Mi novia y yo teníamos 5 años juntos. En aquel entonces ella tenía 18 años y yo tenía 20. Yo me había mudado de la ciudad para estudiar así que teníamos una relación a distancia aunque vivíamos bastante cerca lo que me permitía verla seguido.
Después de un año, ella también se mudó a la ciudad donde yo estaba para estudiar. Se suponía que ella había rentado un departamento con unas amigas pero en realidad la mayor parte del tiempo dormía conmigo en mi casa.
Ella era muy linda, de ojos grandes y pequeña estatura. No tenía muchas nalgas pero tenía unas tetas de ensueño. Ella solía mandarme fotos de sus tetas todo el tiempo para provocarme y durante la noche siempre me la cogia antes de ir a dormir. Es de esas mujeres que no les da pena gemir lo más alto que pueden cuando está disfrutando, asi que una o dos veces molestamos a los vecinos.
Hablábamos mucho de fantasías y procurabamos mantener una relación abierta ante las posibilidades. A ella le encantaba que me la cogiera en todos lados. En el carro siempre me masturbaba cuando pasaba por ella a su escuela y me pedía que le metiera los dedos para correrse ella también. Disfrutamos mucho esas épocas. Después de algún tiempo de que ella se mudara conmigo me enteré que me había sido infiel y terminamos la relación.
Ambos estuvimos separados algún tiempo probando cosas diferentes. Hasta que un día recibí un mensaje de ella dónde me decía que había cometido una gran equivocacion y que estaba muy arrepentida, que estaría dispuesta a hacer cualquier cosa por estar conmigo. Después de unos días de pensarlo decidí contestarle que si qué tan dispuesta estaba a hacer lo que sea con tal de estar conmigo.
Su respuesta fue corta pero muy excitante: «Con tal de tener tu pene nuevamente dentro de mi estoy dispuesta a convertirme en tu puta personal. No importa si no volvemos como novios. Pero necesito tu pene en mi»…
Yo estaba en la escuela en el momento en que recibí ese mensaje así que tuve que fingir que me sentí mal para irme a casa. Tengo que admitir que me había cogido a varias mujeres mientras estuvimos separados pero ella y yo teníamos una conexión sexual que no se tiene con cualquiera.
Llegué a casa e inmediatamente corrí a mi cama saqué mi pene del pantalón y lo empecé a frotar mientras veía fotos de ella que aún tenía en mi teléfono. Pensé que al vaciarme una o dos veces pensaría con más claridad pero no podía dejar de pensar en la idea de que ella haría lo que fuera si quería volver.
Le respondí que necesitaba pruebas de que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa así que le pedí que me enviara una foto desnuda de su roomie. Pensé que hasta ahí había llegado la fantasía, pero a la media hora me llega una foto de su roomie mientras se bañaba. Se había metido a escondidas y conseguido tomarle una foto. «Es lo que logré conseguir por ahora pero te prometo que habrá más. Ahora sí me crees?»
Se me puso el pene como roca nuevamente. Su roomie no era tan bonita, era alta de cara sencilla pero tenía unas nalgas riquísimas y algunas veces ya habíamos platicado de tener un trío con ella.
La obsesión me cautivó y fui a recogerla a su departamento por la noche. Yo sabía que el lugar donde vivía era muy tranquilo y la gente dormía muy temprano así que le pedí que saliera totalmente desnuda de su casa y se subiera a mi auto. Caminando desnuda y sensual salió de su departamento y se subió a mi auto. Sin decir nada me abrió los pantalones y me empezó a chupar el pene de manera gloriosa.
Durante el trayecto a mi casa le pedí que mostrara sus hermosas tetas por la ventana así que bajó el vidrio entintado y sacó sus tetas por la ventana dejándolas a la vista de la poca gente que circulaba por la noche.
Llegando a casa no me pude contener más. La bajé en brazos del auto aún desnuda y la metí a mi cama. Su vagina ya estaba tan mojada que mi pene se deslizó hasta dentro de ella con facilidad como si fuera su hogar. Me susurró al oído: «Ahora sí me crees que seré tu puta y tu juguete?». Eso solo me hizo ponerme más duro y la empecé a penetrar con furia. Ella se movía a mi ritmo y aceptaba que todo mi pene se deslizara por completo dentro de ella. Tenía sus tetas hermosas en mi cara. Sus pezones duros me rozaban la boca y yo los lamía con cada movimiento. Sus tetas eran tan grandes que me permitían juntar sus dos pezones y lamerlos al mismo tiempo lo cual la volvía loca.
Sentí como ella tenía un orgasmo cuando me empezó a apretar con sus piernas y de pronto soltó su cuerpo. Pero para mí era muy temprano aún. Le di la vuelta y le clavé mi pene en el culo. Ella se estremeció y se pegó a mi para que mi pene entrara hasta el fondo. La senté arriba de mi con sus espalda en mi cara y empecé a moverme mientras ella me daba los sentones más deliciosos que había tenido en toda mi vida. Sentía como mi pene recorría cada centímetro de su ano estrecho y lo estaba gozando al máximo. Después de unos minutos no pude resistir más y vacíe todo mi semen dentro de su culo. Solo podía ver cómo escurría todo hacia afuera.
Ella me abrazó y me dijo: «Te necesitaba. Nadie nunca me va a coger como tú lo haces». Se acostó en la cama y se quedó dormida.
Ese solo fue el inicio…las cosas fueron subiendo cada vez más de nivel…
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Que rico