Había comenzado el mes de mayo, y para los que vivimos en Madrid se daba una situación muy especial, había cuatro días de puente, mi hijo mayor se decidió a aprovechar la situación para hacer una escapada a un lugar de la España rural, y encontró un anuncio de la señora que alquilaba una habitación de su casa para esos días, allí vivió una aventura que él nos va a contar:
Había hablado con Carmen por teléfono, pero no sabía cómo era, cuando llegué a mi desnudo me encontré con una mujer que rondaba los sesenta, entradita en carnes, rubia y muy simpática, me recibió de una forma muy afectuosa, lo primero que hicimos fue ir a mi habitación, donde dejé mi ropa y después me había dicho que bajara al salón, donde me había preparado una merienda de recepción.
Lo hice y en el salón nos sentamos a conversar, llevaba puesto un vestido rojo, con un escote muy generoso y unas medias negras, mientras conversábamos yo no podía dejar de mirar sus tetas que sobresalían por encima de su escote, fue en el momento en que yo me levanté del sofá, con intención de ir a dar un paseo por el pueblo cuando ella se puso detrás de mí y rodeándome con sus brazos me dijo:
-Jovencito, me he dado cuenta de cómo me miras las tetas, creo que te debo dar un recibimiento adecuado.
Y con sus manos me subió la camiseta y se puso a acariciarme el pecho mientras me decía:
-No sabes cómo me encanta ver el pecho de u jovencito como tú, es una tentación muy fuerte para una mujer vieja como yo.
Me quitó la camiseta y actos seguido llevó sus manos hacia mi pantalón, me lo desabrochó y lo hizo caer al suelo, de esta manera me dejo solo con el short y mi polla estaba durísima y con ganas de salir de él, ella se arrodilló ante mí y dijo:
-Vamos a ver lo que guardas ahí.
Me bajó el short y me dejó completamente desnudo, yo en ese momento le dije:
-Carme no es justo, yo estoy aquí completamente desnudo y tu totalmente vestida.
-Llevas razón mi amor, me respondió.
Se levantó del suelo y esta vez fui yo quien se colocó detrás de ella, y con mis manos la quité las hombreras de su vestido, lo primero que descubrí fue un sujetador muy sexy y seguí bajándola el vestido, apareció su barriga, puede que haya gente que lo encuentre poco sexy, pero a mi si me lo parece, seguí bajándoselo y aparecieron unas bragas también muy sexys. Me ocupé de ello y la dejé completamente desnuda, bueno no del todo, sus medias negras no estorbaban para follar y la daban un punto muy sensual.
Ella se volvió a arrodillar ante mí y dijo:
-Creo que ya es hora de que, de la bienvenida, como se merece, a tu amiga.
Y diciendo esto se metió mi polla en su boca y se puso a chupármela, puede que no tuviera mucha técnica, pero lo que su tenía eran ganas, me hizo una mamada fantástica, pero yo no quería correrme demasiado pronto y me dije:
-Porfa Carmen, para ya, ahora quiero se yo quien de la bienvenida a tu amigo.
Ella entendió a lo que me refería, se tumbó en el suelo y yo sacando mi lengua la introduje en el interior de su coño, la muy puta lo tenía completamente depilado, me encantó su sabor y sus gemidos, mientras decía:
-Esto es increíble, para una vieja como yo es un sueño que un jovencito como tú la coma el coño.
Se lo estuve comiendo hasta que se corrió, en ese momento, ella levantó uno de los cojines del sofá, y para mi sorpresa sacó de allí un consolador y poniéndose a cuatro patas me pidió:
-Mi amor, desde hace un tiempo tengo la fantasía de que un tío me la mete por el coño.
De mi madre he aprendido que cuando se folla con una mujer hay que complacerla en todo lo que te pida, así que, poniéndome detrás de ella, le introduje el consolador dentro de su coño, ella comenzó a gemir de una manera desesperada, lo que me excitó mucho más de lo que estaba, hasta que se corrió, en ese momento ella me dijo:
-Muchas gracias, mi amor, me has hecho muy feliz, ahora me toca a mí hacerte a ti, siéntate en el sofá
Quizá viera un gesto involuntario de mi cara, porque a continuación añadió:
-No te preocupes mi amor, se cómo colocarme sí que mi peso caiga sobre ti.
La hice caso, ella se sentó sobre mí y comenzó a cabalgarme, nuevamente vio como sus ganas de follar, suplían su falta de técnica, notaba un poco su peso, pero su pasión en el follar lo compensaba, se movía como si ese fuera el último polo de su vida, y a mi me volvía loco de gustó, en un momento determinado me dijo:
-Mi amor estoy un poco cansada, ¿Te importaría ponerte tú encima de mí?
Se bajó del sofá y se tumbó en el suelo, separó bien sus piernas, las alzó y me dio:
-Amor aquí me tienes, soy toda tuya.
Yo me puse de rodillas en introduje mi polla dentro de su coño, era un coño muy cálido, se notaba que su dueña era muy caliente, y comencé a moverme dentro de él, sus gemidos volvieron a ser muy intensos hasta que se corrió, cuando esto sucedió me dijo:
-Mi amor esto ha sido fantástico, puedes pedirme lo que quieras, incluso no pagarme el alojamiento.
Era una buena oferta, pero viéndola a cuatro patas yo tenía un deseo muy especial, así que le dije:
-Me muero de ganas de metértela por el culo.
-Mi amor después de lo que me estás haciendo no puedo negarte nada, haz conmigo lo que te apetezca.
Me puse detrás de ella, la visión de su culo me resultaba espectacular, mi polla estaba tope y de un golpe se la metí, ella comenzó a gemir y yo seguí dándole a ese culo tan delicioso, sus gemidos me desmostaban que estaba disfrutando, y ell me lo confirmó:
-Mi amor ningún hombre me la había metido tan bien por aquí.
Yo seguí moviéndome en tan fantástico culo, adoraba a esa mujer, pero ella notó que me iba a correr y me pidió:
-MI amor preferiría que me lo echaras encima
Se la saqué del culo, me levante del suelo, ella se puso de rodillas ante mí y comenzó a chuparme la polla, cundo vio que estaba para correrme se la sacó de mi boca y me masturbó hasta que me corrí, y mi leche fue a caer sobre sus tetas.
Después ella me dijo que no podíamos seguir otra pareja de clientes estaba por llegar de un momento a otro, y efectivamente así fue, nos vestimos y poco después llegó una pareja ella era muy simpática y sexy, con unas tetas espectaculares, durante la cena me estuvieron contando lugares interesantes de la zona para visitar, al parecer eran clientes habituales del establecimiento, después de esto me fui a dormir, por la mañana me desperté y primero me fui a duchar, el establecimiento tenía unos años y la cuarto de baños de mi habitación era de ducha dentro de una bañera.
Me estaba duchando cuando la puerta del baño se abrió y entro Carmen:
-Los otros huéspedes ya se han ido mi amor y vengo a darte los buenos como tú te mereces, me dijo.
A continuación, se sentó sobre la bañera, agarró una toalla y me limpio la polla de jabón cogiéndola con su mano y después acercando su boca a mi polla se puso a chupármela, nuevamente me pareció delicioso, desde luego era una buena manera de comenzar el día, me la siguió chupando hasta que dijo:
-Vamos a ponernos más cómodos.
Se quitó la blusa, después la falda y por último el sujetador quedándose, solamente, con unas bragas blancas que en principio no eran sexys, pero que al llevarlas ella y dado lo que me había hecho me lo parecieron muchísimo. Me pidió que saliera de la bañera y me limpió mi cuerpo, después me llevó hasta mi habitación y sentándose sobre una silla volvió a comerme la polla. Era alucinante hasta que dejó de comérmela, llevó sus manos hasta sus bragas y se las quitó poco a poco y dejando su coño al descubierto me dijo:
-Mi casita esta deseosa de recibir un huésped tan maravilloso como tú
Yo me arrodillé ante ella y comencé a acariciarle el coño, ella gemía de una manera muy intensa, después salí de la bañera y de senté en su borde y atrayéndola hacia mí la pise sentada, encima mio, con mis labios besaba su cuello de una manera muy intensa, ella gemía, hasta que me pidió:
-Follame mi amor.
-¿Cómo iba a negarme a complacer esta petición? Jajaja.
Me volví a poner de pie y de un golpe introduje mi polla dentro de ese coño tan apetitoso, esa mujer follaba con las mismas ganas que una chica veinteañera, a seguí follando hasta que se corrió. Después ella me dijo:
-Mi amor, es hora de que yo me ocupe de ordeñar a esa polla.
Lo primero que hizo fue ponerse de rodillas ante mí y con su lengua comenzó a chuparme la polla, nuevamente me estaba haciendo disfrutar a tope, hasta que me dijo:
-Mi amor vayamos al salón, allí estaremos más cómodos
Y bajamos al piso de abajo, y allí sobre el sofá donde habíamos dado rienda suelta a nuestros deseos el día anterior nos volvimos a besar apasionadamente, le pedí que se pusiera de lado, ella lo hizo y desde esta postura volví a follarla, meter mi polla dentro de ese coño era maravilloso, seguí follandola de una manera muy especial hasta que me corrí, me sentía increíblemente bien, hasta que sin poder resistirlo más mi semen inundó su coño, nos abrazamos y nos besamos, entonces, para mi sorpresa ella me pidió:
-Métemela por el culo.
Se puso a cuatro patas sobre el sofá, y yo de pie detrás de ella, se la metí por el culo, había tenido la suerte de hacerlo el día anterior, pero para mi era como se fuera la primera vez, su culo era muy acogedor, y me moví dentro de él hasta que me corrí, de buena gana hubiera pasado el resto del día follando con ella, pero cuando se lo propuse me respondió:
-No mi amor debes de tener tiempo para todo, hoy ya hemos follado, ahora vete a visitar los alrededores.
Y eso fue lo que hice, por la noche, cuando volví el matrimonio de huéspedes estaba ya en la mesa, y aunque la conversación fue muy agradable y disfrute contemplando sus tetas moverse por debajo de la blusa, no pude hacer nada con Carmen, y aun que soñaba con que a medianoche ella vendría a mi habitación eso no sucedió, por la mañana cuando me levanté no vi a Carmen por la casa, aunque me había dejado preparado el desayuno, así que desayuné y cuando salí la vi estaba en el jardín, al lado de la piscina, tomando el sol, llevaba un bañador aparentemente nada sexy, pero que llevándole ella lo era. Me acerqué y la saludé.
-Buenos días, cariño, me respondió.
Ella estaba comiendo unas fresas y después un plátano, dos frutas con un claro contenido sexual, sobre todo la forma de comerse el plátano me recordaba la forma en que me comía la polla, y tras comerse este me pidió que me pusiera de pie, cuando lo hice me bajó los pantalones y el short, dejando mi polla al aire.
-Menudo plátano más delicioso me voy a comer, dijo.
Y cogiendo mi polla entre sus manos y metiéndosela en la boca, nuevamente me estaba suministrando un placer increíble, hasta que sentí que debía de hacerla parar, para no correrme tan pronto, así que la hice sacar mi polla de su boca y juntando nuestros labios se los besé, mientras llevé mis manos hasta las hombreras de su bañador se lo bajé dejando al descubierto sus tetas, en ese momento le dije:
-Ahora voy a ser yo quien se coma estas deliciosas peras
Mientras lo hacía, metí una de mis manos por debajo de su bañador hasta llegar a su coño, le tenía muy húmedo y yo dije:
-Este higo me parece delicioso.
Antes de que pudiera reaccionar la quité el bañador, dejándola completamente desnuda, después llevé mi lengua hasta su coño y sacando mi lengua me puse a comérselo, ella se puso a gemir y dijo:
-Que haya tenido que llegar a mi edad para disfrutar de esto.
Su coño estaba delicioso, como un hijo maduro, yo seguí atacándola con mi lengua hasta que ella me pidió:
-Mi amor follame, por favor.
Abrió bien sus piernas, ofreciéndome su coño.
Yo me puse de rodillas sobre el sofá, ella alzó una de sus piernas y me la puso sobre el hombro, pero yo en ese momento tue una idea, antes de meter mi polla dentro de ese coño tan acogedor pensé en meter mis dedos y la masturbé un poquito, ella me dijo:
-Mi amor, estas haciendo muy feliz a una vieja gorda como yo.
La verdad era que a mí no me parecía vieja, me parecía una madura rellenita muy interesante y así se lo dije, pero de otro lado no pude aguantarme más, saqué mis dedos de dentro de su coño, y llevando mi polla hasta la entrada de este delicioso lugar se la metí, ella se puso a gemir, mientras decía:
-Mi amor, esto es increíble.
Yo seguí moviéndome en el interior de su coño, mientras la oía gemir de una manera brutal y la seguí follando hasta que ella me pidió:
-Mi amor, me muero de ganas de que te corras en mi culo.
Una vez más se puso a cuatro patas encima del sofá y yo detrás de ella, se la metí y comencé a moverme, sentí como se corría y finalmente mi leche inundó su culo.
Después nos vestimos, los otros huéspedes debían de estar al llegar, lo que sucedió al poco tiempo iba a ser la última vez que estuviéramos juntos y volvimos a tener una conversación muy agradable, durante la cena hubo un momento en que Eva, la chica de la pareja de huéspedes y yo nos quedamos solos, ella en voz muy baja me pidió que intercambiáramos nuestros teléfonos para vernos en Madrid, me dijo que quería hablar conmigo de algo, después nos fuimos a dormir, por la mañana al despertarme y vestirme fui a la cocina, Carmen estaba cocinando, al verme me dijo:
-La otra pareja ya se ha ido.
Fui hacia donde ella estaba y mientras la besaba en el cuello metí una de mis manos dentro de su vestido y comencé a acariciarle el pecho. Ella con un movimiento rápido se puso de rodillas ante mí y acariciándome la polla por encima del short me dijo:
-No sabes cómo voy a echar de menos esta maravilla.
Me bajó el short y dejo mi polla al aire, se había puesto muy dura, ella la cogió con un mano y con su lengua se puso a lamer mis testículos, era muy placentero, mi polla estaba durísima, me la chupó un poco, después se levantó, y me quitó la camiseta, yo estaba completamente desnudo ante ella, mientras ella continuaba vestida, pero no por mucho tiempo. Llevé mi mano hasta la cremallera de su vestido y se la bajé, este cayó al suelo, dejando a su dueña con un conjunto de lencería de colero rosado. Seguíamos besándonos, mientras con mis manos me puse a acariciar sus tetas y le dije:
-Son deliciosas como las voy a echar en falta.
Me di la vuelta y la quité el sujetador, sus tetas quedaron al aire y se las acaricie, ella gemida de gusto, besé su cuello y mientras mantenía una de mis manos sobre sus tetas, llevé la otra hacia sus braguitas e introduje mi otra mano dentro de ellas y procedí a acariciar su coño, llevé mi otra mano también hacia sus bragas, y usando mis dos manos se las bajé, ella se quedó completamente desnuda, yo me arrodillé y ella se puso apoyada contra la encimera, le dije:
-Nunca voy a olvidar este culo tan fantástico.
-Gracias, mi amor, respondió ella.
La subí encima de la encimera y la aparte las piernas, para dejar su coño bien abierto, primero la introduje uno de mis dedos dentro de su coño, mientras le decía:
-No sabes cómo voy a echar de menos ese agujero tan delicioso.
La masturbé un poco y después bajando mi cabeza hasta el me dispuse a comerme, or última vez ese coño tan apetitoso, ella me dijo:
-Yo so que voy a echar de menos esa lengua que lame tan bien.
Quería que nuestra última vez fuera algo muy especial, así que la pedí que me hiciera hueco encima de la encimera, y subiéndome encima de la misma me tumbé boca arriba, ella, que se había echado a un lado se puso encima de mí, acopló su coño con mi polla doblando sus rodillas se puso encima de mí, y llevando su boca hasta la mía nos fun fimos los dos en un beso muy intenso, ella me dijo:
-Mi amor no sabes como te voy a echar de menos.
Yo pensaba que esto no era verdad, que, seguro que, si se daba la ocasión el siguiente fin de semana, estaría haciéndoselo con algún otro de sus huéspedes, pero la verdad era que no me importaba, estaba disfrutando a tope y eso era lo importante. Ella se levantó un poco lo que me permitió acariciar sus tetas, me parecían unas tetas divinas, quería acariciarlas de manera intensa por última vez y estuvimos follando así hasta que los dos nos corrimos.
Después nos levantamos de la encimera y nos pusimos de pie sobre el suelo, en ese momento ella dijo:
-Quiero volver a comerme esa polla por última vez.
Cogió mi polla con una de sus manos y se puso a acariciármela, hasta que la tuvo completamente dura, después se arrodilló ante mi y sacando su lengua se puso a recorrer con ella mi polla, esto hizo que se me pusiera durísima, pero no se conformó con eso cuando se la sacó la llevó hasta sus tetas y me dijo:
-Es delicioso tener una polla como la tuya entre mis ubres, es uno de mis sueños.
Y tras decir esto comenzó a moverlas como si fuera una pequeña polla, cuando consideró que estaba lo suficientemente dura me dijo:
-Mi amor quiero sentir, por última vez, tu polla dentro de mi culo.
Se puso de pie y se inclinó sobre la encimera, yo desde atrás se la metí y comencé a moverme, ella se puso a gemir, con unos gemidos difíciles de olvidar, hasta que se corrió, cuando, yo me iba a correr ella me pidió:
-Mi amor quiero sentir tu leche sobre mi culo.
Se la saqué y roce conta su culo, cuando vi que iba a correrme solté toda mi leche sobre su culo, después nos vestimos y nos despedimos. Durante el trayecto de mi vuelta a Madrid ni pude dejar de pensar en esa mujer y en los días tan maravillosos que me había hecho pasar.
![]()
Mucho de tus hijos, cuando cuentas de tus cogidas.