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El prestamista y la señora Claudia (Parte 4 y Final)

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El cansancio nos venció luego del trajín sexual a ella y a mí, cuando abrí los ojos y vi hacía la ventana de la sala el reflejo de luz que pasaba sobre las cortinas indicada que ya eran las 6.33 de mañana y había amanecido, en mi pecho descansaba su cabeza con mucho cuidado de no despertarla me levanté y la cubrí con una colcha que traje de su cama.

Estaba preocupado que mis padres descubran que no había dormido en la casa así que debía volver antes que se despierten, cuando le di un beso en la frente y estaba por salir Claudia abrió los ojos.

-Por favor aún no te vayas no me dejes sola mi hijo recién regresa en la tarde...

Le dije que yo también quería quedarme pero teníamos que tener mucho cuidado cuando más tarde me iba aumenta el peligro de ser visto por alguien en el barrio pero no entendía razones y no quería que me vaya y me abrazó fuerte y su mano jugaba con la verga que al instante reaccionó y se puso dura.

-Pablo tú también me vas a dejar sola ahora que te necesito... por favor no lo hagas...

Su boca buscando la mía y besándome hizo caer por completo mi resistencia y ya no nos interesó nada de lo que pudiera pasar luego y fuimos a su dormitorio sin dejar de tocarnos y besarnos sentí ese cuerpo de mujer caliente que reclama más y más.

Nunca imagine que estuviera tan caliente y necesitada de un hombre si lo tenía todo para tener a los que ella quisiera con ese cuerpazo que todos miraban con morbo al verla pasar.

Sus besos y caricias en todo mi cuerpo me volvió loco estaba como poseída Claudia y se montó sobre mí y empezó a moverse con fuerza sobre la verga que ya la tenía adentro de su chucha hambrienta, está mujer de 42 años que muchos deseaban en el barrio y le darían lo que ella quisiera ahora me estaba ella haciendo el amor.

-Ahh así así, qué rico mi amorcito me estoy acostumbrado a ti y tu verga que duraaa la tienes... ohhh…

Sus tetas saltaban al igual que todo su cuerpo mientras seguía montada sobre mí, ella ahora maneja la penetración y llegó a tener varios orgasmos sus labios se los mordía y chillaba cuando ya no pudo más y explotó.

-Agggg... ohhh dioooosss ohhh... que rico... ayyy siiii…

Y sus jugos de hembra caliente mojaron la cama y se desplomó sobre mi su respiración era muy fuerte y agitada bese su frente llena de sudor y la abracé fuerte era en ese momento como una niña muy necesitada de protección.

-Pablo mi amor gracias por quedarte no sé qué me pasó se me vino a la mente muchas cosas lo sola que estoy y ver que te ibas me puso mal.

-Ya no estás sola Claudia ahora yo estaré junto a ti el tiempo que tú lo quieras y veras que todo mejorará. No te preocupes más...

Sus ojos brillaron de una manera muy especial y me beso era un beso muy tierno y se volteó dándome la espalda dejando ante mis ojos su espectacular culazo y ella misma mojó sus dedos con sus jugos vaginales y empezó a meterse dos dedos a su ano y lo estaba preparando para mi.

-Mi amor tu serás el segundo hombre que probará de mi ano, sé que lo quieres y deseas mucho y te lo voy a dar porque tú eres ya mi macho, mi cachero quiero darte todo.

Y tenía razón yo soñé muchas veces que se lo metía por el culo y lo haría de todas maneras por la deuda que tenía conmigo pero ahora era diferente ella me lo estaba dando de forma voluntaria eso me excitaba más.

Muy despacio se acomodó y con ambas manos se abrió las nalgotas y se puso en posición para ser penetrada analmente y empujó su ano sobre la verga que no inicialmente no podía entrar era hora de ayudarla y con mi mano que sujetaba la pinga entró el glande y lentamente fue bajando ella el trasero y de a pocos se lo fue tragando como apretaba su esfínter las paredes de su ano cedían ante el invasor que se abría camino victorioso.

-Uffff... uffff... me arde y duele mucho espera, aun no te muevas mi amor.

Que rico se sentía bien apretadito su culo y la vista que tenía era única como iba entrando mi verga en su ano al fin mi sueño se hacía volvió realidad, cuando lo tuvo todo adentro ella se quedó quieta sus gemidos de dolor eran débiles y luego se fue moviendo muy despacio yo estaba en el cielo tremenda mujer me estaba dando su culo.

-Aggg... qué rico Claudia así muévete así está bien apretadito y sabroso tu culito...

-Siii... uff... que bueno que te guste tu eres ahora mi marido y toda yo soy para ti uff agg despaciooo... ya está pasando el dolooor...

Sus movimientos de caderas iban en aumento mis manos estaban sujetando sus caderas y guiando la penetración que empieza a ser más rápido y fuerte.

-Aggg... aggg... qué ricoo papito... lo tengo todooo adentrooo ahhh... soy tu mujer ayyy ahora siii dámelo todooo...

Sus nalgas subían y bajaban con fuerza ahora su esfínter ya estaba dilatado y acostumbrado a la verga que entraba y salía y su cuerpo también reaccionó sus gemidos eran de placer.

Luego cambiamos de posición ahora ella está sobre la cama y yo detrás de ella y seguía dándole duro a su culo.

-Así así... te gusta cómo te lo tragas todo. Así que ricooo culo tienes... ahhh...

-Siiiiii... aggg... dámelo todooo... soy tu perraaa… siii quiero más.

Ahora sí la señora Claudia era completamente mía, recibía el mejor regalo de su cuerpo su ano que después de mucho tiempo recibía una buena verga que la hacía vibrar y gritar de placer , sentía como se había abierto su esfínter y apretaba bastante rico.

-Ahhh siii papitoo ohhh dameee todo ohhh eres todooo miooo ohh

Esa mujer de 42 años tan imponente y deseada por todos en mis brazos era una niña grande tan necesitada de atención y amor. Yo también disfrutaba su compañía mucho.

-Sii mi amor tu también eres mía qué rico todaaa tu ohhh

Fueron 38 minutos donde nuestros cuerpos disfrutaban de sexo anal salvajemente hasta que explote y llené su esfínter de semen caliente.

-Aggg siii yaaa ahhhh Ohhh

Ella también explotó cuando se sintió llena por lo eyaculación en su cavidad anal y cayó sobre la cama toda agitada y sudada, vi su ano bien abierto de donde caía un poco de semen

La abracé fuerte y nos besamos con mucho cariño luego nos fuimos a bañar donde seguimos acariciando pero ya debía irme antes que regresé su hijo.

Ahora ella es mi mujer y cuando todos duermen en el barrio nosotros disfrutamos haciendo el amor.

FIN

(8,90)