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Primer viaje solo y primer encuentro (Parte 2)

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Yo ya no pude ni dormir después de lo que pasó, al principio entre llanto y miedo, después me pasé toda la noche pensando. Fui viendo cómo empezó a amanecer y de alguna manera yo pensé que ya sería un día normal.

Mi cuarto seguía oscuro, y fue ahí cuando me vinieron otra vez recuerdos de anoche, cuando el señor cerró las cortinas para violarme. Sí, me violó, abusó de mí sexualmente.

De pronto suena que alguien toca la puerta pensé que ya era el servicio a la habitación. Hasta que veo en la mirilla, era el señor. Venía con camisa de cuadros, pantalón negro y zapatos negros. Comenzó a ser raro para mí, porque cuando lo vi no sentía ningún tipo de rencor ni odio, solo quería hablar con él y esperar algún tipo de disculpas (sabiendo que una violación no se puede arreglar así). Yo grité primero aunque ya sabía muy bien quien era:

Yo- ¿Quién es?

Señor- Soy yo, Roberto, tu amigo de anoche, ¿Qué harás hoy?

Es la primera vez que supe su nombre. Y por las palabras que me dijo anoche, siento que se reservó algunas porque afuera la gente comenzaba a salir de su habitación para nadar o desayunar.

Pensé que si abría la puerta me haría lo mismo de anoche, pero tenía que salir, no pasaría mis vacaciones encerrado y con miedo. Respiré profundo me armé de valor y abrí la puerta.

Roberto- ¿Cómo estás lindo? ¿Cómo te sientes?

Yo- ¡Me violaste cómo quieres que me encuentre! (Lo dije en voz baja)

Comenzó a entrar a mi habitación, pues la gente seguía pasando.

Roberto- Mira tú me gustaste, y desde que llegaste supe que venías solo. No quise ofenderte pero cuando vi tu cuerpo delicioso en el mar anoche me excitaste, y tu forma de caminar y de moverte no sé, me pusiste muy caliente.

Yo- Mira yo no soy gay, a mí me gustan las mujeres, no los señores que violan.

Roberto- Me dices eso pero yo sé que mientes, y que por dentro lo estás pensando y te gustó. Así son todos, una vez que la prueban ya no hay vuelta atrás.

Yo- Los gays son los que la prueban no yo

Roberto- ¿Cuántos días estará usted aquí, bebé indeciso?

Yo- Hoy me voy, (no era verdad, estaré cuatro días en ese hotel)

Roberto- Llegaste ayer, a quién quieres engañar. Déjame ser tu guía del lugar y sobre todo de tu sexualidad. (Mientras fue cerrando la puerta despacio)

No sé qué me pasó pero no dije nada ni me pude mover. Comenzó a tocarme, esta vez despacio, metiendo sus manos en mi trasero

Roberto- Estas ricas nalgas deben ser usadas, si no sería un desperdicio

Me fue agachando hasta que mi cara dio con su pantalón, lo abrió y vi su pene, estaba gordo pero grande, aún para un señor con barriga.

Roberto- Prueba este dulce amor, ayer lo viste cuando te di mi lechita en tu culo y ya estaba flácido. Abre tu boquita

Lo agarré y estaba duro, lo metí con asco a mi boca, el empujaba mi cabeza suavemente. Hasta que su ene toco mi garganta y no podía respirar, lo saqué rápido. Entonces el agarró y empujó. Empezó con un rápido mete y saca. Que me dejaba sin respiración por unos momentos y después volvía a respirar. Fueron como 10 minutos así, tanto que mis ojos empezaron a derramar lágrimas.

Roberto- Ves mi amor, te está gustando, y claramente lo hiciste porque quisiste, y no te obligué. Solo debes aprovechar tu cuerpo, sobre todo ese culo que te cargas y dejarme aprovecharlo en estas vacaciones. Mientras yo te consiento.

Pronto sentí un líquido caliente pasar por mi garganta, tuve que tragar pues su pene seguía adentro, mientras también se hacía chico en mi boca.

Yo- Que va a decir la gente de mí, pensarán que soy mujer

Roberto- Yo ya lo pensaba, ya te veía como una desde que llegaste, solo necesitas abrir los ojos preciosos y mirarte al espejo. La gente también ya se dio cuenta, no te juzgará.

Roberto- Piénsalo, si gustas más, estoy cerca de la alberca

Se fue, quizá me lavó el cerebro con sus palabras pero creo que me gustaron. Tanto así que me vi en el espejo del baño y ahí fue cuando vi mi trasero, lo vi más grande que antes y si, se ve como de mujer. Fui a desayunar, aún con el sabor del semen en mi boca.

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