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Relato erótico

Una juventud madura (III): La mejor mañana para despertar

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RESUMEN

Tras esa primera noche compartiendo la cama de David, Fran despierta plácidamente recordando el día anterior como el mejor de su vida, pero las cosas se pondrán mucho más interesantes. Fran conocerá a un viejo amigo de David del que se enamorará perdidamente y que le sorprenderá cuando menos espere.

La luz entraba por la ventana acariciando mi cuerpo desnudo, las sábanas me llegaban hasta las rodillas dejando toda la parte superior a merced de los rayos del sol.

La noche se había hecho corta. Toda la acción de la tarde anterior nos había agotado tanto a David como a mí, así que habíamos dormido toda la noche de un tirón.

Fue el mejor despertar de toda mi vida. Al abrir los ojos pude ver en primera estancia que hacía un día estupendo y al girar hacia mi derecha, pude ver el cuerpo desnudo de David, situado boca abajo dejando ver sus hermosas piernas, su espalda recta y cada una de las nalgas redonditas que me ponían a 100.

Decidí que era hora de levantarnos así que me moví hacia David poniéndome tumbado sobre él con mis abdominales y mi pecho sobre su espalda y mi rabo semierecto  presionando el límite entre nalga y nalga, al mismo tiempo que mis manos se deslizaban por debajo de David situándose en su pene y acariciándolo. Le empecé a besar en el cuello.

-Buenos días- dijo David con voz de adormilado, pero juguetona.-Por lo que veo te has despertado bien-.

-Como un rey- contesté –Hacemos los que queremos y cuando queremos.-

Las caricias que le estaba haciendo le provocaron una increíble erección, con la que yo, caliente como él, estaba dispuesto a llevar hasta el final. Movía las manos adelante y atrás agarrando su mástil al mismo tiempo que yo rozaba el mío entre nalga y nalga, pero David antes de correrse me dijo que parara.

-Vamos a reservarnos para más tarde- dijo con voz juguetona.

Y yo cesé con el movimiento.

Nos levantamos y nos fuimos directos a la cocina a tomar un zumo con galletas. Mientras desayunábamos empezamos a hablar de lo que íbamos a hacer ese día. Una de las opciones era ir a la playa con una bolsa con comida y pasar el día allí, pero las playas estaban llenas de gente y no podríamos tener relaciones, así que quedó descartada, la otra era quedarnos en casa a jugar, pero a ninguno de los dos nos apetecía y la última era ir a un estanque natural que se encontraba escondido entre la maleza a un kilómetro del chalet de David. La última opción me entusiasmo y me hizo imaginarme a David y a mí haciéndolo entre matojos. Ya sabíamos nuestra decisión, pasaríamos el día en el estanque.

Preparamos la mochila, bocadillos, fruta, bebida, patatilla, dulces… y a parte también preparamos todo lo necesario para hacerlo.

Nos vestimos solo con un pantalón, es decir sin calzoncillos, y los zapatos y partimos descamisados.

Llegamos allí 15 minutos después. La maleza llegaba a 1 metro más alto a mi cabeza y nos impedía ver nada. Seguí a David por donde iba hasta llegar a la orilla del pequeño estanque. Allí había un chico muy guapo, con tableta, pelo castaño, ojos azul celeste y con un bañador corto que le marcaba tanto el rabo como el trasero. Debía tener la edad de David .El chico se giró al escuchar nuestros pasos sobre la maleza y saludó a David:

-Hola David, cuanto tiempo- reconociendo a su amigo.

-Hola Edu- respondió él sin inmutarse de su presencia en el lago.-Te presento a Fran, es un amigo de waterpolo-.

Edu y yo nos saludamos y empezamos a hablar mientras David dejaba todo y empezaba a quitarse la ropa. Edu me contó que siempre había vivido en el campo y que iba de vacaciones al lago desde que tenía 3 años. Iba a contarme como había conocido a David, pero David le cortó diciendo:

-¿Vamos a bañarnos o no?-

Edu asintió y se bajo el bañador que llevaba quedándose totalmente desnudo. Su pene era tan grande como el de David, pero era más delgado. David también se quito el pantalón. Me daba corte desnudarme ante un tío que acababa de conocer, pero si él no había tenido vergüenza y se había quitado todo, yo tampoco debía tenerla, así que también me desnudé.

Nos metimos en el agua tibia del estanque y estuvimos allí un rato mientras al mismo tiempo hablábamos. Edu y yo estuvimos hablando de nosotros mismos todo el tiempo del baño mientras David escuchaba. Empezaba a sentir algo por Edu, no se si amor o lujuria, pero me ponía caliente. Edu dijo que salía un rato y David aprovechó su ausencia y se acercó nadando a mí para darme mimos, caricias en mis partes íntimas y amor, pero noté que alguien nos observaba y le dije que también salía, que me había cansado de nadar.

Salí, pero no había rastro de Edu y mi ropa había desaparecido. Empecé a caminar entre la maleza que me tapaba la visión buscando mis pantalones, pero en vez de encontrar eso, noté como algo me hacía la zancadilla y caí en el suelo culo arriba quedando mi pene enterrado en el barro. Alguien se puso sobre mí y me tapó la boca con la mano. Noté como su pene rozaba mis nalgas y que estaba recubierto de alguna sustancia lubricante. Intenté girarme pero las piernas de mi agresor lo impedían.

Se incorporó aun inmovilizándome y empezó a meter entre mis nalgas vírgenes su enorme pene. Notaba como su piel rozaba dentro de mí y escarbaba mi intestino. Los gritos desconsolados que salían de mí se veían interrumpidos por la mano de mi agresor que se movía delante y atrás haciéndome sentir un dolor que por momentos iba cambiando a placer. Me caía una lágrima entre las mejillas y mis músculos no daban más para moverme ni mi voz para gritar, así que mi agresor me soltó dejándome incorporar. Fue en ese momento cuando reconocí la cara de Edu, me puse nervioso porque me excitó pensar que un chico tan guapo como él me estaba penetrando. Me puso las piernas sobre sus hombros y otra vez empezó a penetrarme al mismo tiempo que con sus manos me pajeaba. Notaba molestia, pero pase del llanto al gemido en muy poco. Edu tenía experiencia por la edad que tenía, me hacía gozar de lo lindo. Me puse a cuatro patas para que entrara más y más. Edu me dominaba bajo su control y mi cuerpo era suyo, como una vulgar puta. Cambiamos de pose, él tumbado y yo sobre él de espaldas penetrándome, pero con mi pene moviendose aun entre sus manos. Nos revolcábamos sobre el fango oscuro y húmedo que llenaba todo mi cuerpo y el suyo.

-Edu, Edu, Edu….-repetía yo gimiendo.-tu puedes, tu puedes, tu puedes…-

Edu empezó a poner cara de que iba a correrse y al mismo tiempo también me empezaba a mí tambien. Empezamos a gemir, me incorporé sobre él haciendo una “T” al revés, es decir yo mirándole a él sentado sobre su pene mientras él estaba tumbado gozando con sus manos en mi rabo.

-Viene, viene, viene…- dije mientras me movía con su pene dentro de mí

Hasta que expulse sobre la hermosa cara de Edu mi fluido. Él seguía gimiendo a mi movimiento hasta que noté en mí un cosquilleo seguido de un grito a continuación de Edu. Se acababa de correr en mi interior y antes de sacar su pene de mí, unos matojos se movieron y apareció David pillándonos a los dos aun gozando.

David se fue por donde había venido muy rápidamente y Edu, que no lo había visto, me preguntó si sucedía nada, pero yo se lo negué.

Nos bañamos para quitarnos toda la mugre y volvimos donde habíamos dejado nuestras pertenencias. Notaba como el culo me dolía de tanto trote, pero había valido la pena. Al llegar, David no dijo nada, así que pasamos el resto de día y nos fuimos. Edu y yo nos dimos nuestros teléfonos de casa y nos despedimos.

Al llegar a casa le pregunté a David si estaba enojado conmigo y el contestó que no ocurría nada, que él también había tenido relaciones con Edu cuando eran más jóvenes. De allí entendí que los dos se conocieran y que tuvieran tanta experiencia con el sexo.

Lo había pasado bien y estaba rendido así que me fui a la cama a descansar, al día siguiente volvería a mi no deseada casa ya que en la que me encontraba había pasado los mejores momentos de mi vida.

Más tarde David se incorporó también a la cama, como siempre los dos desnudos, pero esta vez David parecía seguir enojado.

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