Aventura con enfermera tetona en Chiclayo

5
7865
T. Lectura: 8 min.

Soy el doctor José Yataco aquí, escribiendo para esta página de relatos eróticos que me gusta leer de vez en cuando. Hoy me vino a la mente esa enfermera tetona que me voló la cabeza. Han pasado varios años desde ese fin de semana loco en Chiclayo, y todavía me pajeo recordándola.

He tenido un montón de agarres con enfermeras, doctoras, obstetras, amigas, mi mujer, puras feas sin cuerpo o gordas que no valían la pena, ninguna con un cuerpo tan rico como el de ella. Vamos a ponerle un supuesto nombre no real para proteger su identidad: Jenny.

Esa chibola era perfecta: tetas naturales perfectas con la caída justa, grandes y firmes con pezones marroncitos claros (como de blanca a pesar de tener piel canela), piernas delgadas de modelo, pies finitos, culito chiquito pero paradito y rico, delgada y alta como 1.65, yo que soy chato negro de 1.55 pues para mi es alta, manos y pies finos, pelo largo ondeado negro, carita naturalmente bonita con nariz finita respingada. Ninguna se compara, causas, ni las que he cogido antes y después. Esta historia es verdadera, bien arrecha, con todo el sabor peruano. Agárrense la pinga porque va a estar bien fuerte.

Todo empezó en el policlínico de Chorrillos, donde trabajaba como odontólogo dentista. Jenny era mi enfermera practicante, una cholita de 20 añitos con ese cuerpo de modelo que me tenía loco, a pesar de cubrirse se notaba lo abultado de su busto encima del traje de enfermera, ya le había puesta la bala y el ojo desde que llegó.

En las consultas yo la manoseaba a escondidas: le agarraba la cintura, le agarraba los hombros, a propósito la punteaba por encima del uniforme, le sobaba las tetas fingiendo que le limpiaba la blusa, una vez le roce la concha por encima del pantalón hasta que sentía que se mojaba la tela de su pantalón de enfermera ahí si me cacheteo pero valió la pena pero al parecer le gustaba porque no me mandaba a volar me decía:. “Ay doctor, no…” decía bajito, pero no se apartaba. La estaba preparando para lo grande.

A veces me la llevaba a tomar con unos colegas pero ella se iba rápido o su novio creo que la marcaba mucho, su flaca era un universitario de su edad pero nada con lo que un doctor de mi peso pueda competir a pesar de ya tener mas de 50.

Un viernes le dije: “Jenny, vamos a Chiclayo este fin de semana. Tengo que atender unas consultas allá y necesito una asistente dental”. Ella, que es de la religión y no toma, me dijo que no. “Doctor, yo no viajo sola con usted”. Pero insistí tanto y creo que preciso se había peleado con el novio, yo le dije: “Solo trabajo, Jenny, te pago todo, pasajes, hotel, viáticos… es buena experiencia”. Al final cayó, accedió preciso fue el pleito con el flaco.

La llevé al terminal Fiori nomás(ese terminal informal ya extinto), salimos viernes en la noche del bus y llegamos sábado en la mañana. En el trayecto la manoseé a muerte. Primero le puse la mano en la pierna, subiendo despacito por el muslo. Ella se hacía la dormida pero no me quitaba la mano. Cuando se quedó bien dormida, le metí la mano por el escote, le saqué una teta y le tomé fotos al pezón marroncito parado. Después le metí la mano al pantalón, le agarré la conchita por encima del calzoncito y la masturbé suave hasta que se mojó. Ella se despertó un poquito, se amargó y me dijo “doctor, no por favor”, pero ya no dijo más y se hizo la dormida otra vez. Le tomé fotos dormida al escote y a la conchita húmeda. Nada más pasó en el bus de ida.

Todo el sábado trabajamos en el consultorio que alquilé allá. A las 5 pm la invité a comer ceviche. Ella aceptó. Después le pedí chelas negras primero como para acompañar al ceviche (puro floro era para que se caliente) , de ahí pedí chelas rubias primero un par luego otro siempre le decía el último pero pedía más. Jenny es pollita (se mareó rápido con el trago) , a la tercera ya tenía los ojitos brillosos y la risa floja.

Ya la tenía ya. Le puse la mano en la pierna por debajo de la mesa, sobándole las piernitas flacas y lampiñas. “Ay doctor, no…” decía, pero abría un poquito las piernas. Le acerqué la boca al oído: “Estás más rica que nunca, Jenny”. Ella ya mareada se dejó llevar. Le dije: vamos a descansar un rato a un hotel Jenny, ella primero no quería incluso ya quería ir a Lima pero luego de tanto en tanto me atraco, que rico yo estaba emocionadazo al palo y con la pinga goteando.

La llevé a un hotel cerca, de esos que cobran por hora con jacuzzi y espejo en el techo. Apenas cerramos la puerta, me le fui encima como perro en celo.

Le dije: Quítate todo, muñequita, quiero verte esos melones y esa conchita que me tiene loco desde que te vi en el policlínico. Jenny me dijo: “pero doctor no que era para descansar?”.

Yo le dije: “si vamos a descansar pero primero te voy a hacer algo bien rico para que te relajes jeje”

Jenny, medio borracha pero consciente, se sacó el polito y quedó en sostén negro. Me volví loco cuando vi esas tetas perfectas con la caída perfecta el escote de lujo formaba un surco increíble entre sus tetas firmes, no me aguanté le baje el sostén y se vio sus pezones marroncitos claros. Se las agarré con las dos manos, se las chupé como si fueran mangos maduros, se movían exquisito como gelatina estaba al palo, mordisqueando, jalando, dejando babaza por todos lados. Le dije: Qué tetas más ricas, carajo! ¡Son mías ahora, Jenny, mías nomás!

Ella me decía: “ay doctor que hace no (y gemía rico no me detenía para nada“.

Le bajé el pantalón jean ajustado, le arranqué la tanga de un tirón y ahí estaba: la conchita de Jenny, peludita porque no se había depilado, pero bien rosadita adentro, ya mojada del alcohol y la calentura, salía moco blanco pegajoso estaba bien húmeda de todo lo que le estaba manoseando desde la ida en bus.

Me tiré de rodillas y le metí la lengua entera.

Ella me decía: ¡Ay, doctor, nooo… ahí no…! gemía Jenny, pero abría más las piernas.

Le comí la concha como si fuera mi última cena: lamía el clítoris, metía la lengua hasta el fondo, le chupaba los labios peluditos, le metía dos dedos y los sacaba brillosos.

Le decía: ¡Sabe a miel tu conchita! ¡Estás más dulce que la miel!

Jenny ya no aguantaba, me agarró la cabeza y se vino en mi boca, temblando toda, gritando como loca me dijo: “¡me estás haciendo terminar doctor aaaaa!”.

Después me paré, me bajé el pantalón y saqué mi pinga: seré sincero: no es grande (como 14 cm, gorda pero corta), pero dura como palo de escoba, cabezona, venosa, con prepucio corrido y huevos peludos colgando.

Le dije: Ven, mi muñequita, chúpamela, hazme la rusa con esas tetas ricas.

Jenny se arrodilló, me agarró la pinga con sus manitos largas y empezó a mamársela. Primero despacito, lamiendo la cabeza, después metiéndosela hasta la garganta, haciendo pajas bien ricas de cuando en cuando. Le agarraba el pelo largo negro y le decía:

¡Así, mi putita! ¡Chúpame los huevos también, sí, métete los dos a la boca!

Jenny obedecía, se metía los huevos peludos, los lamía, me pasaba la lengua por los huevos.

Puse la cámara que había traído para tomar fotos si paseaba (encima creo que la cámara era del cachudo de su novio jaja) puse la cámara en la mesita de noche que puse frente a la cama grabando todo. (Ya luego le saqué la memoria jaja).

Primera cogida: la puse en arañara o vaquera inversa (reverse cowgirl lo sé del porno jaja). Jenny encima de mi bien penetrada con las piernas bien abiertas a la cámara grabando todo el coito, conchita tragándose mi pinga hasta el fondo, tetas rebotando como locas y yo agarrándolas y haciéndolas aplaudir. Ella subía y bajaba saltando cabalgando, por ratos se cansaba y yo le daba embestidas hasta un punto porque sentía que me corría jaja la pose era demasiado rica, la concha chorreando flujo y líquido preseminal, haciendo “plaf plaf plaf”. Intenté meterle el dedo por el culo pero lo tenía muy cerradito, así que no insistí más. Hasta que no aguanté esa pose estaba demasiada rica y yo agarrando sus tetas y encima sabiendo que estaba grabado le dije:

¡Me vengo, mi muñequita! Toma toda mi leche dentro! Aaaaa

Y le llené la concha hasta el fondo, eyaculé como 8 chorros calientes, gruesos, espesos, sintiendo cómo la llenaba toda. Se rebalsó todo, chorros blancos chorreando por mis huevos y por sus piernas y pegados a los pendejos los pelitos de su concha y de mis huevos. Jenny gritaba “ay doctor, me estás llenando toda como vas a hacer eso y si salgo embarazada?” mientras la cámara grababa el close-up de su concha abierta con mi leche saliendo y mi muchacho feliz saliendo de su conchita después de haber eyaculado, mi intención: embarazarla para quedarme con ella y serrucho al cachudo de su novio.

Me corrí bien rico ella no se si termino de nuevo pareciera que si por sus gemidos aunque ya la había hecho terminar con mi lamida ella mismo me lo dijo, en fin se echó a mi lado un rato a conversar la clásica jaja me dijo que estuvo bien rico que de momento no pensemos en las consecuencias porque ambos teníamos pareja pero igual estuvo rico, rico, y un rato pusimos la tele y a los 20 minutos que ella me hacía la paja mientras veíamos tele (yo le pedí que le haga pero como jugando se me paró la pinga de nuevo).

Y vino la segunda ronda: la agarré de misionero nomás se la clave duró duro la hice terminar de nuevo ahí si que terminó luego yo la levanté sin salirme y me montó encima de mi pero ahora de frente, la cámara seguro le enfocaba el culo penetrado, yo veía esas tetazas rebotando encima de mí y ella me ponía las tetas en la cara cacheteándome y yo se las chupaba y manoseaba sin cansarme, sin dejar de penetrarla me moví para que la cámara enfocara sus tetas rebotando mientras la penetraba luego cuando estaba a punto de correrme me dijo:

“No te corras de nuevo dentro porfa córrete en mi boca si quieres”. Me emocionó la idea. Entonces me mamó la pinga y me hizo una paja con la boca abierta y la lengua afuera hasta que le eyaculé en la boca, me dio tiempo de sacar mi celular porque no podía dejar de grabar esa escena tan rica me salió chorros de leche como si recién hubiera eyaculado por primera vez en el día, le llene toda la boca y lengua rebalso la leche por el cachete hasta se cayó un poco en sus ricos melones. Me vine tanto que le salió por la nariz jaja o no sé si le entró en la nariz y luego salió, pero ella se lo tragó todo igual me lamió lo que quedó en la pinga, hasta lamió lo que cayó en las tetas. Ahí si nos quedamos jatos dormidos

Tercera ronda: en la mañana, mañanero. Jenny se despertó con mi pinga en la boca (en la madrugada me levanté al baño aproveché en tomarle fotos calata en la cama que rico y le puse la pinga en la boca y me dormí jaja), cuando despertó me hizo una rusa con las tetas, después la cogí de cucharita bien rico y le llené la concha otra vez.(esa si me olvidé de grabar tamare)

Todo quedó grabado: videos de Jenny mamando, gimiendo, pidiendo más, diciendo “cógeme más fuerte que mi novio”, abriendo la concha con los dedos para que se vea el semen chorreando, close-up del culo con mi dedo con intención de meterlo porque no lo logré.

Fotos también: Jenny desnuda en la cama, tetas al aire, piernas abiertas, semen en la boca, en la concha, en las tetas… todo.

El domingo luego del mañanero le dije para ir a la playa un rato, la llevé a la playa de Chiclayo. Después del almuerzo le di unas pocas chelas más. Ella ya estaba arrecha de nuevo jeje, me decía “doctor, ya basta”, pero yo la convencí de ir a otro hotel solo unas horas porque el bus de regreso salía de noche. Ahí la cogí otra vez, la llené de nuevo, y la cámara grabó todo. Dos llenadas una en la boca la más abundante a pedido de ella (creo que sospechaba que la quería llenar y embarazar por eso se bajó a tragarme la leche)  y otra sin avisarle le llene la concha jaja se amargo pero que chucha tenía que seguir con mi plan.

En el bus de regreso a Lima nos embarcamos apurados. Primero nos dormimos, pero a las 2 de la mañana me desperté con ganas. Le manoseé la concha por encima del pantalón, estaba bien rica seguro con toda la leche que a pesar de bañarse aún tenía dentro de ella, no se si se vino o no pero la gozo rico de nuevo. Después le dije “chúpamela”. Ella, ya rendida, me la mamó en el asiento, le agarró la teta mientras me arrecho un montón, me chupó hasta que le eyaculé en la boca. Se tragó las pocas gotas que me salieron jaja ya tenía los huevos secos. Nos dormimos de nuevo.

Como a las 5 de la mañana me desperté la manoseé otra vez. Ella ya no quería, me dijo “doctor, basta”, pero para que no siguiera manoseando me hizo una paja ya no me chupo la pinga, Antes de eyacular bajó y se tragó las últimas gotas ahora si no salió casi nada carajo jajaja.

Llegamos al terminal en Lima de mañana. Su novio estaba esperando me dijo jaja que habrían conversado en el trayecto no sé tamare creo que estaba dormido, lo único que sabía era que Jenny bajó con la boca oliendo a pinga y lechada, el pelo revuelto, la concha todavía húmeda. Yo me hice el loco, me escondí y me escapé para que no me viera el flaco. Ella se fue con él, toda embarrada de mi leche.

Y así, causitas, la cholita de Chorrillos se convirtió en mi puta personal por un fin de semana entero en Chiclayo. Nunca encontré otra como ella. Si quieren más detalles, déjenlo en los comentarios. ¡Salud por las chelas y las tetas perfectas!

Loading

5 COMENTARIOS

  1. Muestra como les fue en los videos deja verla lo rica q es
    ***No se admiten datos personales en los comentarios***

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí