La reveladora tormenta de verano
Su lengua se introducía suave en su canalito húmedo y cálido, chupó sus labios vaginales, succionó con fruición, aspiraba sus fluidos. Lucía se estaba volviendo loca de placer; se veía a punto de estallar, nunca se lo habían comido así, de esa manera tan sensual, tan intensa. Su clítoris erecto reclamaba esa boca, esos labios, ...