Tenía la sospecha
Protegida por la intimidad del probador fui levantando su falda hasta dejar sus muslos totalmente expuestos. Ella seguía hablando y cuando pensé que no tendría respuesta, apareció ante mis ojos el triángulo perfecto de sus bragas blancas mostrándome un maravilloso circulo húmedo en su vértice. Allí estaba su respuesta. Y desde al...