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Una deliciosa despedida

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  • Les platico un hecho que tendría que ser sólo triste, pero que se tornó en una de las cogidas más ricas que me han dado

    Hola soy Paulina, tengo 29 años y soy una mujer travesti a medio tiempo, esto quiere decir que si salgo a la calle vestida como mujer y realizó algunas actividades de esta forma, por ejemplo: atender mi negocio, acudir a algunas reuniones familiares o con amistades, realizar las compras o necesidades de mi hogar, pasear, o acudir a mis citas, pero también realizó algunas otras como hombre, como por ejemplo: realizar algunos trámites de mi negocio con mi nombre de niño, etc.

    Este es el relato de una muy triste etapa en mi vida, la cual no tiene mucho que sucedió. Hace un par de ayeres conocí en un trabajo que yo tuve a un hombre, un macho en toda la extensión de la palabra, su nombre es Fernando, él fue mi jefe en aquel trabajo y posteriormente mantuvimos una relación sentimental por debajo de su matrimonio, en pocas palabras yo era su amante, con el tiempo está posición de hombre casado que él tenía me provoco molestias pues no podía dedicarme el tiempo que yo pedía, sin embargo, después de el nadie pudo cubrir el vacío que dejó, (hablando de sentimentalismo y si también de centímetros de verga), pero el destino juega a su antojo y quiso que él y yo nos reencontráramos algunos años después, el ya casi separado de su esposa y yo en una relación que no dude en terminar para estar con él, ahora este relato cuenta como nuevamente y quizá está vez para siempre, cada uno toma su propio camino. Espero les guste. Les recuerdo que todos mis relatos son vivencias reales, trato de plasmarlos justo como mi cabeza recuerda los hechos, no le quito ni le agrego nada. El relato tiene lugar en la CDMX en el año 2017, y comienza así:

    Era una tarde lluviosa de Agosto en la colonia centro de mí hermosa Ciudad de México, yo me encontraba atendiendo mi negocio de ropa de dama en la casi desierta calle de Isabel la católica, digo casi desierta, pues debido a la lluvia el flujo de transeúntes al que está una acostumbrada es totalmente diferente, salvo algunos locales y algunas personas que previniendo el aguacero que se había anunciado incluso en las noticias, decidieron cargar sombrilla, entonces, el me llama por teléfono y me dice una de las peores noticias que me han dado desde que falleció mi abuela, y me dice:

    F- Hola mi amor, estás ocupada? Necesito hablar contigo sobre algo muy importante.

    P- Hola papi, sabes que para ti nunca estoy suficientemente ocupada, sucede algo? Me estás preocupando.

    F- Surgió una oferta laboral muy buena, como nunca más volverán a ofrecerme dada mi edad, todo está muy bueno, salvo que tendría que cambiar de residencia a Italia.

    P-… (permanecí en silencio, pues sentía que me robaban la vida)

    F- No dirás nada, bonita?

    P- No se que pretendes que te diga Fernando...

    F- Bueno, lo diré yo, quiero que vayas conmigo.

    P- Sabes que no puedo solo abandonar todo aquí, mi negocio, mi vida, MI FAMILIA!!! Eres muy injusto, se supone que pasaríamos juntos el resto de nuestras vidas.

    F- Oye, bonita… Por favor déjame hablarlo contigo de frente, puedo verte hoy? Paso por ti a tu negocio a la hora que cierras?

    P- Si te veo, pero no pases por mi, cerraré temprano y quiero ir sola, alcánzame más tarde en casa.

    F- Ok. A las 8?

    P- Si, como quieras.

    F- Quieres que...

    No le permití terminar lo último, me sentí muy mal y quería llorar, por lo que me metí al pequeño baño del local para que mis empleadas no me vieran devastada, supongo que el adivino lo que yo estaría haciendo, pues me envió una serie de WhatsApps, tantos que el sonido de mi celular llamo la atención de una de mis empleadas que me lo acerco al baño, momento que yo aproveche para decirles que recogieran todo, hoy nos íbamos temprano. No tardaron ni 15 minutos en meter los maniquíes de exhibición de la entrada, en cambiarse y arreglarse para salir y aventurarse al aún potente diluvio que aún se dejaba caer a eso de las 3:30 PM. En mi cabeza no dejaban de retumbar sus palabras contándome con emoción sobre su pronta ida a Italia, una oportunidad de trabajo formidable, para no desperdiciarla. Realmente me puso triste, no todos los días una se encuentra con machos así. Caminé cubriéndome con mi grande sombrilla por la calle de República del Salvador para poder tomar mi transporte que me lleva por una amplia avenida rumbo a mi departamento en la zona de Tlatelolco, durante todo el trayecto yo parecía que estaba como ida, en otro lugar, si no es porque el trolebús se dio un enfrenon una estación antes de donde yo me bajo, quizá me hubiera seguido hasta la central de autobuses del norte. Eran casi las 4:30 PM cuando llegue a mi departamento, lo primero que quería hacer era darme un largo baño caliente en mi tina, seguro eso me ayudará a pensar mejor las cosas.

    Durante mi estancia en la tina llegaron a mi cabeza todo tipo de sentimientos e ideas, razonamientos y pensamientos. Yo misma me decía:

    P- Que injusto y tonto es el… si planeaba irse nunca debió volver… nunca debió haberme dicho que me amaba, cuando amas a alguien no la ilusionas y luego te vas… Pero también debo ser honesta, a él le gusta mucho su trabajo y seguro esta es la oportunidad por la que tanto se esforzó… Bueno Paulina, el va a venir con todas sus intenciones y argumentos para llevarte con el… tu tienes que darle todos los motivos y argumentos para quedarse, vamos, lucha por el y no te quedes viendo como se va.

    Esta última conversación conmigo misma me ayudó mucho y me levanto el ánimo por completo, salí del baño con toda la intención de cautivar una vez más a este macho, sabía lo que le gustaba, había aprendido con el paso del tiempo a satisfacerlo como hembra, incluso había dejado por completo a su esposa para poder estar conmigo, claro que lucharía por el.

    Así que totalmente decidida a comportarme como la hembra puta y golosa que a él le gusta, me preparé realmente muy bien, Salí del baño y lo primero que hice fue untar por todo mi cuerpo cremas hidratantes y aromáticas, pues estas me ayudan a que mi piel se encuentre tersa y suave como la seda, además de regalarme un delicado y femenino olor a Frutas.

    Acto seguido, procedo a maquillarme, primero aplicó una suave pero bien distribuida capa de maquillaje liquido, color canela, no olvidó ningún rincón de mi rostro pues en verdad deseo estar perfecta para mi hombre, enseguida aplicó un poco de polvo traslúcido para sellar mis poros, en esta ocasión pondré especial énfasis en mis ojos, pues conozco a Fernando y sé que para el es sumamente erótico que lo mire a los ojos cuando me estoy comiendo su vergota, por lo que primero aplicó sombras en tonos obscuros en mis ojos, después delineó una línea sobre mis párpados, la cual me queda perfecta y me regala la ilusión de tener una mirada felina, termino el trabajo en mis ojos aplicando gruesas capas de rímel sobre mis pestañas, provocando que mis ojos luzcan cautivadores, para esta ocasión voy a escoger el lipstick color rojo pasión, pues la noche lluviosa invita a pecar en tal, y sobre el lipstick aplique una discreta capa de brillo Gloss, solo para resaltar mis apetecibles labios, con mi maquillaje listo procedo a seleccionar un peinado acordé a la ocasión. Gracias a que mi cabello es largo natural puedo jugar con el, así que sin pensarlo mucho y a sabiendas de la acción que estoy deseando tener más tarde, solo lo recogeré en un chongo muy básico, pues cuando se la este mamando a mi macho no me estorbara el cabello y cuando me tenga de perrito el podrá deshacerlo para jalarme del cabello y enseñarme que el es mi macho, (sé que le encanta hacerlo, no puede quejarse de que no pienso en el), con mi peinado listo procedo a la selección de mi ropa. A este punto tuve que detenerme un momento, y pensé para mí misma:

    P- Un vestido? Mini falda? Una pequeña blusita? Formal? Informal? Nooo, ya se! Será lencería, solo lencería! Total no planeo prolongar el momento para tener a Fernando en mi cama, así que con esta cuestión totalmente decidida, me dirigí a la parte favorita de mi clóset, y para esta ocasión saque de el mi mejor conjunto de lencería, el cual consistía en un pequeño Teddy totalmente de encaje, con muuuchas transparencias, de verdad no dejaba nada a la imaginación, lo que me gustaba de este Teddy era su práctico broche en la entrepierna, pues por ser una prenda ajustada de inicio ayudaba a mantener mi pequeña verguita bien escondida, (situacion que dejó de ser un inconveniente durante mi relación con Fernando, pues el al aceptar su bisexualidad llegó incluso a darme sexo oral), y en el momento en que fuera necesario podría desabrocharlo fácilmente y seguir con el momento erótico sin perder el tiempo, también me gustaba mucho este Teddy pues tenía broches a los costados, que hacian la función de un liguero, y de esta manera podía acompañar mi sexy prenda con un femenino par de medias al muslo, (prenda que se por demás le encanta a Fernando), así que sin dudarlo ni un momento seleccione unas con una linda tira de encaje que gracias a sus bandas de silicona se adherían muy bien a mis gordos y bien trabajados par de muslos, que hermosa sensación era poder mirar mi par de contorneadas piernas vestidas con medias cuando mi macho me ponía patitas al hombro, simplemente me encanta la visión, acompañe el conjunto con una diminuta bata de seda en color negro, con mangas largas, y al decir diminuta es porque en verdad era diminuta, pues apenas tapaba mi regordete y femenino par de nalgas, las cuales además se veían mucho más apetecibles gracias a la ayuda estética que proporcionan siempre un buen par de stilettos con tacón de aguja y pulsera al tobillo, claro en color negro, casi lista para esperar a Fernando me coloco un lindo collar de perlas blancas, un par de aretes también con perlas y algunos arillos en mis muñecas, un poco de perfume solo para acompañar el lindo olor de las cremas, está vez será 212 Sexy de Carolina Herrera. Estaba hermosa, si no lograba persuadir a Fernando a que no se fuera a Italia, al menos quería dejar en el un grato recuerdo de esta puta rendida a sus enormes dotes varoniles y yo misma quería aprovechar, tal vez la última sesión de sexo con este semental increíble.

    Me dirigí a la sala y apagué todas las luces, únicamente dejé encendidas dos pequeñas lámparas de mesa, una de la sala y otra en el pasillo que daba acceso a las recámaras y al baño, estaba escogiendo un poco de música para amenizar el ambiente, cuando el timbre me anunció su llegada. De forma seductora le invite a pasar y apenas cerré la puerta me aprisionó entre sus brazos. Sus manos recorrieron mi cuerpo regalándome mil caricias y tomándome de la cintura me apretó contra su cuerpo, besándome y haciéndome sentir chiquita envuelta en el. Casi de forma desesperada acariciaba mis regordetas nalgas por debajo de la pequeña bata y su bulto, se hacía notar de una forma deliciosa apretado contra mi vientre. Yo colgada de su cuello, fui levantada cargándome por mis muslos y me llevó de esta manera hasta mi habitación, donde automáticamente caímos en la cama, continuando ese festival de besos y caricias, mis manos que ansiosas y un tanto torpes debido al placer que me provocaba Fernando tan solo con besarme y tocarme, se encargaron de eliminar su ropa casi por completo de mi camino, cediendo ante mis caricias y dejando a Fernando únicamente en su ajustada prenda interior, mientras Fernando se había encargado literalmente de arrancarme mis diminutas y finas prendas, dejándome únicamente con las medias que me llegaban justamente hasta la mitad de mis gordos y femeninos muslos y los cuales, sabía yo que le encantaba acariciar a Fernando, de esta manera nuestros ya calientes cuerpos se encontraron desnudos el uno con el otro. Con el último de mis esfuerzos me desprendí desesperadamente de sus fuertes brazos y le arranque su ajustado boxer, permitiendo a mis lujuriosos ojos recrearse en su inmenso atributo masculino, el cual se erguía orgulloso ante mi, sabiéndose el dueño de todas mis fantasías sexuales, y regalandome una imagen casi de póster de su completa anatomía, simplemente era gigante, con una cabeza coronando en su punta casi del tamaño de mi puño, un cuerpo igual de gordo y largo y con una serie de venas marcadas por toda su extensión las cuales yo conocía todas de memoria, pues más de una vez pude recrearme dibujandolas mientras terminaba de mamarle su vergotota, en la base 2 huevotes le colgaban, guardianes de mi tan preciada crema de macho, premio que recibia con esmero al final de cada sesión con este macho semental.

    Su verga, enorme y dura era bien amasada por mis manos y no tardó en comenzar a recibir besos, lamidas en su inmenso glande. Nunca pude meterme en la boca más allá de la cabeza de esa gigantesca verga. Mis manos resbalaban por el contorno del cetro masculino de Fernando, ensalivandolo y sintiendo al tacto las venas hinchadas que se marcaban, haciendo de esa pija, la cosa más hermosa y deseada para mí en ese momento. Hábilmente me jalo y me giro sobre mi propio cuerpo con una fuerza que siempre demostró, a pesar de sus 52 años, quedando mis nalgotas apuntando hacia el, por lo que el no se mantuvo estático y comenzamos a realizar un delicioso 69, su lengua lamía de una manera maestra mi esfínter con la plena intención de dilatarlo y prepararlo para el, mi ansioso hoyito del placer se abría cada vez más, permitiendo entrar a su lengua o sus dedos alternativamente, yo seguía deleitándome mamando la monstruosa vergotota que el poseía y claro, que él sabía me tenia hipnotizada. Sin embargo, otro de mis orificios exigía también atención inmediata, por lo que de la manera más puta que pude me incorpore y quedando sentada sobre su rostro y con su lengua en lo más profundo de mi orificio anal, le pregunté:

    P- Oye papi, me tienes demasiado cachonda, me podrías coger ya?

    Por mayor respuesta recibí una sonora nalgada, señal inequívoca y universal que todas las putas entendemos y que significa “cambio de posición”, con un lenguaje casi perfecto solo de miradas entendí que quería que me montará sobre su inmensa vergotota, situación a la que obviamente yo no rezongaría, así que de forma sumisa y casi inmediata me acomode sobre el mirándolo de frente, su gigante verga apuntando al techo, quedó haciendo presión en la entrada de mi ya para ese momento lubricado ano, deseoso de intentar desaparecer la mayor cantidad posible de su deliciosa longitud varonil. Con mis manos abrí más mis nalgas y comencé a sentarme sobre su vergota, haciendo que su cabeza entrara en su totalidad, sus manos dejaron mis pechos y tomándome de la cintura, fue presionando mi cuerpo hacia abajo, provocándome un dolor ya conocido por la penetración de su gorda anaconda. Tal y como lo hice muchas otras veces ocupe darme un descanso, así que empalada como estaba me recosté un momento sobre su velludo pecho, momento que aproveche para lucir una de mis mejores habilidades y le propine un apasionado beso como si yo supiera que fuera el último, supongo que el pensó que lo había hecho repentinamente como por romanticismo, sin embargo lo que en verdad quería era descansar mi agujerito por el duro castigo inicial que representaba comerme esa gorda vergota, poco a poco mi culo se fue acostumbrando al enorme visitante, fue entonces que comencé a moverme despacio en redondo primero y luego de arriba hacia abajo, haciendo que su gordo mástil entrara y saliera hasta la mitad. Ya no sentía dolor, era un total placer indescriptible y mis sentidos eran en ese momento dominados por el placer de la cogida épica que estaba comenzando. Subía y bajaba por su resbaladizo tronco disfrutando con mi culo cada vez que este penetraba, sin embargo apenas tenía poco más de la mitad adentro de mi, cada tanto acariciaba sus hermosos y gigantes huevos. Sin cambiar mi posición, y haciendo muestra de su gran vitalidad y fuerza que tenía me tomó fuertemente por la cintura y levantó mi peso junto con el de él, quedando arrodillado sobre la cama con su vergotota metida dentro mío, que debido al movimiento que el realizó entró un tanto más. En ese momento tuve mi primer orgasmo de la noche, el mantenía mis muslos por encima de sus fuertes antebrazos, y lo que evitaba que me fuera de espalda era que estaba colgada de su cuello, sin embargo ni loca me soltaría en ese momento pues el placer que me obsequiaba está posición es en verdad indescriptible, yo no podía moverme, el ritmo de la penetración era propinado totalmente por este increíble macho semental que a sus 52 años me cogía mucho más rico que cualquier chavito de mi edad, en el momento en que él lo decidió, y aun sin sacarme su vergota me recostó sobre la cama boca arriba, con mis femeninas piernas aún enfundadas en mis medias logré envolver su cintura y obviamente su anaconda entro aún más en mí. Esta posición le permitió meter lo que faltaba de su virilidad en mi y ahora sí comenzó a bombearme a voluntad. Su vergotota entraba y salía de mi sin encontrar resistencia alguna, luego tomó mis pies, los beso por encima de mis medias y los coloco firmemente sobre sus fuertes hombros y retomo nuevamente la colosal cogida que estaba dándome, en esta nueva posición que vulgarmente conocemos como “patitas al hombro” podía sentir la inmensidad de su grandísima verga en lo más profundo de mi ser, sus penetraciones se hicieron mucho más profundas y rápidas, pues dada la posición en la que estábamos podía hacerme a su voluntad lo que quisiera, pues tenía sobre mi los casi 110 kilos de peso de Fernando además de su casi 1.95 de estatura y por si fuera poco sus fuertes y grandes manos aprisionaban mi cuello, así que yo en ese momento no era dueña de mi voluntad, solo podía gemir como la puta que a él le gustaba que fuera, y disfrutar de una rica mezcla de un poco de dolor y un placer infinito que se acentuaba con cada envestida de mi macho, además de gozar de esa vergotota entrando y saliendo en mi lubricado culo, sentir sus huevotes golpeando mis redondas y femeninas nalgas cada vez que me penetraba a fondo. No, no podía ni quería nada más que gritar del placer que me estaba dando Fernando. Fueron, no sé 5, 10, 15 minutos ½ hora de darme y darme verga, imposible medir el tiempo. Sus arremetidas eran cada vez más fuertes y entre mis gritos y gemidos y sus gruñidos bestiales fue llenándome los intestinos de leche de macho, sacó su vergotota palpitante de mi culo y disparó sus últimos pero aún abundantes chorros de semen en mi vientre, y terminó poniéndome su monstruosa verga en la boca, ordenándome sin palabras que se dejará limpia con mis labios, cosa que realice sin rezongar pues a mí me encanta más que nada el sabor tan delicioso del semen de mis amantes, desde chiquilla, recibir el semen de un hombre en mi golosa boquita es una visión sumamente erógena para ellos, pero es el mejor premio que puede recibir una puta como yo.

    Al finalizar mi tarea le pedí que se acostara conmigo en la cama, en definitiva merecíamos un descanso de ese primer round, y ambos sabíamos que no sería el único de la noche. Nos besamos mucho, nos brindamos caricias mutuas, nos mimábamos. Y entonces el rompió el silencio de la habitación al decir:

    F- Oye bonita, por favor ven conmigo. De verdad no deseo perder esta oportunidad de trabajo, ya no tengo las mismas oportunidades como cuando yo era más joven.

    P- Lo entiendo papi, pero tú al pedirme que vaya no piensas en mí, solo lo haces por ti, simplemente míralo así…. Tus papis ya fallecieron, en eso tú estás consiente, ya no tienes nada que perder, pues sabes que en este mundo terrenal no volverás a verlos, pero y yo? Mis papis aún están aquí, no te importa que yo no vuelva a verlos?

    F- En verdad, estoy enamorado de ti, te voy a extrañar.

    Me decía esto sin soltarme y nos besamos otra vez. Me puse de costado, dándole la espalda, me abrazó entre sus brazos y me dormí.

    Sus manos acariciando mis pezones y su grande y venosa vergota dura nuevamente entre mis piernas, me despertaron de un ligero sueño. El reloj de la mesita de luz, me indicaba que no había pasado ni media hora desde que había cerrado los ojos. Me tomó una pierna y la levantó mi culo, acostumbrado y dilatado aún por la gloriosa sesión anterior y aun con el semen que salía de él, quedó a su disposición, ya no me dolía cuando me la fue enterrando sin miramientos. Me la metió prácticamente de un solo intento, solo un gemido de placer por mi parte, le avisó que estaba de acuerdo en volver a recibirlo. Nuevamente el pistoneo de esa grande y monstruosa verga perforándome, enterrándose en mis entrañas, haciéndome olvidar del mundo por completo. En ese momento, solo era su hembra, y él un formidable macho, una máquina de placer, que por última vez seria mío. Estaba totalmente entregada a su voluntad, mientras su pija seguía entrando y saliendo de mi culo totalmente abierto, por sus embestidas y por el deseo. Después de un rato de cogerme en esa posición me dio vuelta y poniendo las almohadas debajo de mi vientre, de modo que mi bien atendido ano quedó apuntándole, su vergotota, pareció percatarse de la oportunidad de meterse allí, y lo hizo sin miramientos, sin resistencias, por respuesta solo escuchaba gemidos de hembra, así que sabiendo que estaba bien su actual tarea, no dejaba de cogerme en un mete y saca infernal. Este hombre parecía no tener llenadera, y aun tenía cuerda para mucho rato, y me lo demostró cambiando nuevamente de posición, se levantó de la cama, me puso boca arriba en el borde, me tomó de los pies y me levantó hasta que mi culo quedó a merced de la penetración nuevamente. Ya ensartada, tomándome de la cintura, me levanto de la cama y me aprisionó contra la pared, mis piernas envolviendo su cintura y él levantándome con sus fornidas manos sosteniéndome de mis grandes nalgotas, me movía como él quería de arriba hacia abajo, enterrándome su verga hasta el fondo. Mientras me cogía de esta bestial manera, no dejaba de besarme, tapando mis grititos mezclados con gemidos. Luego me bajó y me dio vuelta, me puso en posición de perrito y nuevamente me penetró de una manera deliciosa, mientras mis pequeñas bubis y en específico mis pezones eran pellizcados por sus varoniles manos, de mi pequeña verguita totalmente dura por el placer no dejaba de salir semen, pues para este momento los orgasmos que había obtenido gracias a la constante estimulación que Fernando me regalaba con su formidable herramienta a mi próstata, ambos estábamos totalmente calientes, yo gozaba con cada centímetro de carne masculina que entraba en mi ser, pedía más y más. Fernando, la sacó nuevamente y me hizo recostar nuevamente en el borde de la cama, solo con mis nalgotas apuntando hacia el, como si fuéramos a hacer la posición de”cucharita”, pero sólo yo estaba recostada, así con mi culo en pompa, él parado detrás de mí y mirándonos a los ojos, me penetró profundamente pero está vez de una forma muy lenta, pues quería ver la expresión en mi cara al hacerlo, pero al tener por completo sus 25 cm de carne de macho dentro de mi, el comenzó un mete y saca enloquecedor, con cada movimiento yo veía las estrellas. El ritmo infernal de sus embestidas no cesaba, yo nuevamente estaba terminando, solo las palmadas que recibia en mis nalgas me obligaban a seguir el ritmo cada vez más rápido, hasta que comencé a sentir nuevamente sus descargas, una espesa crema se fue depositando en mis entrañas, la sacaba por completo y apuntaba a mi hoyo abierto, llenándolo de leche, la metía nuevamente y pistoneaba un poco y la volvía a sacar, así hasta que esa inmensa vergotota perdió su dureza. Fernando cayó totalmente exhausto sobre la cama, yo como pude, toda temblorosa, fui hasta el baño, por mis piernas, corría la leche que brotaba de mi culito totalmente abierto e inundado.

    Me metí en la ducha y mientras me bañaba sentía las huellas de una de las mejores cogidas que había recibido en mi vida, mis dedos enjabonados, entraban en mi culo con una facilidad asombrosa. Fernando se metió en la ducha conmigo y concluimos juntos el baño.

    Ya en el dormitorio, era la hora el momento de las despedidas, los besos...no, no quería cosas tristes. Mientras lo besaba acaricié su vergota y poniéndola entre mis manos, comencé a masturbarlo, obviamente su monstruoso aparato masculino respondió, me agaché y le propine una mamada espectacular, mis manos recorrieron ese hermoso cetro de poder masculino por última vez, mi lengua recorría la verga formidable de Fernando reconociendo el relieve de sus venas como únicas, mis labios envolvieron su glande, así, con mis manos y mi boca durante varios minutos le regalé la que hasta hoy yo considero la mejor mamada que yo le he dado a un macho, hasta que Fernando termino en mi boca. Saboreé hasta la última gota. El sabor de su leche era algo que quería recordar por siempre.

    Supongo que el tampoco quería despedidas tristes, así que solo me ayudó a incorporarme, me dio un piquito en los labios, acarició mi rostro y me dijo:

    F- Siempre te amare bonita.

    Acto seguido se retiró. Y ahora sí, sola en mi habitación llore todo lo que tenía que llorarle… Pero la vida debe continuar.

    FIN

    Recuerden escribir sus comentarios a mi nuevo correo: [email protected]

    Besitos para todos.

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