La viciosa peluquera transexual

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La viciosa peluquera transexual

RESUMEN

Mi vecina, la peluquera transexual, era una viciosa muy depravada que se moría por petar mi ojete de lo caliente que le ponía mi presencia.

Tenía una vecina muy casquivana y libidinosa que era una sexy transexual y que trabajaba en una peluquería no muy lejos de nuestra casa.

Siempre que yo regresaba del gimnasio pues acudía muy a primera hora, me la cruzaba en las escaleras, ya que ella marchaba a su trabajo en la peluquería, me largaba una lasciva y libidinosa retahíla de varias imprecaciones y groserías sexuales muy libidinosas y obscenas, pues yo la ponía muy cachonda y desenfrenada.

Casi siempre solían ser parecidas, ya que ella estaba cachonda.

— ¡cabrón, que bueno te estás poniendo!, ¡que perra me pones — me largó la primera vez

— ¡que perra me pones, so "jodío"!— me soltó otra vez

— ¡hijo de puta, me pones como una cerda en celo! — rugió otra vez mas

La muy guarra solía ir a trabajar muy provocativa y le gustaba encender a los hombres para que la soltaran alguna imprecación de tipo sexual, pues ella era muy caliente y no se cortaba en su manera de vestir.

Yo la soltaba algún "silbidito" insinuantemente sexual de vez en cuando y eso parecía gustarle a ella ya que me devolvía siempre una insinuante sonrisa que nunca dejaba lugar a dudas.

Un buen día, decidí aceptar su juego y devolver sus piropos sexuales con la misma catadura

— ¡Hola muñecona, que rica estás hoy! — solté con desvergüenza

— ¡pues tu, cada día me pones mas burra! — me espetó lascivamente

Llegué a mi casa con un lascivo calentón de aúpa y no me quedó mas remedio que pajearme como un salido mono en celo, pues tanto cruce de piropos e imprecaciones sexuales entre los dos me había provocado unas lascivas ganas de machacármela viendo porno y le dediqué mi lascivo pajote al libidinoso y caliente culo de esta provocativa trans tan seductora, atractiva y sexy

Llegó el verano y una mañana decidí provocar aún mas a esa libidinosa provocadora trans que ya tan gorda me la ponía con sus lascivos piropos y sus imprecaciones sexuales. Me puse una camisa de manga corta, no me la abroché para que viera mis pectorales y mis abdominales y un "jeans" muy corto que me acentuara el rabo y lo mucho que me había machacado en el gimnasio y que se pusiera mas guarra, cerda y lujuriosa todavía.

— ¡hola cabrón, ahora si que te deseo con mas vicio!, ¡me pones muy guarra! — destacó ella lujuriosamente

Ella vestía una camisa que se ataba a la cintura y resaltaba sus tetazas y un "jeans" muy corto que exageraba su lascivo culo así como unas sexys sandalias que elevaban sus tetazas de zorrón depravado.

La cosa no quedó ahí, pues decidí entrar al juego al ver que deparaba aquel "jueguecito" de lascivos piropos que nos cruzábamos al encontrarnos en la escalera.

Una tarde, sentí que había llegado a casa la provocativa de mi lasciva vecina la peluquera trans y decidí ir a su puerta y que me invitara a algo. Me vestí con una de mis mas ajustadas camisas y que me dejara abierto el pectoral y me puse un pantalón corto que enfatizara mi rabo y un pornográfico y libidinoso tanga muy provocativamente sexy por si sonaba la flauta.

Llamé a la puerta y ella me preguntó que quien era

— ¡Hola, soy tu vecino, Alessandro!, ¡el que tantas veces has piropeado lascivamente — anuncié

Ella abrió la puerta para ver quien era yo y se presentó

— ¡Y yo Paulina, quien te ha piropeado!, ¡es que me pones muy perra, so cabrón! — confesó Paulina

Paulina se presentó ante mi vistiendo muy lascivamente como era normal en ella. Paulina era rubia, tenía una cara muy dulce, pero tenía un cuerpo perfecto para pecar desmedidamente y eso acentuaba y destacaba mi morbo por follar con ella. Llevaba un lujurioso triquini de leopardo que acentuaban sus libidinosas tetas de zorra transexual en celo y acababa en una braga negra que subrayaba su lujurioso culo. Asimismo llevaba un par de botas negras de caña que le llegaban mas allá de la rodilla y eran de charol y completaban un libidinoso conjunto que resaltaba aún mas su depravada imagen de golfa depravada.

Entré en su casa y comenzamos a charlar relajadamente, pero antes me trajo un whisky "on the rocks" con tres piedras y mientras venía hacia mi, se movía bamboleantemente lujuriosa para ponerme mas cachondo de lo que ya de por si estaba

— ¿porque me has estado lanzando estos eróticos improperios? — comencé

— es que estás muy bueno, cabrón. Además se nota que te machacas mucho en el gimnasio — secundó Paulina

Notaba que Paulina babeaba por mi, pues la ropa que yo llevaba la estaba poniendo muy cachonda y salida y me miraba con vicio y depravación

— ¿hace tiempo que no jodes con nadie?— interrogué

— si. Hace tiempo que no tengo pareja, pero de vez en cuando cuando me siento de subidón voy a ver si me tiro a alguno que me guste o de morbo, como ahora es tu caso — añadió Paulina

No podía quitar la miraba de los fenomenales y soberbios melonazos de la libertina Paulina que tan burro me estaban poniendo pues los tenía muy a la vista y era difícil no fijarse en ellos.

— ¿te gustan mis tetas? — inquirió Paulina

— Si, me excitan mucho, putona — mencioné

Paulina rió mi respuesta pues observó que me estaba poniendo mas y mas cachondo y no podía apartar mi vista ante tales soberbios pechotes

— ¿Nunca has jodido con una sexy transexual como yo? — examinó Paulina

Paulina me echaba unas lascivas miradas que me deseaban lasciva y apasionadamente a cada milisegundo y se moría por petar y entaponar mi ojete con urgencia lúbrica

— No, ¿porque? — investigué

Paulina se quedó impertérrita, pues pensaba que habría jodido con alguna trans

— Te deseo con vicio y mucha lascivia con urgencia lúbrica. Deseo tu culo y tu boca con lujuria y depravación y deseo que en este momento sea solo mío y para mi — reveló Paulina muy salida

— Esta bien, te daré mi culo y todo mi cuerpo para que lo jodas y forniques a tus ansias y me lleves a un lascivo arrebato sin igual, a cambio, quiero que me presentes a una clienta tuya para que me la folle y sea en su puta casa y sea casada para mas morbo — expuse lascivamente

Paulina, sin mas preámbulo, me agarró de la mano y me llevó hasta su habitación, allí nos subimos los dos a la cama y nos arrodillamos uno frente a otro para comenzar a comernos con frenesí y mucha codicia sexual.

Paulina me quito la camisa, mientras me largaba unos halagos sexuales muy lascivos que aumentaban mi cachondez que estaba muy exaltada

— ¡cabrón, cabronazo, que bueno estás!, ¡te voy a volver loco de lujuria! — largaba Paulina entre vagidos

— ¡si, te deseo, zorra mía!, ¡vuelveme loco de lujuria! — secundé

Comencé a comerle los pechotes a la guarra viciosa de Paulina con un depravado vicio pervertido, primero le comía la izquierda, luego la derecha, pero lo que mas morbo y mas caliente me ponía de ella, era las marcas que tenía del triquini en su lascivo cuerpazo de zorra trans en celo.

— ¡así, cabrón, así!, ¡vuelveme loca con tus sabias lamidas, cabrón! — manifestó Paulina entre varios gemidos

La muy cerda disfrutaba como una depravada puerca en celo de los lametazos que le pegaba a sus libidinosos pechotes de obscena zorra transexual

Yo no paraba de lamer, relamer y lengüetear sus tetazas y pezones y le gustaba que se lo hiciera con exaltado vicio y depravado frenesí

Después de comerla las tetas, proseguimos a comernos los morros con descarada urgencia libidinosa, mientras nos sobeteámos los culos con avaricia impúdica.

Mas tarde, después de la comida de morros a la que nos entregamos, le quité su sexy braguita negra y Paulina se dispuso a quitarme los muy ceñidos vaqueros que yo llevaba y descubrió el sexy y lascivo tanga que yo tenía

— ¡cabrón, que bien te sienta el sexy tanga que llevas!, ¡me da mucho morbo ver a un hombre llevando esa prenda tan obscena! — afirmó Paulina entre gemidos

La muy puta se puso todavía mas cachonda de lo que ya de por sí estaba y deseó mi culo con mas impudicia obscena

— ¡ahora es cuando te deseo con mas vicio, semental!, ¡te voy a marear de placer!, ¡tu culo será mío para darte y darme placer al petarte! — confirmó Paulina lascivamente

Paulina babeaba y desbaba con vicio por petarme y su morbo se engrandecía al ver mi culo que tanto le avivaba, enfundado en un sicalíptico tanga tan sexy

— ¡que morbo me das, hijo de puta!, ¡nunca sospeché que pudieras llevar tanga, cabrón!, ¡ahora es cuando mas te deseo sin parar! — evidenció Paulina rijosamente

La muy puta estaba mas y mas excitada y le daba morbo verme con ese fabuloso tanga tan procaz y obsceno y para que fuera mas morbosa la jodienda que me pegaría dejó que no me lo quitara

— ¡voy a poseer tu culo, semental!, ¡te voy a llevar al mar de la impudicia y vas a ser mío para matarte de placer, cacho cabrón! — reveló Paulina obscenamente

Mientras le volvía a comer sus magníficos pechotes, la muy zorra de Paulina me azotaba las nalgas con impresión sexual, pues ella sabía que mi culo sería suyo y se moría de ganas por petarme y entaponarme inagotablemente hasta la extenuación

Entretanto me despojaba de los vaqueros, la muy puta de Paulina, se machacaba mas el rabo para mantener la erección al tiempo que me mostraba sus tetazas de las que acababa de disfrutar con lujuria

— ¡que bueno estás cabrón!, ¡que bueno estás, como me pones de cerda! — repetía Paulina constantemente

— ¿ves este rabo?, ¡pues ahora te lo vas a comer! — ordenó Paulina entre vagidos sexuales

Acerqué mi boca a su rabo transexual y ella se arrodilló y se sujetó hacía atrás con sus femeninas manos para que le pudiese mamar la verga

— ¡cabrón, que bien me la comes, canalla! — observó Paulina lujuriosamente. La muy puta disfrutaba como una perra en celo de la comida de rabo que la estaba haciendo y suspiraba, gemía y jadeaba del placer intenso que yo le daba con mi boca

— ¡eres un puto vicioso y un pervertido!, ¡me matas de placer, canalla! — proclamó Paulina entre lujuriosos vagidos

La muy cerda estaba muerta del gustazo que la daba y en algún momento llegó a cerrar los ojos para sentir mas placer en su transexual rabo

— ¡aagh, que delicia! — bramaba Paulina lascivamente

— ¡slurrp!, ¡sluurrp!, ¡sluurrp!, ¡Chlok!.¡Chuik!, ¡slurrp! — disfrutaba yo con el rabo de Paulina

Entretanto le comía su rabo, con la mano libre le magreaba una de sus tetazas que tan burro me ponía y eso a ella le gustaba y excitaba mas, pues me manejaba la mano para que la caricia fuera mas placentera y erótica para ambos

— ¡uuff, que deliiiciaaa! — gemía Paulina lujuriosamente

— ¡slurrp!, ¡sluurrp!, ¡sluurrp!, ¡Chlok! ¡Chuik!, ¡slurrp! — disfrutaba yo con el rabo de Paulina

La muy perra miraba con lascivia como le trabajaba el rabo y me largaba una pornográfica retahila de ordinarieces, marranadas y groserías sexuales que me excitaban y enardecían sexualmente

— ¡so, perro, cacho cabrón!, ¡que bien me trabajas, canalla!, ¡sigue así, cerdo! —

— ¡slurrp!, ¡sluurrp!, ¡sluurrp!, ¡Chlok! ¡Chuik!, ¡slurrp! — me deleitaba con el rabo de Paulina en mi boca

Yo le pajeaba y magreaba el rabo para que la erección de Paulina fuera mas duradera y libidinosamente gozáramos ambos del pornográfico momento tan procaz y lujurioso. Ella me cogió de la cabeza y comenzó a dar embates dentro de mi boca y la muy cerda gemía y daba mil vagidos de placer hasta casi sentir mi campanilla con la puta punta de su cipote transexual

— ¡así, cabrón, así!, ¡cómeme el rabo, no pares jodido canalla!, ¡toma rabo, cerdo! — gruñia Paulina presa del arrebato lujurioso

— ¡slurrp!, ¡sluurrp!, ¡sluurrp! — tragaba incesante el rabo de Paulina

Paulina me agarraba del cuello para que continuara con la mamada que le estaba pegando a su transexual rabo y la muy guarra no paraba de jadear, gañir y gimotear como una jodida y perversa zorra en celo

Paulina salió de la cama y me llevó a un extremo y se puso de pie frente a mi para que continuara mamando y mamando su rabo para darla mas placer y hacerla gañir y gemir como a una puerca libidinosa

— ¡toma rabo, cabrón!, ¡toma polla!, ¡goza canalla!, ¡saborea mi rabo! — vociferó Paulina lascivamente

Yo mamaba y me atragantaba con el rabo de Paulina y ambos teníamos un depravado placer muy lascivo y pornográfico. Ulteriormente, nos decidimos a hacer un sesenta y nueve y ambos obteníamos placer del otro al tener el rabo metido en la boca del otro.

La pinta de fulana que tenía Paulina con su libidinoso triquini y sus botas de charol negro, me ponían mas rijoso y cachondo y ya no me importaba tener el rabo de Paulina en mi boca, pues ella también tenía el mío en la suya y era un placer intercambiado

De esta forma tan obscena, procaz y libidinosa estuvimos alrededor de cuatro minutos, hasta que por fin Paulina se decidió a petar mi ojete y darme todo el placer que me había prometido.

— ¡Ponte a cuatro patas, canalla!, ¡te voy a partir el ojete, bribón! — mandó Paulina libidinosamente

Me puse a cuatro patas como ella ordenó y rozó su transexual verga en mi culo para prepararme para un buen petamiento anal y llevarme a una exaltación anal ilimitada como ella me había prometido

— ¡prepárate canalla, te voy a partir el culo, pero te voy a llevar a un infinito mundo de placeres antes desconocidos por ti, bribón! — indicó Paulina lascivamente

Paulina fue arremetiendo su enhiesta pero dura verga de zorra transexual en celo y me fue petando lenta y lascivamente hasta acomodar su brutal pollón a mi ojete para proporcionarme todo el placer que fuera preciso

— ¿te gusta, bribón? — inquirió Paulina procazmente

— ¡siiiii!, ¡quéééé guussstooo meee daaassss! — afirmé lujuriosamente entre varios gemidos

El rabo transexual de Paulina ya había encontrado acomodo en las lascivas profundidades de mi culo y Paulina apoyaba sus femeninas manos en mis riñones para petarme y entaponarme incansable e inagotablemente mientras me daba unos acelerados y veloces empellones mientras me insultaba sexualmente para ponerme mas libidinoso, lujurioso y salido y hacerme disfrutar y deleitar con sus mil golpes de rabo en todo mi culo

— ¡toma rabo, hijo puta!, ¡toma rabo cerdo!, ¡goza de mi polla, puto cerdo!, ¡toma! — gritó Paulina presa de un fuerte delirio erótico

— ¡cerda!, ¡me matas de placer!, ¡no pares cacho puta!, ¡soy tu puto y tu mi clienta!, ¡pétame guarra!, ¡entapóname sucia cerda!, ¡no pares puta! — secundé a mi vez

Ambos nos encontrábamos poseídos por un fuerte éxtasis pornográfico y erótico y nos dejábamos llevar de nuestro frenesí y Paulina follaba y copulaba repetida e inacabablemente mi culo y entretanto me azotaba las nalgas para ponerme mas salaz, libertino y todavía mas libidinoso de lo que ya de por si estaba.

Paulina me clavaba con vicio y saña su enhiesto rabo y me hacía jadear como un verdadero cabrón en celo mientras me arrancaba una pornográfica retahíla de mil gemidos, vagidos, gañidos, jadeos, resuellos, sofocos y resoplidos sexuales

— ¡estás muy bueno, cabrón!, ¡que morbazo me da petarte, tío bueno!, ¡que culo tienes, canalla! — bramó Paulina lascivamente

— ¡tu me pones cachondo, cerda!, ¡que bien me entaponas el culo, perra!, ¡sigue así, guarra!, ¡mi culo es tuyo!, ¡partemelo mas! — gemí de brutal exaltación sexual

La muy cerda de Paulina me estaba dando mas y mas morbo con esta pinta de fulana de lupanar de carretera y por eso me estaba dejando petar el ojete y me estaba dando un gusto ilimitado e inconmensurable y me estaba llevando a un eterno e inacabable placer anal que me estaba matando de gusto

— ¡que bueno estás cacho cabrón!, ¡que morbo me da petarte!, ¡como traga tu puto culo!, ¡que placer es joderte canalla!, ¡por fin lo he conseguido, bribón! — afirmó Paulina lascivamente

— ¡ya lo sé, so puerca!, ¡te morías de gana por petarme el ojete!, ¡tu rabo pedía con urgencia mi culo, zorra! — gemí lascivamente

Sacó unos segundos su rabo de mi culo, para volverlo a encasquetar e iniciar otra salvaje follada

— ¿notas mi rabo, cerdo?, ¿te gusta, puto? — inquirió Paulina libidinosamente

— ¡si, puerca, si!, ¡me estás matando de gusto, puta! — afirmé preso de un brutal delirio erótico

La muy viciosa y depravada de Paulina me daba cientos de embates tras embates y me hacía gozar y disfrutar como un auténtico cabrón como ella me había prometido y me relamía de regusto sexual al sentir en mi culo el rabo de esta cerda transexual que tan burro me ponía

— ¡toma rabo, cerdo!, tío bueno, que perra me pones!, ¡goza canalla! — mugió Paulina presa de un brutal fenesí

— ¡cerda!, puta!, ¡guarra!, ¡me estás volviendo loco de lujuria!, ¡no pares, so puerca! — gemí lujuriosamente

Paulina me taladraba con ansia y urgencia lúbrica y a cada empellón parecía que me clavaba sus pelotas pues lo hacía con tantas ganas que parecía un disfrute inacabable y el estar sodomizado así por ella le daba mas morbo y se ponía mas y mas caliente al ver que yo era su presa sexual y eso le excitaba sobremanera

Cambiamos de postura, pues la putona de Paulina me deseaba petar el ojete de lado y estaba como loca por hacérmelo

— ¡ven aquí, cabrón!, ¡te voy a petar de lado, puto cerdo! — exigió Paulina lascivamente

— ¡si, puta!, ¡pétame el ojete, so zorra!, ¡lo deseo con vicio! — obedecí

Me tumbé de lado mientras magreaba mi rabo y Paulina se recostó a mi lado para petarme el ojete con vicioso ensañamiento sexual y arrancarme gemidos, gañidos y jadeos muy voluptuosos

Mientras me rompía el culo a pollazos la muy viciosa de Paulina me comía a besos y entre beso y beso me soltaba una lasciva retahíla de groserías sexuales así como imprecaciones procaces que me ponían cachondo y mas salidorro

Durante el lascivo y libidinoso petamiento a que me sometía esta golfa depravada de Paulina, me lamía y chupaba las tetillas y eso me embelesaba y fascinaba un montón pues me daba morbazo y hacía sentir su lascivo objeto de crapuloso y lujurioso deseo

— ¡cabrón, cabronazo, cómo te deseo!, ¡que cerda me pones, canalla!, ¡hazme gozar con tu culo tragón! — vociferó Paulina libidinosamente

— ¡zorra!, ¡puta!, ¡qué buena estás, guarra!, ¡matame a polvos! — solté lujuriosamente entre vagidos

La muy guarra de Paulina me perforaba el culo mientras intercambiabamos una lasciva retahíla de mugidos, gramidos, graznidos y jadeos sexuales mezclados con viciosos improperios presos del brutal y lascivo frenesí en el que ambos nos encontrabamos.

Yo ponía los ojos en blanco del frenético placer que me daba en el culo esta sensual Paulina que me estaba volviendo loco mientras me entaponaba el ojete con lasciva depravación carnal

— ¡qué bueno estás, cabrón!, ¡me encanta petarte!, ¡como traga tu puto culo, canalla! — manifestó Paulina libidinosamente entre resoplidos lascivos

La muy puta, sacó unos segundos su endurecido rabo para volver a atacar con mas vicio mi culo y darme un brutal placer, mientras me lo hacía se subió sobre mi para darme mas y mas placer y deleitarse al joder cn brutal arrebato lascivo y petarme y entaponarme con bestial fiereza y darme mas placer, pues eso era lo que buscaba la muy zorra hasta tener la sensación de que su rabo me fuera a salir por la boca

— ¡toma rabo, cerdo!, ¿gozas, mi amor?, ¿te gusta como te peto el ojete?, ¡ahora eres mío y de nadie mas, canalla!, ¡sufre con mi duro rabo dentro de ti, hijo de puta! — chilló Paulina de placer

— ¡me matas de gusto, hija de puta!, ¡rompeme el culo!, ¡hazme gozar, zorra viciosa! — aseveré lascivamente entre resoplidos de placer

Mientras yo permanecía ladeado, Paulina agarró con fuerza mis piernas para petarme con mas deleite y mucho furor lúbrico y se situó frente a mi para joder y copular con mas ganas y arrancarme mas resoplidos, mugidos, jadeos y suspiros sexuales para darme mas placer y que yo sintiera toda la dureza de su transexual rabo en las profundidades de mi oquedad anal.

— ¡cabrón, que placer me da petar tu culo!, ¡que bueno estás canalla!, ¡ahora no te escapas!, ¡toma polla, cerdo! — bramó Paulina lascivamente

Después de estar de este modo petándome ininterrumpidamente, sin tino y sin parar, durante al menos tres minutos, la cerda de Paulina, optó por abrirme de patas, coger cada pie mio con una mano y seguir perforando y taladrando placenteramente mi culo mientras me largaba una serie de guarradas, imprecaciones, groserías, bastedades, tosquedades, zafiedades y exclamaciones sexuales que me excitaban brutalmente

— ¡cabrón, cabronazo!, ¡que culazo tienes!, ¡cómo traga!, ¡el tanga que llevas me hace que te pete y pete con mas ganas y sin parar!, ¡que bueno estás, canalla!, ¡eres lo mejor que he petado!, ¡el mas morboso, vicioso, libertino y depravado!, ¡petar tu culo es un gusto, hijo de puta! — vociferó Paulina lubricamente

— ¡si, si, si!, ¡que bien me jodes, sucia cerda!, ¡como me jodes!, ¡nunca me había tirado a una sexy trans como tu, esto es un vicio!, ¡pétame!, ¡entaponame con vicio, cerda! — solté entre alaridos sexuales

Entretanto que la golfa de Paulina me petaba con placer, yo me machacaba el rabo y eso me daba mas placer, pues de los embates que me había propinado esta cerda en celo de Paulina se me había puesto duro el rabo y era hora de magrearme impúdicamente para correrme y expulsar toda mi cremosa lefa

— ¡toma rabo, canalla!, ¡veo que estás a punto de correrte, cabrón! — aseveró Paulina

— ¡si, cerda, jódeme, jódeme mas!, ¡estoy a punto de correrme, cerda! — afirmé entre gemidos

Finalmente me corrí y eché toda mi cremosa lefa en mi estómago y a continuación vino a que le sacudiera su rabo a Paulina para que me echara su pastosa lefa.

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