Mi secretaria bien puta

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De esta historia ya pasaron varios años, acababa de llegar de Monterrey a hacerme cargo de una empresa familiar en el puerto del pacifico mexicano, la empresa estaba iniciando operaciones así que entré a trabajar como un empleado más, nadie sabía que yo estaría a cargo de la empresa excepto el gerente.

Comencé mis labores como ayudante general haciendo todo tipo de trabajos eso me permitió ir evaluando las actividades, así como a los empleados, recuerdo bien que tenían contratada a una secretaria joven de nombre Betty, de carácter fuerte, delgada con buenos senos, cada vez que entraba a la oficina me trataba con despotismo mientras yo nada más la dejaba ser hasta que pasados dos meses le ordené al gerente que reuniera al personal.

Cuando ya estaban todos reunidos me paré frente a ellos informándoles que a partir de ese momento yo tomaría las riendas de la empresa todos se quedaron con la boca abierta, pero aún más la secretaria que no hallaba en donde meterse.

Conforme pasaban los días fui haciendo ajustes de personal y la secretaria me rehuía cada vez que nos topábamos hasta que en una ocasión la mandé llamar, ella muy nerviosa entró a mi oficina.

Le comenté que sus tareas las hacia bien, pero que su manera de tratar a la gente dejaba mucho que desear así que la tendría a prueba unas semanas y si había alguna queja o me percataba que seguía con sus malas actitudes no tendría más remedio que despedirla.

Como por arte de magia cambió tanto así que se desvivía por atenderme, en una ocasión al revisar los trabajos en el patio me torcí el tobillo, tuve que entrar a la oficina cojeando, ella se percató y de inmediato se acomidió a quitarme el zapato porque ya se me estaba hinchando el pie sin imaginar lo que tenía Betty en mente.

Apoyé mi cabeza en el respaldo del sofá mientras ella ponía una compresa para calmar un poco la hinchazón, entrecerré los ojos cuando siento que rápidamente me desabrocha el cinturón y baja el cierre metiendo su mano para sacarme la verga. Apenas me dio tiempo de reaccionar, antes de que dijera algo ya tenía mi verga en su boca diciéndome “con este masaje se te va olvidar el dolor del tobillo”.

Así nada más, empezó a darme una mamada como toda una experta se la metía hasta el fondo, retiraba su boca me masturbaba y volvía a comérsela para después pasar su lengua por el glande. Yo estaba que me venía, la agarré de la cabeza para que se la tragara toda. En eso me dice “espérate tantito que la tienes muy gorda”.

Poco a poco se tragó toda la verga, no pensé que lo fuera a hacer, sin embargo, me estaba dando una mamada como pocas. Ya a punto venirme le sujeto la cabeza soltándole toda la leche en el fondo de la garganta. se la tragó toda.

Cuando saca mi verga de su boca me dice “a la hora que quieras me llamas para quitarte el estrés”.

Salió de la oficina dejándome alucinado y con la verga exprimida.

Así cambió mi relación con ella, de ser esa chica déspota se convirtió en mi putita personal

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