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Mi cómplice, mi perra

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–Quiero que te duches mientras observo, y que luego de tu ducha me acompañes hasta la habitación donde te vestirás con las prendas que ya elegí para ti.

(Ella, en el baño, durante la ducha, y producto de mi pedido concreto; por momentos se recostaba contra la pared; agarrándose fuertemente las tetas, cruzando las piernas y contrayendo los músculos del abdomen y su entrepierna. Algo ya se estaba imaginando).

(Yo, excitado, testigo del ritual de ella durante su ducha, ahora lo estaba aún más, terminada la ducha; siendo testigo de la forma en como se colocaba cada una de las prendas de vestir que le había elegido previamente).

–Te espero en la sala.

(Yéndome a la sala, con el rabito del ojo pude ver su cara, su gesto de extrañeza y un tanto de picardía. Pero continuó organizándose).

(En la sala, y al tiempo en el que cerraba la aplicación de mensajes intercambiados en una conversación con “Rubí”… Miré hacia la habitación y, allí venía ella; acercándose como en cámara lenta, con tacones bajitos, ojos resaltados, gloss en los labios y luciendo un vestido de tubo que le resaltaba las tetas, el culo y las caderas. Sentía todo mi cuerpo rendirse ante ella. Mis glándulas salivales tenían a mis papilas gustativas en apuros, como si se tratase de una inundación).

(Ambos en la sala y sentados en el sofá).

–Ella: “muy bien. Estoy lista. ¿Qué sigue?”

(¡Sí que estaba lista! ¡Más que lista! Pero ella no sabía para qué. Así que, me dispuse a indicarle lo que seguía…).

–Llamaré un taxi y te despediré con rumbo al lugar donde estarán en espera de ti para continuar con mi pedido.

(Su reacción fue única. Estaba completamente absorta. Se reclinó en el espaldar del sofá, cruzó las piernas y me miró como en señal de “a ver, te escucho, continúa…”).

–Al llegar al lugar, antes de siquiera saludar, sacarás tu celular, lo pondrás en modo videollamada conmigo y se lo entregarás Rubí. Ella documentará con tu celular, en vivo, cuando la saludas y cuando te dirijas hasta la habitación, donde, ella, y un chico; te esperan.

Estando tú en la habitación mientras ella graba y él espera; a mi señal te desvestirás por completo, delante de la cámara del celular, para mí, ante ellos, y te dirigirás hacia la cama, te subirás a ella y te colocarás en cuatro, con tu cara mirándolo a él, esperando mi próxima indicación.

Le indicaré al chico que se dirija hacia a ti, y que enfrente tuyo, muy cerca de tu cara –mientras tú estás en cuatro–, que se saque la verga para que tú –sin utilizar las manos–, se la mames durante 3 minutos cronometrados por mí.

Al tiempo en el que le mamas la verga, Rubí me estará transmitiendo la escena desde diferentes ángulos y acercamientos.

Al finalizar los 3 minutos, te bajarás de la cama e irás hasta donde está Rubí con el celular, me enviarás un beso y darás media vuelta para regresar donde el chico, quien a partir de entonces; tendrá toda la autonomía para culearte a su antojo.

Yo estaré expectante, muy atento, siendo testigo a través de la videollamada; de cómo tú, mi cómplice, mi perra, se coloca a disposición del ritmo y la verga; de otro.

#Garra

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