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Mi regreso a la reserva ecológica de Buenos Aires

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Después de mi primera vez en donde cogí con esos 3 putitos que me entregaron todo, quedé muy cebado con la situación y quería repetirlo. Se transformó en mi nuevo fetiche. Sobre todo, el hecho de que nos miren y se prenda gente que no estaba en la cogida inicial. Pero necesitaba ponerle algo de morbo.

Los invito a leer mi relato anterior de Fitness en la Reserva Ecológica, para quienes no saben quien soy, allí tienen mi descripción.

Pasadas dos semanas de esa experiencia, comencé a maquinar una nueva visita. Quería que fuera nuevamente en ese horario, entre las 14 y las 17hs donde según entiendo, hay mas gente. Recordaba por que parte se ingresaba y mas o menos, que recorrido debia hacer para toparme con alguien.

Mis horarios y tiempos laborales eran desastrosos, era dificil poder planificar algo y hacerlo. Tenía que tomarme un par de días de vacaciones, ya que mis vacaciones reales son durante la feria judicial en enero o a mitad de año. Pero siendo una empresa privada donde estoy, había excepciones.

Llamo a la responsable de las vacaciones e incentivos de RRHH y como sé que siempre estuvo enamorada de mi y hasta hace poco, me tiraba onda, haciendome el simpatico le pregunte: Hola Sil, como estas?

Sil: Todo bien Juani, vos que contas?

Yo: acá intentando tomarme un par de días de vacaciones para poder terminar unos trámites familiares pendientes. Me podes decir cuantos días de vacaciones tengo disponibles?

Sil: a ver, dejame ver... Mirá, te vencen antes del 30/4, unos 7 días. Si queres te los cargo, y me decis desde que día los querés.

Yo: Ahh genial, igual con dos serían suficientes, te pido este miercoles y jueves, podrá ser?

Sil: dale, ya te los cargo. Te quedan 5 disponibles para antes del 30 de abril, acordate.

Yo: ya me lo anoto. Te agradezco el tiempo.

Salí de la oficina ese día, y antes de ir al gimnasio, pasé por un local de ropa deportiva. Días anteriores había visto una calza Adidas amarilla fluo que dije: que mejor que este tipo de calza para que se me marque bien todo. Me compré además una riñonera que tranquilamente puede ser un cinturon o puede ir a la altura del pecho o con un par de vueltas alrededor del brazo para que puedas llevar cosas chiquitas y no te las roben.

Al día siguiente siendo miércoles, fui al gimnasio a la mañana, era un día con 34 grados de temperatura pronosticados, me duché, me puse protector solar, repelente de mosquitos, almorcé super liviano, y me pusé la calza amarilla flúo cortita con una musculosa. Agarré el auto, y me fui para la costanera. Lo dejé estacionado en un garaje que está a escasos metros por donde se entra ya que no quería que me estuviera viendo mucha gente con esta calza y que abajo no llevaba nada. Eso si, el muchacho de la caja del estacionamiento se quedó medio boquiabierto mirandome. Me dio el ticket y me fui. Me hice el runner y sali corriendo del lugar. Crucé la avenida (muy poco transitada a esa hora), corrí unos 200 metros y llegué al ingreso. Nuevamente, paré en el puesto de bomberos que se encuentra al ingreso, pasé al baño, me mojé bien el pelo, y retome esa vuelta para ingresar. Me saqué la musculosa y solo me quedé con la calza y las zapatillas. El sol, hacía que el suelo, la tierra, arda. Menos mal que me puse protector y llevaba botella de un litro de agua fría. Llegué al matorral por donde ingresé la otra vez. Lo curioso que en esta ocasión no me crucé con nadie fuera del matorral y tampoco adentro. Poca gente, poquisima.

Seguí avanzando y explorando. No veía a nadie. Creí recordar el trayecto donde fue lo de los 3 putitos de la otra vez y encaré para esa dirección, pero seguía sin ver a nadie. De hecho, suelo tener buena memoria fotográfica así que si reconocí el tronco tirado donde esperaban y donde cogimos. Por lo que al reconocer la zona, me quedé ahí y me puse a esperar. Gran error, no haberme traido una toalla. Seguí esperando y no pasaba nadie. Creo que el calor y el sol abrasador no eran formula para que la gente quiera ir.

Avancé unos metros más y escuché unos ruidos, era un señor como de 60 años, extremadamente flaco y con un slip negro desalineado, por lo visto buscando acción. No, realmente no era mi tipo. Veo que se aleja, pero avancé unos metros más, vi un espacio donde evidentemente hubo gente en algun momento, porque se olvidaron una toalla apoyada sobre unas ramas, que se apoyaban sobre unas piedras altas formando una especie de asiento. Agarré esa toalla, la doble y la puse sobre ese improvisado asiento. Escuché unas voces jovenes que se alejaban o pasaban por la zona. Medio frustrado de que se me haya frustrado la expectativa, decidí quedarme a esperar ahí 20 minutos. Me recosté sobre la toalla en ese improvisado asiento, dejé mi botella de agua y musculosa a un costado, crucé mi brazo izquierdo sobre mi cabeza tapando mis ojos, como dedicandome a esperar y sin querer queriendo, me quedé dormido.

A los 10 minutos, siento ruidos de succión y mi pija erecta, sacó mi brazo de mi cara y medio como sobre exaltado, veo al señor mayor de 60 que había pasado hace un rato, mamandomela de una manera magistral. Como hacía tiempo nadie me la chupaba. Me incorporé y me salí y el señor me dice: Uhhh perdón, te desperté, te gusta como te la chupo?

Yo: Si señor, el tema que Ud. No es de mi gusto personal, pero buena mamada eh.

El señor me la vuelve a agarrar y le digo: No señor, deje. Y me la guardo adentro de la calza.

El señor que se encontraba arrodillado, me agarra del bulto, que se formaba con mi vieja semi tiesa dentro de la calza y me dice: Ya se que no soy de tu gusto, pero si estabas disfrutando la mamada, quedate. No se encuentran muchos tipos como vos por acá. Y una vez que encuentro uno a mi disposición dormidito acá, dejame disfrutarla. Además, estabas recostado sobre mi toalla, por lo menos tomame la mamada como alquiler de la toalla.

Yo: uhh disculpe, acá tiene su toalla, pensé que alguien se fue y se la olvidó.

No pasa nada precioso. Vení sentate acá que yo me encargo.

Yo dudé un segundo, pero me senté ante su insistencia, y que la mamada que me estaba dando era de las mejores de mi vida.

Me senté, él me empezó a acariciar los pectorales y los brazos, y me dice: que hace un pibe como vos por acá? No te deben faltar flacos.

Yo: morbo señor, morbo. Va a chupar o me voy?

Él: jaja, salió el tigre que esperaba.

Bajo su cara a mi bulto, me bajó la calza y se volvió a poner la pija en la boca.

Le faltaban algunos dientes, no todos, pero lo que mas se podía sentir era su lengua, y entraba entera en su boca sin que se le noten las arcadas propias que le dan a todos los que me la chupan, que a la mayoría le dan arcadas o ganas de vomitar. O no llegan a metersela toda. Este Señor hizo uso de sus años de experiencia y la mamaba de una manera que no tengo palabras de explicación, entre la suavidad con que la trataba, y las sensaciones que me producía siendo que es una verga gruesa. No no, tengo explicación.

Su cabeza subía y bajaba y con una mano me acariciaba los pezones. Mis ojos se hacían para atrás de lo rico que se sentía todo.

El: te gusta precioso?

Yo: Increíble, siga por favor.

El, obedeció y siguió mamando. En un momento se lo notaba cansado así que me masturbaba como para darse un respiro.

Yo: se encuentra bien?

Él: si si, pasa que es gruesa, no tenía tanta práctica con tan gruesas.

Siguió mamando y en eso escuchamos ruidos de pisadas, y era un travesti conocido de él. Que vestía un top negro, tenía el pelo largo teñido de un rubio medio barato. Y una especie de short muy corto de simil jean y unas medias de red pero en sandalias. Medio bizarro todo.

El: bonito, te presento a mi amiga Dani.

Yo: Hola que tal? Me paré, me acomodé la pija dentro de la calza.

El señor me dijo: pero pará no acabaste, así te queres ir? No queres probar a mi amiga. Mirá la colita que tiene...

Dani: pero de donde sacaste a este Dios?? Mira lo que es?

Él: me lo encontré acá, reposando tipo una escultura. Viste lo que es? Cuantas veces ves un bombon así acá?

Dani: no, nunca, me alegro que lo estes aprovechando. Mira la poronga que se le marca!! Impresionante. Mirá, no te interesa aprovechar papito?

Y se bajó esa especie de shortcito cortito de jean mostrando un ojete nada envidiable, bien redondo, y cubierto solo por la media de red que le llegaba a la cintura.

Dani: mira papi, suelo cobrar cuando estoy por acá, pero con vos me dejo hacer lo que quieras y gratis. Esperando que te guste y tengas ganas de volver.

El señor seguía manoteandome el bulto. Yo a todo esto parado, pensando que hacer, si irme, si cogerme a la Dani, si dejar que el viejo siga chupandome la pija, no sé. Trataba de sonreir y hacerme el pensativo. Mientras lo hacía el señor me bajó la calza y se puso de nuevo mi verga en su boca y se me volvió a poner a full.

Dani, dale hermoso, no me queres aprovechar? Mira que está todo limpito y soy una lady.

Ok dale, le respondí.

Ella se acercó, se arrodilló, me la chupaba junto con el señor. Y él le dice: si, que te agarré a vos, yo a esta edad no estoy para bancarme este caño.

La levanté y le pedi que se pusiera en 4 sobre esa especie de asiento improvisado. Primero le baje ese shortcito que usaba sobre la red, pero las medias de red no se las bajé, debido a que por esos rombos pasaba mi pija. Sacó de su mini carterita un lubricante y un forro. Y le pregunté: no queres que te entre sin forro?

Ella: No papi, yo seré lo que quieras pero boluda no.

Ok, me puse el forro, me puse bastante lubricante, y con mi dedo le corri un poco la red para abrir mas el rombo posicionado sobre su orto, y la empecé a meter.

Ella: ay ay ay… para papi, despacio. Despacio.

Agarré mas lubricante, me lo pusé y se la volví a meter.

Ella: ayyy ayyy mijo, tremendo ese tronco. Ahhh... Despacio mi amor.

Fui despacio como me pidió. El señor mayor observaba y se masturbaba.

Ella, ahí va papi, ahi se me está dilatando la conchita... que sable tenes mi amor, ayy... A vos te rompe y te tenes que hacer una protesis de cadera viejo! Le dice al señor mayor.

Nos reímos los tres y ahí empuje y se la meti toda y empecé con el mete y saca mas fuerte.

Ella: ayyy si papito, así, así, rompeme, ayy Dios... Si, así... Ayyy... Si., si, así papi.

Cuando uso preservativo, uso los magnum. El que ella me dió era uno normal que me apretaba bastante, por lo que no estaba cómodo, pero seguí con la cogida.

Sus quejidos y su tono de voz, atrajeron finalmente a observadores que a su distancia (parece que lo conocían y lo respetaban al señor mayor). De todas formas mire y no había ningún pendejo pasable como la otra vez, pero el ojete de Dani había sido un gran hallazgo.

El señor mayor observó que el preservativo no era para mi tamaño de pija. En eso mientras me cogía a Dani, se sienta en un costado mientras se pajeaba, miraba mi embestida y me miraba a los ojos como suponiendo algo o queriendome decir algo. No sacaba con precisión.

En ese momento Dani me dice: a ver papito, que me duelen las rodillas, sentate que me siento encima tuyo.

Me saqué la calza que la tenía en los pies, me senté cuando ella se va a sentar el viejo le dice: anda sentandote que yo ayudo a que te entre esta pijota.

Dale, responde ella.

Él lo que hizo fue sacarme ese preservativo y hacer que me coja a Dani sin forro. Y me hace el gesto de shhh...

Eso Dani, eso, dale, vos podes, cometela toda. Ella gemía y decía: ayyy que verga mi amor, ayyy... Movete vos bombón.

Empecé a cogermela con todo, y ella trataba de calmarme pero no paraba. La agarré de las nalgas y la empujaba de arriba a abajo (de paso hacía laburo de bíceps). Le dije: no puedo más, voy a acabar. Saqué mi pija del orto de Dani y la puse directo en la boca del viejo que estaba arrodillado y esperando a que ocurra el momento. Lo agarre de las orejas, se movió dos veces y exploté... El viejo se ahogaba, tosia y le escurría leche por la boca y un poco por la nariz, pero permaneció ahí inmovil haciendo que mi pija desagote hasta la ultima gota en su tráquea.

Dani jadeaba, tomaba agua y se la pasaba diciendo: no saben el pedazo de pija de este chabon. Encima mira lo que es, es un monumento el hdp. Y seguía tomando agua. El señor mayor, se trago todo lo que pudo de mi leche. El resto se le escapo por varios lados, pero se la aguanto como un Dios. Se escuchaban cuchicheos de los que miraban y yo ya quería salir de esa situación.

Lo ayudé a levantarse, Dani le da agua para que se recomponga, yo me puse la calza y la musculosa. Los mirones empezaron a alejarse y otros se acercaban como buscando a Dani.

Yo: alguno me acompaña para salir de acá y volver al caminito que usan todos.

Dani: yo te acompaño papu, es fácil. Y nos vamos de acá que ninguno trae un peso. Vamos.

En el camino de vuelta Dani me preguntaba si me gustó, si lo disfruté. Como fue mi vez anterior, y ella me explicó, aca ves de todo y te vas a encontrar con de todo. Hoy no hay mucha gente, primero por el calor, y segundo porque ya se corrió la voz de lo que pasa acá y baja la seguridad a mirar. Asi que eso espantó a varios. Pero yo acá vengo a ver al viejo que es como un padre mío y a buscar clientes que de vez en cuando, algo hay porque vienen acá porque nadie te jode.

Yo: que edad tenes?

Dani: 40 voy a cumplir. (Yo iba a decir que 44 mínimo) tenía un baqueteo importante. Vos muñeco?

Yo: 36 respondí...

Dani: ayyy que hijo de puta, estas divino, iba a tirar un 32 como mucho. Te debes cuidar muchisimo. Antes de llegar por fin al ingreso de matorrales, abre la cartera y en una especie de cartoncito rustico y con lapicera, tenía escrito su número de contacto. Me dijo: toma corazón, si queres repetir en otro lado, y mas tranquilos, escribime o llamame, incluso tengo amigas, pero a vos, no te cobramos. Ojalá tuvieramos mas clientes como vos mira. Me agarrá la pija y me dice: y cuida esto que es impresionante, no se ve seguido esto.

Yo: dale, Dani. Gracias eh. La pase muy bien.

Ella retomo su vuelta y yo la mía. Mas allá de su manera o expresiones algo vulgares, Dani tenía una buena actitud.

Volví al coche y en el regreso me tope con mas gente y con varios pendejos de los que esperaba cruzarme un rato antes, pero ya está, ya había descargado. Ya en el coche y de regreso a casa, pensaba en toda la situación. Volvería, no, no sé. Ya está ya hice la experiencia. Ya sé como es. Volver a cruzarme a los 3 putitos de la otra vez, era una tombola, ya por lo que contó Dani era medio imposible, y yo dejé pasar tiempo. Quizás si iba una tercera vez, podía llegar a tener problemas en serio con la seguridad. Ok, guardemos el número de Dani por si las dudas, son contactos que no se sabe si se pueden llegar a utilizar. Las travestis son un buen recurso.

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