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La ciega y su madre

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Hola a todos, esto que les voy a relatar es algo que pasó realmente, y por tal motivo voy a cambiar los nombres de las personas, ya que el mundo es un pañuelo y podrían ser fácilmente reconocidas.

Yo trabajo hace unos años en las oficinas de un lugar público y por tal motivo las tareas son variada y a veces en cantidad, por lo que para alivianar un poco, de otro lugar enviaron a una chica nueva, ella es ciega, ya que siempre me dice que no le diga "no vidente" que si condición es ciega, la verdad no sé cuál es la diferencia, pero la respeto, yo la conocía de varios años atrás en los que habíamos trabajado juntos, pero casi no teníamos relación, así que coincidimos nuevamente en este lugar.

Ella es diez años menos que yo, conozco a casi toda su familia, pero con la que tenía más afinidad era con su hermana que tenía mi edad y con la que fuimos juntos a la escuela, en estos momentos ella estaba en pareja con un muchacho que era de las mismas condiciones, "ciego", y tenía hijos de otra pareja, vivía bastante alejada del lugar, pero su madre vivía a cien metros de la oficina y le cuadraba los hijos mientras ella trabajaba, yo no congeniaba mucho con ella, y tampoco me sentía atraído ya que era una chica normal, casi sin ningún tipo de curvas, a comparación de su madre que a pesar de sus años, era de gran porte, con curva y bonita cara, se ve que de joven fue muy hermosa mujer.

Como estábamos los dos en la misma oficina, ella se encargaba de atender el teléfono exclusivamente, por su condición, la madre venía a traerle la comida, y así fue como empezamos a tener más diálogo, yo trataba de poner un poco de distancia ya que veía que era una persona muy absorbente y como decimos en argentina, muy tóxica, por la forma de tratar a su pareja, pero se me dificultaba, ya que no quería que se lleve nada por delante y su celular que está adaptado para hablar, me volvía loco.

Después de un tiempo y ya más entrado en confianza charlábamos de todo, y me comentaba lo mal que se llevaba con su pareja, yo la entendía, ya que al estar con la misma condición que ella, era muy difícil para ambos llevar una vida normal, su mamá también la pasaba mal, ya que todas las frustraciones de su hija se las descargaba con ella, y ambas me habían tomado a mí como su cable a tierra, y me comentaban todo, cada cual por su lado, con Mariela (que así voy a llamar a mi compañera) ya teníamos la confianza de hacernos chistes y compartir cosas, charlamos mucho y le doy cada tanto consejos para que esté mejor con su pareja y su madre.

Uno de los tantos días llega al trabajo con cara de tristeza, cuando le pregunto que le pasa, me cuenta que se separó y que su pareja se fue de su casa, trate de contenerla como pude, ya que era una situación fea por la que estaba pasando, su madre Elsa (que así la llamaré) venía más seguido a ver cómo se encontraba, en los horarios que los hijos entraban en la escuela, a medida que pasaban los días el ánimo de Mariela iba mejorando, y después de un tiempo ya estaba todo mejor.

Uno de esos días ella llega como siempre al trabajo y me comenta que ella y su mamá querían que vaya a cenar a su casa, ya que yo estoy siempre cuidándola, medio con dudas acepte, ya que yo salgo tarde, pero quería que no pensaran que despreciaba la invitación, así que llegado el día, cuando termino mi trabajo voy a la casa de Elsa, cuando llegó, me recibe ella con un beso y al entrar estaba Mariela con lo hijos esperándome.

La verdad lo pase muy bien, pero al momento de irme se larga una lluvia bastante fuerte, me estaba poniendo impaciente ya que tenía que viajar y el colectivo pasaba a varias cuadras de su casa, como no paraba Elsa me dice que me quedé, que ellas no tenían problema, esta vez si rechace la invitación porque me sentía raro en casa ajena a altas horas, le dije que no bien pare me voy, pero el clima no pensaba lo mismo, así que le digo a Mariela que se vaya a dormir que ya me iba.

Elsa me acompaña en la espera y me dice que nos hace un café así esperamos, cuando viene con las tasas nos ponemos a charlar y me agradece que cuide y ayude a Mariela, obviamente le digo que no hay problema, que es una chica joven y es normal lo que ella pasa, se levanta se acerca a mi, me da un beso en la boca y me dice en voz baja "gracias", yo le devuelvo el beso y le digo "gracias a vos", me mira, sonríe y me vuelve a besar.

Yo la agarro de la cintura y la traigo hacía mi, ella abre las piernas se sienta sobre mi y continuamos besándonos un buen rato, yo paraba y miraba su cara, era realmente linda a pesar de su edad, yo estaba hipnotizado, y a la vez que la besaba acariciaba sus prominentes nalgas, en un momento escuchamos la puerta de la habitación de Mariela, ella pone su dedo en la boca en señal de que haga silencio, y vemos pasar a Mariela al baño.

Una vez que entra continuamos besándonos hasta que sale, nuevamente hacemos silencio y cuando se mete a su habitación y cierra la puerta continuamos con lo nuestro, luego de unos minutos ella se levanta de mí y tomándome de la mano me lleva a su habitación en forma muy silenciosa, una vez dentro sabía que todo lo que hagamos debía ser con el mayor de los silencios, por el oídos desarrollado que tenía Mariela, así que comencé por besar y lamer su cuello, y le arranque los primeros suspiros.

A medida que pasaban los minutos, le iba sacando de a poco la ropa y ella lo iba haciendo conmigo, cuando quedaron sus hermosos pechos al aire fue algo maravilloso, blancos redondos y algo caídos, que se coronaban con una aureola rosada y prominentes pezones, los cuál saboree a gusto, lamía y chupaba arrancándole cada vez más suspiros, lo cuales intentaban contener sus gemidos, los estaba disfrutando con todo mi ser, no podía parar, así que mientras lo hacía baje mi mano y busque su concha dentro de la tanga que llevaba puesta, pude sentir una pequeña mata de pelos y en medio lo que más deseaba, estaba bastante mojada, y lentamente empecé a jugar con su clítoris, la besaba para que no gimiera, y su respiración comenzó a acelerarse.

Sabía que en cualquier momento venía su orgasmo, y así fue, con un gran chorro que baño mi mano, su tanga y las sábanas, fue algo inigualable para mí, el saberla squirt me volvió loco, así que no aguante más y baje a chupar su inundada concha, al abrirme camino entre sus pelos empapados con mi lengua era sabrosísimo, intentaba meter lo más adentro posible mi lengua y ella lo disfrutaba de sobremanera, ya que se tapaba la boca para no gemir, pasaba mi lengua por toda su concha, empezando desde su culo, me detenía en el, y luego subía hasta llegar a su clítoris, ambos estábamos pasándolo increíble.

En un momento ella me toca la cabeza en señal de que pare, entonces me acomodo a su lado con la pija apuntando al techo, y ella la agarra con su mano y la empieza a pajear lentamente, para después acercarse y empezar a chupar, era una delicia, la sacaba de su boca y le pasaba la lengua de abajo hacia arriba, empezando por los huevos con los que jugaba, sabía hacerlo muy bien, todo esto entre suspiros de ambos, mientras ella estaba entretenida con mi pija, veo que la puerta se abre lentamente, le tocó la cabeza haciéndole señas, era Mariela que se asomaba, nosotros casi nos morimos por la situación, y desde la puerta le pregunta a Elsa si yo me había ido, ella le dice que si, que hace un tiempo ya no estaba, entonces cierra la puerta, y se va a su habitación.

Creo que ese momento de ella estar chupando y su hija en la puerta, le generó un morbo, ya que empezó a chupar con más fuerza, casi tratándomela toda sin miramientos, yo no daba más de tanto placer, así que me acomode sobre ella y de un solo empujón clave toda mi pija en su concha, tapo su boca para no gemir, ella me abrazo y me apreso con sus piernas para que no me saliera, y no era mi intención hacerlo, me comencé a mover lentamente para luego hacerlo más rápido, en su cara se notaba que lo estaba disfrutando muchos, respiraba aceleradamente y se mordía los labios, así que empecé a meter mi pija con más fuerza y tardo en llegar otro orgasmo a chorros, todos sus jugos calientes bañaban mi pija y mis piernas.

Era una locura lo que disfrutábamos, así que cuando recupero el aliento, la di vuelta y comencé a cogerla en cuatro, así podía escuchar los leves gemidos que salían de su boca tapada por la almohada, luego de un rato de estar así, viendo su hermoso culo chocando contra mi, saque mi pija y la coloque en la puerta de su rosado ano, pero girando su cabeza y mirándome me dijo en voz muy baja "hoy no, cuando estemos solos" así que seguí cogiendo su concha con la promesa de que en otro momento penetraría a gusto su hermoso culo.

Luego de varios minutos sentí que estaba por descargar toda mi leche en su preciosa concha, y así fue, trate de no emitir ningún sonido sabiendo que Mariela estaba en la otra habitación, como pude y descargando toda mi leche quedamos rendidos, quedamos unos instantes abrazados, mientras me decía que hacía mucho tiempo no se sentía así.

Un rato después le dije que era mejor que me vaya antes que Mariela se vuelva a levantar, así que me vestí y muy silenciosamente me fui, ya no llovía, y todo el camino hasta mi casa me pase pensando lo que había ocurrido, en el trayecto me envía un mensaje diciéndome que había sido todo muy hermoso y que nos veríamos mañana en la oficina.

Cuando entro al trabajo saludo a Mariela y ella me pregunta cómo lo había pasado anoche y si me había gustado la cena, se disculpó por haberse ido a dormir y me preguntó a qué hora me había ido, le dije que estuvo todo "delicioso" y que me había ido a eso de la 1 o 2 de la mañana en un taxi, me contesta que parece que su mamá se había quedado intranquila ya que se movió toda la noche y que en la mañana no se podía despertar, le dije que después la llamaría a ver cómo estaba, y cuando Elsa llegó a llevarle la comida, me saluda con un beso en la boca y me dice delante de Mariela, "esperemos que lo de anoche se repita, ya que lo pasamos muy lindo" y le contesto "claro que se va a repetir, fue una noche única, ¿no Mariela? Y con una gran sonrisa ella decía que si.

Espero que les guste esta experiencia y que la puedan comentar, así les cuento que es lo que pasó después con Mariela y su mamá.

(9,15)