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Estrenando a la novia de mi amigo

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Este relato está basado en hechos reales, cambiare los nombres y otros datos, para evitar que me reconozcan.

Todo ocurrió, cuando yo tenía 19 años, ahora tengo 23 y lo guardo como un grato recuerdo, mi mejor amigo Juan, llevaba largo tiempo saliendo con una chica, Noelia, ella es de estas chicas que no llaman mucho la atención, pero que cuando las conoces no puedes de dejar de mirar lo hermoso de su cuerpo, la alegría de su personalidad y lo maravillosa que es completamente.

Yo soy un tipo normal, no soy muy guapo ni soy un maestro en la cama, pero en general las chicas no tienen quejas de mí, y la mayor parte de las mujeres que conozco han pasado por mi cama.

Volviendo a la historia... mi amigo vino a mi casa, como muchas otras veces, estuvimos hablando y riendo como siempre hacíamos, y de repente me conto algo que jamás me creería que podía llegar a pasar:

Me explico que durante las últimas semanas había intentado acostarse con su novia, y que jamás había podido penetrarla sin que ella tuviera dolores y no lo disfrutara nada, yo lo observaba con la boca abierta, mientras él me decía que estaba desesperado, que ya no sabía qué hacer, no había estado jamás con una mujer antes y no sabía si lo estaba haciendo bien, me estaba pidiendo consejo. Por aquel entonces yo estaba recién estrenado en esto del amor carnal, aunque reconozco que mi maestra me enseñó muy bien, tuvo paciencia conmigo y me enseñó lo básico para hacer que una noche acabe de una manera muy placentera.

La cuestión es que yo le expliqué lo poco que sabía, como excitarla, como desnudarla, como hacer para que no tuviera dolores con la penetración. Él se fue de lo más contento y me dijo que me tendría informado.

A los pocos días, me llamó muy alterado, me volvió a contar más de lo mismo que estaba desesperado y que no había podido acabar de hacer el amor con ella, con la calentura que tenía no podía ni estudiar, ni hacer nada, yo volví a explicarle y le dije paso por paso lo que debía hacer, pero él no estaba muy convencido de lo que le decía, así que volví a quedarme esperando noticias suyas.

Al rato se presenta en mi casa y este es el punto fuerte de mi historia, mi amigo, mi colega de toda la vida, mi compañero del baloncesto, me dijo que quería que yo desvirgara a su novia, que por mi experiencia no debía tener tantos problemas como él y que como yo era de su total confianza nada nos tenía que resultar extraño. También me dijo que ella estaba totalmente de acuerdo, que confiaba en mí y le parecía atractivo... yo no sabía si reírme, llorar, o mandarlo a tomar por saco.

Las primeras dudas que me surgieron fueron que como le podía mirar a la cara al día siguiente, como podría estar luego con ellos y con alguna de mis futuras novias sabiendo los tres lo que había pasado. Pero pudo más mi instinto que nada y finalmente acepté.

A los dos días me llamó ella, estaba tranquila y hablaba con naturalidad, quedamos que ella vendría a mi casa el domingo por la mañana, que pasaríamos el día juntos, y que agradecía mucho lo que estaba haciendo por ellos... además me lo agradece.

Efectivamente apareció el domingo en mi casa, vivo solo en un pequeño apartamento de estudiantes, que costeo diseñando páginas web, y alguna chapucilla con la vecindad.

Entró y la invité a tomar algo, no aceptó y la revisé de arriba abajo, llevaba una preciosa blusa blanca que marcaba sus curvas, junto con una reducidísima minifalda, estaba preciosa, hablamos un rato sobre cómo se sentía, sobre cómo lo íbamos a hacer, sobre como actuaríamos al volver a vernos. Ella estaba encantada, con la idea de hacer el amor conmigo, por lo visto siempre le he gustado, pero seguía enamorada de Juan y no iba a dejarlo por nadie, ella intentaba marcar algo la distancia, pero con la misma simpatía de siempre.

Entonces empezó el movimiento, me senté mas cerca de ella, le sujeté la cara con la mano, y la besé, con dulzura al principio, y con lujuria después mientras pasaba mi mano por su pierna, que piel tan suave era un muslo terso y firme endurecido del ejercicio y parecía inacabable, cuando llegué al fin a la tela de la minifalda introduje mi lengua en su boca, era increíble que ella me siguiera el juego, jamás lo habría imaginado.

Enseguida encontré la tela de sus braguitas y... ups! sorpresa, estaban empapadas, rezumaba flujo como solo hace una hembra en celo, viendo como estaba la cuestión, nos levantamos del sofá, y empecé a desnudarla sin prisa, mientras la acariciaba y besaba, uf, que suave su piel, creo que nunca había sentido eso al tocar a una mujer, no se apreciaba ni un pelo ni un solo vello en toda su piel, blanca y suave.

Cuando ya nos abrazábamos desnudos ella acarició mi pene, se sorprendió al principio, y se acabó sentando, fue una parada en seco. Dijo que no merecía la pena intentarlo, que era imposible que mi polla entrara en ella, dado que era del estilo de la de su novio, me reí un buen rato mientras le explicaba, que eso no importaba, que ya vería de lo que era capaz su cuerpo, que buen rato aquel.

Me volvía a acerca a ella, la besé con ternura y la cogí en brazos, la puse sobre mi cama, y le dije con una sonrisa que ya no tenía escapatoria.

Empecé a jugar con sus pequeñas tetas, apenas perceptibles cuando se tumba, las besaba y la acariciaba, me divertí un buen rato con sus pezones, hasta que se pusieron morados y duros, seguí bajando por su abdomen, sin un solo gramo de grasa, jugué otro rato por su costado y por su ombligo, daba largas pasadas con mi lengua hasta volver a los pezones. Por fin empezó a suspirar, se estaba relajando mucho y era el momento de utilizar mi lengua en otros sitios más placenteros.

Bajé hasta su rajita, recién depilada, con un poco de vello, negro como su cabello, muy corto y cuidado, le di un pequeño beso en su chochito y se arqueó un poco, pidiendo más, empecé a pasar mi lengua despacio por su abertura hasta que se abrió un poco, entonces vi su clítoris grande y duro, lo aprisioné con mi boca y lo chupé un largo rato, sabia agridulce, tenía un sabor muy agradable, lo sorbí entero, mientras pude pasaba mi lengua, chupaba besaba, olía y degustaba ese chochito que tenía delante de mí, era maravilloso, ella estaba pasándolo estupendamente, imaginé que con la cantidad de líquidos que había, que se estaba corriendo, de repente un cálido chorro de un olor penetrante, que me dio en plena cara, lo recibí encantado mientras ella se retorcía sobre mi cama, empapada en sudor, con las piernas abiertas, la espalda arqueada, y su coñito abierto como una flor.

Mientras ella se recomponía, me puse el preservativo (lo que me faltaba era preñar a la novia de mi amigo), me tumbé encima de ella, y la pillé por sorpresa, empecé a restregar la cabeza de mi polla en la entrada de su vagina, y mientras la besaba lentamente empecé a meterla, muy despacio... que calor tan rico, ella lamia mi cara degustando sus propios jugos, lo que me pareció muy excitante, seguí empujando mientras ella se quejaba. Le pregunté si estaba bien, y me dijo que sí, pero que parara, que esperara un minuto.

Aproveché para besarla otra vez, acariciar sus pezones, su clítoris, que suave era su piel, jamás he tocado otra piel así, sin previo aviso, empuje otro poco, ella se movió debajo de mí como con espasmos, me dijo que le dolía, que mejor que lo dejáramos... con lo cerca que estábamos ya, no podíamos dejarlo, encima yo todavía no me había corrido.

La volví a besar, y a la vez a empujar, cuando me topé con el deseo de muchos hombres, su himen, notaba como se desgarraba, ella gritó un poco y con toda la mala leche que pude la metí hasta el fondo, ella se quedó con los ojos en blanco, me decía al oído que no parara, que siguiera, y así lo hice, me puse frenético y la bombeé hasta que gritó de placer, se corrió por segunda vez, y mientras yo bombeaba ella se mordía el labio, se corría en mis manos la novia de mi mejor amigo... ¡increíble!

A los pocos momentos me corrí con gran placer y empuje tanto que la empuje a ella contra el cabecero de la cama, y con un pequeño PUM me quité de encima, y disfrute el momento.

Que cojonudo era tenerla a mi lado, acariciándome el pecho mientras me quitaba el condón, y uf, todavía estaba en pie de guerra. Ella estaba sudorosa, y con los ojos brillantes... justo como a mí me gustan.

Le pregunté si quería probar ella a hacerme el amor, y me dijo que si, así que saqué otro condón, mientras ella se lavaba un poco, pues tenía muchos restos de flujo y sangre, incluso manchó mis sabanas, que hasta ahora no he podido sacar las manchas de ese día.

Cuando volvió se subió encima de mí, me puso ella el condón, agarrando mi polla se subió a cabalgar, se la estaba clavando poco a poco, no se me olvidará su cara de placer, ya no le dolía nada, al contrario, parecía que lo había hecho toda su vida, y se la metió hasta el fondo, empezó a dar saltitos, se volvió sobre mí y la besé mientras ella se movía, estaba como una fiera, así que no tardamos en corrernos al poco rato, de nuevo nos abrazamos y nos quedamos dormidos, ya no me preocupaba mi amigo, ya no pensaba en lo que pasaría después, ahora solamente aprovechaba el momento.

Nos despertamos para la hora de comer, casi no podía ni levantarse, estaba agotada, así que la dejé dormir, le preparé un rico almuerzo y se lo llevé a la cama, se lo comió en 2 minutos, luego decidimos bañarnos juntos, nos metimos los dos en la bañera. Estuvimos así largo rato, mientras nos acariciábamos y tocábamos, ahí fue donde me di cuenta de que se estaba enamorando de mí, eso sí que podría traernos problemas, pero a mí no me importaba, había descubierto a una mujer increíble donde solo veía a una niña más.

Después de eso nos despedimos hasta el día siguiente seguimos como si tal cosa y más adelante volvimos a acostarnos, actualmente está viviendo conmigo, le llevo el desayuno a la cama todos los días, y ella me da el sexo que todo hombre desea.

Que pasó con mi amigo, pues después de eso, seguimos siendo amigos por un tiempo, consiguió hacerle el amor a su novia, y luego se enamoró de otra chica de la universidad, el muy carajote, no puso impedimentos para que Noelia y yo saliéramos, ni siquiera sabe que durante un tiempo le estuvo engañando conmigo. En definitiva, todas las cosas se ordenaron por si solas, todos felices, todos amigos y el recuerdo de la experiencia.

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