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Fetichista de los olores más íntimos de la mujer (2)

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Se sentó de nuevo en el sillón, se sacó las bragas y me las tiró a la cara. Estaban totalmente machadas. Me arrodillé de nuevo y comencé a lamer su entrepierna, ahora ella había abierto las piernas. Al llegar a su coño, el olor era más fuerte de lo que había esperado y me quedé paralizado

En mi relato anterior les contaba cómo había tenido la oportunidad de sorprender a nuestra asistenta del hogar hurgando en la ropa de mi mujer, gracias a ello la había amenazado con despedirla si no me dejaba cumplir una de mis fantasías: “Poder lamer sus partes más íntimas”.

Sin embargo, cumplir esa fantasía me dejo atrapado por el aroma de sus pies, de su coño, de su culo… y ahora estaba en sus manos.

Sofía venía a realizar las tareas de la casa, una o dos veces a la semana según lo convenía con mi mujer, era una chica inmigrante de mediana edad no muy guapa y algo rellenita, además parecía bastante tímida.

Pero después de nuestra primera experiencia, no podía dejar de pensar en sus aromas, hubiera hecho cualquier cosa porque me dejara volver a lamer aquel cuerpo.

A pesar de que le había prometido que no volvería a molestarla y que todo estaba olvidado, no lo pude resistir y le mande un whatsapp, que decía:

-Por favor, necesito volver a probar tu cuerpo.

-Me dijiste que todo estaba olvidado.

-Si tranquila todo está olvidado, esta vez seré yo el que haga lo que tú quieras. No puedo dejar de pensar en ti.

-Y si te dejara, yo que ganaría?

-No te gusto? hare lo que tú quieras?

Poco a poco la conversación fue subiendo de tono y Sofía cada vez estaba más cómoda:

-dime qué quieres hacerme? Vas a tener que convencerme? Que quieres chuparme, vamos dímelo!!!

-Quiero lamer tus pies sudados, tu coñito excitado, tu culo sucio… todo tu cuerpo. -Ja ja eres un guarro, pero me gusta. Que piensa tu mujer de tener un perrito lamecoños??

-Ella no conoce mis gustos, solo seré tu perrito.

Su última frase me dejo sorprendido, porque aparentemente Sofía era una chica tímida pero sus insultos hicieron que todavía me excitara más.

Así termino nuestra conversación y quedamos que el próximo día que vinería a casa, yo intentaría salir antes del trabajo. Por supuesto después del cruce de mensajes mi pene estaba a punto de reventar y tuve que ir al lavabo para desahogarme.

A los días Sofía me llamo, mi mujer le había dicho que pasara a limpiar todo el día, así que salí pronto del trabajo con la excusa de que no me encontraba bien y me fui rápidamente a casa.

Sofía estaba en la cocina, como hacía calor solo llevaba la bata de limpieza y unos zuecos con calcetines, aunque no era la imagen más excitante del mundo, si remarcaba su gran culo y sus grande tetas.

Pero cuando fui a entrar a la cocina vi que también estaba mi mujer y me quede de piedra sin saber que decir, pero tuve suerte porque me quede tan blanco que ella misma me dio la excusa perfecta;

-Que haces en casa? Estas malo cariño, sacas mala cara?

-Si si no me encontraba muy bien

-Ahora le decía a Sofía que me voy de compras al centro de la ciudad, estaré toda la tarde fuera, pero si quieres me quedo para cuidarte?

-No no hace falta solo es dolor de cabeza, me tumbare un rato en la cama y cuando vuelvas seguro que estoy como nuevo.

-Ok, vuelvo para la cena.

Tenía vía libre así que me fui hacia Sofía, que estaba en la fregadera, la rodee con los brazos y comencé a besarle el cuello. Pero ella me freno rápidamente diciéndome:

-que estás haciendo??? No recuerdas que hoy mando yo.

-Si si hare lo que tú digas

-Pues sácate el traje, denúdate y déjate puesta la corbata. Mientras yo voy a ducharme, antes de venir he estado en el gimnasio y estoy muy sudada.

Yo estaba excitadísimo, nunca me había imaginado a Sofía dando órdenes, porque como les dije era algo tímida, no podía esperar, así que le dije:

-Por favor no te duches, no puedo esperar más.

-Ah!! Se me olvidaba que eres un guarro… como quieras pero yo te lo he advertido, además he ido al baño hace algún rato, tú lo has querido perro.

Esa última frase me molesto porque me la dijo con total desprecio… y sin terminar de decirla me cogió de la corbata estiro de ella a modo de correa y me hizo arrodillarme. Estaba a sus pies totalmente desnudo y me dijo:

-Chúpame los pies perro. Los quiero bien limpios

Llevaba los zuecos de trabajo, y en cuanto me acerque pude ver como sus pies estaban totalmente sudados, pero comencé a chuparlos sin parar… Sofía me cogió por la corbata y me arrastro hacia el salón, se sentó en mi sofá y me dijo:

-Continua, masajéalos y déjalos bien limpios.

Yo continúe haciéndolo y poco a poco fui subiendo hasta llegar a la entrepierna, cuando ya podía sentir el olor de su coño, Sofía me empujó hacia atrás diciendo:

-Que haces quien te ha dado permiso, quieres chupar mi coño perrito? Pues tendrás que convencer a tu mujer de que me suba el sueldo, quiero que me pague el doble.

-Pero ese no era el trato? Como voy a hacerlo? Dijiste que...No me dejo terminar,

-Yo no te dije nada, si no lo consigues tendrás que confórmate con chupar mis pies.

Mi mente seguía nublada por ese olor, además estaba en sus manos así que como no me quedaba otra opción acepte:

-Está bien lo intentare, el próximo mes te pagaremos más.

-Si no me lo paga ella tendrás que hacerlo tú, o enviare todos los mensajes que me has enviado y tu mujer se enterara de que tiene un marido lamecoños.

-Te pagare, Sofía te lo prometo.

-Así me gusta, pero además hoy tendrás que darme un adelanto, me quedare con todo lo que lleves en la cartera… Ella misma se levantó cogió la cartera de mi pantalón y saco todo el dinero. Suelo llevar unos 40€ en efectivo, pero justo ese día llevaba 300€ para pagar el taller a la mañana siguiente.

Cuando vio tanto dinero, se echó a reír, me miro con desprecio y me dijo:

-Tranquilo, mi coñito está muy sucio como a ti te gusta, valdrá lo que vas a pagar por limpiarlo.

Se sentó de nuevo en el sillón, se sacó las bragas y me las tiro a la cara… estaban totalmente machadas de fluidos. Me arrodille de nuevo y comencé a lamer su entrepierna, ahora ella había abierto la piernas para facilítame la labor. Al llegar a su coño, el olor era más fuerte de lo que había esperado y me quede paralizado, pero Sofía me agarro de la cabeza y me dijo:

-A qué esperas perro, chúpalo es todo tuyo.

Yo comencé a chuparlo, primero jugueteaba con su clítoris y luego intercalaba grandes lametones por todo su coño, para poder sentir todo su sabor.

Poco a poco vi como Sofía empezaba a estremecerse y su coño comenzó a soltar más y más flujos, cuando iba a correrse me freno y me dijo:

-Hoy mando yo, vamos fállame.

Tan pronto como metí la punta de mi pene en su coño, estuve a punto de correrme, como pude me aguante y me puse a embestirle con todas mis fuerzas.

Estábamos tan excitados que pronto nos corrimos los dos pero Sofía me prohibió parar, sentía como mi semen salía de su coño y resbalaba por mi pene, estaba tan excitado que mi pene seguía igual de erecto, así que seguí hasta conseguir que Sofía tuviera dos orgasmos más.

No podíamos más, terminamos los dos totalmente exhaustos, ella se tumbó en el sofá boca abajo y me dijo:

-Para que veas que soy generosa, ahora si quieres puedes chupar mi culo. Debe estar algo sucio pero eso seguro que te exista más.

Yo no podía más, pero esas palabras volvieron a traer a mi mente todos sus aromas, así que separe sus nalgas y comencé a darle el beso negro más largo que jamás había dado. Esta vez su aroma era penetrante, una mezcla entre sudor y heces, comencé a chuparlo, mientras Sofía se sonreirá.

-A partir de ahora serás mi perrito, tu mujer me pagara por limpiar tu casa y tú me pagaras por dejarte limpiar mi culo.

Sofía la chica tímida, resulto ser toda una puta y yo su perro más sumiso.

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