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Los paisitas

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Estábamos en una playa a un par de horas de la ciudad. Estiven y John Jairo (siempre tienen esos nombrecitos) tenían tres semanas de haber llegado de Pereira a trabajar  en este país. Ya habían terminado de pintar la parte exterior de la casa de playa y el calor era abrumador. Siendo las seis de la tarde comenzamos a tomarnos unas pintitas. Estiven, de 19 años, blanco, cabello crespo y boca carnosa, unas libritas de más y con 1.70 de estatura estaba tomando cervezas como si fuera agua.

John, más bajito pero bien agarrado, musculoso, cabello lacio corto, cara varonil, con un par de nalgotas musculosas, estaba quemado del sol y cansado de estar todo el dia trabajando. Los tres nos sentamos en el bohío, cada uno en su hamaca y comenzamos a bajar pintas con ganas de quitarnos la sed y sin haber cenado. Uno de ellos me pidió permiso para fumarse un porrito de marihuana que habían traido de la ciudad y fuimos pasandola por turnos hasta que comenzaron a liar otro porro y luego el tercero. Estos hijueputas eran unas chimeneas.

A las 7:30 John Jairo me dice que se va a acostar un rato. Se mete en la casa, sudado y sin camisa, con esos dos pedazotes de carne meneandose cuando caminaba. Estiven se quedó un rato más tomando más cerveza y bien bateado.  Al rato yo me comencé a sobar la  verga suavecito y el me pregunta - Patron, no necesita que le ayude con ese problemita que le veo ahi?

- dale, ven pues

y se plantó a mamarme la pinga en la hamaca. Esa boca era mejor que la de una puta en celo. Me chupaba, se atragantaba con mi verga de ocho pulgadas, gruesa y peluda. Se metía mis huevos en la boca y los lamía con ansia. Yo solo lo veía y me acomodaba en la hamaca lo mejor que podía. En eso veo que desde el ventanal del cuarto John Jairo se quedaba observando con la pinga dura en el short.

Yo estaba super arrecho, viendo a ese machito sudoroso y quemado del sol mientras se pajeaba lentamente y el otro me succionaba mi pinga, que también estaba sudada de todo el día.

Me senté en una mecedora y Estiven siguió chupandome los huevo y bajó hasta mi culo, lleno de pelos y sudado. Ahi metió su lengua entre mi ano y chupaba con ganas mientras yo me aguantaba las ganas de sacarme la leche de una vez. Siguió bajando y me lamió y chupó los pies. Era bien rico ver ese pelao lamiendome los pies como si fuera un esclavo.

Como si no quisiera la cosa, John se pajeaba con la boca babeada, el pecho musculoso subía y bajaba mientras su amigo me ordeñaba como un profesional. Yo para que me viera más claramente le agarré el cabello a Estiven y le metí la cara entre mis nalgas velludas y lo puse a mamarme el culo y los huevos. Cuando ya no aguantaba más lo agarré y le puse la cabeza del huevo en la boca mientras me pajeaba. La leche le cayó primero en el cabello y luego en la boca. Me sentí mareado de pronto porque no había comido y me entró un sueño super super profundo.

Luego nos fuimos adentro de la casa y cada uno se tiró en su cama. (1 parte).

(8,90)