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Sexo en su oficina

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Mi nombre es Miranda Miller, pero siempre me han dicho Miller. Recién había cumplido 21 años, soy una chica de baja estatura pero muy caderona ese siempre ha sido mi mejor atributo junto con mis grandes nalgas, tetas pequeñas pero bien definidas y cintura pequeña.

Empecé a tener contacto con Roberto un chico alto musculoso y guapo con el que salí un tiempo cuando yo tenía 18 años, en ese tiempo él siempre fue un caballero jamás se pasó conmigo y eso me gustaba pero me parecía un poco aburrido ya que a pesar de mi edad y había follado con 3 personas.

Yo esperaba que esta vez fuera diferente y el chico religioso fuera un poco más atrevido considerando que yo ya no era tan chica y siempre he sido una perrita cachonda, el me llevaba por 7 años así que espere que con más experiencia que yo tuviéramos un encuentro agradable.

Era sábado por la noche me invitó a su oficina de trabajo con la proposición de ver películas y comer sushi, accedí porque para ser sincera tenía muchas ganas de estar solos y ver si el chico tímido había cambiado un poco.

Entramos y el lugar era una casa que usaban como despacho estaba completamente solo y al entrar el apago las alarmas, nos dirigimos al salón de juntas, me dijo:

-¿Quieres ver una comedia o algo de terror?

A lo que respondí

-¿Realmente importa? No tengo muchas ganas de ponerle atención.

Entre risitas coquetas

El solo asintió y puso la primera película que salió en internet.

No habían pasado ni dos minutos que empezó la película cuando se abalanzó sobre mi y empezó a besarme tan rudo y jalarme del cabello que empecé a excitarme y a mojarme todita, me sentó sobre sus piernas y empezó a acariciarme, me quito la blusa y él se quitó la camisa, yo cada vez estaba más excitada al ver si cuerpo musculoso, y sus manos grandes tocándome cada centímetro de mi cuerpo, cada vez era más intenso y me quitaba la ropa con más fuerza.

Para ser sincera a mi me encanta que me maltraten en el sexo así que al tener sus brazos alrededor mío jalándome con tanta fuerza solo hacía que me fuera mojando cada vez más, en cuanto me tuvo desnuda frente a él me acostó en un sillón boca arriba y con las piernas ligeramente abiertas, comenzó a besarme todo el cuerpo con mordidas fuertes en mis tetas y bajando hasta llegar a mi vagina ahí se detuvo y me dio el mejor sexo oral que me habían hecho, metía su lengua y chupaba mi clítoris yo sentía cómo palpitaba, empecé a soltar gemidos de placer y eso lo excitaba mas no podía dejar de ver su cara de deseo al verme retorcerme de placer, fueron pocas las palabras que cruzamos.

Cuando termino de beber mis jugos se levantó relamiendo sus labios y me empezó a besar apasionadamente, le ayude a quitarse el pantalón y el bóxer y salió lo que tanto había querido ver era un pene que para ser honesta no me sorprendió para ese entonces había visto unos más grandes y gordos pero estaba dentro de lo promedio y se veía con ansias de penetrarme, me baje a darle unas mamadas de agradecimiento mientras él me jalaba del cabello, lamí todo su pene y me concentraba en su glande succionándolo como si quisiera sacarle la leche, con lo que me encanta hacer eso, la metía entera en mi boca hasta que sentía como bajaba por mi garganta él estaba muy contento con su verga en mi boca, me levanto de un jalón fuerte, él era mucho más grande que yo así que no batallo mucho en levantarme, me aventó sobre el sillón y me puso en cuatro patas, sin pensarla mucho empezó a penetrarme fuerte y profundo, yo gritaba como una loca pero me encantaba la cogida que me estaba dando, me cambiaba de posición como si fuera una muñeca me cargaba en el aire y me penetraba parado luego me volteaba teniendo mi culo frente sus ojos y relamía todo mi nudito, la verdad yo no hacía mucho ya que él estaba encargándose de todo, el ritmo, la posición, se notaba que le gustaba tener el control y a mi me gustaba que me sometiera como su puta.

Cogimos tanto que mi vagina ya estaba irritada de tanta fricción, era un ardor delicioso que me hacía gritar de placer y un poco de dolor, seguimos cogiendo y con cada embestida caían gotas de sudor al piso, en todo momento me penetraba y me decía que tenía años saboreándose mi culito mientras se chorreaba adentro de mi a mi me encantaba sentir su semen llenándome completita estábamos tan calientes que no nos habíamos dado cuenta que ya habían pasado casi 4 horas, cuando me di cuenta tampoco podría creerlo jamás había cogido con alguien que durara tanto tiempo y con la misma intensidad, me dejo totalmente satisfecha.

Me llevo a casa de mis padres y prometimos vernos al día siguiente porque lo de ese día no había sido suficiente para las ganas que nos traíamos.

Al parecer el chico tímido cambió o me demostró su verdadera personalidad.

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