Hetero: General - Erotismo y Amor

Relato erótico

Como se sentiría estar con él, mis inquietudes en el sexo

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RESUMEN

Pasé mi lengua por su glande y sí, indudablemente sabia a mí, poco a poco lo introduje en mi boca saboreándolo y jugando con mi lengua, el placer cada vez era más y seguía queriendo más, lo quería todo para mí.

Era un día aburrido como cualquier otro, salí temprano de la universidad y debía ir a la casa de un compañero a terminar un trabajo que teníamos pendiente para entregar al día siguiente, aunque de verdad yo solo quería irme a mi casa a descansar...

Pasamos toda la tarde haciendo el trabajo que nos tenía un poco estresados pues era largo y tedioso. Al terminar ya se había hecho de noche, él me ofreció una cerveza mientras veíamos un programa que en ese momento pasaban y yo esperaba que fueran a buscarme.

Él estaba acostado en el sofá de la sala con su cerveza en la mano, una pantaloneta negra y una franela blanca.

Yo, sentada en el sofá del frente intentando mirar el programa y no a él, pero era imposible, ver ese hombre acostado frente a mí, con esa pantaloneta que se le marcaba todo, esa franela tan fácil de quitar para poder ver su pecho, su abdomen, tocar esos brazos... Poco a poco se fue llenando mi cabeza de pensamientos morbosos, ¿cómo se sentirá tenerlo dentro de mí? realmente quería estar con él. Me levanté como pude y fui al baño, necesitaba respirar, calmarme y controlar las ganas que tenía de lanzármele encima como una fiera y devorarlo.

Regrese en silencio y me senté como si nada me pasara en el sofá.

Él solo sonrió y preguntó ¿qué te ha pasado? era lógico que se había dado cuenta y como no si hasta mi respiración había cambiado. Se levantó, caminó hacia mí y me besó pero que rico aquel beso. De un momento a otro su lengua envenenaba mi garganta y yo ya estaba sentada sobre él. Sus besos me enloquecían, estaba súper excitada, sus manos paseaban por mi espalda apretándome contra su pecho e intentando desabotonar mi brasier hasta que por fin lo logró, me aparto un poco de su cuerpo, terminó de quitar mi brasier, pero sin tocar mi franela y comenzó a jugar con mis pechos mientras besaba mi cuello. mi respiración se aceleraba cada vez más, y en su pantalón ya se notaba su gran bulto, quería explotar.

Quitó poco a poco mi franela y comenzó a pasar su lengua por mis duros pezones, con sus manos tocaba y apretaba mis tetas como si quisiera arrancarlas, daba unos pequeños mordiscos que me llenaban de placer. Mientras más nos desesperábamos menos ropa teníamos, ni franelas ni pantalones habían ya, él solo tenía un bóxer negro y yo una tanga muy pequeña. Me acostó en el mueble y dirigió su mano a mi vagina por dentro de mi tanga, comenzó a tocar mi clítoris con movimientos circulares, de arriba hacia abajo, ya se había dado cuenta lo mojada que me tenía, metió sus dos dedos en mi vagina, aaah... que rico se sentía, era tanto el placer que me generaba que mis piernas temblaban y mis gemidos se escuchaban por toda la casa, quitó mi tanga y comenzó su rico juego con la lengua en mi vagina, lo hacía como si quisiera devorarla, la chupaba tan rico que me hizo correr, sin esperar y con un tanto de desesperación bajó su bóxer y poco a poco comenzó a penetrarme, ese va y ven dentro de mi termino por enloquecerme y lo que comenzó como una dulce y delicada entrega terminó siendo la cogida más rica, placentera y salvaje de mi vida.

Comencé a arañarle su espalda de tanto placer y él a penetrarme cada vez más duro, su mirada y su cara de satisfacción al escucharme gemir con tantas ganas era inexplicable. Me tomo por la cadera, me dio la vuelta, me puso en cuatro, enrolló mi pelo en su mano y comenzó a penetrarme poco a poco y aumentando la intensidad mientras me nalgueaba una y otra vez y tiraba de mi pelo.

Pausamos un momento pues ahora era mi turno de saborearlo a él, bajé mi lengua poco a poco por su pecho, hasta llegar a su cadera, me arrodillé, mis senos rozaban su pene caliente y lleno de mí, pasé mi lengua por su glande y sí, indudablemente sabia a mí, poco a poco lo introduje en mi boca saboreándolo y jugando con mi lengua, el placer cada vez era más y seguía queriendo más, lo quería todo para mí, entraba y salía de mi boca, mi lengua recorría todo su tallo mientras miraba su cara de placer y escuchaba su acelerada respiración.

Un poco desesperado me tomo de la mano y me llevo al comedor, yo me senté en una de las altas sillas del kitchenette, él se quedó parado frente a mí, me tomo por las piernas, las levanto y las abrió... comenzó a penetrarme nuevamente pero esta vez lo hacía con más fuerza, y cada vez más rápido, lo sentía todito dentro de mí, su mirada intensa no se apartaba de mi ser y eso me excitaba demasiado, solo se escuchaba el golpeteo de nuestros cuerpos y yo suplicándole ¡no pares, dame más duro! el obedecía y cada vez me clavaba con más fuerza, mas y más duro.. solo se escuchaban nuestros gemidos, mi aaaagh sii, siguee, aaagh, aaghh... era tanto placer que no pude controlarme más y acabe, estaba toda mojada...

Él a punto de acabar saco su pene y regó su semen en todo mi cuerpo, volvió a penetrarme para terminal lo que quedaba dentro de mí. De vuelta al sofá nos recostamos a descansar un rato, sudábamos en cantidad, jadeamos y temblábamos de placer. Nunca pensé que ese hombre tan bello me fuese a coger como toda una bestia, para mi asombro el seguía duro como un roble, su pene es todo un ejemplar, venoso, grande, muy apetecible, se me hizo agua la boca y necesitaba ver que más podía aguantar, me quede viendo a sus ojos y sin dejar de verlo me arrodille frente a él.

Tomé con mis dos manos su largo tallo, lo masturbé de arriba a abajo torciendo mis muñecas y succioné su glande muy suave, él se retorcía de placer, lo estaba disfrutando tanto como yo, quería mostrarle que no solo era una niña linda y santa, quería enseñarle lo zorra que podía ser con el pene indicado, y vaya que el suyo lo era, ¡oooh sí! Comencé a atragantarme con aquella tranca, hacia lo imposible por introducirlo todo, mi mandíbula se adormecía, mis ojos lloraban, mi garganta babeaba hasta sus cojones, wow que excitante era sentirme como esas mujeres en las porno, eso como que lo volvió como loco, me tomo por el cuello con una mano, ahorcándome y me alzo hacia él, sus ojos emanaban lujuria, me dijo eres toda una zorra disfrazada de oveja, por este engaño te hare pagar, me tomo de mi cintura y con un fuerte tirón me alzo en el aire, quede flotando y de una sola estocada ensartó su hermoso miembro en mi ano. La sensación de dolor fue indescriptible, fue el más extraño y placentero dolor que he tenido en mi vida.

Comenzó a bombearme como todo un conejo, me penetraba con muchísima rapidez y profundidad, podía sentir como mi virgen agujero ardía con tal dilatación, pero poco a poco comencé a agarrarle el gusto, mis gemidos se entrecortaban, mi garganta era un nudo, estaba muda de tan intenso placer, era algo totalmente nuevo para mí, no era tan malo como decían mis amistades, para nada malo. Finalmente aumento el ritmo con más profundidad y me dijo mientras me bajaba, bañare tu cara con mi semen caliente, ¡ufff!

Eso me puso a millón, pronto recibí fuertes chorros de leche en tooooda mi cara, uno tras otro impregnaban mis ojos, mi pelo, mi boca, de verdad pensé que nunca terminarían. Lo que más me impacto de todo fue notar sus piernas mojadas y un charco en el piso, al verlo con una sonrisa quede algo intrigada a lo cual me respondió: ¿habías eyaculado antes? Miré atónita y dije no, ni tampoco había hecho anal. Matamos dos pájaros de un solo tiro me dijo.

Jamás olvidaré esa gran cogida que me dejó unos cuantos morados y mucho antojo de repetirla.

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