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Convertida en nena por mi novia (fantasía erótica)

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Me encontré atado a una cama, con los ojos vendados… ojos, que de ser vistos, habrían contado todo el miedo de un ser humano.

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Mi novia, Carmen, me había propuesto un jueguito sexual: Debía permitirle, por una noche, hacer todo lo que ella quisiera conmigo; a cambio, me dijo que podría hacer cualquier cosa que quisiera con ella de ahora en adelante. Cualquier día a cualquier hora. Parecía demasiado bueno para ser cierto… y lo era.

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Ese día entramos a la habitación del motel y como de costumbre, ella sirvió tragos para los dos (Vodka con jugo de naranja). Estuvimos, así, hablando, fumando y tomando un buen rato. Pronto me sentí mareado, cosa extraña, ya que aguanto mucho alcohol. Se lo dije y ella me dijo que si quería podía dormir un rato; me pareció perfecto.

Al despertar estaba atado a la cama; me sentía muy mareado y notaba mi ano lleno, incluso muy abierto. He de decir que Carmen me había metido el dedo (o más bien, varios dedos) con relativa frecuencia, en esas oportunidades yo solo podía gemir y masturbarme hasta acabar y quedar tirado. Llevábamos una buena vida sexual, ya que me consideraba conocedor del tema y me esforzaba por complacerla.

Entonces la llame:

- Carmen… ¿qué pasa? ¿Carmen?…

- Nada, no pasa nada. Tú me dijiste que podría hacer contigo lo que quisiera esta noche y planeo hacerlo.

- Pero…

- Pero nada… estás justo como quiero tenerte… amarrada y tu culo se está preparando para la faena…

- Pero Carmen… mi vida… estoy mareado… ¿Qué pasa?

- Bueno, eso, que voy a hacer lo que se me dé la gana… y lo que se me da la gana es hacerte un pequeño cambio… verás, últimamente he notado que te gusta cuando te cojo por el culito con mis dedos… cada vez más… empiezas a gemir como un verdadero maricón…

- Pero Carmen –dije, aunque ella ignoró mis palabras.

- Cada vez quieres cogerme menos, ahora te encanta sentir como te meto los dedos por ese culo. Así que, ayudada por cierta droga que puse en tu trago y una sorpresita, hoy vas a ser una verdadera mujercita.

- ¿Qué? ¿Qué le echaste a mi trago?

- Bueno, verás… pensando en ti. Conseguí una droga que logra someter a las personas a la voluntad de otra… solo que, para que surta todo su efecto, la persona debe ser excitada sexualmente… Así que hoy, te someteré a mis deseos… te convertiré en una putica, deseosa de penes, tragadora de semen… a partir de hoy dejaras de ser un hombrecito…

- ¿estás loca? Estás delirando… nunca vas a lograrlo…

- Ah ¿no? Pues veamos…

Sentí su mano en mi pezón, retorciéndolo, con el placer que eso conlleva… luego sentí que movía lo que llenaba mi culo y el placer se incrementó… era inaudito… no podía pensar en nada… nunca había sentido tal placer… entonces Carmen me dijo:

- Quieres complacerme en todo…

De mi boca, aún sin entenderlo salieron las siguientes palabras:

- Quiero complacerte en todo –gemí-

- Quieres que te coja por el culo…

- Quiero que me cojas por el culo – gemí, nuevamente-

- ¿Lo ves?

Era verdad. En el momento que oí sus palabras, se convirtieron en grandes verdades, yo QUERÍA complacerla, QUERÍA que me cogiera por el culo. Iba a hacer de mi lo que se le viniera en gana. Empecé a sollozar...

- No llores perrita… al final te va a gustar… es más… vas a chillar, rogando porque te rompan ese culo todo el tiempo… Además, no lo hago solo por ti… Yo necesito un verdadero macho que coja, que me haga chillar… y tu pene de 16 cm ya no me vale nada… más aún desde que te empezó a gustar más sentir mis dedos en tu culo…

Ya no podía dejar de sollozar, no solo sería ominado… mi novia, a quien creía complacer sexualmente, me estaba humillando, diciendo que no servía como hombre y que necesitaba a uno verdadero para complacerla.

- Desde hace un par de meses que Mario me está cogiendo… y la verdad, me doy cuenta que no debí dejarlo nunca, el si es un macho de verdad –Mario era su ex, quien la maltrató y la dejo, pero yo siempre sospeche que a ella le quedaba algún sentimiento oculto por él, solo que no imagine tanto- tiene un palo que haría chillar a una puta y sabe cogerme como nadie. ¡Dios! Su güevo es magnífico, te lo voy a describir: 24 centímetros bien medidos de largo y 6 de ancho… bien recto y aguanta toda una noche cogiéndome… la última vez que me cogiste en mi casa, tuve que ir donde él para satisfacerme, me cogió todo el día ¿recuerdas que te dije que me sentía mal? Estuvimos todo el día tirando… me dejo la cuquita y el culito bien irritados e inflamados.

Ya no podía sentir nada, el episodio que relataba había sido apenas 4 días atrás. Y yo que pensaba que nada podía alejarla de mí. La muy puta había estado cogiendo con su ex-novio, casi frente a mí.

- Pero yo no soy egoísta, hoy, mi macho te va a coger como corresponde a una mujer, a una puta… después de hoy no podrás juzgarme, entenderás lo rico que es ser cogida por un macho.

¡NO! No importaba lo que dijera, yo no era una puta, sabría resistirme y apenas pudiera soltarme les mataría. Mataría a la muy puta y al cabrón de Mario.

Entonces ella me quitó la venda de los ojos y pude contemplar a Mario frente a mí… pero no, no veía a Mario… solo tenía ojos para su magnífico animal en reposo. Así, dormido, alcanzaba unos 15 centímetros, grueso y totalmente depilado… la piel recubría casi por entero la cabeza del pene y casi lo podía ver latir frente a mí. Me daba asco, pero no podía negarme que me intrigaba, entonces Carmen dijo:

- ¿Verdad que quieres probarlo? Tú quieres chuparlo y saber a qué sabe…

-En mi cerebro se hizo la luz: Yo QUERÍA probarlo, su sabor me intrigaba… y a pesar de mi asco, estire la lengua hasta su glande y lo saboreé… él se inclinó y pude meter su cabeza en mi boca… era salado y olía a orín… no me gustó e hice un gesto de asco…

- te gusta, te gusta su sabor salado… quieres sentir todo ese güevo dentro de su boca, quieres tragártelo todo… te sentirías morir si no pudieses mamarlo hasta que te eche su leche en la boca…

Empecé a chupar con avidez, era demasiado sabroso, su sabor salado me encantaba…

- te excita ese güevo… sientes tu culo lleno y quisieras sentirlo dentro del culo…

Era verdad, estaba muy excitado… ese güevo que llenaba mi boca era justo lo que quería en mi culo… yo no era gay, pero la idea me torturaba, quería el sentirlo dentro de mí… Entonces Mario lo sacó y se apartó…

Mis ojos se llenaban de lágrimas, necesitaba sentirlo en mi lengua, quería hacerlo acabar, solo entonces estaría satisfecho… quería hacerlo acabar y que luego me lo metiera en el culo… y así lo dije…

- por favor… por favor, Mario, déjame mamarlo, déjame chuparlo, estoy muy excitado, déjame hacerte acabar…

Mario miro a Carmen y ella empezó a mover lo que tenía en el culo, la sensación era demasiado placentera… y Marco aprovecho para magrearme las tetillas y decir:

- No estás "excitado"… estás "excitada"… quieres sentirte como una mujer… como una putica, como una perrita sucia que solo sirve para ser cogida por el culo…

- Si Mario, estoy excitada… quiero sentirme mujer, quiero ser una putica, una perrita sucia… solo sirvo para que me cojan por el culo…

Y era verdad otra vez, sus palabras rebotaban en mi mente… estaba "excitada" y quería ser una verdadera mujer… ¿Cómo no lo había entendido antes? Mi DESTINO era ser una putica, destinada a ser cogida por el culo…

- Pero quiero que conserves tu identidad –dijo Carmen- que cuando te cojan por el culo, que mientras mamas güevo sepas que sigues siendo Henry, y que a pesar de tu excitación, de tu putez, sigues siendo un maricón cornudo… Aun así, no podrás negarte a ser cogido NUNCA, no podrás desobedecer mis órdenes NUNCA… yo soy tu AMA y Mario es tu AMO… nosotros somos dueños de tu pasado, presente y futuro, nosotros decidiremos todo por ti… tu, únicamente, vivirás ahora para ser cogida… NUNCA más podrás usar tu pene, nunca más se levantará… de hecho, tú misma quieres que desaparezca, que se encoja y solo sirva para orinar…

Mi pene me asqueaba, no quería verlo, una verdadera puta no tenía nada colgando entre las piernas… de hecho, mientras lo pensaba, sentía como se empequeñecía, sintiendo pena de sí mismo.

- Tu único deseo es ser una verdadera puta –decía ahora Mario- ser una mujercita, tener unas buenas nalgas y unas tetas grandes… de hecho… quieres empezar a tomar hormonas.

Y Carmen dijo:

- Te daremos una última oportunidad de negarte… Mario te va a coger –y tú desearas que te coja muy duro- y cuando el acabe, si te tragas su leche, estarás aceptando todas nuestras ordenes… si no lo haces, podrás irte y no te molestaremos otra vez…

Carmen me desato las manos y Mario se arrodilló frente a mí… podía ver su güevo totalmente parado, maravillosos 24 centímetros listos para cogerme… Carmen metió la mano hacia mi culo e hizo salir lo que tenía adentro: un iniciador anal muy grueso, rojo y lleno de lubricante… al salir me produjo una sensación de profunda excitación, sentí el aire penetrar mi culo y lo sentía muy vacío, DESEABA el güevo de Mario, a la vez que me sentía humillada –ya no podía pensar en mí en términos masculinos-necesitaba su palo, necesitaba ser cogida…

- Pídeme que te coja, puta…

- Por favor, Mario, cógeme…

- Ruégame…

- Mario, te lo ruego, cógeme…

- No logras que te lo crea…

Entonces entendí… y dije las palabras que él quería escuchar…

- Por favor papi Mario… cógeme… hazme sentir mujer, tu eres mi Amo… hazme sentir tu puta –y en verdad ese era mi deseo…

Y vaya que se cumplió… Sentí la cabeza del precioso pene de Mario entrando en mi culo, sentí un pequeño dolor… mientras él se paró un segundo…. Y luego se dejó ir…

Sentí su inmenso güevo expandiendo las paredes de mi culo… podría haber descrito cada milímetro de su carne por lo que sentía en mi culo abierto. Sus bolas tocaron mi culo y lo único en que podía pensar era en lo que sentía, mientras Carmen me instruía:

- Te encanta, quieres sentir su güevo toda la noche… tu culo te está gritando lo mucho que lo necesitas, quieres que te rompa el culo con su güevo, tu único deseo es darle placer a tu macho y sentir su güevo yendo de atrás hacia delante, una y otra vez…

Mario me estaba cogiendo de verdad, se notaba que le gustaba, que me quería coger bien cogida… justo lo que yo quería. ¡Dios! Necesitaba ese güevo, quería que me rompiera el culo para demostrarle que estaba dispuesta a todo por complacerlo, quería complacer a mi macho…

- ¡Vamos! ¡Chilla, perra! ¡Llora por el güevo de tu macho!, siempre has querido ser mujer, yo siempre lo supe, querías ser una verdadera puta; sentir a un hombre de verdad dentro de tu culo. ¡Aprovecha! Pídele a Mario que te convierta en una puta de verdad, acepta tu inferioridad, acepta que eres una maldita puta, una perra sucia, entrégate a tu macho, pídele que te mate con su güevo, que mate a Henry… De ahora en adelante tu nombre será… Jessica, la puta, la perra, la cochina…

- ¡Si papi! ¡Cógeme! quiero ser tu mujer, quiero ser una putaaaa…

Ya nada importaba, solo Mario, el güevo de mi Mario, era importante…

- Conviérteme en una puta de verdad, quiero ser una maldita puta, una perra, una cochina… ¡CONVIÉRTEME EN JESSICA!

Nunca imagine estar perdiéndome lo mejor de la vida… pero lo había hecho… lo mejor de la vida era ser una puta y entregarme a mi papi Mario… que lastima tanto tiempo perdido… Yo quería ser Jessica, quería ser una puta, seguro sería rico convertirme en una puta y sentir eso todos los días.

Carmen acaricio mi pene, pero no sentí ningún placer en eso…

- Das asco, mira… mira este güerito… ni siquiera se para… solo sirve para mear… no sientes nada por ahí… todo tu placer sexual ahora está en tu culo… en tus tetas… como una verdadera puta…

Mario mantenía muy abiertas mis piernas, mientras se movía dentro de mí como serruchándome. No puedo describir el placer de sentir su carne recorrer mi culo hacia dentro y fuera… y cuando sus bolas chocaban contra mí, me sentía una mujercita, como si se cumpliera el sueño de mi vida… solo que ese no era –originalmente- mi sueño.

Mis manos apretaban las nalgas de Mario, tratando de meter todo su güevo dentro de mí, de impedirle que saliera de mi culo… en un momento, él se soltó y me lo sacó por completo… me convertí en una ruina, sentir mi culo vacío era insoportable, era una pesadilla… Necesitaba a mi macho adentro de mí…

- Por favor –gemí, entre lágrimas- por favor papi, por favor mi amo… por favor, cógeme un poco más papi Mario, cógeme por favor…

- no lo sé, puta… no sé si lo quieres de verdad…

- Papi, por favor, hazme lo que quieras, mátame, pero cógeme un poco más… rómpeme el culito, cógete a tu puta… por favor –lloraba, humillándome ante mi macho, rogando como nunca pensé en rogar, más aún, rogando porque me cogieran- necesito ser tu mujer, hazme chillar, rómpeme el culo, yo hago lo que quieras…

- Vamos a ver si es verdad… ponte en cuatro patas… aja, quiero ver como Carmen te mete la mano en el culo, pídele que te meta la mano en el culo, como un títere…

- Ama Carmen, por favor, métame la mano en mi culo de puta, cógeme con tu mano, manéjame como un títere…

No voy a negar que me doliera, Carmen no lo hizo con suavidad, me metió las puntas de sus cinco dedos y luego fue empujando rápidamente, sacando lágrimas de dolor de mí… cuando sus nudillos se trabaron en la entrada, ella, sin remilgos de ningún tipo, empujo hasta tener su mano dentro de mi culo… Yo me desvanecí por un momento, despertándome al sentir algo grueso en mi culo y unos dedos acariciando mi culo por dentro… dolía como el demonio, pero no podía evitar sentirme muy excitada… Carmen dijo unas palabras…

- Cuando yo diga: ahora, vas a cavar por tu culo, vas a acabar como nunca y nunca más podrás acabar por ese inútil palito tuyo… tu primer orgasmo anal te marcará para siempre, sentirás más placer que nunca y querrás repetirlo siempre…

La escuchaba y no la escuchaba a la vez, estaba demasiado concentrada en mis sensaciones…

- ¡Ahora!

Fue brutal; mi culo apretaba la mano de Carmen, de esa bendita diosa que me daba tanto placer, comparado con esto, mis orgasmos de toda la vida habían sido basura, el placer barrió cada milímetro de mi cuerpo, haciéndome gemir, chillar y llorar como una puta, mientras mi culo apretaba la mano de mi ama, sentí que pasaban horas mientras temblaba y daba las gracias, de todo corazón; agradecía a mis amos por hacerme entender la verdad de mi vida, que era una puta, una perra y que este era mis destino…

Carmen saco su mano de mi culo y Mario volvió a voltearme hacia él… colocó su güevo en mi culo, en el cual entró sin ninguna dificultad… me cogía mientras mordía mis pezones, produciéndome todo tipo de sensaciones… su boca besaba mis orejas mientras me susurraba:

- Quieres mi güevo en tu culo, lo necesitas, quieres ser mía, quieres ser Jessica para siempre, sentir tu culo lleno a diario… necesitas mi leche, necesitas mi güevo… no puedes estar un día sin probarlo… quieres complacerme, dime qué quieres complacerme en todo, dime que mis deseos son tus ordenes…

- Quiero complacerte, papi, tus deseos son mis órdenes…

- Dime que quiere operarte el culo y las tetas, que quieres ser una mujer de verdad para mí…

- Quiero operarme el culo y las tetas, quiero ser una mujer de verdad para mi papi, para ti, Mario…

- Cuando te tragues mi leche, te darás cuenta de que estás enamorada de mi como una perrita, que me adoras y que solo quieres pasar tu vida complaciéndome… si te tragas mi leche ahora, lo entenderás de inmediato y lo dirás… me agradecerás por todo esto y te entregarás a mi voluntad…

A estas alturas, ¿alguno de ustedes dudaría de mi respuesta? Todo era verdad, su güevo en mi culo, cogiéndome con furia me hacía sentir completa. Sus palabras eran sagradas…

Aun así, sentía como un remordimiento dentro de mí, sentía la humillación de ser cornudo, sumiso y cogido… de ser una puta sin valor ninguno… y sabía que podía cortar todo con solo negarme a tragar la leche del güevo de Mario… ellos lo habían dicho y era tan verdad como todo lo demás…

Mario me lo sacó de pronto… se paró y me jaló por el pelo hasta arrodillarme frente a su hermoso pene, frente al palo que me había dado el mayor placer de mi vida… Carmen metió su mano dentro de mi culo otra vez y me estremecí mientras veía a Mario temblar y masturbarse… vi su maravilloso güevo engrosar aún más y supe que iba a acabar en mi cara…

No pude sino abrir mi boca y saborear la divina leche que brotaba del palo del hombre más bello y más perfecto de la tierra… 24 centímetros de carne que me habían doblegado por completo… Sentía la mano de Carmen en mi culo, dándome placer… pero no podía negar lo que sentía por mi amo, por mi papi, por mi macho bello… por mi precioso Mario... y se lo dije de una vez:

- Mario… eres mi vida… gracias por convertirme en lo que soy, gracias por hacerme tu puta, gracias por hacerme comprender que solo soy una perra sin valor, una mujercita sucia… Te amo mi papi bello, mi macho… te amo, Mario

Gracias por leer mi historia erótica.

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