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Mi ex novio Chema

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  • Les sigo platicando sobre un ex novio que marcó mi camino con su vergota para que hoy yo sea el mariconcito que soy

    Gracias por seguir leyendo mis relatos, les recuerdo mi nombre: soy Paulina, una mujer Tv a tiempo semi completo, con esto me refiero a que paso la mayor parte de mi tiempo y realizo la mayor parte de mis actividades en mi rol femenino, P.E. atender mi negocio, acudir a reuniones familiares y de amistades, realizar las compras de mi hogar, etc. Sin embargo, aun hoy en día tengo que realizar algunas otras en mi casi olvidada faceta masculina, básicamente solo cuando se trata de realizar trámites referentes a mi negocio o a mi hogar, pues no me he animado a dar el gigantesco paso de tramitar mi cambio de nombre por cambio de género, por tal motivo es que no puedo vivir como una mujer Tv a fulltime. En este relato les seguiré contando sobre un antiguo ex, que en definitiva marco el camino para que hoy yo sea la mujer que Uds. pueden ver. Este relato tiene lugar en la ciudad de México, por allá del año 2010, espero les guste.

    Habían pasado ya 8 años desde la última vez que había visto a Chema, un antiguo ex novio de la secundaria, al cual le perdí la pista después de que se enlistara en el ejército mexicano, poco después lo volví a contactar por medio de las redes sociales y a partir de ese momento nuestras platicas y conversaciones se hicieron más constantes, fue en este lapso que pude darme cuenta de que el antiguo Chema que yo había conocido y que sinceramente me encantaba ya no existía, y que el nuevo Chema con el que ahora platicaba era más centrado, más maduro mentalmente, mas HOMBRE, y claro, obvio este me encantaba más, tenía un trato particular para con las personas, en especial para conmigo, siempre me decía señorita, hablaba formal, galante, educado, por tal motivo cuando Chema me comunico que estaría en la ciudad de México en las próximas semanas, me emocione como niña tonta, y más aun cuando el mismo me pidió que nos viéramos, acordamos una fecha, un lugar y una hora, le avise a Chema que para este punto de mi vida yo ya salía vestida de mujer a la calle, situación que evidentemente le emociono, pues su tono de sorpresa al teléfono me lo dijo, y claro, me pidió que para ese día acudiera como Paulina, siempre y cuando yo estuviera de acuerdo y me sintiera segura, y claro que la idea de estar con Chema me hacía sentir segura. Así que el día llego (mas bien la noche, pues nos quedamos de ver a eso de las 7 Pm para ir a cenar, obvio me vestí súper linda, pues quería impresionar a este hombre, por lo que elegí una diminuta tanga negra de olanes, los cuales se metían de una forma muy coqueta y sensual entre mis femeninas y carnosas nalgotas, escogí también un bra push up, que daba forma y volumen a mis pequeñas bubis y este llamado efecto push up ayuda a disimular un coqueto escote con mis bubis, me encantan!!, decidí sorprenderlo usando medias negras a medio muslo, estas tenían una hermosa banda de silicona para que se entallaran a mis muslos y no se cayeran, además, la silicona estaba disimulada por una hermosa banda de encaje, un detalle sumamente femenino a mi parecer, también seleccione de mi cajón de lencería un liguero negro que hacia juego con la tira de encaje de mis medias, con un hermoso moño rojo al frente, sumamente lindo y femenino. Para la parte superior seleccione un divino vestido con muchos detalles en encaje, muy entallado al cuerpo, sin embargo con medias negras me hacía ver elegante, sus mangas largas eran también de tela de nylon transparente, por lo que hacían juego con mis medias, me monte sobre un femenino par de zapatillas de tacón y punta chata, nosotras las conocemos como pumps, y quedaron excelentes para la ocasión, estilizaron mis piernas y me levantaron mi respingón y gordo culo, el cual, sabía yo que le encantaba a Chema, seleccione un maquillaje con tonos obscuros en donde pondría especial énfasis en mis ojos y mis pestañas, pues sería una cita de noche, y decidí pintar mis labios con un tono rojo fuego, pues quería invitar a Chema a devorarlos. Peine mi entonces semi largo cabello con una delicada cola de caballo y desvíe 2 tramos pequeños de cabello a modo de antenas por la parte frontal de mi rostro, pues así se usaba en aquel momento. Seleccione como accesorios un par de gigantes atracadas de forma circular, un collar que daba 3 vueltas a mi cuello, un elegante reloj de plata muy femenino, y varios anillos de fantasía distribuidos en mis dedos, recuerdo que para aquella noche no me pinte las uñas, simplemente las abrillante. Me rocíe con un poco de París Hilton tradicional, pues ese aroma siempre me a parecido sumamente cachondo y femenino, y si bien no le pediría a gritos a Chema que me cogiera, si quería darle muchas pistas de que deseaba que eso sucediera. Pedí un taxi del sitio que estaba afuera de las unidades en donde vivía y me encamine a la cita con Chema, cuando nos volvimos a ver de frente, la sorpresa era de ambos, sus ojos y sus gestos me decían que la visión de verme vestida de la forma en que había seleccionado salir esa noche le había mas que encantado, encantado quizá era poco, estaba fascinado. Y yo, sinceramente lo estaba de él, su cara era la misma, pero evidentemente había desarrollado rasgos de hombre, su cabello perfectamente corto, estilo militar obvio, iba de camisa de manga larga y esta parecía que se reventaría en cualquier momento debido a su inmensa musculatura, llevaba un pantalón de vestir y sus zapatos perfectamente boleados, a pesar de ir desfajado, se miraba muuuy guapo, tomamos otro taxi para llegar al restaurante que seleccionamos, en el piso 43 de la torre latino.

    No me voy a enrollar ni ser pesada con lo que sucedió en las siguientes tres horas, pues simplemente cenamos y bebimos un poco, mientras platicábamos de nosotros y nos poníamos al tanto, pero si me voy a esmerar en lo que sucedió en las horas sucesivas, pues estaba entrando a mi departamento con una mano en la llave y con Chema otra palpaba un bulto masculino que yo conocía con anticipación, y que prometía regalarme una noche deliciosa, a la vez que mis nalgotas eran sobadas por encima de la tela de mi vestido, mientras Chema me mordisqueaba el cuello, intentaba meter la llave en la cerradura, y no le atinaba de lo nerviosa y cachonda que estaba, le decía:

    P- No me dejas concentrar para meter la llave y poder abrir la puerta.

    A lo que Chema me respondió:

    C- El que el que la tiene que meter soy yo, y la voy a meter bien metida y con repetición para abrir bien esto...

    Mientras su mano entro por debajo de mi vestido tocando mi ansioso culo con descaro.

    C- Tengo ganas de hembra y mi verga más.

    Me susurro al oído mientras mordisqueaba mi lóbulo y me masajeaba las bubis sobre mi vestido.

    P- Sabes que yo podría ayudarte, si me dejas concentrar para poder abrir la puerta y entrar al departamento.

    Tras este comentario, Chema retrocedió un momento, lo necesario para que en verdad yo pidiera atinar a la cavidad de la llave y abrir la puerta de mi departamento, pero una vez adentro, apenas cerramos la puerta, ni siquiera me dio oportunidad de dejar mi bolso de mano en su sitio, se abalanzo sobre mi, me abrazo de nueva cuenta por atrás y me beso con una pasión que me dejaba sin aliento, sus manos recorrían mi cuerpo con una maestría que me electrizaba mientras rozaba su verga en mis gordas nalgotas, permitiéndome sentir la dureza y las dimensiones que yo misma recordaba el tener. Me giro 180º sobre mi propio eje para besarme de frente, yo aproveche este movimiento para meter mis manos en las bolsas de su pantalón y poder palpar su lindo trasero, en un movimiento aún más atrevido de mi parte, lleve mis manos a la parte delantera y desabrochar su cinturón y el botón frontal, para sin ninguna resistencia de su parte poder bajarle los pantalones y liberar ese hermoso trozo de carne masculina de este soldado que me encanta, al bajar la fina tela de su bóxer pude mirar nuevamente la vergota de Chema, y como si nunca la hubiera visto no pude evitar quedar boquiabierta por semejante verga dura y gorda con una cabezota impresionante aun recubierta en parte por la fina piel que lo protegía, Chema me dejo recrearme mirándola, sonriendo pícaramente ante mi cara de asombro al mismo tiempo que yo misma me relamía y mordisqueaba los labios, en señal de las ganas que tenia de comenzar a mamar aquel monstruo de carne masculina. Cuando Chema considero que era buen momento para despertarme de la hipnosis que el mismo me había provocado, me dijo:

    C- Toda tuya bonita, por que no le das un beso? Salúdala, no seas una niña maleducada.

    Por mayor respuesta de mi parte mire a Chema con la mirada más putona que pude hacer, le envíe a él un sonoro pico con mis labios y envolví con mi mano su vergota, la cual parecía más pequeña de lo que es, al compararse con aquella serpiente dura y gorda, retrocedí mi mano un poco, de forma lenta y delicada, para poder retirar la piel que quedaba en su cosotota, asombrándome aún más del tamaño de aquella cabeza jugosa que ya andaba entre mis labios, mi otra mano sobaba con maestría sus enormes y peludos huevotes que parecían moldeados por una diosa ninfómana amante de lo masculino, para su goce y disfrute, bendita esa diosa que me estaba permitiendo disfrutar a este ejemplar delicioso del sexo masculino a mi.

    C- Cómetela princesa...

    Me dijo Chema mientras resoplaba de placer ante mi expectación provocada por aquel miembro colosal, del que yo iba a disfrutar sin lugar a dudas como una reina cortejada por el mejor miembro de la realeza. Entonces, decidí complacer a Chema, sentí que era el mejor momento para hacerlo, abrí mi boquita lo más grande que pude e introduje todo cuanto pude, que fue a lo sumo ⅓ de su inmensa vergota, la cual agarraba yo con tanta excitación que incluso desde el ángulo de Chema pudo haber parecido desesperación, que yo misma me golpeaba cariñosamente en mi cara y boca, literalmente me daba a mi misma unos ricos vergazos, pues en ese momento deseaba mantenerme cuerda pues este hombre me tenía anonadada y mojada como no había estado en mucho tiempo, por momentos sentía la necesidad de olvidar momentáneamente los cariños a su vergotota y solo la atendía con mis femeninas manos y dedicaba los cariños de mis labios y mi lengua a sus gigantes huevotes de toro, los cuales se sentían bien pesados pues supongo que un soldado no tiene suficientes oportunidades de ser deslechado como Chema estaba siéndolo justo en ese momento.

    Supongo también que Chema noto el estado de excitación en el que me tenía, y pensó que tenía en ese momento la obligación de calmar y satisfacer, justo como un macho sacia la sed de una hembra en celo, pues me levanto de una manera un tanto brusca, sin lastimarme ni un poquito, y apoyándome contra una de las paredes del cuarto en el que estábamos, abrió mis piernas con sus fuertes rodillas clavándome contra la pared por la fuerza de su cuerpo y la de su larga y dura vergota que entro a mi interior como un cuchillo que partía en dos a un trozo de mantequilla, haciéndome gritar de dolor y placer, obviamente mucho mas de lo segundo, como la gran puta que soy, al mismo tiempo, Chema ahogaba mis gemidos con besos lascivos y mordiscos por todo mi cuello. Chema era en verdad una máquina de follar, pues entraba con una fuerza y vitalidad, que mi cuerpo parecía fundirse con la pared ante la frecuencia y potencia de las embestidas que me daba, para ese momento este macho ya me había regalado dos orgasmos igual de descomunales ambos, los cuales agradecí con deliciosos besos a como podía yo dárselos, pues por la postura de pie en que estábamos y las fuertes arremetidas que Chema me daba, era un tanto difícil poder encontrar la boca de mi hombre, en un momento determinado Chema me propino una sonora nalgada de la nada, la cual en el mundo y la mente de una puta como yo, sabemos que es la señal universal que significa “cambio de posición “, por lo cual, seguí los movimientos de Chema, y me di cuenta de que quería sentarse y obviamente que yo lo montara, por lo que lo apresure y un tanto desesperada lo empuje de su fuerte y bien ejercitado pecho para apresurarlo a que se acomodara, esto sorprendió evidentemente a Chema, pues me dijo:

    C- Anda putita, ven a montar a tu hombre.

    No estaba en mis planes hacerme del rogar, por lo que sumisamente atendí a la orden de Chema, abriendo mis femeninas piernas una de cada lado y descansando las rodillas en el sillón, dejando que Chema recreara su vista con el sensual conjunto de lencería que había escogido especialmente para esa noche, entonces Chema me dijo:

    C- Eres una mujer sumamente hermosa. Definitivamente vivo enamorado de ti.

    P- Podrías vivir enamorado conmigo, y tenerme para ti cuando quisieras… Pero no quieres, prefieres ir a arriesgarte y conformarte con tenerme en tus tiempos libres.

    No obtuve mayor respuesta por parte de Chema, por lo que apunte su riquísima vergota a la entrada de mi ansioso agujerito anal, entonces comencé a introducirme cada centímetros de esa durísima barra de carne masculina, lo siguiente fue recibir por parte de él una sonora nalgada que me hizo gemir como puta, por lo que enseguida Chema me dio una segunda nalgada, y luego una tercera, de esta manera entendí que me estaba ordenando que lo cabalgara, por lo que de un empujón hacia abajo termine de tragarme lo que faltaba de esa monstruosidad de verga. Obvio dolió, por lo que me abrace del fuerte cuello de Chema para sostenerme en lo que mi cabeza asimilaba la gran hazaña que mi dilatado ano acababa de hacer. Cuando Chema considero que me había dado tiempo suficiente, el mismo me cargo fácilmente y haciendo gala de su gran fuerza de mis gordas protuberancias femeninas y marco el ritmo de la cogida, se sentía riquísimo, entonces, por impulso me pegue a su cuello y le marque una fuerte mordida que seguro al día siguiente tendría marcas y se vería morada, pues no encontraba forma de mitigar tanto placer sin alertar a los vecinos, ante la deliciosa cogida que estaba yo recibiendo. Nuevamente mostró su gran fuerza y vitalidad que la juventud le permitía tener, cuando de pronto Chema me levanto ambas piernas con sus manos para penetrarme aún más profundamente y literalmente me tenía en el aire, yo tuve que sostenerme nuevamente de su varonil cuello pues las embestidas que este macho me propinaba con su cetro de poder masculino eran durísimas, como si quisiera metérmela a la fuerza con todo y huevos, con su gruesa cabezota hacia delicias en mi pequeño agujerito anal que parecía estar electrizado, explotando a cada estocada de aquel coloso que activa cada centímetro de mi interior haciéndome gozar escandalosamente bien. Chema me dijo:

    C- Te gusta putita?

    P- M… me en… canta!!! Ahhh ahhh

    C- Me la debías desde que íbamos en la secundaria…

    P- C… cobrateeee papiii c… con i… interesess!!

    Por su pecho peludo rondaban ya algunas gotas de sudor por el ardor y energía que ponía en aquella épica cogidota que estaba dándome, y más cuando paro respirando profundamente y poniendo cara de macho enloquecido, me giro de manera violenta, siempre cuidándome y apoyando ahora mi cuerpo en el sillón en el que antes él estaba sentado, me puso en cuatro, me agarro por atrás y presiono mi espalda para que mi cara quedara pegada a la tela, haciendo que me inclinara totalmente levantando en su totalidad mi culo y dejando mis nalgotas en pompa, de esta manera Chema tuvo a su plena disposición el atributo femenino que creo yo más le gusta de mí, pues en esta posición Chema me dio un par de besos y lengüetazos en mis gordas protuberancias femeninas y en mi muy dilatado ano, haciéndome vibrar de placer, y posteriormente me dio unas deliciosas nalgadas con aquella durísima y gorda barra de carne masculina, para después volver a agarrarme por la cintura con una mano y con la otra apuntar su vergota de nueva cuenta a mi muy bien atendido ano, y amenazar con comenzar otra vez a bombear con la misma energía con la que antes me hizo gritar como una hembra sometida por el inmenso placer que recibía. Esta vez su enorme atributo varonil entro con demasiada facilidad, sentí delicioso cuando la totalidad de la larga extensión de esa víbora gorda entro por completo, y entonces Chema comenzó de nuevo con el delicioso mete y saca en el que ya me había demostrado que era el un experto. Podía sentir el balanceo de sus enormes huevotes y estos parecían golpearme cuando me penetraba hasta el fondo con aquel enorme y grueso cetro de poder masculino que me hizo nuevamente explotar en un nuevo y delicioso orgasmo anal, tan rico que casi sin querer deje escapar un gran gemido que término por comprobar mi puteria total, pues por el placer del momento del que era yo víctima, nada de lo que pudieran pensar mis vecinos me importaba, este gemido descontrolo también a Chema, al grado que lo hizo acelerar el ritmo de sus embestidas para ahora el bramar como un oso con gritos secos y largos mientras descargaba todo el semen contenido en sus huevotes en mi interior, mis brazos apenas podían aguantar más la presión de aquellas embestidas y si llega a durar medio minuto más, de seguro que me estampa la cara contra el sillón, pues el ímpetu con el que Chema me cogió esa noche, no la había recibido nunca y más con esa energía y fortaleza digna de un semental. Chema me sujeto fuertemente por la cintura cuando término de vaciarse en mis intestinos, y sin sacarla de dentro de mí se dejó caer de espaldas al sillón jalándome con él en su caída, quedando en posición de cucharitas, su vergota perdió la dureza y el tamaño que minutos antes me habían invadido deliciosamente y poco a poco se fue saliendo de mi interior, mientras Chema no dejaba de besar mi nuca y cuello ahora con suma delicadeza.

    C- Que ganas de una hembra así tenia.

    Me dijo… apenas sin fuerza me reí mientras yo le respondía:

    P- Se nota que te hacía falta... madre mía que maquina eres… y sabes algo? También yo necesitaba a un macho así, como tú, que me aplacara la calentura de mujer que me invade.

    Cerré los ojos un momento y no dije nada más, incluso fingí que me había quedado dormida, pues necesitaba recuperarme de aquella deliciosa cogidota que acababan de darme, pues mi intuición de felina me decía que no iba a ser el último de la noche, como a los 30 minutos Chema me pidió permiso para pasar a ducharse, a los pocos minutos me llamo susurrando bajo el agua que le acompañara y entrara con él, claro que antes de salir de la regadera le propine una soberbia mamada como solo yo sé hacerla, termino en mi boquita y ante su atenta mirada devore con verdadero placer toda esa deliciosa leche de macho que me regalo, como premio al magnífico trato que mis labios le regalaron a su inmensa vergota.

    Salimos de bañarnos y nos apeteció pedir una pizza, fue entonces cuando Chema me pidió permiso para quedarse esa noche a dormir conmigo, obviamente no me iba a negar a pasar una noche con este fantástico semental, cuando le dije que sí, él me dijo:

    C- Y sabes que no planeo quedarme a ver películas precisamente verdad?

    Santo cielo, que noche me esperaba… Sin embargo, me prometí que este hombre salía de rodillas de mi casa aunque una tuviera que ir a urgencias al día siguiente… Pero lo que sucedió el resto de esa noche se los contare en otra oportunidad.

    FIN

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