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Noche loca (Parte 3): Paula

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¡Salí del cuarto de Diego adolorida de mi ano! pero con una sensación riquísima, al salir vi a Adrián sentado en el sofá, ¡de pronto Paula se lanzó sobre mí, me comenzó a besar desenfrenadamente, yo trate de poner resistencia, pero la forma en que me besaba y acariciaba mi espalda me domino!

Comencé a acariciarla también, su cuerpo desnudo se sentía tan genial, nunca había estado con otra chica, solo una ocasión una maestra de la prepa me beso, pero de ahí no paso, pero Paula me estaba calentando demasiado.

Nos fuimos a una silla amplia que tenían, me senté y ella se sentó sobre mí, comencé a besarle el cuello mientras ella sonriente volteaba a ver a los chicos, que estaban atentos en el sofá acariciándose sus vergas, ¡ella apretaba mi cabeza a sus tetas! ¡Era riquísimo morder esos grandes pechos y sus pezones duros, mis manos acariciaban sus piernas hasta llegar a sus nalgas duritas, no eran tan grandes como las mías, pero estaban apetecibles!

La senté sobre mi poniéndola de frente a ellos, mis manos comenzaron a acariciar sus tetas y sus piernas mientras mis labios recorrían su espalda, ellos extasiados solo seguían mirando, poco a poco leve mis manos a su jugosa vagina, empecé con un dedo, mientras ella lanzaba suaves gemidos, eso me prendía más, introduje más dedos en su vagina, el olor a semen que salía de nuestras bocas me calentaba a mil grados, ellos seguían acariciándose su pene mientras yo los miraba sonriendo.

Yo: ¡Amiga que húmeda estas!

P: Si, ¡sigue nena!

¡Ella empezaba a mover sus caderas como si estuviera cabalgándome, yo seguía masturbándola de lo lindo, por un momento me sentí macho sometiendo a mi puta!, los gemidos de ella me incitaban a seguir con lo que hacía, en el éxtasis la puse empinada sobre la silla y lleve mi lengua desde sus talones a su húmeda y lechosa vagina.

P: Mony que rico lo haces, ¡dios mío!

Yo: Sabes rico nena.

P: ¡Méteme tu lengua, así que rico amiga así hazlo!

Seguí chupándosela y metiéndole mis manos unos minutos más, ¡ella seguía escurriendo de la satisfacción que yo le provocaba!, los chicos solo miraban lanzando ricos gemidos que me incitaban a seguir sometiendo a mi amiga.

¡Pero que par de putas! Digo Adrián mientras se jalaba su verga con fuerza, ¡me ponen a mil! Afirmo Diego mientras nos fotografiaba.

Me puse de pie y subí mi pie sobre la silla, de la cabeza lleve a Paula a mi vagina, ella la chupaba deliciosamente, ¡jamás en la vida había recibido una mamada tan rica como la de mi amiga!, “con que así se siente ser comida por una mujer” pensaba yo mientras gozaba las lamidas que me daba mi amiga.

P: Mony, que rica estás, ¡me gustas mucho amigo!

Yo: ¡No digas eso! ¡Mejor chupa!

Me puso empinada en la silla y se lanzó a lamerme las nalgas, me las besaba deliciosamente, de hecho, recorría desde mis pies a mi cuello, ¡era muy excitante! ¡Yo gemía mientras Pau ya me metía los dedos en mi vagina!

P: ¡Que buenas nalgas tienes!

Yo: ¡Disfrútalas!

P: ¡Que suertudos los hombres que te han dado amiga, por eso los tienes locos!

¡Ella me masturbaba delicioso y me jalaba el cabello, los muchachos estaban locos con lo que veían!, me daba de nalgadas, ahora me sentía la puta lesbiana de mi amiga, pero era lo más rico.

Nos acostamos sobre la alfombra, al parecer ella ya lo había hecho con mujeres pues me guio muy bien, nos entrelazamos y empezamos a tijeretear deliciosamente, nuestras puchas se juntaban generando un sonido glorioso, nos acariciábamos las tetas y mirábamos a los chicos,

D: ¡Así nenas que ricas putas!

A: ¡Estoy en la gloria!

Nos movíamos salvajemente, yo tome del cabello a Pau para apoyarme y moverme más rico, ¡qué sensación! ¡Nunca había sentido algo así, me olvide completamente de mi heterosexualidad y de mi marido, solo quería seguir sintiendo esa vagina juntarse con la mía!

Yo: ¡Así mami! ¡Así muévete rico!

P: ¡Me enloqueces, eres la mejor!

Yo: Tú también, ¡me haces sentir toda una puta!

P: ¡Si mamacita somos putas!

¡No tolere más y termine corriéndome junto con ella, que orgasmo! Nos retorcíamos como si nos estuvieran torturando, nuestros fluidos se mezclaban, me olvidé de los chicos que estaban mirándonos y solo me fundí en un apasionado beso con Paula, nos quedamos recostadas abrazadas en la alfombra, pensé que ya era todo, de hecho, quise averiguar dónde estaba mi ropa, pero…

A: Adonde crees que vas, aun no terminamos

D: Tráela amigo, ¡está casada puta va a ser nuestro premio!

Yo: ¿De qué habla? ¡Ya me tengo que ir!

¡Ambos me levantaron y me llevaron a la habitación, dios mío! una doble penetración era lo que seguía!

Saludos su amiga Lety.

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