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El portero del edificio me chantajeó

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Hola, me llamo Alicia, recién cumplí 18 años y el portero del edificio me chantajea. Es un viejo que ya preguntado con papá, supe que tiene 62 años es un viejo gordo con bigote como de foca, sudoroso y chismoso. Nunca tuve problema antes, pero desde que cumplí 18 les negaba los permisos a mis amigos, tenía que bajar por ellos a la puerta y el viejo solo sonreía.

—Hola nenita, como no están tus papás pues tengo que ver quien entra y quien sale.

—Gracias don chucho –dije lo más cortante que pude, aunque mi voz y aspecto aniñado solo da ternura dice mi papá cuando me enojo.

En mi edificio todos salimos corriendo antes de las 7 am y los adultos no regresan hasta pasadas las 8 pm así que durante el día quedamos muy pocos en el edificio. Aprovecho para grabar tiktoks, hacerme fotutos para IG y chatear con Tadeo, mi novio. Hacemos videollamadas y nos masturbamos a distancia. Hasta esta la semana pasada que por fin accedí a tener sexo con el. Don chucho lo miró con cara de odio, pero no le di importancia. Fue hermoso estar con Tadeo al fin, me dolió un poco por ser mi primera vez pero me gusto muchísimo. En fin, la cosa empezó luego de tres o cuatro visitas de Tadeo.

Don chucho me vio llegar de la escuela, todo normal, pero cuando subía por las escaleras me dijo.

—si hoy viene tu novio, yo creo que ya le aviso a tus papás, ¿no nena? –sentí la rabia subiendo por mi cabeza.

—¿y como porque les diría? Yo ya tengo 18 y se lo que hago –entonces abrió una bolsa de basura que reconocí al instante, tomó e e con la mano como si nada un preservativo usado.

—¿saben que coges con el? –pregunto torciendo la ceja.

—Pues les dire hoy ya –me di vuelta y avance un par de pasos pero me interrumpió nuevamente.

—espera nena -dijo sacando su teléfono y picándole un par de veces hasta encontrar lo que buscaba— aquí mero, mira… mírate.

Era un video mío en mi recamara, lo adelanto hasta que estaba desnuda y masturbandome con los ojos en blanco.

—¿y eso de donde lo sacó? –pregunte ya más con miedo, recordaba ese día. Fue una videollamada con Tadeo.

—pues… al parecer a tu novio le gusta compartirte, porque te sigo en todas tus redes y en Telegram estoy seguro que no tienes cuenta… ali152, ¿eso mides no 1.52? -dijo de nuevo mientras miraba en la pantalla como me retorcía en mi cama.

—Bueno ya apague eso -dije intentando arrebatarle el telefono sin éxito— ¿que quiere? –dije lo más seria que pude, aunque se me caía la cara de vergüenza.

—ja ja ja ja –río hasta quedar serio y mirarme de arriba abajo.

—¿usted está loco? -le dije y seguí subiendo con dudas, miedos y rabia mientras escuchaba mi TikTok de descripción en el teléfono del portero.

“Hola, me llamo Alicia, tengo 18 jaja los cumplí hace una semana, si ya se que me veo más chiquita, mido 1.52 jaja soy chiquita, me gusta el anime la música soy blanquita y mi cabello me llega a la cintura, ojitos negros y ya jajaja bye”

Pase la tarde pensando en, ¿porque Tadeo subió esos videos? No me contesta y me tiene bloqueada, maldito. Por otro lado mis padres no pueden verlos, me matarían y adiós confianza. Pero guácala ese viejo panzón.

A las 8:15 en mi Instagram me llego un mensaje. “En 10 o 15 minutos llegan tus papás, me avisas que decides. Si no respondes entenderé tu respuesta” a las 8:30 cuando vi el auto de papá entrar le contesté.

“Ok ok, solo no les muestre los videos y mañana nos ponemos de acuerdo”

Al día siguiente salí y sentí su mirada sobre mi, de regreso de la escuela caminé hasta la recepción y lo miré fijamente.

—hola nenita ve a tu casa, ponte el uniforme que usabas en secundaria…

—No lo…

—yo se que lo tienes y que ahora te queda muy bien, vi tu TikTok, te espero a las 2:30 puntual que solo tengo media hora de comida y hoy tenemos platillo de lujo –dijo riéndose y tocándome la mejilla.

—Ok

—Ve ve, acá te veo en un ratito nena –si la vuelta y me nalgeo el muy hijo de la chingada.

A las dos y media, después de ponerme mi uniforme viejo de la secundaria que ahora me apretaba del culo, baje lentamente hasta que me vio sonriendo.

—¡vamos nena que solo tengo hasta las 3! –dijo mientras se acercaba a mí para tomarme la mano y llevarme a un cuarto pequeño detrás de la recepción que no sabía que existía, pequeño solo con un sofá cama, un retrete y un mueble en la esquina. Hasta ahí me empujó metiendo sus manos una bajo la falta y otra en mi blusa.

—¡no mames que nena tan rica! –apenas pude apoyarme en el mueble cuando sus dedos ya entraban en mi panochita y su aliento seguido de cosas perversas se instalaban en mis oídos.

—¡hay! –exclamé cuando hundió sus dedos dentro de mi.

—¡puta madre que jugosa esta tu panochita nena! ¡Que chiquitos tus pezones!

—¡aaaah! –mis pezones ya estaban duros por la fricción de sus dedotes, para nada me gustaba que ese viejo me tocara. ¡CLAP! –me nalgueo Yam fuerte que casi me suelto a llorar, pero enseguida metió sus dedos y comenzó a frotar mi pechos, al mismo tiempo su saliva llenaba mis preseas y mejillas. ¡Asco!

—¡tu novio solo te coge, a ti se te debe tratar como una putita… nena!

Sentía mis fluidos resbalar sobre mis piernas, luego la sensación de su bigote entre mis piernas y finalmente su lengua lamiéndome la cola y la panocha, con ambas manos abría mis nalgas, yo solo apretaba la boca y los puños. No les miento, jamás sentí tanto calor en mi cuerpo. Luego sentí que mis piernas se doblaban. ¡Puta madre un orgasmo con este viejo asqueroso!

—¡eso nena que rico! –decía palmeando mi panochita que seguía escurriendo mi orgasmo.

—¡aaah! Mmmm –era inevitable que salieran gemidos de mi boca.

—ven, chupa un poco esta verga antes de que te la meta en esa panochita palpitante

Di vuelta y debajo de su enorme panza estaba una verga gorda y peluda. Trate de caerme la experta y chupe, pero no cabía toda en mi pequeña boca, o al menos eso pensaba yo.

—¡métela en esa boquita nena! –dijo y empujó mi nuca, me faltaba el aire, esa cosa me raspó la garganta, sentía sus pelos en la lengua, quería vomitar, pero apenas me dejaba respirar volvía a empujar mi nuca, sentía como lagrimas rodaban por mis mejillas por el esfuerzo.

—¡aaag! ¡Aagh! ¡Aaah!

—ven acá que quiero cogerte pequeña perrita –me jalo hasta ponerme en cuatro sobre el sofá, bajo mis calzones y escupió entre mis nalgas, luego metió su verga, el dolor fue intenso, mi chillido lo hizo saber.

—¡hauch! ¡Aaaay!

—¡que rico culito nena! –decía mientras me nalgueaba —¡pensar que me jale miles de veces después de verte subir esas escaleras, pequeña perra por fin te puedo coger aaagh!

—mmm mmm mmm –sentía su sudor escurrir sobre mi espalda y como su respiración se agitaba.

—¿se puso condon? –pregunte y sabía que no, sentía su verga a pelo.

—no es problema nena, por acá no te embarazas –saco si verga de mi panochita y la metió en mi culito que se resistió hasta lo humanamente posible, pero terminó por entrar con dificultades y dolor acompañado.

—¡aaay! ¡Uuuff! ¡aaay! –ya adentro me tomó de los brazos para jalarme a él y me dio Yam fuerte que solo podía gemir como loca.

—¡ya ves, al final si eres una perrita mi nena! ¡Uf! Que apretada esta tu cola! –mi falda estaba hasta mi espalda y mi blusa completamente desabotonada, mis pequeñas tetas botaban sin control.

—¡puta madre dos cincuenta y cuatro! ¡Ven acá! –me jalo hasta acomodarme en el piso.

—¡levanta la cara! –me dijo ya molesto, mientras jalaba mi cabello para que lo mirara.

—¡AaaY! –grite —¡viejo pendej…!

Su semen me rebotó en la cara y sentí como ese líquido caliente me mojaba la cara, luego sentía como escurría mientras más caía sobre mi, sentí un chorro en el cabello y escuchaba al viejo, parecía que se moría y ojalá pero no, todavía se puso a restregarlo en mis cachetes para dejar lo último de su semen.

—¡No mames nena que bonita te ves así con mi leche en la cara! ¡Bien perra! –pensaba decirle alguna grosería pero no podía ni mover la cara con el semen escurriendo.

Me tomó del brazo y me sacó —¡vamos niña que no tardan en llegar tus vecinos! –casi tropiezo con los calzones aún en los tobillos. Subí a los tumbos hasta mi casa fui al baño, si parecía puta de esas de internet con la cara llena de semen. ¡Hijo de puta! El y mi novio por subir esos videos. Después de un baño me recosté para mandar al diablo a Tadeo, pero tenía un mensaje de él en Instagram.

“hola amor, perdí mi celular. ¿No lo deje en tu casa?”

“Bueno, ya compre otro y apenas voy recuperando toda mi información”

“Yo de nuevo, te marco más tarde. Te amo bebe”

Luego llego otro del viejo asqueroso.

“Hola nena, cuando veas a tu novio le dices que olvido su teléfono, pero que no se preocupe, acá lo tengo y puede pasar por el cuando quiera… besos nena.”

¡Hijo de puta! –grite aún con dolor en mi culo.

(9,20)