Infidelidad - Confesiones

Relato erótico

Infidelidad doble

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RESUMEN

Siendo yo una mujer recatada, católica, de buena familia, cometí errores y me siento una puta

Me llamo Sonia, tengo 27 años, católica, muy de buena familia, siempre fui muy fiel en las relaciones que tenía, en realidad tuve solo 3 novios, el primer novio lo tuve a los 16 años, era un chico muy bueno, pero menor que yo 2 años, fue una linda relación de adolescentes, con el aprendí a besar, sentir pasión, aunque nunca tuvimos sexo, fue una buena experiencia, nos separamos porque tuvo que mudarse a otro país.

Estuve sola durante 4 años, culminé el secundario y acudí a la facultad, allí conocí a un joven muy atractivo, y aunque al principio ni me miraba, logré captar su atención cuando empecé a ir a reuniones del centro de estudiantes... charlamos, congeniamos súper bien y al fin me pidió ser su novia.

Pasaron como 6 meses de noviazgo y él era muy tranquilo, solo eran besos y caricias, lo cual me parecía excelente pues yo quería que fuera especial mi primera vez.

En uno de los viajes de sus padres, quise sorprenderlo y fui rumbo a su casa... ingresé muy despacio pero la sorpresa fue para mí cuando lo encontré saltando desnudo sobre otro hombre! ahí me di cuenta el porqué no pasaba al sexo conmigo... lo dejé y le pedí que nunca más me busque, sentía mucho asco al pensar en sus besos. Creía que era culpa mía también por ser muy tranquila y recatada y no como mis compañeras experimentadas ya en el sexo... charlé entonces con una amiga y me dijo que el problema radicaba en que era virgen, y debía solucionar eso con un consolador, obviamente me escandalicé, tenía 21 años, era virgen y para colmo ni me entraban calenturas y mucho menos ganas de masturbarme... me consideraba anormal.

En una pijamada de mujeres en casa de una compañera, las chicas llevaron consoladores y todo tipo de juguetes sexuales, al principio traté de no pensar en ello y comencé a tomar vodka, no tardé en emborracharme y con ello me ganó la curiosidad por los juguetitos de mis amigas...

Le debo a una de ellas mi desvirginación, no pude sola, aunque no soy lesbiana, esa noche y con la bebida encima, dejé que ella me calentara con besos en la boca, el cuello, mis pechos en los cuales me encanta y ahí lo descubrí, hasta llegar entre mis piernas, placer increíble al sentir sus labios rozar mi clítoris... en eso entre en razón, quise salirme y cuando intenté moverme ya sentí el rico consolador penetrándome, tuve una sensación deliciosa y me la metí más hondo.

Al otro día aparte de la resaca, todas actuamos como si no hubiera pasado nada, con vergüenza miraba a la compañera con quien prácticamente cogí esa noche.

Cambié desde ese día, me venía la sensación de aquella noche y comencé a masturbarme mientras me duchaba, era como 2 veces a la semana y fue aumentando a un par de veces al día, mi sexualidad y deseo estalló al perder mi virginidad con un pedazo de goma.

Pasaron 3 años así, cuando estaba próximo a cumplir 25 años conocí a un hombre de 48 años, trabaja al lado de la oficina donde estoy, al principio no me atraía, no es feo pero tampoco es un príncipe, su trato cordial y sus atenciones me conquistaron pero había un problema, aunque yo sabía que le gustaba, él nunca daba el primer paso, tuve que invitarlo a merendar pero no a un café, lo invité a mi departamento.

Se sorprendió pero aceptó sin problemas, coincidimos en el estacionamiento y fuimos juntos en su vehículo, por el camino ya le interrogué sobre su vida pues lo que menos quería era meterme con un casado, me dijo que siempre estaba estudiando y que no tenía tiempo para pensar en mujeres y mucho menos casarse.

Llegamos a mi departamento, subimos y le pedí que se sienta como en su casa mientras fui a preparar el café, charlamos largo rato y luego me dijo que ya tenía que irse, no quería que se fuera, no sabía cómo retenerlo un tiempito más, mi experiencia con los hombres era solo besos, abrazos y caricias... no se me ocurrió nada mejor que al despedirse de mí, volteé el rostro para que me besara, sorprendido gratamente me agarró fuerte y prácticamente nos tragamos a besos, para cuando me di cuenta ya estábamos tirados en el sofá, el lamiendo mis pechos y casi automáticamente mis manos acariciaban su pene, nunca había tocado un pene real, se ponía cada vez más duro, me encantaba sentir eso.

Al rato estábamos totalmente desnudos, él entre mis piernas lamiéndome rico y yo gimiendo como loca, lentamente fue subiendo nuevamente por mi vientre, pechos, mi cuello y cuando llegó a mi boca, sentí su pene penetrándome, pensé en la protección pero al sentirlo entrando, ya no me importó ni si eyaculara dentro mío, existen las pastillas para no quedar embarazada pensé.

Me hizo suya por primera vez, por fin estaba siendo penetrada por un pene real, quería decírselo pero, cómo explicar que perdiste la virginidad con un consolador?

Desde esa vez, teníamos sexo todos días y los fines de semana no salíamos de la cama, pasábamos el día cogiendo, en la sala, en el baño, en el balcón... en todas las posiciones durante poco más de un año era todo color de rosas, yo estaba cada día más linda, mi cuerpo más hermoso, hasta quería que estrene mi ano también pero, hace como 2 meses cambió su pasión, ya casi no me besa, sus caricias no pasan de para sacarme la ropa, me monta y termina en 5 minutos, creí que era solo porque estaba con mucho trabajo, la edad o algo de esas cosas, le compré el viagra pero nada, pensé que era pasajero y que pronto volvería a ser el de antes pero aún sigue igual.

Es un amor conmigo, me malcría, me compra cosas, me trata como reina reconozco eso pero mi vagina necesita ser penetrado en forma y cada vez que quiero.

En un momento ya no aguanté y le recriminé, me dio como excusa que soy joven, que el ya no tiene el vigor que yo tengo y me dijo que me recompensaría comprándome lo que yo quisiera, sin dudar le dije que me compre un consolador, pegó un grito al aire y me trató de loca por pedirle eso, discutimos y salí a pasear para calmarme, paré en un bar, me tomé unos tragos, en realidad muchos, cuando traté de ponerme en pie para ir al departamento, no pude hacerlo, estaba ya muy mareada, en eso me sujeta un hombre, amablemente me pregunta si dispongo de alguien que pase a buscarme y le dije que sí, le entregué mi celular y le pedí que discara a mi pareja, llamó muchas veces pero no atendió, pasaba al buzón de voz, lo cual casi me mete en problemas y les contaré más adelante.

Como no logré comunicarme con él, quise pedir un taxi, a lo cual el hombre me dijo que está con un amigo y que podrían acercarme sin problemas, que parezco una buena chica y que me harían ese favor, acepté puesto que parecían buenas personas.

Ya en el automóvil, comencé a tener náuseas y por poco me vomito en el interior, pedí que paren, un poco tarde porque al bajar me vomité sobre mis pechos y mi blusa quedó hecho un completo desastre, volví a subir y cuando estábamos a pocas cuadras de llegar a mi departamento pensé que no podía llegar en esas condiciones y toda vomitada, entonces les pedí a estos muchachos que me dejaran en otro lugar para poder limpiarme un poco y despejarme, uno de ellos dijo que si no me molestaba podríamos ir a su departamento a que me limpie un poco y tomar algún té, acepté enseguida porque necesitaba ese té.

Llegamos al departamento del muchacho, pasé al baño, cuando me estaba quitando la ropa entra al baño uno de ellos para pasarme una toalla limpia, traté de cubrirme los pechos pero ya era difícil y actúe natural como si nada, él me miró por un rato y luego se disculpó, me causó mucha gracia que de blanco pasó a rojo su rostro.

Una vez aseada y cubierta con una toalla, fui hasta la sala donde ya me esperaba el té bien calentito, me senté, les pedí mil disculpas a ambos, traté de excusarme a lo que me dijeron que no hay porque dar gracias, que eso le pasa a cualquiera, lo cual me pareció muy dulce de parte de ellos, ya con la ducha y el té me sentí mejor y pude observar con nitidez a los muchachos, eran muy lindos, y comencé entonces a contarles en confianza el problema que me llevó al lugar donde estaba.

Primero se miraron, luego rieron y al final terminamos contándonos nuestras anécdotas de índole sexual lo cual, me excitaba pero lo disimulaba... aún con los tragos, me estaba calentando.

En la conversación llegamos al punto de que me preguntaron cómo lo hacía, con cuántas personas estuve, a lo cual respondí todas, menos la pregunta que siguió, cómo era el pene de mi pareja?, sonreí y les dije que necesitaba ver ejemplos, me trajeron revistas pornográficas que tenían, me causó muchas risas ver tamaños diferentes de pene, en eso les dije bromeando que con el problema que tengo no debería estar viendo esas cosas si no lo puedo tener, uno de ellos se levantó y fue al baño, 5 minutos después, vino a la sala como Dios lo trajo al mundo, hice como que me escandalicé, me cubrí el rostro, él se acercó me agarró la mano y me hizo tocárselo, accedí así como actuando que no me agradaba, me pidió que le haga la paja, lo hice un segundo luego me levanté bruscamente y les dije que quería ir al baño por mis cosas y vestirme ya... llegué al baño y me toqué, estaba súper mojada y caliente, pensé por un segundo y vi que si no hacía algo terminaría siendo cogida por alguno de ellos y que si salía y me iba, me quedaría más caliente y con ganas... decidí salir totalmente desnuda, ambos estaban sentados, supuestamente yo me vestiría delante de ellos inocentemente, cuando traté de hacerlo, el que estaba ya desnudos y con el pene erecto me abraza desde atrás y me toca y besa el cuello, me aprieta los pechos y me susurra al oído que si no me gusta pararía... le pedí que pare y cuándo se alejó de mí, lo estiré y lo hice sentar en el sofá y empecé chuparle el pene, los huevos como golosina, obvio que yo creí que el otro muchacho se iría de ahí pero no fue así, cuando le estaba chupando a uno, sentí como el otro me abría las nalgas y me lamia la vagina y el culo, por poco no me dejé pero me gustaba lo que hacía, tenía un pene en la mano y la boca y otro hombre mordiendo y lamiéndome mis partes.

Casi sin entrar en razón sentí que mientras le chupaba a uno, el otro ya se iba metiendo dentro de mí, no dije nada, al contrario, me iba empinando aún más mientras seguía con su incansable bombeo.

Unos minutos después, sentí como terminaba en mi vagina, era una sensación de placer infinita, dije que con eso ya bastaba pero al girar del que estaba mamando, este me recuesta y me abre las piernas, y comienza a cogerme como nunca nadie lo hizo, con fuerza, rapidez y muchas ganas hasta el fondo, traté de no ser ruidosa pero no pude, me pasé gimiendo y pidiéndoles que me cojan duro, en eso el que estaba entre mis piernas cogiéndome me preguntó si dónde quería que termine y le dije, bien adentro, méteme más, estaba totalmente loca. Me echaron dos rondas cada uno, me liquidaron a lamidas y penes.

Lentamente fui vistiéndome, muy satisfecha sexualmente pero muy triste por haber engañado a mi pareja, subí al auto y en silencio me acercaron a mi departamento, apenas ingresé mi pareja se me vino con mil reclamos y me preguntó con quién fui a coger que ni siquiera el celular atendí, había quedado sin batería lo cual lo molesto aún más y me preguntó si de quién era la voz que escuchó en el mensaje, le dije que me disculpe, que salí a caminar para calmarme y que no me había dado cuenta de la hora... me sentí sucia, actué como toda una puta gimiendo y saltando sobre otros penes.

Le dije que me ducharía para acostarme, al salir del baño él estaba totalmente desnudo en la cama, con el pene erecto, vení amor y disfruta de tu pene me dijo... para disimular actué feliz, empecé a chuparle profundo y hacerle pajas mientras lo chupaba, quería que se viniera en mi boca, no quería ser penetrada, estaba muy satisfecha, en eso él me levanta y me pone sobre su pene, guau que mojada estás me dijo! pero no era así, era el resto de semen de dos desconocidos, no sabía qué hacer, así que traté de disimular y me lo monté rico para que se viniera rápido.

Cuando termino, al sacar fluyó el resto de esperma de los muchachos y creí que era el fin... pero grande fue mi sorpresa cuando me dijo: Ves cuanto terminé de las ganas que te tenía? respiré de felicidad pero me siento muy sucia y lo peor, cada vez que pienso en eso, me caliento y masturbo y me vuelve totalmente una puta imaginándome con varios hombres a la vez, aunque sé dónde viven estos amantes momentáneos, nunca más los busqué pero me máster o pensando en ellos.

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