Agridulce agonía

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Agridulce agonía

RESUMEN

Le besó por más tiempo, más profundo, más fuerte que cualquier otra persona, para marcar sus propios labios, reclamándolos, imprimiendo una vez más su sello amoroso en su querido cuerpo usado

Ken se sentó a horcajadas sobre Daisuke. Su parte superior estaba desaparecida con sus pezones al descubierto, su torso estaba desnudo, únicamente con un tanga blanco cubriendo su entrepierna y nalgas, sus manos estaban echadas hacia atrás mientras él estaba sujetando una rosa roja por petición de Daisuke

-¿Porqué me obligas a usar nada más que un tanga?

-Para complacerme ¿no te gusta? Usualmente siempre te lo pones para mi

-No me disgusta pero en esta ocasión me resulta incómodo llevarlo -. Miro hacia abajo sintiendo como cada vez sus brazos se iban quedando más flojos

-¿Qué pasa?

-Mis manos me duelen, deseo moverlas.

-Si las mueves vas a tirar esa hermosa roja que estan sujetando tus manos

-Esto es humillante y lo sabes

-No es nada fuera de lo comun, tonto, es lo de siempre pero dandole la vuelta

Ken, quien estaba ocupado sintiendo como sus brazos le dolían miró a Daisuke un segundo y este le contestó separandole un mechón de su pelo que le cubría los ojos

-Es mi turno

Ken de pronto empezó a entender que de iba este juego que era más como una fantasía erótica llevada por Daisuke, el color blanco era el color favorito de Daisuke y la rosa simbolizaba para Daisuke la virginidad de Ken, cada vez que follaba a Ken era como follar la linda vagina de una mujercita

-¿Sabes que me estás humillando de una manera desagradable?

-Seguro? No creo -. E inesperadamente se echó a reir

A Ken le sentaba muy mal aquella risa tan tonta de Daisuke, intentó pasar de él y su comportamiento de niño chico y se esforzó por mantenerse emocionalmente estable

Su cuerpo no estaba invadido por nada fuera de lo normal a excepción de un nuevo y brillante par de pinzas para pezones. Daisuke tiró de ellos de forma traviesa, Ken ante el fuerte ataque fué acercándose más a él, y le besó. Gemió en su boca. El dolor fue exquisito. Era agudo e irradiado a través de la mitad de cada pezón, una nueva sensación que no había sentido antes ya que Daisuke estaba comprobando el nivel de dolor que Ken poseía y cuanto era capaz de resistir, los tiró más fuerte y Ken gimoteó. Aún así, el dolor de las abrazaderas no fue suficiente. Daisuke quería lastimarle

Así que cambiaron de plan, en lugar de abrazaderas, los pezones de Ken ahora fueron lastimados con pinzas para la ropa, un dolor aun mas agonizante que el cuerpo de Ken no podia soportar por mucho tiempo

No había pasado más de un minuto desde que Ken se puso aquellas pinzas para la ropa en sus pezones y eso le estaba matando del todo, habia soportado mucho dolr en el sexo con Daisuke, pero este ultimo a veces se le ocurrían ideas un poco extravagantes que ninguna se podia comparar con las que hacia Ken a menudo

-¿Porqué haces esto?

-Me gusta que hagamos cosas juntos en cuanto al dolor...

-¿Es venganza?

-Tal vez

Se reia de forma que a Ken le incomodaba bastante

-No me gusta tu risa, parece que estás loco

Ahora Daisuke no dijo nada. Permaneció en silencio

-No intentes parecerte a mi, sabes que no quieres ser como yo, además, las torturas que yo te hago siempre controlo el nivel de dolor que puedes sentir, en esta ocasion el dolor lo controlas tu y no sabes lo mucho que puedo sentir si haces algo que es puesto por primera vez en mi cuerpo

-Bueno Ken... ¿Te callas? Me cansa oirte, quiero ver como avanza todo esto -. Daisuke, aparte de no controlar el dolor tampoco controlaba lo que decía, sus actos podían herir una mente tan fragil como la de Ken, aunque al contrario que otras veces, Ken no estaba asustado, su mente estaba mas concentrada en el dolor que venia de sus pezones

Atrás quedaron los días de pinzas con abrazaderas, cuando Daisuke le puso la primera Ken silbó de dolor, Fue glorioso, tambien horrible, pero glorioso. Daisuke apretó el otro y dolió aún más.

Luego pasó sus pulgares sobre las puntas sofocantes de sus pezones y Ken lanzó su cabeza hacia atrás en lo intenso que se sentía. Daisuke Sacudió los pinzas y Ken volvió a sentir esos deliciosos sobresaltos.

Descubrieron un poco más, lengua a lengua, pero eso fué lo peor para Ken ya que sus manos estaban hacia atrás atadas y no podia tampoco defendarse cuando Daisuke metía su lengua hasta la campanilla de Ken y este intentaba despejarse. El dolor se hizo más difícil de soportar.

-Realmente están empezando a doler -. Ken se quejó

-Un poco más-. Contestó Daisuke diviertiendose un poco

Se besaron un poco más, y con cada segundo que pasaba los pezones de Ken le dolían más y más.

-¿Los quieres fuera? -. Preguntó Daisuke

-Me gustaria

- No No No. Aún no.

Le besó con fuerza y de nuevo Ken gimió en su boca. No se podria decir exactamente si el sonido era de éxtasis o agonía. Probablemente ambos. Perdió la noción del tiempo. ¿Cuánto tiempo llevaban puestas las pinzas para la ropa? No pudieron haber pasado más de un par de minutos, pero se sintió mucho más tiempo.

-Quiero tenerlos fuera

- No

Más besos de forma opresiva, Daisuke estaba llevando a ken al umbral del dolor

- Los quiero fuera -. Ken ya estaba empezando a preocuparse por la situación

-Si me dices la frase correcta tal vez -. Dijo Daisuke mirandole a los ojos poniendole a Ken la misma voz que en otras veces este ultimo le hacia

-No seas como yo -. Ken no queria perder la calma que estaba intentando retener

-Sin frase no vas a conseguir lo que quieres

Sacudió la cabeza. Tenía los dientes apretados por la agonía. Finalmente, le rogó

- Quitalos, por favor.

Cuando salió el primero, inhaló bruscamente ante el dolor punzante. Daisuke frotó una mano tranquilizadora sobre el dolor.

Lo que ninguno se esperaba era cuánto le dolería a Ken cuando salió el segundo.

Era como si su pezón estuviera siendo cortado. Gritó

- Esto me duele realmente y no quiero... MMMMM AH!.. Maldita sea Daisuke... Me duele .- gritó. Y de pronto Ken rompió a llorar con sollozos jadeantes. Daisuke le sostuvo y le acarició la espalda y le dijo acariciando su hermosa columna vertebral y vislumbrando como una lágrima caía por el aporcelanado rostro de Ken

-Nada más estará pasando por tus pezones en este día.

-¿Porqué lo haces? Repito

-Para comprobar lo fuerte que eres conmigo

-Soy fuerte, pero es imposible contigo, tu fuerza no puede ser tolerada por mi cuerpo tan sensible

Así a la misma vez, la liberación emocional que Ken sintió en esos momento se sintió increíble. Fue catártico más allá de toda creencia, y se sintió completamente feliz.

Sus pezones estaban doloridos como el infierno, y permanecerían así por un tiempo, pero lo apreciaba.

-Es el precio que tengo que pagar por estar contigo y hacer lo que tu mente y corazón quieren cuando no quieres estar conmigo y prefieres besar otros cuerpos -. Contestó de forma dulce mirando a la mirada dulce y traviesa que Daisuke le estaba dedicando

-Dame un beso -. Contestó acariciandole los labios a Ken, este sonrió en complicidad con él y los dos se unieron en un beso lleno de mucho cariño tras la tormenta que el cuerpo de Ken y sobre todo sus pezones habian vivido hace apenas unos momentos

El beso no era como los demás. Se besaron posesivamente. Era un beso de forma territorial por parte de Daisuke. Beso opresivo, lleno de sed, hambre insaciable y lleno de necesidades para dejar a Ken sin aliento. Con cada beso se bebieron sus pensamientos, socavaron la mente de cada uno, Daisuke le besó de tal manera que Ken olvidó todo excepto sus ardientes besos. Le demostró que nacieron para ser besados mutuamente, nacidos para ser amados, nacidos para amarse mutuamente, sin fin, sin pausa, sin un minuto para recuperar el conocimiento.

Le besó por más tiempo, más profundo, más fuerte que cualquier otra persona. Para marcar sus propios labios, reclamándolos, imprimiendo una vez más su sello amoroso en su querido cuerpo usado para a veces atacar y a veces recibir.

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