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Follada otra vez (7)

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Hola amiguis. El otro día iba saliendo del gym. Había tomado un baño de vapor y fui a pasear al centro del pueblo. Me encontré a un amigo, J., al verme se aproximó y me dijo al oído, -te ves radiante, ¿también te lavaste el entresijo?- Yo me quedé mudo, pues iba con ropas de hombre y no había comentado con J., de mis preferencias.

Rápidamente reaccioné y le dije con voz un poco amariconada –Ay, ¿para qué quieres saber? J., sonrió maliciosamente y poniendo una mano en su entrepierna, dijo –Pues, porque quisiera clavarte por el ano- Yo me hice la ofendida y dije -¿Qué me la quieres meter ahora mismo? Eran como las 12 del día y pues, yo acostumbraba hacer mis cositas de maricona por las noches.

Él me tomó suave de los hombros diciendo, -Sí, ando bien caliente cariño, vamos a mí departamento-, que estaba cruzando la plaza. Pensé, ¡Vaya! ¿Por qué no? Parece que ya sabe. Nos encaminamos y al llegar de inmediato me abrazó por detrás poniendo su miembro en mi trasero. Puse mis manos atrás sobre su pene y lo palpé, era bastante grueso y grande.

Entonces, quité las manos y empujé mis nalgas hacia su bulto viril. Empezó a sacarme la ropa, yo debajo traía brassiere y tanga, al verme sonrió ampliamente diciendo, ¡Lo sabía, eres una putita y te ves de maravilla con esa ropita de nena! Al escucharlo me excité como loca y me puse de rodillas frente a él, le bajé el pantalón y la trusa, saltó un hermoso miembro semi-erecto, lo tomé con ambas manos y le planté un beso en la cabeza, le pasé la lengua y abriendo la boca me lo metí todo.

Su pene de inmediato se puso duro, grueso e hinchado, era una delicia de verga, así que la mamé con gran placer, pajeándola al mismo tiempo. Se la chupé como si fuera el más delicioso caramelo, le apliqué las mejores técnicas mamatorias y adoré su miembro como si fuera la diosa Verga durante unos 15 minutos. Se le empezó a escurrir de precum, lo cual, me encanta y le lamí el glande con fruición.

Entonces, me incorporé y le pregunté con la voz más coqueta y maricona que pude, -Ay, papi, ¿cómo quieres que me ponga?- Rápido dijo que de perrita. Pasamos a la alcoba, me desnudé casi por completo dejando la tanga puesta y el brasssier con los tirantes caídos a medio hombro, y me le puse en cuatro sobre la cama. Me preguntó que si se ponía condón o que si la quería a pelo, le dije –como quieras papi, sólo ¡Penétrame ya!-

Puso su fierro de carne en la entrada de mi botoncito de amor y escupió sobre él, me introdujo primero sólo la cabeza. Luego, me la empezó a clavar poco a poco toda hasta que sentí su vello púbico rozando mis nalguitas de zorra trans. Yo gemía de placer como una loca, primero con discreción, pero cuando empezó el saca y mete a subir de ritmo, me explayé y mis gritos eran de verdadero delirio de putita siendo clavada por una hermosa polla.

Me cogió y recogió durante unos 15 o 20 minutos, que me parecieron unos segundos de paroxismo erótico, no quería que terminara, deseaba que me poseyera para toda la eternidad, quería sentir su enorme y gruesa verga abriéndome el culo y mis pliegues interiores.

Finalmente, aumentó su velocidad de perforación y danto un grito ronco de macho explotó dentro de mi ano. Sentí como si fueran varios litros de semen o eso deseaba, me fascinaba su esperma que llenaba mi intimidad y buscaba penetrar mis entrañas para preñarme. Era una verdadera delicia y me sentí feliz, apretaba los músculos del recto para aprisionar ese miembro.

Pasados unos minutos su pene empezó a ponerse flácido y me la sacó. De inmediato, se escurrió su semen por la zanja de mi culo y hacia las piernas, nos dejamos caer de costado en la cama. Me abrazó y me plantó un tierno beso en mis hombros, me sentí muy mujer y muy puta, me levanté y me despedí poniéndonos de acuerdo en que habría varias repeticiones de esas sesiones de sexo.

Ciao amiguis, espero les guste y se hagan muchas pajas leyéndome. Bye!

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