El shopping del oeste
No duró mucho. El tipo del otro lado jadeaba fuerte. Aceleró y sentí cómo se le ponía de piedra adentro mío. Acabó profundo. Sentí los chorros calientes llenándome el orto. No se sacó de inmediato. Se quedó un rato adentro, todavía duro, mientras yo me pajeaba más rápido. Acabé yo también, disparando contra la puerta del c...