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Mi padre me cogió ebria

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Hasta los 24 años tenía sexo eventual con papá. Vivía con mis padres y como mamá era enfermera, muchas noches nos quedábamos solos y terminábamos haciéndolo. Era realmente delicioso, un hombre muy experto en la cama y como dije alguna vez, siempre me hacía gozar muchísimo.

A mis 24 años, mi hoy esposo pidió mi mano, no teníamos aún fecha exacta para la boda, pero estimábamos que sería un año y medio o dos luego de la pedida. Luego de ese momento, dejamos de tener relaciones con papá. No lo hablamos, simplemente se dio un mutuo acuerdo tácito.

Fueron pasando los meses y todo tranquilo. Cumplí 25 años. Definimos la fecha de la boda.

Una noche de viernes, salí de fiesta con unas amigas. Mi novio estaba de viaje. Me embriagué. Estaba realmente muy tomada. Una de mis amigas me llevó a casa. Papá abrió la puerta y entre ambos me hicieron pasar a la sala. Me acomodaron en el sofá y luego mi amiga se retiró.

Recuerdo haber preguntado por mamá y papá me respondió que estaba de turno. Papá me puso de pie. Me llevó abrazada a mi habitación. Me acostó en mi cama. Me sacó los zapatos.

Todo lo demás que recuerdo es brumoso.

Supongo me quedé dormida o solo estaba semi despierta, en una somnolencia muy fuerte por el alcohol.

No puedo recordar nada con exactitud. Todo es como un sueño. Entre las nubes recuerdo todo.

Mi papá se sentó a mi lado. Yo estaba acostada boca abajo, como duermo siempre. Me decía cosas relacionadas con mi matrimonio y la mujer que era. Recuerdo que empezó a acariciar mis muslos y subió mi minifalda, acariciando también mis nalgas. Recuerdo haberle dicho “no papá, no está bien”. O quizás no lo dije, para ser sincera todo se me pierde en una nube.

Me acarició muslos y nalgas por unos minutos. Sola (o quizás con su ayuda), no lo se. Me acomodé de costado, al borde de la cama, con una pierna recogida y la otra estirada. Supongo, hasta ahora, que así inconsciente, o guiada por él, me entregué a papá.

Él de pie a mi lado, me sacó la tanga. Lo recuerdo vagamente, pero lo confirmé al despertar. Estaba sin ella, la encontré en piso, junto a mis zapatos.

Recuerdo que luego se arrodilló junto a mis nalgas, las separó con sus manos y comenzó a lamerme el culito. Eso le encantaba. Me decía mi niña, mi bebe, como te extrañado. Yo dormía ebria y gemía, por momentos le decía “papi no está bien, tengo novio” o algo así, no lo recuerdo, sólo sé que sentir su lengua me hacía feliz, pero que no quería, que otra parte de mi rechazaba ese momento. Pero no tenía fuerzas y el gusto era grande.

Al rato se levantó. Yo me quedé dormida. Sentí que me penetró por mi concha, pero no podría jurar que fue así. Seguro si, pero no tengo el recuerdo certero. Quizás le seguía diciendo que no, que no estaba bien, pero seguro él no me creía y yo no tenía las fuerzas para seguir negándome a algo que realmente disfrutaba.

De lo que tengo certeza. Es que luego (o sin pasar por mi concha) me penetró por mi culito, sentí el dolor de la penetración. Recuerdo que desperté completamente y le dije “papá que haces, me duele”. Recuerdo que me sujetó la cabeza sobre la cama, no me respondió y no podía decir más pues me dolía. Pero, el dolor se fue rápido y empecé a sentir placer. Él sabía que sería así. Comencé a gemir como antes, como siempre y él tenía la situación dominada, empujándome, sin sacarme su pene, me puso boca abajo y él se subió encima.

Sentía mucho placer y él me hablaba al oído, recuerdo el hecho, pero no las palabras. Creo que le dije un par de veces, sin fuerzas, papi no está bien. Tuve un orgasmo y él se vino dentro. Se levantó, creo que me bajó un poco la minifalda. Apagó la luz, cerró la puerta y se fue.

Me quedé dormida. Al despertar me dolía un poco mi culito y encontré mi tanga en el suelo. No dije nada e intenté que el día pasara lo mejor posible. Felizmente mi novio seguía de viaje.

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