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Claudia, la mejor empleada

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Después de dos años trabajando con Pedro en su tienda, Claudia estaba acostumbrada a que él la tratara como una novia. Aunque delate de sus padres él era muy correcto y la alejaba pues a ella le costaba más disimular. 

Manuel que dejó de trabajar cuando encontró a su hermana Mariana en la bodega con la cara llena de semen y a Pedro sonriendo.

—¿si quieres también la compartimos? —le dijo entras sacudía su verga sobre la frente de su hermana.

—¡HIJO DE TODA TU PUTA MADRE! —Dijo Manuel y nunca volvieron. 

Al equipo se unió Melanie una amiga de Claudia, chaparrita y regordeta pero eficiente en el trabajo. Así Claudia y Pedro podían pretextar cualquier cosa mientras ella atendía la tienda. 

—oye, ¿viste que salió un nuevo iPhone?

—Si, un absurdo gastar casi 30 mil en un teléfono 

—Pero está bien padre —dijo ella con cara de puchero.

—El precio es ridículo

—Yo lo quiero—dijo ella decidida

—Pues ahorra diez años ja ja 

—baboso 

Pasó la semana y no hubo día en que ella no le mencionara el bendito teléfono, que tenía cámara de muchos píxeles, que la batería rendía más, que era amigable con la ecología y no traía ni cargador, ni audífonos. 

—¿ósea que además debes comprar el cargador y tus audífonos aparte?

—pues si menso

—¿menso yo? Bueno, te lo voy a preguntar una sola vez, ¿enserio quieres ese teléfono? 

—SIIII —gritó ella emocionada 

—¿qué estás dispuesta a hacer por el?

—Lo que sea—dijo Claudia con un brillo en los ojos. 

—¿Segura? ¿Qué quieres, te la chupo, me vas a dar por mi colita? 

—Naaa eso lo hago cuando se me antoja, yo no te lo voy a comprar. Pero bien podría ver cómo conseguir el dinero. 

Dos días después Claudia se acercó a Pedro, se paró muy seria y con cara enojada le pregunto 

—¿me vas a ayudar a comprarme el iPhone o no? 

—de eso precisamente te quería hablar 

—¡lo que sea! Hago lo que sea —dijo casi brincando de emoción.

—Tranquila y escúchame, ¿ves que luego me la chupas y te los tragas?

—Si, no me gusta por cierto 

—Igual pero sin tragártelos 

—¿Como? —Pregunto ella poniendo cara extraña.

—Bueno si te los tragas pero ya hasta el final

—Puedo hacerlo—dijo ella confiada.

—si si pero lo interesante aquí es que va a ser de a cooperacha para tu teléfono 

—¿cuantos? —pregunto ella como queriendo evaluar su situación.

—¿cuanto vale tu teléfono?

—30 mil

—Bueno pues te va a alcanzar que es lo importante.

—¡buuueno! —dijo ella soplando su frente resignada.

—Ya sabes que antes tienes que chupar y jalar un poco para que terminemos rápido pues.

—Ya se que eres un pervertido, pero quiero mi iPhone 

—Ok 

Pedro le aviso que sería el sábado en cuanto cerraran la tienda, que viniera cómoda y le dijera a su papá que iría a comer con Melanie. Así que el sábado ahí estaba ella emocionada y nerviosa porque tendría que chupar vergas para conseguir su teléfono. Cuando entró vio a Melanie sentada en un sillón. 

—¿Y tu qué haces aquí? —pregunto sorprendida 

—Soy… pues… digamos que tu asistente 

—mi asistente, ¿de que? 

—No Te voy a ayudar a mamar vergas, ya lo del semen eso es todo tuyo Claudia 

—Espera, ¿también quieres un iPhone?

—ja ja ja no, yo sólo quiero dinero y pues me gusta chupar vergas.

—Te puedes comprar uno, aunque no sea el nuevo.

—No te preocupes con el que tengo estoy bien 

Al poco rato entró Pedro y detrás de él hombres, tantos que apenas cabían en la bodega. Muchos de ellos ya con la verga de fuera jalándose la verga. 

—¿Quien es la perra?

—¿está bien rica?

—bonita

—¿que no es la hija de…? 

—¡OK! –grito pedro –ya saben, solo mamar y todo en su boca, ¿entendido? 

Un mundo de murmullos habitaban aquel ligar mientras Claudia se situaba sobre una colchoneta en medio de la turba y las vergas comenzaban a chocar en su cara. 

—¡chúpale! 

—¡abre la boca! 

—a esta perra la conozco desde que iba a la primaria con mi hija, sabia que terminarías siendo una puta–Claudia levantó la mirada queriendo saber quien era, pero las vergas le pegaban en la cara y párpados impidiéndole mirar. 

Aunque quien abrió primero la boca fue Melanie que ya se ocupaba de dos vergas, chupando con frenesí y llamando la atención de otros que se alejaban de Claudia para ir por la boca de aquella gordita complaciente.

Claudia miró a su compañera chupar y jalar vergas como si fuera premio y también tomó la iniciativa. Abrió la boca y comenzó a meter vergas dentro. 

—Eso chiquita, chúpame la verga. 

—ven jálame el pito- decía otro 

Ambas chupaban aunque la boca de Claudia por pequeña y bonita era quien recibía mas vergas e incluso peleaban por ser el siguiente en meter su trozo de carne. 

—¡hey me toca esta perra!

—¡abre esa boquita nena! 

 Aludía sintió una mano entre sus piernas, ese día llevo vestido así que por encima de su ropa interior sobaban su panochita que de inmediato se humedeció. Además la estimulo a mamar con más énfasis cada verga que se le ponía enfrente. Al principio miraba arriba tratando de reconocer algún rostro, luego solo cerró los ojos y dejó que las vergas buscarán cobijo entre sus labios. 

Aunque ya le tenia cierto gusto al sabor, ahora con la mezcla de tantas sentía su boca muy amarga, trataba de salivar pero solo podía seguir recibiendo cada una de esas duras vergas y mojarse cada vez más. 

–Que buena boca de esta chama a

—se la come riendo la muy puta

—¿y dices que tu hija es de su edad?

—¡cállate pendejo!

—Yo nomas decía, pero mira vas. Mete. Ahí tu verga 

—Pinche boquita y mamá bien rico –Claudia levantó la mirada y por fin supo quien era su hija. 

Melanie incluso arrodillada los jalaba para seguir mamando, le encantaba el sabor y sentir en sus labios la textura, las venas, las cabezas a veces chayas otras en forma de hongo. Así que trataba de probarlas todas, aunque la mayoría estaba amontonado con Claudia que emitía ruidos raros pues algunos metían con fuerza su verga hasta el fondo. Y como veían que no se quejaba, fuera de hacer gemidos guturales y chorrear baba cada que podía jalar aire, todos comenzaron a hacer lo mismo. Su cara roja y las lagrimas por el esfuerzo eran notorias y excitaba más a los que se empujaban para darle verga a su boca de manera brutal. Melanie chupaba a los que quedaban en segunda fila. Cuando el primero comenzó a contorsionarse a causa de el orgasmo que venía Melanie se movió y sujeto a Claudia por el cuello mientras Pedro le decía fuerte y claro.

—¡ABRE BIEN LA BOCA Y NO TRAGUES NADA!

Claudia obedeció y abrió bien la boca mientras los primeros chorros le pegaban el los labios, Melanie con sus dedos ayudaba a que lo que quedara fuera, entrara a su boca. Ahora todos se masturbaban a gran velocidad para ahora tomar su turno y acabar sobre la boca de Claudia que luchaba por no cerrar la boca y más aún por no tragar el semen ya de tres de los muchos que estaban ahí. 

—haaag–Melanie le sujetaba la cabeza pues Claudia empezaba a tener asco. Ahora las lagrimas eran por el esfuerzo de mantener la boca bien abierta. Quiso contarlos pero al décimo cerró los ojos y permaneció inmóvil sintiendo como su boca se llenaba cada vez más de semen. 

—Mira que puta y obediente salió 

—yo conozco a su mamá y esta igual de buena 

—¡me toca! Abre bien esa boquita 

—ya casi se llena 

—todavía le cabe–agregó otro que jalando su verga trato pero fallo al acertar en su boca y le llenó las párpados de semen, logrando que Claudia apretara más los ojos.

—haaag –Claudia quería decir tanto y no podía más que gruñir un poco y sentir más semen mojando sus labios y entrando a su boca. 

Melanie ponía sus dedos en las comisuras de sus labios pues parecía que se derramaría todo aquel semen, entonces los últimos dos terminaron, uno de ellos ya por tercera vez y apenas expulsando un par de gotas de semen. 

—Bueno, Claudia. Aquí es donde te lo tragas todo… todo me entiendes 

—haaagh

Tomó aire por la nariz y con asco trago todo aquel semen sintiendo la espesura resbalar por su garganta, el sabor le dio asco y quiso vomitar, pero Melanie le tapó la boca y al oído le dijo–respira, jala aire, ya está–trago saliva un par de veces más, aún con ese sabor y abrió con dificultad los ojos. Todos la miraban atentos. 

—¡abre la puta boca! ¡¿Que esperas?! –grito uno y luego otro.

—vamos muñeca déjanos ver esa boca vacía.

Claudia respiro una vez más y abrió bien grande la boca mostrando que todo ese semen estaba ya camino a sus intestinos. Luego todo aplaudieron y Pedro le tomó las manos por la espalda. 

—ahora vamos a ver si le ponemos saldo al iPhone nena–la sentó en el sillón y separó sus piernas, Melanie comenzó a soñar su panocha sin que ella pudiera hacer nada. Pronto están gimiendo con los ojos cerrados y con vergüenza, todos esos hombres la seguían mirando. 

Melanie mojaba su mano en su boca y frotaba como si quisiera sacarle brillo, mientras Claudia ahora gemía más fuerte y mordía sus labios. 

—vamos déjate llevar–le decía Melanie que frotaba cada vez más rápido. 

—haa haaa

—¡como puja la hija de puta!

—Mira, sigo con la verga gorda de ver a esta perra.

—aaah ay ay

Pronto sintió como sus piernas perdían fuerza y aunque ella no lo notaba, sus ojos se ponían en blanco. Unos chorros a presión salien entre sus piernas mojando el piso, Melanie no paro hasta que Claudia quedó temblorosa, satisfecha y agotada. 

—Buena puta

—que bonita perra conseguiste cabron 

Uno a uno salía No sin antes dejar un sobre con dinero sobre una charola. Claudia tenía sueño y mucha hambre. Era tarde y Pedro le dijo que se vistiera, la llevaría a casa. Antes de irse Melanie la Alonzo y agarrando sus nalgas la besó.

—Buena putita–le dijo también ella 

—… –Claudia muda subió a la camioneta, se sentía sucia, quería bañarse. Pedro no dejaba de tocarla. Bajo y entró a su casa.

—Hola hija, hice arroz con leche; se que te gusta ven a cenar. 

—gracias–dijo Claudia que en cuanto vio el vaso salió corriendo a vomitar. 

—¿te sientes bien hija? 

—siihaaa 

—¿quieres un vaso de leche tibia?

—nooooaaa

Solo con todos esos tipos metiendo su verga en la boca. Al día siguiente entró con ganas de renuncias pero Pedro estaba ahí con un par de cajas. Uno con el iPhone más nuevo y otra con reloj que sincroniza al teléfono. 

—¿es el…?

—Si, con reloj y todo. Te lo ganaste

—si pero no me gusto, sentía que me ahogaba

—solo fue por tu teléfono

—gracias… pero así no me gusta

—no habrá más… así… bueno ya veremos. Pero ayúdale a Melanie que anda ocupada.

Pasó por un pasillo y Melanie le apretó una nalga, se miraron y le giño el ojo.

—eres una buena puta–le dijo y siguió acomodando. 

@MmamaceandoO

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