noche no dormí pensando en él y masturbándome de lo lindo, al otro día me le aparecí llegando del trabajo, al verme me saludo y sonrío, pregunto por la tía, le dije que había ido a hacer las compras, me miró fijamente a las tetas y dijo al fin solos y yo súper húmeda lo rete, diciéndole que eran sólo promesas, me invito a pasar a su recamara, lo cual acepté tenía temor pero mi calentura era mayor, entramos y de inmediato se apodero de mis pechos, los masajeó y libero de la blusa y el sostén, para acariciar, lamer y chupar, con lo cual yo daba de gritos, pues nunca había sentido unos labios sobre mis pechos, hizo que me viniera dos o tres veces y luego me fue quitando la ropa, hasta dejarme desnuda.

Acarició todo mi cuerpo, lamió mis nalgas y luego miró mi virgencito bizcocho, que ya estaba todo empapado, a esa altura podía hacerme lo que quisiera, me tenía a sus pies, de pronto saco su enorme verga, yo no tenía experiencia, pero ansiosa la acaricié  y mamé como pude, tratando de complacerlo, el me tomo de los cabellos con fuerza y se masturbó, disparando un espeso y caliente chorro de leche, mis majillas estaban coloradas, como tomates y me ordenó que me tragara y limpiara su verga, obedecí y me encantaron su olor y su sabor. De pronto me di cuenta de la hora y salí corriendo, pues la tía no tardaría en llegar, me encerré en mi cuarto para acariciarme y masturbarme de lo lindo.

El juego de enseñarle mis encantos dio resultado y ahora con más razón lo practicaba con él, tanto en su casa como en la de mis padres, siempre buscando la ocasión de provocarlo, de excitarlo al grado de perder los sentidos, mientras yo gozaba al máximo torturándole, me sentía muy caliente, cada vez que lo descubría con esa mirada llena de pasión y deseo recorrer mi cuerpo, pendiente a cualquier movimiento mío siempre esperando a ver que vista le iba a regalar yo, siempre con su verga parada y tratando de ocultar su excitación, no saben que placer tan intenso saberse tan deseada, sentir la mirada cachonda de un hombre posándose en tus pechos en tus piernas, nalgas y culo, miradas calientes, intensas que te excitan que te encienden y te hacen sentir tan caliente que quisieras que te tomara ahí mismo y te hiciera el amor salvajemente y te empiezas a chorrear en ese mismo instante.

El esperaba pacientemente a ver cuándo le enseñaba un poco más de lo que el generoso escote de mí blusa le permitía ver, a mis constantes distracciones para mostrarle la profundidad oculta debajo de mi falda, mostrarle la intimidad de mi sexo pues no llevo pantaleta o agacharme coquetamente para enseñarle mis nalgas, mi culo, eso lo estaba volviendo loco de placer  y deseo, en ocasiones cuando nos encontrábamos en la cocina o el corredor de la casa, aprovechaba para pasarle mi trasero por su miembro, o se lo acariciaba por encima del pantalón y el cuándo podía me agarraba el culo, las nalgas o se repegaba a mis pechos.

Una vez en una reunión durante la cena me senté junto al tío, él estaba en la cabecera de la mesa platicando animadamente con todos tomando la copa y haciendo bromas, espere a que todos estuvieran un poco tomados, para llevar a cabo un nuevo juego, pase por debajo de la mesa mis manos alcance sus piernas y acariciándole suavemente me fui acercando a su miembro, él al notar esto de un salto metió la silla debajo de la mesa, acercándose a mí, su entrepierna quedo debajo del mantel, cuando al fin alcance su verga, se la apreté sobre el pantalón y la fui acariciando sintiendo como le iba creciendo y se le ponía duro, mientras el trataba a toda costa que nadie se diera cuenta de lo que pasaba debajo de la mesa, yo seguía con mi labor, lo tenía loco de placer, los nervios lo traicionaban de vez en cuando, yo disfrutaba verlo sufrir, verlo perder los sentidos, tratando de contener los  gemidos, conteniendo el aliento y sonriéndole a todo el mundo para no ser descubierto, entonces le solté la verga solo para bajarle el cierre pero tuvo que ayudarme ya que yo estaba batallando aprovecho para sacarlo de su calzoncillo con una mueca en su rostro de alivio.

Seguramente su verga tenía un buen rato pidiendo salir de su prisión causándole dolor, discretamente eche una mirada rápida a ver como se le había puesto, le mire la verga llena de orgullo y satisfecha comprobé que se le hincho al máximo y lucía un color rojizo, palpitaba, parecía que iba a estallar, el tío me miro con ojos suplicantes, no sé si era para que lo dejara en paz o para que no lo dejara a medias, le sonreí al mismo tiempo que se la agarre con el puño cerrado, con el dedo pulgar le fui dando suaves masajes en el glande apretándosela con el puño, empecé a subírsela y bajársela suavemente para luego acelerar el ritmo, pensé que todos se iban a dar cuenta pero comprobé que nadie me veía, sentí como su verga empezó a latir más fuerte, entonces tome un vaso vacío y cuando su leche salió disparada deposite toda la que pude en el vaso, el tío con una cara de angustia y de placer respiro aliviado, tome el vaso con una buena cantidad de su semen y espere al momento apropiado para bebérmela delante de él, el con una mirada incrédula miraba como dejaba resbalar un poco de semen entre mis labios, lo deje tan caliente que en la noche se desquito con la tía, según escuche desde mi cuarto como gemía ella seguramente gozando de una cogida salvaje, pensé dentro de mí que pronto sería yo la que estuviera gozando con esa verga dentro de mí.

 

Algo me dice que ya pronto me va a cumplir mis deseos.

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