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(7) Reflexión: Notas al pie de las páginas sin control

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He de reconocer que me cuesta comprender a las mujeres, ya que todas, absolutamente todas son diferentes entre si

Las clases están basadas en sus instintos naturales. Las malas, las tengo cerca en el trabajo, donde vivo y además las que me encuentro en el camino, no comprendo cómo se escoge esa forma de vida, sin embargo consultando mis notas, observo muchas clases.

La echadora de cartas es del grupo del misterio, así como las brujas, este grupo me cuesta creer que lo sean, pero una de ellas fue compañera de trabajo y tenía sus cosas, era evitada por todos, yo no, la tenía a mi izquierda y su tema favorito era la actitud ante el destino de cada uno de nosotros. Pero tenía más apuntes sobre malignos, y las malignas y ellas pueden tener su fundamento. Nosotros los hombres las hacemos malas debido al trato que las damos.

Tú no puedes joderme la vida por qué seas hombre, como al revés, pero ocurre y hubo una que además sonreía con los ojos al descubrir los efectos producidos, gozaba la muy cretina, esa mujer era utilizada por los jefes, supongo que nos espiaba, y no quiero pensar cuando se quedara a solas en su vacía cama, en su vacío hogar, por tanto en su vacía vida.

Su cuerpo disponía de cierto encanto, algo de sobrepeso que ella sabía mover. Bien armada, dos pechos coronados por rígidos pezones. Puedo decirlo por qué me rozó varias veces en verano, y esa proximidad no era casualidad, escogía el terreno para sus incursiones, y supongo que buscaba, no queriendo darse cuenta de mi rechazo, no es normal que te lleve algún documento y se apoye en la mesa, y su amplio escote permita ver sus pechos y de muchos rodeos para entregarte lo que habías pedido, en ese caso fue un aval bancario, ella es de administración, y además se permitía enseñarme las leyes de contratos del estado.

En el fondo me entristecía, sabía que no miraba sus tetas en esos momentos, cuando estábamos solos en mi cuchitril, otra pobre venganza sin conocerme, apenas llevaba dos semanas en la empresa, sin causa ni motivo para joderme la vida, pero comprendí que ella era así, luchaba contra los hombres sin motivo, y aumentó su presión, aquel verano la fina tela de sus vestidos, permitía el paso de la mirada más torpe así como su lencería.

Fue una guerra en la que mi táctica era mantenerme impasible, sin devolver sus golpes, pero aquellas navidades tuve que mover ficha, fue en la comida de la empresa, terminaba el año, y la gente bebía sin control, yo no, tenía que conducir, y mi jefe me llamó, me ordenó que me sentara a su lado, era la mesa de la STAFF, hablar de trabajo y esta tía estaba sentada en frente al otro lado de la alargada mesa, sonrió por qué tenía donde morder, yo levanté mis escudos defensivos y nuevamente procuré esconderme detrás.

En la comida hubo de todo, se habló mucho de trabajo y el gran jefe me miró un par de veces, había bebido y en voz alta me preguntó qué coño hacía yo en la mesa de dirección, mi jefe aunque bebido respondió con una tontería, así que respondí por él, dije que era el convidado de piedra, temas pendientes que comentar.

Ante mi respuesta se puso serio, estaba en la cabecera de la mesa y los demás a ambos lados, entrecerró los ojos y luego soltó una carcajada, mi jefe que no se enteraba, le explicaron lo ocurrido y el muy cretino mira al gran jefe y le dice que tuviera cuidado conmigo, que podía joder la comida incluso sin querer, más risas y fui olvidado un segundo después.

La maligna tenía una sonrisa estúpida en su rostro, tanto su boca como el resto de su rostro, me di cuenta que descubrió mi miedo y mi jefe a pesar de estar bebido ahora controlaba, algo que yo desconocía.

Yo era nuevo en la empresa, entré en abril y era diciembre. Él me dijo que me estaba haciendo señales, que la veía muy receptiva, quería que la echara un polvo o dos, y el mismo se partió de risa por sus palabras, y aunque fueron dichas junto a mi oído, ella algo debió de coger, ya que apenas decimas de un segundo sus mejillas tuvieron un ribete rojizo, mi jefe me dijo que tirara la servilleta al suelo y que la recogiera, seguro que tenía las piernas separadas apuntándome.

No le hice caso y mantuve mi postura de convidado de piedra, pero el sí lo hizo, no me había dado cuenta de ese detalle ya que me peleaba con una enorme gamba de color rojo que no lo era, un carabinero creo, y como no me gusta mancharme los dedos, utilicé el cuchillo y tenedor, mi jefe riéndose me habló de nuevo, al oído me dijo que no llevaba bragas, que más fácil no podía tenerlo.

No le hice ningún caso, empezaba a repelerme, y mi jefe seguía con su manía, dijo que si no se la quería meter que solo me la chupara, aunque por la medida de sus tetas debía de tener un chocho enorme, y se quedó tan tranquilo con sus vulgares expresiones.

La miré, su gesto ya era hostil, aunque no sabía si era a causa de mi jefe, que se dio cuenta de mi mirada y de nuevo me dijo que en aquellos momentos nos odiaba a los dos, a mí por mi inmovilidad y él por sus comentarios ya que cada vez hablaba más alto, de nuevo risa y se bebió de un trago la copa de vino blanco, un Rivera del Duero de cinco años.

Llegó el primer plato, y le picoteé sin ganas, estaba metido entre dos fuegos, ya que el gran jefe me miraba de vez en cuando, pero debo decir en su favor, que vivía para la empresa y hablábamos mucho debido a que me preocupaba de cómo marchaban los proyectos, sabía que era fiel a la empresa y adicto al trabajo.

Por otro lado, él era muy mujeriego, sabía que se tiraba a la secretaria de dirección, entre otras, ella me lo contó una tarde que estaba depresiva, decía que follaba muy bien, supongo que escondía su drama familiar.

Mientras masticaba el segundo plato, cordero asado a la leña, con exquisitas patatas asadas y guarnición de setas y senderillas a la plancha, pensaba en ella y en las palabras de mi jefe, no fui capaz de figurármela haciéndome una felación, pero no por ella, era por mí, por mí autoestima, formaría parte de su colección de memos, ya que esta maligna debía de tener su corazón, no, aunque el corazón no puede albergar sentimientos, es el motor de nuestro cuerpo, será una de las cuatro partes que forman nuestro cuerpo, hablo de las partes invisibles de lo que estamos formados, en este caso será el espíritu.

Tengo algunos libros prohibidos que hablan de esto, de eso que escondemos que llamo secretos primarios. Y uno de esos libros es este. L’OCULTISME, edición Belga de 1965. Es una copia del manuscrito de hace casi trescientos años, ahora no se encuentran libros antiguos. Uno de sus capítulos está dedicado a la maldad de lo visible y de lo invisible, así como de la naturaleza de las cosas, también habla de sexo. En la página 111, hay una serie de aclaraciones. 1/XVI, dice que nunca acercase a menos de cinco pasos de una mujer que esté menstruando, no explica la causa, pensando que tiene unos cientos de años, a saber y claro vas a subir a un autobús y antes de subir lo preguntas en voz alta. Esos días pueden estar raras, supongo que es comprensible.

Otro libro “Elemental” (Entidades del más allá), tiene que ver con los teósofos. De los cuatro elementos tradicionales, añade Vida, Dinamismo, Tiempo, Principio y Sangre, y este último es la causa de esto que escribo. Pero ya llegaré a ese punto, sigo.

Otro libro antiguo. LA MALDAD, de lo visible y de lo invisible, así como de la naturaleza de las cosas, también menciona al sexo y en ciertas partes de sus profundidades, entiendo que habla de algo parecido al fanatismo sexual, esa especie de virulencia que produce en algunas personas, pienso que el dolor no tiene cabida en el sexo, no hablo de amor para nada, eso es una deformación humana, han unido al amor y al sexo, cuando tengo la certeza de que su naturaleza es contrapuesta.

Este libro cita en su página 579, en el capítulo ANIQUILACIÓN, algunos detalles curiosos, no se refiere a matar va mucho más lejos, a ese lento proceso que nos destruye y que siempre es debido a nosotros mismos. También hace referencia a ardientes deseos, a satisfacer sus mayores necesidades para conseguir y prolongar ese estado de bienestar, no solo físico si no también el psíquico, y asegura estar por encima a la dominación, incluso de sacrificios, de hacerse daño como pago al cumplimiento de sus deseos.

DOMINACIÓN es otro capítulo muy sutil por sus enseñanzas, inserto en Aniquilación, es interesante debido a que la dominación casi siempre es voluntaria, es cuando ha traspasado todas las defensas, algo así como cuando te has rendido, en el sentido literal de la palabra…

Mi jefe interrumpió mis pensamientos, yo no levantaba la cabeza del plato, me había asilado y el seguía con su manía, aunque no comprendía su actitud, conocía a su esposa, recientemente había tenido otro hijo, tenía tres y ella era una excelente persona, no sé cómo se había casado con este personaje.

Seguí atacando al cordero y volví a mi meditación de la maligna, dije de hacerse daño para conseguir sus deseos carnales, y en ANIQUILACIÓN, hay una corta mención sobre la división oriental septenaria, volví a pensar en la teosofía, ya que habla de esa relación íntima, donde se escapa del espacio tiempo, una unión corporal sin tapujos, no importaba el daño íntimo, aunque no comprendo muchas cosas, ese daño será mental, habla también de que nuestro cuerpo es la parte grosera de nosotros, con el conseguimos nuestros bajos instintos, sin importarnos nada de sus efectos secundarios, que era lo que le estaba ocurriendo a la maligna, pero lo que más me impactó fue este pasaje:

“Las manifestaciones de la conciencia, constituye uno de los secretos más terribles, incontestables e inconfesables de las almas enfermas, que tienen un aliento maléfico, y vician la atmosfera moral de cuanto le rodean. Lo cual equivale a decir, que mezclan reflexiones impuras que a ellas les penetra, mediante un ritual profundo creado por ellas mismas”.

Pienso que hará en su casa, cuando se despierten sus instintos debido a la negación de sus deseos, una mujer frustrada es peligrosa, su mente no le deja ver la realidad, si se ha encaprichado de alguien, y no puedes doblegarle a la fuerza.

Lo que hay en ese libro es cierto y mi jefe dándome la tabarra, ahora me decía que tenía que estar mojando la silla donde se sentaba, y que mi indiferencia ante sus señales la estaba calentando más los cascos, que podía confundirse con rechazo y eso le estaba produciendo el efecto contrario.

Desvié la mirada entre las botellas y vi cambios en su rostro, sus mejillas estaba coloreadas, supuse el vino, y movió ficha cuando detectó mi mirada, bebió de la copa dejando mancha de carmín en su borde, mi jefe que no perdía detalle, me dijo que él llevaba razón, quería chupármela a toda costa, que el entendía mucho de esas contraseñas y que no me extrañara que lo hiciera por debajo de la mesa, había estado controlando las copas que bebía y que llevaba seis, más o menos una botella, pero que apenas había comido.

Le respondí sin mirarle que eso es cargarse de valor, que sin el alcohol no es capaz de nada, lo que ocurre ahora los viernes, para soltarse el pelo tienen que beber.

Dijo que sí, pero que yo tenía un problema lo mirase del lado que quisiera, esa tía se había enchochado conmigo y es algo de complicada solución, y lo que estaba haciéndola era la peor de las soluciones. Se bebió la copa de un trago y añadió, que podía estar empezando a ser peligrosa.

Apenas había tocado sus platos, lo que no entendía era esa persecución, siempre mantuve las distancias y más de una vez le mostré que me repelía, que me asqueaba, pero esto no se lo conté a mi jefe, era capaz de soltárselo para que me dejara en paz y dejara de asaetearme con sus miradas cargadas de lujuria.

Me olvidé de ella y de mi jefe y puse en marcha el proceso de huida, pero no podía hacerlo antes de la alocución del gran jefe, perdería puntos, así que llegaron los postres, el café, las copas y dulces. Y los cavas, cordón negro, brindis y palabras vacías, todo falsedad documental, ahora todos buenos y el día ocho de enero volverían las putadas y puñaladas, el joderte vivo y trabajar en un ambiente complicado, esto es repugnante, pero mantuve la posición, en síntesis esto es la vida.

El gran jefe habló, aunque había bebido bastante, el tío controlaba, a mi otro lado la secretaria de dirección, me dijo al oído que estaba preparada, ya le había dicho que la llevaría a su casa, otro polvo la esperaba, había dormido con él y la despertó para follar, y como hombre delicado que era jamás se sintió como lo que estaba viendo, además me miró de muy cerca y me dijo que era un hombre muy instruido y que a su lado se sentía cómoda. Y me deseó suerte con esa mendiga de sexo.

Empezó el desfile y yo mantenía una larga conversación con mi jefe, este se reía ya que sabía que la estaba dando cuerda para que se marchara, pero no, la tía mantuvo su posición, y tenía el morro apretado, mi jefe me interrumpía diciendo que su frustración la mostraba de una forma descarada, y que debía hacer algo o habría graves problemas, rectificó, dijo que yo tendría graves problemas, y el muy cretino alzando un poco su tono, me dijo que había descubierto su secreto, yo moví la cabeza contrariado, estábamos hablando de un problema de trabajo, me dijo que la tenía al borde de la sumisión, que probara con una señal y vería que llevaba razón.

En la cartulina donde estaban nuestros nombres y departamento, escribí contrariado “Vamos al servicio, tenemos que hablar, voy primero, cuenta hasta veinte y baja”, mi jefe que veía lo que estaba escribiendo me avisó, me dijo que si me escapaba, que el lunes vigilara mi espalda, me clavaría un cuchillo en cuanto pudiera, que me la tirara con una pinza en la nariz y por supuesto que a mi polla le pusiera gabardina, el muy cretino había adivinado mi jugada, pensaba hacerlo así que no escapé.

El servicio estaba muy concurrido, había más empresas además de la nuestra. Yo me apoyé en la pequeña barra del guardarropa que estaba cerrado y descendió las escaleras despacio, supuse la bebida, follarse a una borracha era muy peligroso. Se acercó deprisa, sudaba y su rostro estaba muy enrojecido, se detuvo al otro lado de la pequeña barra, un metro y algo, me miró de mala leche, pensaba que mal empezaba esta mierda.

Me dijo que estaba hasta los cojones de como la trataba, no respondí nada, que mi desprecio y burla le había causado mucho daño, que mi jefe es un hijo puta y que yo secundaba sus gracias y comentarios, y que ella no tenía culpa de que el fuera un borracho.

Cogió aire mirando al suelo, pensé que estaba cambiando el cargador, me miró de nuevo, tenía los ojos enrojecidos, pedí que no hiciera el numerito de la mujer despechada.

Siguió con los reproches, me dijo que sabía que desde que llegué a la empresa que no le caía bien, veía mi gesto de repulsa ante su presencia y que no le disimulaba, lo peor era que lo mostraba abiertamente, y que eso hizo que me puteara todo lo que podía, era su pobre venganza ante mi petulancia, que ella se veía así.

Seguí en silencio, y en esos momentos vi bajar a mi jefe, temblé de miedo, jodería más el tema con sus comentarios peyorativos, y no me equivoqué, se detiene a mi lado, y me pregunta que si he pactado el precio por follarla, con las correspondientes prescripciones técnicas y cláusulas administrativa-sexuales, y que dejara muy claro que debe quedar satisfecha. Y riendo su gracia entró en el servicio.

No voy a escribir su réplica, pero si debo darla la razón, sujetando el llanto, dijo que no podía ser más humillante, que ese hijo puta borracho solo sabía hacerla daño en cuanto podía. Mi silencio como respuesta.

Se quitó las lágrimas que estaban a punto de escapar de sus ojos y los mocos de la nariz y se limpió los dedos en el vestido, me dijo que no la mirara así, sabía que era una guarrería pero que no tenía pañuelo, guardó silencio mirando la puerta por donde había desaparecido mi jefe, yo callado pensando que iba a pagar dos facturas la de mi jefe, y la mía por mi conducta inmutable.

Mi jefe salió sonriente, nos miró a los dos y poniéndose a su lado la dijo pronunciando mal alguna palabra, dijo que su conducta en la empresa era la causa de lo que le estaba ocurriendo, que era una hija de la gran puta y que tenía record de putadas con todos los compañeros, y todo auspiciados por su jefe, que protegía sus desmanes y que ellos, dijo señalándome a mí, tenían que soportar todo sin derecho a defensa ni a réplica, que ella era el instrumento de ese cabrón.

Era cierto, mi jefe y su jefe de odiaban a muerte, y nos jodía cada vez que podía. Ella miraba al suelo, era lógico, mi jefe pertenecía al Staff de la empresa, era socio, consejero y muchas cosas más, por tanto peligroso de enfrentarse a él, pero en esos momentos yo estaba al lado de ella, el muy cretino abusaba de su posición.

Mi jefe se alejó canturreando, y yo le seguí con la mirada, y sorpresa, mientras miraba a mi jefe ella me dijo que afortunadamente mi jefe no me había infectado, dijo que se había dado cuenta, que las palabras de mi jefe me habían molestado y también del cambio de mi talante con ella, que había perdido esa indiferencia que desprendí durante toda la comida.

Seguí en silencio, lo cierto era que nada tenía que decir, estaba en un callejón ignorando si tenía alguna salida, yo no vi ninguna. Y me dijo de hablar en su coche, se me puso el pelo de punta, en la parte alta de la espalda, había bebido mucho.

La miré indeciso y sin darme cuenta negué con la cabeza, ella sonrió de forma triste comprendiendo y lentamente asintió con la cabeza, fue cuando hablé, le pregunté si sabía la fragancia que desprendía, y que no fumara, podía quemarse viva.

Asintió mirando al suelo, supe que estaba en otro callejón que ella estaba en otro diferente, ya que tenía que hacer algo con ella, había ido tejiendo lentamente su tela de araña, había dado la vuelta a la cuestión gracias a mi jefe, ella era la pobre víctima de un cabrón machista con alcohol hasta las cejas y el que tenía que arreglar toda esta mierda era yo.

En mis agendas de trabajo, ciertas cosas las anoto a lapicero, una vez solucionado el tema le borro, pero caí en el error de no dejar nada a la memoria, empecé a escribir cosas que no eran de trabajo, aunque no del todo, la relación entre personas es cosa del trabajo, incluso la humana y hay veces que se intima por diferentes causas, aunque he de reconocer que es un buen lugar para buscar y encontrar esposa, llegas a conocerlas más, estás todo el día con ellas, cinco días a la semana, mi teoría nadie la comparte...

Me miró de nuevo, tenía borrones en torno a los ojos, la sombra negra estaba difuminada, así como sus labios, daba un aspecto deplorable, y una luz azul de alarma se encendió en mi cabeza, me decía que todo eso no era casual, que ella podía estar disfrazándose de víctima, que esa tela disponía de una araña con dos tetas importantes y con una vulva anhelante, que mi jefe no andaba desencaminado, ella se había propuesto algo conmigo y no abandonaba la persecución, y que la ayuda le llegó del sitio inesperado, mi jefe, que me había uniformado de víctima y yo estaba entrando en su red.

Se acercó y se detuvo a un paso, sentí el calor que desprendía su cuerpo, hacía calor en el estrecho pasillo. Su fragancia era una mezcla de todo, su perfume no conseguía anular al vino ingerido, así como su transpiración, y me metió en su red, me dijo que sabía que no desprendía buen olor, pero que podía arreglarlo, que yo no había bebido, que fuéramos a su casa, que vivía sola, y que podía ducharla, y aprovechar para lavar mi indiferencia hacia ella, y que tenía una sorpresa para mí, algo que no conocía, que ella tenía una forma de saber si de verdad lo que sentía era repulsa hacia ella, hacia su cuerpo.

Silencio por mi parte, me estaba envolviendo en su tela, y yo dudaba, nunca había estado con una maligna, pensé en Jesu, un amigo que no hace ascos a ninguna tía por zorra que fuera, decía que todas le parecían bien, fueran guapas, feas, gordas, delgadas, jóvenes o viejas, el caso era meter y todas lo tenían en el mismo sitio y que eran iguales, aunque yo discrepé en todo lo que dijo, me llamó cositas, y que pronosticaba que follaría poco o muy poco.

¿Por qué?, pregunté empleando cierto tono de frialdad, quizá cortante, su persecución me molestaba. Mirando al suelo dijo, que desde el primer día, esa tarde que fui hacer la entrevista, cierto es que fue viernes de un mes de febrero en su recta final, a las 20:00 horas, algo impensable y que cuando me dijo que la siguiera, íbamos a zona de dirección, se dio cuenta que no la miraba él culo, y al entrar debimos rozarnos de forma imperceptible, yo no me di cuenta, ella como respuesta tuvo calor, empezó a sudar, yo entré en el despacho del director adjunto, y ella cerró la puerta quedándose afuera, su cuerpo se empapó y por más que buscó la causa no la encontró en aquellos momentos.

Ese calor nunca le olvido, y aquella noche en su cama meditó sobre ese calor, se dio cuenta que le había entrado hasta el fondo, pensó en su vagina, y como respuesta se humedeció. Dijo que pudiera ser la causa de la mala forma en que la trataba, temor pudo ser la causa. Yo no salía de mi asombro, y empezó a joderme después de la entrevista, yo había acordado unas condiciones y ella quiso cambiarlas esa misma tarde sin tener autoridad, y como le dije que no a todo, eso fue causa de declararme enemigo así como su jefe, otro cabrón.

Pero de eso no se acordaba, supuse que había tomado una decisión, asaltarme con las armas de mujer visibles, sus tetas y su vulva, seguía envolviéndome en su tela, y desde luego que estaba siendo sutil en sus movimientos, empleaba otra de sus armas, esta es de uso múltiple, su boca. Tono, confusión y atracción, seguro que si abría la cremallera del pentalón seguro que movía ficha, aunque estuviéramos en medio del pasillo. Mejor salir de dudas.

¿Qué quieres?, mi tono era seco, mejor cerrarle todas las puertas, y como respuesta, se acercó un poco más, me miró diciendo que desde ese día tenía una ofuscación conmigo, quería descubrir que sentiría mi cuerpo desnudo encima del suyo y penetrada, ansiaba esa penetración en su cuerpo, dijo que solo de pensarlo le llegaba cierto gustillo de su vientre.

Le dije que si ese supuesto ocurriera ¿Qué buscaba?, dijo que aquella tarde sintió como si la hubiera encadenado a su cuerpo, y que sintió indefensa ante el excitación que le hice sentir.

Miraba su red, me estaba atrapando lentamente, y remataba el fondo de sus palabras, añadió juntando su cuerpo al mío, a pesar de que seguía mirando al suelo, ahora ya no, ahora miraba su escote, dijo que llevara mis dedos a su vulva, chorreaba, y que su vulva demandaba mi pene cuanto antes, que le pidiera lo que quisiera, esta rendida a mis deseos, pero que no la rechazara, ahora no, me había desnudado su alma y ese rechazo le podía hacer cometer locuras.

Era muy lista, había puesto la pelota, mejor dicho su húmeda vulva en mi tejado, me había acorralado y estaba cogido en su red. Pero soy hombre de recursos, pregunté cuantos amigos tenía, amigos con cierto doble sentido, y la cogió al vuelo.

Respondió. No tengo follamigos, me doy cuenta que no soy atractiva ni tan siquiera para un polvo rápido, tono triste en su respuesta. Insistí y pregunté si tampoco tenía a alguno parecido a ella, los hay y no se tarda en encontrarles, de nuevo negó. Me miró a los ojos, estábamos muy cerca, seguramente quiso comprobar hasta qué punto había destruido mis defensas.

Entiendo que estás mendigando un polvo, dije, no pregunté lo que hice fue que lo aclarara. Asintió con la cabeza, joder que lista, de esa forma nunca puedo decir que habló, que lo dijo, y de esta forma poder decir que nada de eso salió de su boca.

Pero no estaba tan bebida como pensaba, o es que aguanta bien la bebida, me dijo que estaba cansada de hablar, que la había estado torturando con mi indiferencia, y ese detalle de colocar las botellas de vino delante para no verla, le había hecho mucho daño, y que ahora estaba en un punto sin retorno, me quería en su cama.

Tan solo que la echara un polvo rápido y me marchara, lo justo. Silencio por mi parte, el tiempo se había terminado, añadió en el mismo tono que le pusiera precio a ese polvo, que no olvidara que vivía de un sueldo normalito, dijo que cien euros eran razonable, no podía más y detalló la factura.

Dijo que 50 por la excitación previa, penetración y embestir profundamente de forma progresiva, según su nivel de placer atesorado. 10 por cada orgasmo, calculó 5 por lo menos, y un extra de 20 por culminación sensorial, algo así como flotar y volar en con las alas del deleite sexual. Total 100 + 20, sin IVA.

Asentí con la cabeza, estaba harto y era mejor cerrar este asqueroso capitulo, lo peor iba a ser después, y sobre todo en la oficina, pensé que seguramente empezaría a mirar anuncios.

Fuimos en su coche, pero yo al volante, ella mantuvo la mirada al frente y callada, muy callada, cierto era que nada tenía que decirla, y pensé que su piso sería una leonera, no daba el perfil de mujer organizada, su mesa estaba llena de montones de papeles y sin espacio para nada.

Vivía en un barrio antiguo en la zona norte, cerca de la salida de la A-1, viejos edificios y algunos con más de cien años, ladrillo rojo deteriorados y al margen de que tardamos en aparcar y lejos, el edificio tenía tres plantas, pasillos estrechos y con puertas de madera antiguas, era la entreplanta, daba al patio trasero.

Una pequeña entrada, la cocina a la izquierda, ventana al patio, corto pasillo, salón regular rectangular, un sofá de tres, un mueble largo bajo, una pantalla grande y equipo de hifi, fotos, un montón de DVD-R pelis piratas y recuerdos de otros lugares, ningún libro y una mesa redonda plegable con cuatro sillas, a él daban tres puertas, despensa junto a la cocina, dormitorio y baño, bueno, ducha y pequeño lavabo, el dormitorio tenía otro baño, con bañera alargada antigua, lavabo, inodoro y bidet. Un pequeño armario empotrado con puertas de espejo y alfombrado, fragancia de hierbas en suspensión.

El dormitorio tenía una cama ancha, cabecero de madera moderno, algunos cuadros en la pared, tres acostados no se molestarían, dos mesillas, un armario con doble puerta empotrado, una mesa con su silla y una pequeña estantería que llegaba hasta el techo, todas las paredes estaban ocupadas.

Volvimos al salón, no dejó de mirarme, buscaba datos de reacción en mi rostro, pero yo estaba inalterable, y vi como sus mejillas de nuevo se coloreaban, pensaba que todo me parecería mal, sin embargo era algo mejor de lo que me esperaba, y procuré ser justo, el ambiente era limpio, nada de olores de los viejos edificios, y las tres ventanas daban al patio interior, sus cortinas eran de color verde oscuro con dibujos de frutos del bosque del otoño.

Me miró expectante, la devolví la mirada y dije que mejor que lo ella desprendía, yo pensaba que tendría botellas tiradas en el suelo y olor rancio de la cocina, de nuevo apareció ese tono enrojecido y me respondió, que ella no esperaba esa forma de joderla como respuesta, que ella pensaba en otra forma de joderla. Y sin más.

Se desnudó del todo, dejando la ropa en el brazo del sofá que. Se arrodilló y me dijo que tomara posesión de ella, y que me juraba total sumisión hasta que me cansara de ella, que lo asumiría sin darme problema alguno.

Mi respuesta fue una pregunta, si tenía alguna fantasía pendiente, me dijo que si, vestirse con medias negras para recibirme en la cama. Pensaba no negarla nada, y pidió que la duchara, que lavara su cuerpo, y con eso ella entendería que borraba mi conducta con ella. Accedí a sus deseos, pidió que la dejara desnudarme, quería recuperar esa sensación de calor que sintió aquella tarde.

Me desnudó despacio, fue doblando la ropa, la camisa dijo que la lavaría a mano, la chaqueta y pantalón la pondría en una percha, el calzón y calcetines los lavaría junto con la camisa, que su lavadora también secaba.

Entramos en la bañera y ella abrió el agua, un caño dejaba caer un buen chorro de agua templada, y con un paño de piel blanca que puso en mi mano y su gel preferido, empecé con su pelo, y luego a pasar el paño despacio por su cuerpo, ella mantuvo todo ese tiempo los ojos cerrados y su respiración se fue alterando lentamente.

Le dije que se pusiera de pie, y seguí con el paño repleto de gel, y frente a ella le fui pasando sus hombros, por sus pechos, y su respiración se aceleró. Descendí por su vientre y luego sus costados, me dijo que la estaba poniendo en marcha, sobre todo por qué no esperaba lo que la estaba haciendo.

Seguí por sus piernas, por el exterior y luego por el interior, ahogó un gemido, y más tiempo en el monte de venus, hice que se volviese, su espalda, de nuevo desde sus hombros, ya su cuerpo temblaba de vez en cuando, en sus nalgas levemente se encogió, y seguí hacia abajo por sus piernas. Y me dijo sin volverse que si podía suplicar, enarqué las cejas, y dije que adelante, rogó que la chupara el clítoris y terminó con la palabra amo.

Quitó agua y se recostó, separó las piernas y con sus dedos separó los labios de la vulva, su gesto era anhelante solo de pensarlo, y cuando le rocé con la lengua gritó, Agarró mi cabeza para separármela, me dijo que esperara un poco, si me di cuenta de su temblor, dijo que estaba paladeándome, miré su rostro, me miraba y añadió que pensaba que iba a ser algo muy rápido y era la causa de su alteración, y que no quería perderse ninguna sensación al yo acceder a sus deseos.

De nuevo atrajo mi cabeza hacia su vulva, esta vez llevé la lengua al principio del clítoris, como respuesta se removió con un uuug muy prolongado a la vez que elevaba la pelvis, ya que mantuve cierta presión en ese punto. Y cuando se relajó un poco, me aparté preguntándola si tenía alguna costumbre que debiera saber, dijo que no amo, que hiciera lo que quisiera con ella. Y mi pregunta hizo que abriera los ojos, dije, ¿y si te ahogo en el poco agua que tenemos?

Abrió los ojos, rojos, y su respuesta me dejó con la boca abierta, me dijo que después de que la echara el polvo, amo y que si podía darle un anticipo de sexo, que lo deseaba con urgencia, amo.

Había una banqueta de plástico blanco, es donde tenía su móvil, le dejé en el borde del lavabo y puse la banqueta dentro del baño, le dije que sentara, obedeció sin preguntar nada, y una vez sentada la separé las piernas, ella cerró los ojos apoyándose en la pared que tenía detrás.

Mi jefe tenía razón, era una gran vulva, aunque tuve que apartar la musculatura de sus grandes muslos, la tapaban. Ella separó del todo las piernas, sabía lo que estaba pensando, y separé los labios, ella se movió, sus manos se cerraron apoyándoles en el borde de la bañera, separó más las piernas y pude ver su clítoris, y me hizo comprender su estado, estaba rígido, puse mis labios en él, ella se removió cogiéndome la cabeza con las manos, y la punta de lengua le rozó levemente, no supe identificar el sonido que salió de su boca, separé los labios y procuré entrara en mi boca, le humedecí mucho y la lengua empezó a cargar su vía interna, el clítoris se endureció más y ella empujaba levemente y con un siseo me dijo.

Amo, vamos a la cama, mi fantasía está alterada, no necesito que me calientes los cascos más de lo que los tengo, mi deseo ferviente es la penetración, la anhelo.

Nos secamos y fuimos a la cama, ella de un cajón de la mesilla, cogió unas medias negras e intentó ponérselas, muchas dificultades debido al sobrepeso, dije de hacerla una foto, sonrió asintiendo, y le hice la foto con el móvil.

Pero su fantasía no pudo ser, le apretaban demasiado los muslos y tuve que quitárselas, y frustración en su rostro, me empujó a la cama y se recostó a mi lado, su mano agarró el penetrador y dijo que hasta ahora todo muy bien, y despacio dejo al descubierto el glande, le puso entre sus labios, le humedeció y succionó despacio, sonrió mientras y me miró diciendo que se estaba haciendo una idea de cómo iba a ser penetrada.

Pasó por encima de mi pierna derecha y se quedó entre las dos piernas, no había soltado su presa, y me miró pidiéndome permiso para comérsele, esos chupetones no había sido suficiente, quería grabar en su memoria esa otra sensación de posesión, el sentirme dentro de su boca, no dije nada, ella respondió que el que calla otorga y lentamente se le introdujo.

Le sacó un poco y abrió los ojos, me miraba mientras movía su lengua por debajo, la punta rozaba el frenillo, estaba informada de todo, luego le fue sacando despacio y metiéndole, todo sin dejar de mirarme, así estuvo un buen rato, pensaba advertirla que mi tiempo se terminaba, pareció adivinarlo ya que sonrió con la mirada, le sacó completamente y me dijo que se había dado cuenta, y que había cambiado de deseo, que la dejara libertad de acción, que la tarde era joven, y que tenía planes para su amo.

Y de nuevo se le metió hasta el fondo, le sacó un poco y siguió con esa sincronía entre la lengua y el paladar, mi cuerpo reaccionaba, me estiré completamente y exploté, pensaba que pararía, pero no, siguió y eso hizo que abriera los ojos y moví la cabeza, nos miramos, de su boca escapaba semen, y su movimiento fue más lento, el semen la escurría por la barbilla llegando a sus pechos, hasta que sujeté su cabeza, fue cuando le sacó de su boca, pero su mano se movió despacio, no dejaba de mirarme con una sonrisa tonta, hasta que dejé de eyacular.

Se apartó y anduvo hasta el armario, cogió una caja de toallitas y no se quitó el semen que escurría hacia su vientre, primero me limpió y luego ella, me dijo que había disfrutado y alterado sus deseos, que era mejor saber de mí, y terminó amo, y que si no estaba de acuerdo que la castigar, que la pegara, que lo asumiría como sumisa.

Le pregunté cuál era el cambio, dijo de salir, de picotear en una ruta de mesones que conocía, y que el cambio se debía a demorar ese polvo, y que le gustaba que la follaran en la madrugada, y que estaba segura de gastar todo en esos momentos, y terminó diciendo, amo te retendré todo el tiempo que pueda, pero puedes marcharte cuando lo desees, que como sumisa aceptaba todo aunque no le gustara, y que de la tarifa antes hablada, dijo que me había ganado algo más, ese truco del nacimiento del clítoris no le conocía y que casi se mea debido a ese gusto desconocido, y por eso es el cambio, intuyó que yo guardaba más trucos, amo.

No dije nada, en cierto modo era natural, y aunque tenía demasiadas dudas, ya que muchas veces las mujeres me terminan destruyendo, y no hay dos sin tres, DESTRUCCIÓN, es un capítulo de mi vida que a nadie deseo, tardé tiempo en recuperarme. Para su sorpresa le dije que se enjuagara la boca, la obligué y me quedé con las toallitas con semen, destrucción fue una amarga lección que nunca olvidé, algunas se mueven por caminos tortuosos.

Si me preguntó por ese detalle y se lo expliqué por encima, entonces de nuevo abrió la caja de sorpresas, dijo que pensaba pedirme que la dejara grabar el polvo. Aquello me dejó sin palabras, añadió que era parte de su fantasía, que en la oficina tenía fantasías conmigo, incluso cuando me quitaba de su vista.

Negué con la cabeza, dijo que a ella no le importaba, aunque subiera la película a la red, que no le daba importancia, su cuerpo no me repelía ya que le gustaba comer, por tanto nada que declarar. Pero que el ir de mesones le ponía, era la antesala del amanecer entre los brazos de un odiado y desconocido que tenía trucos llenos de placer.

Me duché tranquilamente, ella se ocupó de la espalda y dijo que del penetrador se encargaba ella de limpiarle, y lo hizo, pero le dio varios chupetones, dijo que no había podido evitarlo, quería rellenar sus recuerdos con todo lo que pudiera llevarse a la boca y para saber que estaba limpio y desde su postura mirando hacia arriba me pidió que fuera comprensivo con ella, lo quería todo, su vida privada era una mierda, le llevaba a la depresión y por eso se refugió en la bebida y en sus fantasías, desnuda y en sus delirios llamaba a sus fantasmas para que la follaran.

Mi mente pasó página, ella debería modificar su destino, no yo, un follado a la fuerza, ya que hay que dejar todo claro. Ella tenía muy claro que la tarde era joven, decidí no oponer resistencia, si pude descubrir su descomposición interior, estaba rota por dentro y no sabía recomponer sus filas, pensaba hablarle de esto, jodía a todo el mundo debido a que ladraba al destino, al que ella construía sin darse cuenta, el mal produce estragos a pesar del bienestar conseguido debido al mal producido, era un círculo vicioso complicado de salir.

Sostengo una teoría. El mal es un principio del bien, esto era siempre tema de conversación con un amigo, era catedrático en Salamanca, el pedía aclaración de mi tesis, y yo le mostraba detalles de la vida humana.

Siempre había dos lados: blanco-negro, Luz-oscuridad, derecha-izquierda, arriba-abajo, dentro-afuera, verdad-mentira, risa-llanto, y quedan muchos que limitan nuestras costumbres. No henos podido terminarlo, murió en la mañana del 31 de diciembre de 2016, de la enfermedad de moda, derrame cerebral.

Volví a pensar en la enigmática echadora de cartas, me pregunté si también guardaba secretos de esa índole. Pero la maligna se interponía por alguna causa, nunca pude averiguar por qué el pasado le cruzaba con el presente.

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