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Maite, mi culo favorito del bachiller (II): Uno rapidín

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Habían pasado 2 semanas desde mi primer encuentro con Maite, habíamos seguido hablando casi diariamente, pero no habíamos podido quedar, ya que poco después de aquel encuentro ella se había marchado a La Coruña, donde iba a permanecer casi todo el verano, por lo que como no tomara cartas en el asunto, no la volvía a ver en todo el verano.

Pero un día mientras estábamos hablando, me lancé a decirle:

Marcos: ¿Y qué tal si te voy a ver un día de estos, y me enseñas Coruña?

Maite: Ayy si, yo encantada, que aquí no conozco a casi nadie.

Marcos: Pues entonces, ¿el finde que viene te voy a ver?

Maite: Perff

Dicho y hecho, hice la maleta, pillé el autobús y me fui a verla. Ella estaba esperándome en la estación, nos dimos 2 besos, me acompaño a mi alojamiento a dejar mi equipaje y nos fuimos a pasar la tarde al centro.

Estuvimos tomando algo, tonteando, con algún toqueteo de confianza. Al finalizar la tarde la acompañé a su casa, y cuando nos estábamos despidiendo y yo ya me iba a marchar, ella se lanzó sobre mí, y tras apartarse de mis labios me dijo:¿No te apetece pasar?

Subimos las escaleras a toda prisa en dirección a su dormitorio, donde al entrar, empezamos a morrearnos contra un espejo, que cubría la totalidad de la puerta de su armario. Mientras estábamos contra el espejo, yo empecé a desabrochar su pantalón, quedando de cintura para abajo en ropa interior. Mi mano izquierda siguió agarrando su culo, mientras mi mano derecha se adentró en el interior de sus bragas, introduciendo mis dedos en su coño, los cuáles estuvieron entrando y saliendo hasta que ella llegó a su clímax, arqueando su espalda y mojándome toda la mano. Ella se agachó y me bajó los pantalones, quedando mi pene al descubierto. Comenzó a masajearme el pene y me dijo:

Maite: Escucha, no nos queda mucho tiempo antes de que vuelvan mis padres, así que prefieres: o te la chupo o follamos

Marcos: Hombre, la duda ofende

Maite: Jajaja, traes casco, mi amor??

Marcos: Si, pensé que igual nos hacía falta.

Maite: Que pillín…

Me puse el preservativo, se puso en 4 sobre su cama mirando al espejo y yo me puse detrás y se la introduje. La agarré de las caderas mientras mi pelvis chocaba contra su gran culo una y otra vez. En un momento dado le dije: ”Cuánto he soñado con tener tu culo aquí como lo tengo ahora”, a lo que ella contesto ”Y que ganas tenía yo de que me follara alguien con una polla como Dios manda. ¡¡¡Sigue dándome, papi!!!”. Tras lo cual yo la pegué una cachetada (yo creo que se oyó en toda la casa) y aumenté el ritmo, a lo cual ella reaccionó gimiendo más fuerte.

Tras un rato, yo ya estaba a punto de correrme, así que se la saqué, me quité el preservativo y me vine sobre su culo. Poco después me vestí y me marché de la casa antes de que llegarán los padres de Maite.

A la noche, yo estaba en mi alojamiento y Maite me escribió por WhatsApp:

Maite: Ostia, llegas a marchar 1 minuto más tarde y te pillan mis padres en la puerta jajaja

Marcos: Joder, es que me armas unas encerronas jajaja

Maite: Jajaja, perdona, es que fue el ardor del momento, hay que vivir el aquí y el ahora. Escucha, mañana se van toda la mañana, no te apetece venir a desayunar.

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