Las ideas de mi prima: El intercambio (2)

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T. Lectura: 3 min.

Esta parte del relato está escrito por mi prima Audrey, le conté que escribo mis vivencias sexuales por internet y que estaba escribiendo de nuestra primera vez al realizar un intercambio de pareja, así que ella se animó a escribir esta parte de la historia.

Al ver que Jesús no tomaba la iniciativa lo agarre de la mano y nos dirigimos a la habitación, mientras subíamos por el ascensor lo notaba nervioso. Salimos del ascensor y caminamos por el pasillo hasta la habitación.

Era una habitación pequeña con una cama King, una Tv Smart, una mesa circular al costado de la cama con dos sillas, un velador de mesa de noche para guardar nuestras cosas, un ropero empotrado en la pared y una ducha con agua caliente.

Entramos, Jesús cierra la puerta y hubo un silencio, esperaba que me dijera algo pero como no hablaba decidí comenzar.

Audrey: Te parece si me tomo una ducha primero – con la intención de que me acompañara

Jesús: Ok está bien te espero

Me meto al baño y solo junto la puerta, con la esperanza de que el entrara, me desnudo abro la puerta de cristal de la ducha dejándola abierta, abro la regadera y me comienzo a bañar primero lavándome el pelo y después enjabonándome cada parte de mi cuerpo incluido mis partes íntimas, salgo de la ducha y me cubro con unas de las toallas del hotel. Regreso a la habitación y encuentro a Jesús sentado sobre la cama, viendo el celular completamente vestido.

Audrey: Ya estoy limpia, ¿Está todo bien?

Jesús: Si todo bien

Audrey: ¿Por qué estas vestido?

Jesús: A si claro

Comienza a desvestirse hasta quedar completamente desnudo, su miembro comienza a ponerse erecto, era un miembro delgado pero largo cálculo entre unos 18 a 20 cm.

Audrey: Bueno

Me quito la toalla que me cubría quedando completamente desnuda para el.

Jesús: Guau

Audrey: ¿Te gusto?

Jesús: Por supuesto eres lindísima

Audrey: Y dime que parte de mi cuerpo te gusta – Me doy una vuelta modelándole

Jesús: Tus ojos y tu rostro tienes una carita muy linda.

Audrey: Y mis pechos y mi colita no te gustan.

Jesús: no si claro, están perfectos

Audrey: Buenos entonces empecemos

Jesús: Si empecemos

Le hago una mueca como diciendo ¿ahora qué? Se notaba que Jesús no tiene mucha experiencia con mujeres.

Audrey: Te parece si primero te hago un masaje.

Jesús: Si está bien

Audrey: Recuéstate boca abajo

Se recuesta sobre la cama y yo me coloco encima de él, comienzo masajeándole los hombros y cuello bajando por su espalda, se le notaba tenso por lo que decido hacerle cosquillas para clamar esa tensión, Jesús sonríe poco a poco se va relajando.

Lo provoco un poco dándole un piñizco en las nalgas.

Jesús: ¡Auchh! ¿Qué haces?

Audrey: travesuras

Jesús: Así que eres traviesa, veamos si seguirás haciendo travesuras cuando te folle

Ese comentario me gusto, por fin se estaba soltando y era lo que yo deseaba en ese momento era que me cogiera duro, que me hiciera gritar de pasión, así que seguí provocándole.

Audrey: ¿Y dime como me vas follar?

Jesús: Te colocare en 4, te jalare el cabello y te daré unas nalgadas por niña malcriada cuando tus nalgas estén bien rojas, te meteré mi verga y te follare hasta dejarte inconsciente.

Audrey: Jajá no te creo capaz

Jesús: Quieres ver

Jesús se voltea y me lanza sobre la cama, trato de poner resistencia pero él es más fuerte que yo, por lo que termino cediendo. Me quiere poner en 4 pero yo caigo sobre la cama, coloca su brazo encima de mí por lo que no puedo moverme y con la mano izquierda me jala de la cabellera hacia atrás, se acerca a mi oído.

Jesús: Ahora voy a devolverte el piñizco que me distes.

Y me pellizca con su mano derecha.

Audrey: ¡Auchh!

Para ese momento yo ya estoy recontra mojada que ya deseo su verga en mi interior. Con su mano derecha comienza a castigarme dándome nalgadas, su palma resuena sobre mi nalga.

Cada golpe me aumentaba la excitación que ya no aguantaba más mi culo quema, mi clítoris palpita ávidamente estoy tan húmeda que necesito su verga.

Audrey: ¡Fóllame! ¡Ahora mismo! –le ruego

Jesús se coloca encima de mí y me penetra con fuerza, dejo ir un grito violento. Le acerco mi pelvis, lo absorbo todo dentro de mí y pido más y más. Me alcanza una onda de pasión y me corro gritando. Jesús me la clava una vez más y sigue cogiéndome hasta que lograr venirse dentro de mí. Luego se retira y me acaricia mi culo.

Mis piernas siguen temblando y no me atrevo de levantarme aún. Nos quedamos un rato así hasta que un pensamiento me llega a la mente que hace levantarme sentándome sobre la cama.

Jesús: ¿Qué pasa no te gusto?

Lo miró fijamente.

Audrey: Nos olvidamos del preservativo.

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