Sexo oral en parque público a un maduro basquetbolista

0
7953
T. Lectura: 3 min.

Hola, corazones y muy felices fiestas decembrinas.

Estoy aquí para platicarles de un encuentro que tuve con un hombre en un parque público cercano a mi casa, y que curiosamente pude convertir de un sueño que tuve en una realidad.

Resulta que quien escribe, gusta de practicar baloncesto en ocasiones. Nada profesional, pero me ayuda a ejercitarme y a salir de la rutina horrible que es el trabajo.

Hace un par de noches, soñé que practicaba con un hombre misterioso y que súbitamente me tiraba al suelo y encima de mi comenzaba a arrimarse y a mover su miembro entre mis nalgas, hasta que de alguna manera conseguía penetrarme. Un poco por la fuerza, pero me cogía hasta quedar satisfecho.

Ese sueño hizo que despertara con el pene erecto y húmedo del glande, y con una sensación en mi colita de querer pene desesperadamente.

Traje en la mente esa fantasía un par de días, hasta que una noche decidí ir al parque donde está la canchas a la que normalmente voy.

Por la hora ya no había mucha gente, más que algunos corredores que ya iban a casa y personas paseando a sus mascotas. Después de un rato, llegó un hombre a quien llamaré Ismael: Maduro, fuerte, de unos 50 años, a quien ya ubicaba de vista en la cancha. Platicando un poco más con él, resultó que tenía problemas para dormir y que vivía cerca del parque donde nos encontrábamos. Después de una breve charla, accedimos a jugar 1-1 y todo iba bastante normal, hasta que por la cercanía que nos daba el juego, comenzamos a rozarnos.

Su paquete en mi trasero y mis manos en sus nalgas y en sus fornidas piernas. Cuando era ya muy evidente lo que estábamos haciendo, le pregunte: Isma: ¿Se te antoja una mamada? y me sorprende lo fácil que acceden los hombres “hetero” cuando alguien más joven les ofrece su boca o su culo para satisfacerlos. Me dijo que sí, sin dudar. Cogimos el balón y nos fuimos detrás de una pequeña grada, donde ademas de pasto, maleza y rocas, había condones usados y algunas páginas de revistas pornográficas. Era evidente que no seríamos los primeros en usar esas gradas para satisfacernos.

Muy pronto, bajé sus shorts y salió un grueso trozo de carne. No muy grande, pero con una cabeza ancha y brillante que me moría por meterme a la boca. Comencé a acariciarlo para pararlo bien, le di un suave masaje en los huevos y cuando ya estaba firme, me lo metí poco a poco a la boca. Primero solo el glande, pero metiéndolo haciendo que sintiera lo suave de mis labios hasta la base del pene. Así estuve chupándolo repetidamente hasta que sentí el sabor de sus fluidos de macho.

Una mezcla entre amargo y dulce me llegaba casi hasta la garganta. El sudor, sus vellos y su virilidad me hacían enloquecer. Quería sentir ese pedazo de carne bien dentro del ano, que me cogiera y lo empujara hasta vaciarse dentro de mí.

-¨Quiero que me la metas, Isma, pero no traemos condón”

-¨Te la arrimo nada más para que la sientas”

-“Voy a querer que me la metas, Isma, mejor no.”

-“Será después”

-Pero sí quiero que te vengas en mi boca. ¿Se puede?

-Sí, putito. Sigue mamando que no tardo en venirme.

Lo tomé de sus firmes nalgas y le mamé el pene con locura y ansias. Lo azoté contra mi lengua y lo pasé por mi cara mientras veía el rostro de placer de Isma que era lo más excitante del mundo, todo sudado y varonil, tomando mi cabeza con fuerza contra su miembro.

-Voy a venirme, putito hermoso. Quiero que te comas todo…

-¡Dámelo todo Isma! ¡Quiero todo lo que te salga en mi boquita!

Y en un momento explotó dentro de mi boca. Sentí su semen caliente y abundante en mi lengua y casi hasta mi garganta. Dejé un poco en mi lengua para mostrarle cómo me lo pasaba y después de hacerlo pude chuparle el pene un poco más hasta que se puso blando.

-¡Qué buen desestrés! Dijo Isma.

-¡Sabes delicioso! Me encantó.

Escuchamos que se acercaba el vigilante del parque y corrimos hacia el estacionamiento, donde nos despedimos y alcanzamos a cambiar números de teléfono.

Resulta que Isma es un hombre divorciado, que vive con su nueva pareja y que tiene dos hijas de su primer matrimonio. Gusta de hacer ejercicio y secretamente tiene perfiles en diferentes aplicaciones para conocer chicas. Según él solo lo hace por diversión, pero ya veremos si hay segundo encuentro.

En ese momento solo nos dimos placer y yo llegué a casa bien cachonda, con la garganta llena de semen de aquel súbito encuentro.

Les contaré qué pasa.

Besitos…

Bellota.

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí