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Mi vecina negrita

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Hace unos meses me trasladé a estudiar a Francia para finalizar mi doctorado. La historia es que me tocó, por unas cosas y otras, vivir con una familia y encima estaba a tomar por culo del centro de la ciudad. En una zona residencial bonita pero un coñazo. A mi edad, 30 años, como que estas cosas ya a uno le queman un huevo. Pero no todo iba a ser tan malo...

Después de unas semanas, me encontré a una chica negra en el trayecto que había desde casa a la parada del bus. Una jovencita de estas de apenas 20 añitos, con el típico look de hoy día, y que me miró de reojo y tal. Aunque no le di la más mínima importancia.

Fueron pasando los meses y una y otra vez me la iba encontrando algún día salteado, incluso con alguna amiga, algún familiar, etc. pero yo no sabía que vivía en mi urbanización, y mucho menos en el mismo edificio... De eso, me percaté un día que venía medio atontado, y me la encontré con su madre en la puerta, donde me lanzó un 'Bonjour' de forma cordial.

Eran bastantes las veces que me la había topado y notaba que siempre me miraba en plan coqueto y como que yo le gustaba, aunque sabía que de ahí no iba a pasar nada. Pero mira por dónde... qué equivocado estaba...

Un día, llegué a casa y estaba lloviendo (para variar) y me la encontré en el camino a casa, y le saludé y le presté hueco en el paraguas hasta llegar a la entrada del edificio. Aunque la verdad, tapar con la que caía, no tapaba mucho. Ya sabéis, el típico paraguas de mierda que si hace viento es peor que ir sin nada. Y cogimos el ascensor, juntos.

Cuando se cerró la puerta, y la tuve justo enfrente, mi cabeza decía, tío: ¡no vas a meterte en camisa de once varas! ¡Es una cría! ¿Y si luego son imaginaciones y la cagas? Menudo poema vas a tener con el padre, la madre y el espíritu santo. Por un capricho de follarte a una negra (algo que nunca había hecho) y verás la que se monta...

Pero ella me estaba mirando de reojo, luego directamente, y entonces fui y la besé. Y ella me correspondió. (Todo esto en apenas unos segundos)

En ese instante, la cogí de su cintura y ella me cogió también con sus brazos por mi cuello, y noté cómo sus pezones se marcaban y se apretaba contra mí. ¡Uff! Me dije: ¡madre mía si te cojo ahora la que te cae, negrita!

Y se paró el ascensor en mi planta. Entonces pensé que iba a ser una puta mierda, porque fijo que estaría mi familia dentro, pero probé a abrir la puerta y estaba cerrada con llave. Eso significaba que estaba solo...

Menuda rapidez tuve. Antes que se cerrara la puerta y ella me mirara con sus ojitos, la cogí de la mano y la invité a entrar, mientras le hacía un signo de 'shhh' con el dedo en la boca y le decía 'silence'.

Entramos a mi cuarto, y ciertamente, la niña tonta no era, porque sabía dónde venía. Y eso, ya dejaba clarito que iba a haber tomate. Y vamos si lo hubo...

Cerré la puerta de mi cuarto con llave y empezamos a besarnos. Tenía ante mí una negrita con un cuerpo majo. No grandes pechos y un culo normalito, más bien respingón pero no el típico culo enorme. Aunque esa boca...

Empecé a manosear sus tetas y le agarraba del culo mientras nos besábamos una y otra vez, y notaba como se excitaba. Ella se apretaba a mí y quería notar mi rabo. Estaba claro.

Entonces fui quitándole la ropa, y el paso que dio a un encuentro mayor fue cuando puso su mano en mi polla. Aquí me dije: tú lo has querido.

Cuando la vi desnudita ¡ufff! Ese coñito negrito voy a hacerlo chorrear a base de bien. Y sin que se lo esperase, la acosté en la cama y empecé a darle placer. Estaba mojadísima. Me miraba y no paraba de jadear. Tanto que le pedía que se callara, por si entraba alguien en casa y podía oírnos. Sobre todo cuando la hice venirse.

Antes de querer darme cuenta, quería devolverme el favor, y entonces me puse de pie. Quería ver cómo esa negrita se comía mi rabo y a ver si era capaz de metérsela toda. Ciertamente, hice lo que se me antojó. Me había puesto cachondo y fui poco a poco forzándola para ensartarle mi rabo en su garganta, pero se agobiaba.

Cuando me cansé, entonces la puse a cuatro patas y se la metí. Estaba tan mojada! Joder, pero que le chorreaban las piernas! No recordaba semejante escena...

La agarraba de las tetas mientras ella se movía hacia atrás queriendo notarla toda dentro. Menuda negrita más guarra. Y yo con esos cachetes una y otra vez.

Entonces me había puesto cachondo a más no poder y me dije: tío, con dos cojones. Probé a ponérsela por el culo. Me estaba provocando. Ese culito tragón negrito tenía que saber lo que era una polla blanca como la mía, 19 cm bien ensartados hasta dentro.

Le costó un poquito, aunque yo ya había intentado abrir el hueco jugando con el conejito y su trasero. Pero ufff... ¡qué sensación! Estaba tan apretado! Y aquella estaba un poquito acojonada al principio pero luego quería que le enculara bien.

Lo reconozco. Esa escena me puso a mil. Tenía el capullo dentro de su culo que iba a reventar. No sé ni cómo aguantaba la zorra.

Me saqué el rabo y le pedí que se pegara la vuelta. Y me la comiera. Fue ponerla en su boca y antes de un minuto me estaba corriendo.

Pensé se apartaría o haría ascos al asunto, pero mientras me pajeaba, empezaron a salir chorros de mi rabo, duro a más no poder, hacia su cara y boca. Menuda lefada. Y no paraba y ella moviendo la boca y cerrándola, para no atragantarse.

Joder qué corrida! Y encima, se la metió en su boca luego varias veces.

Imaginaros cómo estaba yo...

La historia terminó con una toalla limpiando el pastel y la niña vistiéndose para irse a su casa.

Curioso, porque sigo sin su teléfono, ni su email, ni nada. Eso sí, ya la he visto varias veces y con más ganas de marcha. Así que, antes de volverme para casa, le seguiré dando su merecido, cuando se tercie.

Es lo que tiene encontrarse una vecina negrita...

(9,40)