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La oficina: La secretaria

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Es un día normal como cualquier otro en las oficinas empresariales de Máster Chip, una compañía tecnológica, dónde se puede ver a una secretaria ajetreada por las peticiones de su jefa.

Su nombre es Valery Thompson y desde hace un año trabaja en esta empresa. Cuya presidencia es manejada por la señorita Miriam Steele.

Miriam Steele es una mujer muy bella, pero con un carácter arrogante y egocéntrico. Trata con mucho nepotismo a sus empleados, ensañándose especialmente con su secretaría ejecutiva con la cuál es especialmente sádica.

Muchas personas en la empresa se sorprendían que Valery hubiera soportado ese trató cuando otras secretarías renunciaron en pocas semanas, Valery solo soporta el despreciable trato de su jefa porque se sentía profundamente atraída hacia ella desdé que empezó a trabajar, no ha pensado en otra cosa que no sea llevársela a la cama diariamente.

Valery había urdido un plan por los últimos meses para volver realidad su más profundo deseo y ese día estaba a punto de llevarlo a cabo.

Valery estaba preparando una taza de café para su jefa, está acostumbra tomarlo durante su almuerzo así que ella lo aprovecharía para colocar un somnífero en él.

Ella miraba con malicia como la sustancia se disolvía lentamente en la humeante taza de líquido oscuro y simplemente la lleva a la oficina de su jefa como si nada pasará.

—Con permiso jefa aquí traigo su taza de café de la tardé— dijo Valery poniendo su mejor sonrisa.

La empresaria ni siquiera levantó la mirada del documento que estaba estudiando detenidamente y solo respondió.

—Dime, ¡ya tienes mi agenda para mañana niña!— dijo la mujer mientras continuaba leyendo el documento.

— ¡Sí, jefa! Mañana tenemos una reunión con unos proveedores para la compra de piezas para sus nuevos teléfonos— Valery levantó la tablet donde había colocado la agenda y empezó a señalar los puntos más importantes de la misma.

Miriam empezó a beber el café sin prestar realmente atención a la mujer frente a ella. Valery sonreía con malicia mientras veía como lentamente la mujer empezaba a beber el café.

Ella continuó hablando unos minutos más hasta que vio como su jefa ya no lograba ponerle atención, la vio tambalearse en su silla y antes de que pueda decir algo, cae de frente en su escritorio totalmente inconsciente.

—¿Jefa, está todo bien?— dijo Valery con fingido interés mientras se acercaba a la inconsciente mujer

Cuando Valery comprobó que su jefa dormida profundamente, no pudo ocultar una gran sonrisa de triunfo ese año de ser víctima de sus maltratos y humillaciones al fin tendría recompensa.

Ella se acercó lentamente a la indefensa mujer y le susurró al oído.

—¡Perfecto! ahora que estás en mis manos podré quitarte esa actitud de perra orgullosa que tienes conmigo diariamente— mientras decía eso lamió el puente de la oreja.

Sonriendo maliciosamente, cerró la oficina de su jefa con llave y empezó a cancelar cualquier cita que tuviera bajo cualquier excusa, finalmente cuando la última cita fue cancelada ella fue a su oficina donde tomó una pequeña maleta que habría preparado con antelación con los objetos necesarios para la ocasión y rápidamente volvió a dónde estaba la inconsciente mujer.

—Sabe jefa, ¡Es la hora de su lavado cerebral!— dijo maliciosamente la mujer sabiendo que el somnífero pronto perdería su efecto…

Acomodo a su jefa en su propia silla y le colocó una mordaza masoquista para evitar que pudiera pedir auxilio y estropear la diversión, le amarró fuertemente los brazos con correas a los descansa brazos y sacó un bastón separador de piernas de la maleta y le ató los tobillos, cuando vio que no podría escapar con facilidad, saco el resto del equipo.

Le colocó unos audífonos inalámbricos con mensajes subliminales de sumisión y obediencia creados por ella, acto seguido le colocó unas gafas de realidad virtual que reproducirá una serie de videos hipnóticos para que su mente los acepte con más facilidad y finalmente le inyectó en el brazo una potente droga que la volvería sumamente susceptible a la programación.

Valery vio como su jefa empezaba a despertar y procedió a activar los aparatos mediante su tablet gracias a la droga estaba indefensa ante los poderosos mensajes subliminales que rápidamente llenaron su mente.

Tras unos minutos sin saber si su plan había funcionado Valery no logró resistirse y se acercó para delicadamente retirar la mordaza de los labios de la mujer.

Para su sorpresa ella comenzó a repetir los mensajes que mira y escucha

"¡Soy tu puta sumisa!"

"¡Soy tu esclava sexual!"

"¡Obedeceré a todas tus órdenes!"

Valery se emocionó ante ese avance por lo que procedió abrirle la blusa a la indefensa mujer para ver sus enormes tetas, guardadas dentro de un simple sostén de algodón.

— uuuufff ¡jefa qué buena está!— tras decir eso Valery le sacó los pechos del sostén— y esas tetas deliciosas tienen los pezones erectos.

Valery no se resistió y comenzó a chupar las tetas de su jefa, está a pesar de estar bajo el condicionamiento auditivo y visual, gime con gran deseo.

Ante esa respuesta Valery sin dudarlo ni por un momento llevó una de sus manos bajo su falda y empezó a masturbarse.

—jajaja ¡Buena gatita!— dijo Valery mientras se continuaba masturbando—así gime como lo que eres, pronto dejarás de pensar con el cerebro y lo harás con el coño como siempre debiste hacerlo.

Tras decir eso regreso a lamer los grandes pechos de la mujer.

Tras un tiempo dejó de jugar con sus tetas y procedió a subir su falda tipo sastre lo más que pudo para poder ver el tipo de ropa íntima que usaba su jefa, ella se llevó una gran decepción al ver que bajo las pantimedias que usaba había unas sosas pantaletas de algodón.

—¡Tu modo de vestir será lo primero que cambiaré de tu aspecto!— diciendo eso rasgó las pantimedias negras de la mujer y rompió las pantaletas dejando al descubierto el húmedo y velludo monte de venus que parecía brillar con el flujo íntimo de la mujer.

Incitada por el aroma que desprendía la intimidad de su jefa, Valery comenzó a lamerlo al mismo tiempo que se masturbaba.

Fueron varios minutos donde lo único que ella pudo escuchar eran los gemidos de placer que salían de la boca de su jefa lo que la incitaba para ir tan profundamente con su lengua como le fuera posible.

Ambas mujeres llegaron a un intenso orgasmo, Miriam liberó una copiosa cantidad de jugos íntimos y Valery bebió todo lo que pudo de aquellos líquidos íntimos siendo esa la señal para terminar por el momento.

Valery se levantó con un poco de dificultad debido al orgasmo recién recibido miro su mano llena de sus propios fluidos íntimos sonriendo maliciosa los acerco a la boca de Miriam.

—¡lamelos gatita!, tu amaras este sabor y harás lo que sea por probarlo de nuevo— dijo la mujer mientras le acercaba sus dedos llenos de sus propios fluidos.

Miriam no lo dudó dos veces e inmediatamente lamió los dedos de Valery mientras hacía ruidos obscenos.

Valery se dio cuenta que aunque pese a la actitud dura y orgullosa de Miriam, en su interior duerme una sumisa deseosa de sexo que suplica por ser liberada y ella se encargará de hacerlo.

—¡Buena gatita!, ahora tu mente consciente no recordara nada de lo que aquí ha pasado ¿Entiendes?— dijo Valery mientras lentamente empezaba a desatar a su jefa.

— Sí entiendo— respondió la mesmerizada mujer

—A partir de hoy cuando te diga la frase: "gatita caprichosa" caeras en este profundo sueño donde obedeceras mis ordenes, ¿Entendiste?— dijo Valery mientras acomodaba a la mujer en su silla.

—Entiendo y obedezco— respondió la mujer que aún permanecía en un trance profundo.

Valery acomodó el resto de la ropa de la mujer y la limpió lo mejor que pudo antes de arreglar su propia ropa tomar un par de cosas de su maleta regresaron al frente del escritorio de la mujer y le dijo.

—¡Despierta, gatita caprichosa!— dijo Valery con firmeza.

Tras decir eso la mujer despertó abruptamente sintiéndose muy confundida.

—¿Dónde rayos estoy?— dijo Miriam mirando a todas partes mientras se tocaba la cabeza.

— Está en su oficina— respondió Valery que tenía en sus manos una botella de agua mineral y una tira de aspirinas.— Dijo que tenía un fuerte dolor de cabeza y me pidió que le trajera una aspirina.

—¿A sí?— respondió la mujer aún aturdida— ¡Mejor me iré a casa!

—¡Cancela todas mis citas para hoy!— dijo la mujer mientras tomaba el agua y las medicinas y salía de la oficina.

—¡Cómo usted ordené!— respondió la mujer mientras sacaba discretamente los restos de la ropa interior de su jefa y se los llevó a su nariz para aspirar su aroma.

Continuará...

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