Infidelidad - Sexo Anal

Relato erótico

Vaquero afortunado en el sexo, aventuras de infidelidad

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RESUMEN

Él me recostó y me abrió de par en par las piernas para regalarme una rica chupada de clítoris, su lengua recorría con hambre mi sexo y me volvía loca.

Tuve una aventura y mi marido, sin darse cuenta me dio las facilidades para hacerlo... así que escribo como una forma de desahogar mi culpa o calentura, no sé.

Resulta que soy felizmente casada y pensaba que mi vida era plena, el sexo lo empecé a vivir desde los 18, ya para cuando me casé me habían montado tres novios, pero era dentro de lo normal, ya que esas escaramuzas eran rápidas, aparte el coche no es muy cómodo y mis experiencias no habían pasado de 10 o 15 minutos en que estos niños se venían y yo me quedaba a medias.

Cuando conocí a mi actual marido las cosas mejoraron y el sexo pasó a ser grandioso y juntos empezamos a explorar y tuvimos varias y muy calientes aventuras, pero siempre estábamos a la expectativa de nuevas cosas resultando que un buen día llegó una amiga a visitarme, ella era muy tranquila y recatada en su vestir la sonsaqué para ir a ver un show de strippers. Nos fuimos al antro, nos echamos unas copas y al calor de los tragos ella empezó a mostrarse muy aventada y la noté hasta excitada.

Cuando pasó un tipo moreno de muy buen cuerpo no se aguantó y lo fue a acariciar, me desconcertó y cuando termino el show ya al ir a la casa me confeso que ella tenía un amante...y dándome detalles de cómo era el sexo con el tipo me conto de su aventura, llegamos a la casa y antes de despedirnos me dijo “¡no hay como lo prohibido!”.

Pensé en esos días en los que de noviecita me daba mis escapadas, era excitante pensar que me fueran a descubrir ahí y eso era lo que le daba sabor al asunto... ya en la casa mi marido dormía y me desnude para recostarme junto a él, sintió mis pezones en su espalda y reacciono, me dio una rica cogida pero mi mente estaba lejos, ahora pensaba en una aventura y me sentía rara, él me lo mencionó, platicamos y me dijo que me fuera a visitar a mis papas para de paso relajarme un poco, el saldría de viaje por asuntos de trabajo y así facilito todo.

Llegando al pueblo mi amiga me fue a ver y me invito que saliéramos, mis papas al conocerla no dudaron y nos fuimos, me puse un vestido largo pero en la bolsa traía mi ropa de batalla, la minifalda que me compro mi marido y que nunca use y una blusa que dejaba notar mis senos que eran de buen tamaño, nos pasó a traer su amante de ella y las dos vestidas nos llevó a un pueblo cercano y había baile, ella no la soltó el tipo y yo baile con varios fulanos para no aburrirme, pero sentí una mirada que me perturbó. Era un hombre vestido tipo vaquero no guapo, pero tenía un atractivo diferente, me envió una copa a mi mesa y en la distancia brindamos, le sonreí y él se acercó, me invito a bailar y al sentir sus manos rodear mi cuerpo me puse nerviosa, él lo noto y parecía disfrutarlo, la plática fluía y sin más me intento besar, coquetamente lo rechacé pero la verdad ya me tenía caliente la situación, seguimos bailando y al segundo intento me beso la mejilla y no opuse resistencia, me tomo por la cintura y me beso en los labios, sentí como una descarga eléctrica recorría mi espalda, no hacía falta más me llevo de la mano y salimos…

En su camioneta simplemente sus besos me derritieron y sus manos lentamente recorrían mi cuerpo acariciando mis piernas y mis pechos, le acaricié su bulto y me sorprendió su tamaño, él sabía que me tenía lista y arrancó. En el camino le hablé a mi amiga y quedamos de vernos después... ella sabía a qué iba y me dijo... “¡solo disfrútalo!”. Llegamos a un motel y él se sentó en la cama mientras yo me metí al baño, me miraba al espejo buscando una respuesta a esta locura pero solo sabía que estaba caliente y quería terminar mi locura me deje solo el brasier y la tanga y salí al el cuarto que estaba en penumbra, él estaba acostado cubierto por una sabana, pero era notoria su enorme erección, me acerque y sin más me senté en la cama, le acaricie su pene y de verdad me impresiono, sonrió y se descubrió, tenía la verga más hermosa y grande que había visto, su cabeza parecía un durazno a punto de explotar, sin más lo tome y me incline para besarlo, apenas cabía en mi boca y el tomo mi cabeza y empezó a controlar el ritmo y le di una rica mamada, aunque no me cabía toda, para prenderlo más le pase mi lengua por todo el tronco, era rico sentir una verga así de caliente.

Me levantó y sentado me quitó el brasier para casi comerse mis pechos, su boca engullía mis pezones que estaban durísimos, su otra mano empezó a recorrer mis nalgas, me quité la tanga y él empezó a meter sus dedos en mi sexo, estaba empapada, me vine de sentirlos. Él me recostó y me abrió de par en par las piernas para regalarme una rica chupada de clítoris, su lengua recorría con hambre mi sexo y me volvía loca, me vacié en su boca y sonriendo se tragó mi leche, se levantó y masajeándose la verga me jaló a la orilla, colocó una almohada en mis caderas y mis piernas en su hombro y poco a poco, disfrutando, me empezó a taladrar con su enorme herramienta, era increíble la sensación, sentía como cada centímetro me habría todo mi húmedo sexo, entre nervios y calentura disfruté de esa penetración. Cuando la tenía bien adentro, él sonriendo empezó un rico vaivén, moviendo primero despacio y poco a poco fue aumentado el ritmo, su verga entraba en mí una y otra vez haciéndome estallar de pasión, me vacié dos veces y él parecía no tener fin, sudando me seguía metiendo cada vez más rápido su rica verga. Me volteó y como perrita pude sentir más la plenitud de tan rico pito, él simplemente me taladraba una y otra vez y parecía disfrutar mis gritos de placer, le dije que me dejara montarlo y antes de ello le di una rica mamada a su fierro caliente y cubierto por mi leche, me lo metí poco a poco y empecé a castigarme con fuerza. Él me dejaba disfrutar de su fierro, tocaba mis pechos y mis nalgas, uno de sus dedos empezó a hurgar en mi ano y lo metió, me vacié otra vez y me recosté sobre su pecho levantó su cadera levantándome y empezó a taladrarme muy fuerte yo gritaba como loca y él cerro los ojos, sentí como se hinchaba su verga y se vació dentro de mí, su leche caliente me llenó y una última vaciada mía acompañó este rico final.

Había pasado una linda hora gozando a este semental, me fui a bañar y él entro también, me bañó y yo le lavé esa verga tan rica que aun flácida era enorme, le besé la cabeza y él se dejaba querer. Nos acostamos desnudos sobre la cama viéndonos únicamente, cuando intente hablar me beso y empezó otra pequeña batalla recorrió con su lengua todo mi cuerpo, se bajó a mi vientre y me regalo otra linda sesión de lengua en mi adolorido sexo, me volteo, beso y mordió suavemente mis nalgas las abrió sutilmente y metió su lengua en mi culito, me vacié de lo rico que era sentirlo, sus manos estrujaban mi clítoris y estaba ya lista para otra sesión, levante las nalgas y el simplemente coloco su verga ya dura en mi cuevita me la metió de un jalón, me volvió loca nuevamente por un buen rato disfrutaba de su calor y buen ritmo para cogerme, pero sentí sus dedos nuevamente hurgar en mi culo y la verdad me calenté más. Me dio su mano y sus dedos en mi boca eran la señal, los llené de mi saliva y era ya el permiso que quería me lengüeteó y empezó a dedearme pensé en su vergonon y me dio miedo, pero seguí él puso su cabezota en mi culito y empezó su pequeña batalla para clavármela lentamente y atento a mis gemidos fui sintiendo como ese enorme miembro me rompía el culo, apenas llevaba la mitad adentro y paro, empezó a moverse y así fui acostumbrándome a su vergon. No paso mucho para que la moviera libremente dándome una rica culeada mientras para mejorar las cosas me empecé a masturbar, era rico sentir sus suspiros y las gotas de su sudor en mi espalda. Me volteo y de frente se acomodó y me la volvió a meter en el culo todo para poder mamarme las tetas, me vine dos veces y él al fin explotó llenándome el culo de leche....

Nos bañamos y me vestí, me pasó a dejar y me besó al despedirse, la rica cogida no la iba a olvidar, pero, algo sonreí al entrar a la casa de mis padres... nunca me dijo su nombre, pero estaba segura que regresaría alguna vez al pueblo y ese vaquero me volverá a montar.

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