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El enorme pene del swinger partió a mi mujer y casi a mí

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Con mi esposa siempre hemos sido un poco pervertidos, miramos pornografía juntos y nos llamaba la atención el mundo swinger. Pasaron años hasta que nos aventuramos a un club swinger en nuestra ciudad, los primeros pasos fueron solo mirar, bailar, beber, disfrutar del espectáculo más que nada.

Pasado el tiempo, creo que unas 10 visitas al club, que decidimos tener sexo frente a otras parejas, nuestra primera vez siendo mirados fue espectacular, podíamos sentir como las miradas veían nuestros cuerpos estremecerse, cada penetración hacía que los hombres la desearan más, ella gemía sintiéndome dentro, dimos un gran espectáculo cuando al acabar ella me ofreció su boca, la llené de semen y se tomó cada gota que lancé a su cara, el público aplaudió, ya éramos rockstars en el club, todos nos ofrecían tragos y aplaudían cuando pasábamos cerca de ellos.

A la semana siguiente volvimos a asistir, esta vez, una pareja se nos acercó: "los vimos la semana pasada, estuvieron maravillosos", nos sentimos muy bien con sus palabras, nos invitaron tragos y pasamos gran parte de la noche conversando y tomando alcohol. Estamos solo los cuatro, las demás parejas y solitarios nos miraban pero no se atrevían a hablarnos, nos hicimos grandes amigos swingers y por varias semanas "actuamos" cada pareja por separados.

Ellos eran mayores que nosotros, Ana y Juanjo. Se notaba que eran de un estrato social mas alto que el nuestro, pero nos sentíamos como amigos de toda la vida, ella una mujer de mediados de 40, con grandes pechos naturales y un trasero tallado a mano, mi esposa y yo llegamos recién a los treinta, ella tiene un cuerpo angelical, senos moderados pero perfectamente redondos, un trasero perfecto, con un marcado agujero por todo el sexo anal que tenemos, yo fui bendecido con una gran herramienta, 21cm, gruesa y con venas muy marcadas. El esposo de la pareja amiga un hombre de unos cincuenta años, cuerpo tonificado y un gran pene ancho, de unos 18 centímetros de largo, con tronco ancho y cabeza terminada en punta.

Pasaron los meses y por fin nos quedamos de acuerdo, íbamos a hacer intercambio, pero en privacidad, nos juntamos en su casa, una casa hermosa, de campo, con muebles en madera y una habitación enorme, recuerdo haber pensado que caía mucha gente en esa cama. Comenzamos con algo suave, cada pareja en un extremo de la cama, haciendo sexo oral en posición 69, luego pasamos a la penetración, sin la gente que mirara, las mujeres se dieron la libertad de gemir, podía sentir los gemidos de Ana, casi podías sentir como Juanjo introducía su pene en la hermosa y (por lo visto) apretada vagina de Ana.

Juanjo también emitía gemidos, me desconcentraban, pero seguía dándole a mi mujer, comencé a partir su ano con fuertes arremetidas, luego de casi una hora de sexo brutal, decidimos intercambiar parejas. Ahora lo sabía, Ana era muy apretada, apenas podía entrar mi pene, le estaba propinando penetradas violentas cuando noto que Juanjo me miraba darle a su esposa, se sentía que estaba duro, sus ojos estaban clavados en mi pene, lo volvía loco ver como entraba y salía de la vagina de su mujer, estaba sudando.

En un momento siento como la mano de Juanjo comienza a tocar a su mujer, yo le daba fuerte y el comenzó a mover su mano hasta llegar a su culo, estaba a 5 cm de mi, de un momento a otro me toca los pectorales, era la primera vez que un hombre me tocaba en forma sexual, eso hizo que mi pene se hinchara, su mujer gritó al sentir que la penetraba hasta el fondo, pude sentir el fondo de su vagina. Al levantar mi mirada Juanjo me estaba mirando a los ojos, le encantaba que le diera a su mujer.

Juanjo y mi mujer estaban en cuatro junto a Ana y yo en la misma posición, Juanjo saca el pene de la estrecha vagina de mi mujer, me toma el brazo y me hace agarrar su pene y me dice "puedo darle en el culo?" a lo que yo, ensimismado por tener ese enorme miembro en mis manos solo atiné a mover mi cabeza para decir que si, acerqué su miembro enorme al culo de mi esposa y comencé a introducirlo, Juanjo gemía y mi esposa gritaba de placer, comencé a acariciar sus enormes y peludas bolas mientras entraba en el culo de mi amada, con cada metida podía sentir como se hinchaba, su erección era inmensa, no aguanté mas de placer y acabé dentro de su mujer, dejé sus entrañas llenas de un semen caliente que chorreaba por sus piernas, Ana se voltea y abre sus piernas, con mi mirada le da la instrucción a su marido y Juanjo comienza a lavar mi semen directo de la vagina de su esposa, todo sin dejar de perforar a mi mujer, no deja ninguna gota de mi semen, se lo traga completo.

Mi esposa grita de placer, acaba y sus piernas comienzan a temblar, mientras yo, aún estaba duro y le ofrezco el pene a mi mujer, ella lo lame y logra calmar mi erección, Juanjo acaba sobre la cara de mi mujer, ella aun con mi pene en su boca comienza a lamer el semen que cae sobre mi miembro, todo termina y las mujeres pasan al baño para asearse, me quedo solo con Juanjo

No podía dejar de mirar el enorme y grueso pene de Juanjo, siento como mi pene comienza a erectarse de solo mirarlo, me da algo de vergüenza, Juanjo lo nota y comienza a masturbarse frente a mi, su pene secreta un poco de líquido, lo toma con la punta de sus dedos y me los mete a la boca, yo no podía creer lo que estaba haciendo, pero mi lengua comenzó a moverse alrededor de sus dedos, entre cierro los ojos y saboreo su miembro en mi lengua, él quita los dedos, vuelve a tomar un poco de líquido pre seminal y lo coloca suavemente en mi ano, pude sentir como se dilató, con un leve movimiento de pelvis hice entrar un poco sus dedos, sentí el líquido dentro de mí, deseaba que fuese su pene, me mira a los ojos y me dice "a la próxima, me voy dentro de ti", casi pude acabar cuando lo dijo, miré su pene y estaba duro nuevamente, el mío también. Creo que la próxima junta va a ser mas entretenida.

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