Día 12 (viernes): En el parque solitario
Abrí la boca con hambre total y lo recibí entero. Chupé con fuerza salvaje con mi lengua danzando alrededor del glande hinchado, succionando profundo mientras mis manos pequeñas rodeaban la base y masturbaban rápido. Él temblaba, sus caderas empujando suavemente contra mi cara. Y entonces se corrió… ¡Dios, cómo se corrió! Chor...