Puteando y entregado mi rosadito a mis hombres (3)
Yo me puse inmediatamente como me dijo Víctor. Me arrodillé en el borde del sillón, paré mi cola y abrí mis cachetes con mis manos y me incliné lo más que pude. Ya estaba ahí en una de mis posiciones habituales, de rodillas y con el poto parado. No habían pasado ni 30 minutos desde que había llegado al departamento...