Mi tía Clotilde y yo encerrados en el closet

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La cercanía de nuestros cuerpos dentro del closet hizo que mi pene tocara las enormes nalgas de mi tía y tuviera una buena erección

Cuando termine la secundaria mis padres me dijeron que venga a Lima para continuar con mis estudios y vieron que lo mejor era ir donde su prima Clotilde que tenía una casa grande antigua que la había convertido en una pensión donde alquilaba habitaciones para estudiantes universitarios que también venían del interior del país.

A mis 18 años con mucha pena dejaba a mis padres y dos pequeños hermanos que vivían en un pequeño pueblo al interior del país, para eso ya ellos lo habían conversado un año antes con su prima. Al llegar mi tía me explico cómo era el manejo de la casa pensión y sus reglas y como debía ayudarla y me dio una pequeña habitación.

Todo transcurrió normal los primeros meses donde yo estudiaba en las mañanas en una academia preparándome para mi ingreso a la universidad y en las tardes le ayudaba en lo que ella pidiera. Un domingo en la mañana donde todos los inquilinos se habían ido yo estaba subiendo las escaleras y la encontré dentro de un cuarto de un muchacho que recién había llegado hace unos días y estaba revisando sus cosas.

-Buenas tardes tía.

Ella se sobresaltó al verse descubierta por mí y me explicó que había usado su llave adicional que tenia de todos los cuartos y era para saber si todo estaba bien con su nuevo inquilino, y siempre lo hacía con todos los nuevos y una vez descubrió a una chica que tenía drogas y a otro que resultó medio terrorista y los boto inmediatamente de su casa.

Parecía que todo estaba normal con el nuevo y cuando ya estábamos por salir de su cuarto se oían voces y escuchamos que alguien subía por las escaleras, ella cerró la puerta rápidamente y esperamos un momento pero la situación se puso más complicada cuando metieron la llave en la cerradura.

Ella me dijo para meternos en el closet para evitar serlo vistos lo más rápido posible, ya dentro tuvimos que guardar silencio como había una pequeña rendija entre la unión de las dos puertas nos permitía ver lo que sucedía afuera.

-Nooo... Iván acá no podemos no olvides a la señora Clotilde si nos descubre nos bota.

Era Eva que peleaba con el nuevo que la besaba y le estaba quitando la ropa ella también tenía un cuarto en la casa y era la chica más bonita de la pensión tenía un buen culo. El no hacía caso a lo que ella decía y le quitó toda la ropa hasta dejarla desnuda y el también hizo lo mismo.

-No te preocupes mi amor parece que no hay nadie en la casa, qué buenas tetas tienes

Sus cuerpos revolcándose en la cama y como él la tocaba y sus besos por todo su cuerpo hizo que Eva olvidé su temor que tenía al inicio y se dejará llevar por la excitación y pedía ser ya penetrada, cuando tenía toda la verga dentro de ella comenzó a tirársela como fuerza.

-Ahhh... Iván qué rico... ohhh... ohhh...

Todo lo que sucedía lo podíamos ver y oír mi tía y yo por la rendija de la puerta del closet, una de las reglas de la pensión era que no podían tener relaciones sexuales en los cuartos, pero no se podía hacer nada al respecto sin descubrir antes nuestra presencia ahí y luego todos se enteren que ella revisaba los cuartos cuando ellos no estaban.

Así que guardamos silencio mientras ellos cogían como salvajes sus nalgas saltaban a cada embestida que recibía Eva, sus gemidos eran fuertes de ambos al igual que yo mi tía veía como su enorme verga entraba y salía de la vagina de Eva.

-Ohhh ohhh quierooo más...

Encerrados en el closet y siendo testigos de su encuentro carnal no pude evitar tener una erección por más que lo evite mi verga chocaba con sus nalgas era un lugar muy pequeño para los dos. Como era domingo yo estaba con un polo y mi pantalón de pijama y sin nada más al igual que ella que estaba con un vestido de tela delgada.

Jamás hubiéramos imaginado estar en una situación como está, por eso ambos estamos con ropa muy ligera sus nalgotas se notaban y ahora se sentían muy bien con mi dura verga en medio de ellas, pero lo que sucedió después me dejó asombrado cuando ella al sentir la dureza de mi sexo tiró para atrás su enorme trasero y empezó a moverse muy despacio.

Mi tía Clotilde era una mujer de 48 años que se había casado con un hombre mucho mayor que ella y después de un tiempo se murió quedando viuda hace 5 años, ella tenía unas tetas y nalgas grandes y un poco subida de peso pero aun así tenía buen cuerpo se podría decir que era una gordi buena.

Su falta de sexo desde mucho tiempo y sentir una verga joven en medio de sus nalgotas mientras ella veía como si fuera una película pornográfica en vivo había despertado su libido y sus movimientos eran más rápidos mientras no perdía ningún detalle de lo que sucedía afuera.

Yo también estaba muy caliente y por instinto mis manos se posaron en sus muslos y fueron subiendo su vestido hasta subirlo hasta su cintura... ohh sorpresa ella no llevaba nada abajo con razón sus nalgas se notaban muy bien. Mi verga subía y bajaba en medio de sus nalgas.

Mi tía se mordía los labios para no descubrir nuestra presencia y con ambas manos se abrió más sus nalgotas pidiendo sin decirlo que le meta la verga y como buen sobrino obedecía y fui entrando dentro de ella, su cavidad vaginal estaba apretado por el tiempo que no recibía una buena pinga

Con mucho cuidado fui metiendo y sacando mi verga de su jugosa y caliente chucha ahora en ese cuarto habían cuatro personas tirando bien rico, mis manos sujetaban fuerte sus enormes tetas mis dedos sentían como sus pezones estaban duras de lo arrecha que estaba.

-Ahhh... me vengooo siii no pares Iván... ohhh... siii... ayyyy...

Los dos gritaron cuando llegaron a sentir sus orgasmos simultáneamente y quedaron muy agitados, mientras yo seguía metiendo mi verga a mi tía Clotilde y marcando el ritmo para seguir disfrutando de su chucha hambrienta de hombre.

-Te saliste con lo que querías Iván... Pero fue rico ahora voy a mí cuarto me baño y vamos a la playa...

-¿Por qué no nos bañamos juntos Eva? Aprovechemos que no está la señora Clotilde y de ahí nos vamos a comer te invito luego de cachar me da un apetito feroz... Voy a llevar mi ropa de una vez.

Cuando recuperaron fuerzas ambos se vistieron y se fueron de la habitación cerrando la puerta y metiendo llave a la cerradura.

Ocasión que aprovechamos para salir del closet e ir de frente a la cama para seguir cogiendo ya era demasiado tarde para pensar en dar marcha atrás, la tenía apoyada sobre la cama a cuatro patas recibiendo con muchas ganas como su sobrino le seguía metiendo la pinga.

-Ahhh... ahhh por diooos ya había olvidado lo ricooo que se siente... ahhh...

Sus palabras y como gemía como una perra caliente a cada embestida que recibía me llevó a explotar y descargue todo el semen que tenía guardado desde tiempo en su vagina.

-Ahh... siii dejameee todooo... tu lechecitaaa calienteee... me vengooo... ohhh…

Ahí echados en la misma cama donde minutos antes habían tirado Eva e Iván estábamos mi tía Clotilde y yo luego de terminar al igual, nos habíamos dejado llevar por el momento pero ahora pensaba que pasaría después entre los dos.

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