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Nuestra amiga argentina con su nuevo amigo, amigo de su ex

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Hoy es domingo, anoche me acosté re tarde, no pude dejar de levantarme y contar lo que viví anoche, esto más que ser ‘el diario de mi vida’ ya es un vicio, me gusta contar cosas por acá, que, como digo siempre por otro lado no las puedo contar, si no me da fiaca, más tarde voy un rato a la playa, total tengo todo febrero para quedarme acá.

Bueno les cuento: anoche no quería que fuera una noche tranquila y como siempre salgo con lo que quiero porque soy una trola y caprichosa de mierda y para manejar algunas cosas, no es por nada, pero soy una capa y se como conseguir lo que quiero.

Anoche fue el cumple de Ángeles (es una de mis compa del cole, las re santitas, que hace años también viene a veranear a Cariló), y yo este año, mucha bola no les di, pero con la salida del otro día (que nos encontramos todos en el centro y Alejo me termino cogiendo en los médanos) fue suficiente para que me avisara que hacia una reunión en la casa.

Bueno cuando llegué, entre las chicas, novios, maridos, familiares, ni se cuanta gente había, pero seguro más de 60 personas, es más, la camioneta de mi vieja la deje en la calle porque adentro no había lugar.

Pero bueno, les cuento, lo que más les interesa (ah, aunque a los chicos les parezca una boludez para mi la ropa es ¡fundamental!, me quería poner algo, que no llamara la atención, pero que lo volviera loco a Alejo, entonces me puse una mini de tela, floreada, zapatillas, y una remerita que dejaba ver mi pancita)

Como les dije, había un montón de gente y mis amigas saben que mucha gente me embola, y le digo a una de las chicas, que me iba a caminar un rato sola por el jardín porque había mucha gente, me dice: “te acompaño” le digo: “no, déjame ¡sola!” Yo veía que Alejo no me sacaba los ojos ¡de encima!, la casa era grande pero el jardín enorme, es más tenía un especie de cuartucho donde guardaban todas las cosas ¡del jardín!

La cosa es que estaba ya casi en el fondo del jardín y quien se aparece, obvio, ¡Alejo!

A pesar de que coger es mi pasatiempo favorito, aunque no lo crean en ciertos momentos me siento como si fuera la primera vez, si, como una pendeja que se la van a coger por primera vez, y eso me gusta, porque me hace calentar mucho (no es que lo hago como cosa de todos los días, aunque si lo hago, ¿me explico?)

Estábamos muy alejados de la gente, que se yo, no se cuánto, pero ni nos veían. Alejo, solo me dice: “hermosa, no me pude olvidar de vos” y yo, no me quede atrás, y le digo: “yo tampoco”, me parte la boca de un beso, nos besamos a morir y ahí la pollerita que lleve cumplió su fin. Como les dije que era amplia, me empieza a meter la mano debajo de la pollera, hasta llegar y acariciarme mi cola, yo ya caliente, y el sigue, y llega a mi conchita, y no pude disimular ¡lo mojada que estaba!

Así besándonos me lleva a ese cuartucho, le digo: “¿qué haces?” me dice: “seguro que está abierto y nadie nos va a ver”, nada, yo tenía la duda si me iba a querer coger ahí o solamente íbamos a tener una apretada y tocada de aquellas en la que iba a acabar con solo sus dedos.

Pero no, entramos en el cuarto (estaba abierto), nos seguimos besando, debajo de la pollera me empieza a tocar la concha, yo (como siempre soy re competitiva y no quiero que nadie se olvide nunca de mi), le desabrocho las bermudas, le saco la pija, se la acaricio, se la empiezo a chupar, me la pongo en la boca y se la re chupo (obvio fue todo rápido).

Me hace poner de pie, me pone de espaldas, me pone bien los dedos en la concha, me corre la bombachita, me intenta poner la pija le digo: “ponete un forro” me dice que ¡no tenía!, con la calentura que tenía, le dije: “cógeme igual bebé”, me incliné, agarrándome sobre esas paredes de mierda, mientras sentía como me metía su pija adentro, me bombeaba, me metía las manos debajo de la remerita tocándome las tetas, hasta que me hizo acabar ¡y como! (me pone loca que me cojan en un lugar donde sé que hay ¡mucha gente!)

Le digo que vaya yendo (para no aparecer los dos juntos), mientras yo me lavaba en un especie de lavatorio que había (lo más incómodo, pero no me importaba, la cogida que recibí valía la pena).

Bueno la noche siguió, la gente ya se empezaba a ir, pero ni yo ni Alejo nos íbamos, serían las 5 de la mañana, y digo que me voy, Alejo, nada lento (se había quedado con más ganas, pero quería ver que es lo que yo hacía) dice que también se iba.

Ya estábamos en la calle, y sí, me porté como una trola mal, pero mal, súper regalada, porque le digo (él estaba en el cuatriciclo) bueno la cosa es que le digo: “¿me seguís?” obvio que me dice que si y me voy para el lado de los médanos (pero de noche me daba cagazo meterme ahí con la camioneta), por lo que en un momento paro la camioneta, él se para atrás mío, me subo al cuatriciclo y le pregunto: “¿dónde me va a llevar?” (re regalada la mina, pero tenía ganas que me re cogiera y otro lugar ¡no había!)

La cosa es que vamos al mismo lugar del otro día, no había nadie, bah, como siempre nos empezamos a besar, nos quedamos en bolas (en esto no me detengo porque es lo mismo de siempre, se la chupo, con tiempo, como me gusta a mi).

Nos tiramos en la lona, el boca arriba y sin que me diga nada, me pongo de espaldas a él, me clavo su pija (en ese momento moría por sentir una pija, aunque sabía que no tenía forro), empieza a saltar sobre su pija y nada, acabe enseguida, el no.

Me doy vuelta, me pongo en cuatro, me empieza a chupar la conchita, el culo, la conchita el culo, y a eso sumada la brisa de la noche y estar en bolas al aire libre más caliente me ponía (son de las cosas que más me gustan).

Siguió, me mete uno, dos dedos en la concha, uno en el culo (ahí estuvo mal, porque me pregunta: “¿querés?” y siempre digo que para que me hagan la cola no hay que pedir permiso, como mucho decir, perdón, pensé que te gustaba ¿o no?), bueno para no irme al carajo le digo: “si bebé, me gusta, me gusta ¡mucho!” me dice: “ Caro sos re trola ¿te gusta todo?” “si, y hoy voy a ser tu putita, haceme lo que quieras (me pone loca entregarme así)” y me dice: “si nena, no te vas a olvidar de esta noche”.

La cosa y repito al aire libre con la caricia de la brisa de la noche, me empieza a meter con mis jugos, para dilatarme bien la cola, uno, dos dedos, hasta que me mete la pija, y yo movía mi cola como loca, estábamos los dos re calientes y terminamos acabando juntos y llenándome la cola ¡de leche!

Me alejo un poco me limpio como puedo (siempre llevo pañuelos descartables) y ¡vuelvo con el!

Nos quedamos así en bolas en la lona, un rato, pero ya estaba amaneciendo, y podía aparecer alguien y Alejo me dice: “Caro, ya no podemos estar así, ¿nos vestimos y nos quedamos en la lona?”

Y así hicimos, no quedamos medio dormidos y abrazados.

Habré llegado a casa como a las 8 de la mañana, pero ¡qué noche!, son de esas que no me voy a olvidar nunca y eso que Alejo se queda hasta fin de mes así que nos queda bastante para coger.

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