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El huésped

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En resumidas palabras, cualquiera me puede, tan solo debo saber que le gustó sexualmente y ya podría cogérmelo

Estaba sola en casa, acostada desnuda en mi cama viendo una película erótica y tocándome rico, recibí la llamada de mi jefe, "que raro" pensé, puesto que desde que me pidió un hijo con él yo dejé de hablarle salvo para cosas del trabajo, le atendí y me pidió reunirnos por tema laboral en media hora, no tuve tiempo de llegar a mi orgasmo, me duché, me vestí de manera formal y bajé junto a él que me esperaba a la puerta de mi departamento en su vehículo.

Lo saludé y subí a su lado, estaba con un señor mayor, de 65 a 70 años aproximadamente, me presentó y me informó que el señor era amigo suyo empresario y que quería invertir en nuestra empresa.

Nos dirigimos rumbo a un restaurante para charlar y comentarle los beneficios que obtendrá con nosotros, el señor es algo mañoso, o sea, no quiere quedarse en hoteles ni nada de eso, a lo que mi jefe me preguntó si podría hospedarlo por esa noche en mi casa, "te pagaré obviamente" me dijo.

Lo pensé un instante y acepté, luego de la charla de negocios, cenamos, nos tomamos un par de copas y regresamos, nos bajamos a mi departamento con el señor y lo acomodé en mi cuarto, luego le dije que podía asearse mientras yo me cambiaba de ropa, no sabía que ponerme, todas mis ropas son transparentes o muy cortas, entonces me quedé desnuda con solamente mi bata de dormir, volvió a salir el señor del baño, se sentó en la cama, hablamos un rato, ya nos preparamos para dormir, lo dejé en mi cama y fui a acostarme en el sofá, mi rabia estaba en que no podía masturbarme porque soy ruidosa al hacerlo, entonces me concentré para dormir.

En la mesita de luz que tengo en mi cuarto estaba un álbum de fotos mías, algunas en poses sexys y otras las que me tomé con Andrés penetrándome, fotos calientes en realidad, pasado la media noche, me levanté a tomar agua y escuché en mi habitación cierto gemido y el clásico ruido de un hombre al masturbarse... me llamó la atención y abrí lentamente la puerta y vi a este señor masturbándose por mis fotos! no niego que me calentó ver su pene erecto, grueso y canoso, entonces decidí hacer algo de ruido para que me escuche y entré a la habitación, obviamente el señor se tapó todo y fingió estar dormido, agarré mi álbum, saqué mi juguete y volví al sofá, entonces empecé a masturbarme, ya no disimulé, gemía mucho y en eso veo parado al señor en la puerta, mirándome, muy dentro mío quería que me escuche... "te parece si nos complacemos mutuamente" me preguntó... me levanté lentamente y fui a para acostarme en mi cama, de pasada le acaricié el pene, esa era mi forma de darle el OK a su propuesta...

Cuando iba subiendo a la cama dejé caer mi bata mostrándome desnuda ante él, admiraba mi cuerpo mientras se bajaba la ropa interior, sin decirme más nada, fue besando mis piernas, metía sus dedos en mi vagina, iba levantando mis piernas y comenzó a chuparme el clítoris, me dejé llevar y mis gemidos no paraban mientras mis manos buscaban su miembro, se sube sobre mí y me lo pone en la boca, comienzo a chupárselo y siento lo salado de su pene mientras él me masturba, a ciegas busco en mi cajón preservativo, se lo pongo y voy acomodándome para que pueda penetrarme, me lo hunde lentamente mientras yo no paro de gemir, me bombea mientras me aprieta los pechos, lo volteo boca arriba y lo monto con suaves movimientos, estaba ya a punto de llegar y me salí, me puse de cuatro y me entró aún más profundo, sus bombeos fueron haciéndose más continuos y fuertes hasta que sentí como se corría en mi vagina... me recostó sobre la cama y me abrió las nalgas para lamer el culo, "aún puede más" pensé, me dijo que por las fotos que vio me gusta el anal... sonriendo le dije que me encanta, sin mediar palabras fue metiéndome los dedos hasta dilatarme bien, me levantó de vuelta y me lo fue metiendo poco a poco hasta llegar sus huevos al tope, me sentí muy complacida, hacía fuerzas contra él para que me entre más, y eyaculó a mares dentro mío, entramos para ducharnos y antes que encienda la ducha, me pidió que me ponga de rodillas para mostrarme algo, me puse y empezó a orinarme por los pechos, no sé porqué me dejé, me gustó mucho... esa noche dormimos juntos como pareja, mientras dormitábamos me abría las nalgas de costado y volvía a cogerme, le pregunté cómo aguanta tanto y me contestó que la pastillita hace milagros...

Todo volvió a la normalidad al amanecer, me quiso dar dinero y le dije que no era necesario mientras lo que había pasado se quedará entre nosotros.

Esa noche, ya sola en casa, me puse a pensar en cómo me volví tan promiscua hasta el punto de acostarme con extraños... no encontré respuesta, pero, me encanta hacerlo, es como que los hombres huelen que me pueden tener, tampoco soy callada cuando estoy con ganas...yo misma hago que sucedan las cosas, yo misma entrego mis agujeros para el deleite de mis hombres.

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