Mi marido y sus hermanas Corina y Lorena

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La siguiente vez que el sistema me aviso para conectarme me encontré a mi marido en el chale de su padre, estaba leyendo el periódico, cuando la imagen mostraba como su hermana Corina llegaba ante él, la muy zorra venia completamente desnuda, cuando estuvo a su lado le quitó el periódico y le dijo:

-Buenos días hermanito.

Y mientras decía esto apoyo una de sus tetas contra la cara de mi marido, este puso cara de sorprendido y trató de balbucear:

-¿Pero que coños pasa aquí?

-¿Lo dices porque estoy desnuda? Preguntó mi cuñada, simplemente quiero saber si estoy buena cuando estoy desnuda, ¿Y quién mejor que mi hermano mayor para juzgarlo?

Notaba que mi marido estaba desconcertado, ella se aprovechó, y mirando el bulto que sobresalía en la zona de la bragueta de mi marido dijo:

-¿Qué te ocurre hermanito, ver desnuda a tu hermana pequeña te pone cachondo?, y añadió, no quiero que estes así así que voy a solucionarlo, ponte de pie.

Lo dijo con tanta determinación que mi marido se puso de pie y ella se arrodilló ante él, le desabrochó la bragueta y le sacó la polla que estaba durísima y luego añadió:

-Efectivamente estas cachondo, voy a ocuparme de ello.

Sujeto la polla de mi marido con su mano, acercó su boca a ella y se la metió dentro y comenzó a chupársela y mi marido se puso a gemir, ella interrumpió la mamada y le dijo:

-¿Hermanito, la zorra de Lorena no te la chupa?, tiene cara de que le gusta hacerlo.

Y continuó chupándosela, hasta que paró y le preguntó:

-¿Y tú, no le comes el coño a ella?, deja que tu hermana te enseñe como hacerlo.

Se puso de medio lado sobre la mesa de comedor y abriendo bien sus piernas le dijo:

-Vamos hermanito, cómele el coño a la zorra de tu hermana.

Mi marido parecía hipnotizado se arrodilló ante el coño de su hermana t sacando su lengua comenzó a lamérselo, esta se puso a gemir y dijo:

-¿Sabes que o se te da nada mal? Como le tiene que gustar esto a la zorra de mi cuñada.

Mi marido, que seguía pareciendo un autómata siguió chupándoselo, hasta que ella dijo:

-Hermanito, ya es hora de que me folles.

Nuevamente mi marido, obedeció, aun con los pantalones puestos llevó su polla hasta le coño de su hermana y de un golpe se la metió.

-Lo haces muy bien, hermanito, ¿Pero no crees que estarías más cómodo desnudo?, dijo ella.

Mi marido se la sacó y comenzó a desnudarse poco a poco, Corina se bajó de la mesa, cuando mi marido terminó de desnudarse se puso detrás de ella, primero le puso la mano sobre un pecho y luego sobre los dos y dijo:

-Hermanita debo de reconocer que ya no eres una niña, sino que te has convertido en una tía buena, estas muy buena.

Y mientras le decía esto, la sentó encima de él de manera que la polla de mi marido entro en el coño de su hermana, ella se puso a cabalgarle, mientras le decía:

-¿Dime hermanito, ¿Soy igual de zorra, como las chicas que follas normalmente en la oficina?

-Hermanita, eres la tía más zorra con la que he follado en mi vida.

Y mientras se decían estas cosas ella seguía moviéndose, de una manera que a mi marido parecía tenerle embelesado, después ella se giró y siguió cabalgándole sin duda los dos lo estaban pasando muy bien, cuando ella se cansó de cabalgarle se fueron hasta un sillón que había en una de las paredes de la habitación, una vez llegados allí, mi marido se puso a chupar las tetas de su hermana, mientras la decía:

-Tienes unas tetas deliciosas, hermanita.

-Las chupas muy bien, hermanito, respondió Corina,

Él le metió un dedo dentro de su coño y comenzó a masturbarla.

-Hermanito eres divino, pero ahora lo que me apetece es comerte la polla, ponte de píe, le pidió ella.

Él la complació, y ella se puso de rodillas ante él y se metió la polla de mi marido, una vez más, en la boca, y comenzó a mamársela; mi marido volvió a gemir y decía:

-Te adoro, hermana.

Cuando ella consideró que la polla de mi marido estaba lo suficientemente dura se levantó del suelo, en ese momento mi marido se puso detrás de ella, y me pidió:

-Quiero follarte de píe, alza una de tus piernas y ponla encima del sofá para dejar bien abierto tu coño

Ella alzo una de sus piernas y la puso encima del sofá, mi marido desde atrás le introdujo su polla en el coño y se puso a follarsela, era una postura sin duda divina, pero era difícil de mantener mucho tiempo, pero mi marido, queriéndose hacer el macho, agarró la pierna que estaba sobre el sofá, y la puso sobre su cintura, pero así no aguantaron mucho tiempo, finalmente debieron de cambiar.

MI marido se sentó en el sofá y ella se puso encima de él cabalgándole nuevamente, los dos se pusieron a gemir de una manera desesperada, ella le cabalgó hasta que mi marido, anunció:

-Hermanita, me corro.

Corina se bajó de la polla de su hermano, se volvió a arrodillar ante su hermano y dejó que la leche de este inundara su boca, después los dos se tomaron unos minutos de descanso, tras los cuales ella l dijo:

-Hermanito, mejor vayámonos a mi habitación.

Los dos subieron hasta la habitación de Corina y nada más llegar hizo a su hermano tumbarse sobre la cama y se puso a chuparle la polla, pero mi marido no aguantó mucho tiempo, y le dijo:

-Hermanita, vamos a follar.

Ella abrió bien sus piernas mi marido de un golpe se la metió, los dos se pusieron a gemir, mientras él con sus manos acariciaba las tetas de la chica, ella dijo:

-Que suerte tiene mi cuñada, poder gozar de esta polla.

-No creas, con ella no me siento inspirado, y no sabe follar bien, al contrario que tu hermanita.

Y siguieron follando, pero ella dijo:

-Me gustaría ser yo quien te cabalgara.

Él no la puso ningún problema y se tumbó boca arriba, ella se puso encima de él y volvió a meter la polla de su hermano dentro de su coño, primero lo hizo de espaldas a él, pero luego se dio la vuelta, y se puso mirando a su hermano, él aprovecho para chuparle las tetas, los gemidos de los dos iban en aumento hasta que ella dando un grito muy fuerte dijo:

-Hermanito, has hecho que me corra, ahora supongo que debo de volver a ocuparme de tu polla, para que tú lo hagas también.

Dejó a su hermano tumbado en la cama y ella llevó si cabeza hacia la polla de él y se la metió en la boca, mi marido al sentirlo se puso a gemir mientras decía:

-Hermanita, que puta que eres, la chupas divinamente.

Ella siguió chupándosela hasta que él se corrió y ella se tragó toda su leche.

Parecía que habían acabado, pero no, al poco raro los dos se pusieron de rodillas, mi marido se puso detrás de su hermana, y nuevamente le acaricio las testas, mientras le decía:

-Definitivamente estas buenísima, y follas divinamente hermanita.

-Me da que quieres que me ocupe otra vez de tu polla, hermano, dijo ella.

Mi marido se tumbó sobre la cama y ella se puso a chuparle otra vez la polla. Cuando consideró que esta ya estaba lo suficientemente en forma, acercó su boca a la de su hermano y después de darle un beso muy excitante le dijo:

-Hermanito, ya es hora de que me folles nuevamente.

Ni que decir tiene que mi marido se dispuso a complacerla, la tumbó sobre la cama y llevando su boca hasta el coño de su hermana se puso a lamérselo, ella comenzó, nuevamente a gemir de una manera muy intensa, mientras decía:

-Que suerte tiene la zorra de Lorena, seguro que se lo haces a diario.

Mi marido se puso de rodillas a los pies de su hermana, le abrió bien las piernas y, una vez más, le introdujo la polla dentro de su ciño, los dos se pusieron a gemir como cerdos, pero al cabo de un rato ella le pidió:

-Quiero ponerme encima.

Y cambiaron de postura, él se tumbó sobre la cama, mientras ella se ponía encima de su hermano y de rodillas se puso a cabalgarle, los dos siguieron follando un rato hasta que el llevó sus manos hasta el culo de ella y se puso a acariciárselo, y después dijo:

-Hermanita, quiero hacértelo por el culo, ¿Te apetece?

-Por mi encantada de la vida, respondió ella.

Ella se puso a cuatro patas, mientras él la acariciaba una de sus tetas y con su lengua le lamia la espalda, en esta postura se la metió por el culo y los dos se pusieron a gemir de una manera muy intensa, hasta que mi marido sintió que se iba a correr, y le dijo:

-Hermanita, ¿Quieres mi leche dentro de tu culo

-Prefiero bebérmela, respondió ella.

-Como prefieras hermana, respondió él.

Ella se levanto de la cama y se arrodilló en el suelo, el también se puso de pie y en ese momento ella llevó la polla de él hasta su boca y se puso a chupársela, el no tardo en eyacular, su hermana no pudo contener el rio de leche y este se desparramó sobre su cara.

En ese momento la conexión se cortó.

La siguiente vez que el sistema se conectó pude ver de nuevo a mi marido en el chale de mi suegro, pero esta no estaba en salón sino en la cocina y Lidia estaba a su lado, llevaba puestos unos jeans muy ajustados y una blusa, aproximándose a mi marido le dijo:

-Oye hermanito, como te cuidas estas buenísimo.

Y sin más aproximó su boca a la de su hermano y le dio un beso que no era propiamente de hermanos, después, antes de que mi marido tuviera tiempo de reaccionar, le bajo los pantalones y el short y dijo:

-Menuda polla tienes, ni pienso dejar de disfrutarla por el simple hecho de que seas mi hermano.

Y se puso a acariciársela, le quitó la camiseta y le dejo completamente desnudo y con la polla bien tiesa, y añadió:

-Definitivamente estas buenorro, es un pecado desperdiciar una polla así, aunque sea la de mi hermano.

Primero se quitó la camiseta, dejando ver un sujetador floreado, después se desabrochó los pantalones y se los bajó, quedándose solo con un tanga diminuto, mi marido se colocó detrás de ella y la besó en el cuello, mientras ella le agarró la polla y dijo:

-Hoy voy a sustituir a mi cuñada en dar gustito a esta polla tan divina.

Después se arrodilló ante él y se puso a chuparle la polla, la muy zorra lo hacia divinamente, mi marido estaba gimiendo como un cerdo, en ese momento ella dejo de chupársela, se levantó se puso de espaldas a la encimera de la cocinam alzó una de sus piernas, por lo que su coño quedó muy expuesto, y dijo:

-Venga hermanito, follame como si fuera Lorena.

Mi marido no se lo pensó, acercó su polla al coño de su hermana y de un golpe se la metió, los dos se pusieron a gemir de una manera muy intensa, mi marido se la metía a su hermana con una pasión que hacía años no utilizaba conmigo, los dos se estaban volviendo locos de placer, y la cosa fue a más, cuando el cogió a su hermana entre sus brazos y la folló mientras ella se agarraba con sus piernas contra su culo, en esta postura ella tuvo un orgasmo bestial, tras descansar un momento dijo:

-Hermanito quiero recibir tu leche en mi boca.

Se arrodilló y se puso a chupársela, lo hacía con verdadera ansia, hasta que mi marido soltó un fuerte gemido, se había corrido y toda su leche fue a parar a la boca de su hermana.

Tras descansar un momento ella le dijo:

-Vayámonos al salón, allí estaremos más cómodos.

Así lo hicieron, y nada más llegar ella se puso a chupar la polla de mi marido, nuevamente, mientras él gemía y decía:

-Que puta eres hermanita, follas divinamente.

Pero él no aguantó así mucho tiempo, hizo a su hermana levantarse del suelo y cogiéndola por las caderas la sentó encima de él, de manera que su polla, que ante la mamada de su hermana había recuperado todo su vigor, volvió a entrar en el coño de Lifia, nuevamente los gemidos de ambos llenaron la habitación.

-Mi marido se decidió a cambiar de postura, se levantó del sofá y puso a la chuca tumbada sobre este mueble con las piernas dobladas, t se la volvió a meter, los gemidos de ambos eran muy intensos.

Pero mi marido quería una cosa nueva, le pidió a su hermana que se pusiera a cuatro patas. Cuando esta lo hizo el de un golpe, desde atrás, se la metió en el culo, ella dio n pequeño grito de dolor que rápidamente se convirtió en unos gemidos de placer muy intensos, mi marido se movía en el culo de su hermana con un vigor increíble, parecía que no era el mismo soso con el que yo follaba de vez en cuando.

Ella no tardó en decir:

-Hermanito, que me corro.

Pero su hermano continuaba con la polla dura, así que ella, de nuevo arrodillada sobre la alfombra se puso a chuparle la polla, hasta que se corrió.

Tras ello descansaron un poco, pero al parecer los dos se habían quedado con ganas, entonces Lidia le pidió a mi marido, que se quedara sentado en el sofá, ella se puso de rodillas y abriendo su boca, volvió a tragarse la polla de su hermano. Cuando considero que la polla de mi marido estaba nuevamente en forma se le subió nuevamente encima y metiendo la polla de su hermano nuevamente dentro de su coño comenzó a cabalgarle mientras le decía:

-¿Follo igual de bien que Lorena?

-Follas mucho mejor, respondió el cabrón de mi marido.

Y mientras le decía esto con sus manos estrujaba el culo de su hermana, los dos estaban gozando a tope como demostraban sus gemidos, de esta manera no tardaron en correrse, pero antes de hacerlo, mi marido sacó su polla del coño de su hermana e hizo que su leche le regara el vientre.

Estuvieron unos minutos descansando, ella le volvió a chupar la polla, para ponérsela bien dura, y en ese momento mi marido le pidió:

-Hermana, llevo un rato acariciándote y admirando tu culo y tengo ganas de follarte por ahí.

-Caramba, hermanito, que salido que eres, respondió Lidia, y tras una pausa, con voz insinuante añadió, está bien eres mi hermano y estoy dispuesta a complacerte en todo lo que me pidas, pero deja que sea yo quien lo regule.

Mi marido, siguiendo las instrucciones de su hermana se tumbó en el sofá y ella se puso encima de él, como si fuera a cabalgarle, pero cogiendo su polla la encaminó hacia su culo, hasta que entró dentro de este, y una vez que la tuvo así se puso a cabalgarle, igual que se hubiera sido por el coño, mi marido al sentirla entrar dijo:

-Hermanita que bien te ha entrado, y que bien te mueves con ella dentro, se te nota que tienes experiencia.

-So cabron, replicó ella, me da que mi culo no es el primero que pruebas, y el de mi cuñada no creo que sea el único.

Y le siguió cabalgando entre los gemidos de los dos, al cabo de un rato él la pidió que se diera la vuelta, y de esta manera manteniendo su polla dentro del culo de su hermana, mientras sujetaba con sus manos su trasero regulando de este modo los movimientos de penetración, pero deseaba llevar el control, y le pidió a su hermana:

-Por favor ponte a cuatro, patas, quiero que lo hagamos como si fuéramos unos perros.

-Unos perros somos, le respondió su hermana, aquí estamos follando siendo hermanos.

Y se puso a cuatro patas encima del sofá, mi marido miró su agujero anal, lo tenía muy dilatado, después de todo lo que habían hecho, mi marido se puso detrás de ella, de rodillas, y de un golpe, le metió la polla, nuevamente dentro de su culo, nuevamente los dos se pusieron a gemir, y mi marido comenzó a castigar con su polla el culo de su hermana, que parecía una verdadera cerda, por los sonidos que salían de su boca, creo que se debió de correr varias veces, hasta que su hermano entre gemidos le dijo:

-Me voy a correr, ¿Quieres que lo haga dentro de tu culo?

-Otro día, dijo ella, ahora quiero tragarme tu leche.

Ella se tumbó en el sofá con la boca bien abierta, y el al correrse le echo su leche sobre la boca, aunque parte se desparramó sobre su cara.

En ese momento la conexión se cortó.

En ese momento yo no pude contenerme las ganas, me subí la falda, me bajé las bragas y llevando mis dedos a mi coño me comencé a masturbar con muchas ganas, no podía dejar de pensar como gracias a mi suegro mi maridito y yo estábamos compartiendo muchos coños y no dejaba de ser paradójico que mientras nuestra vida sexual juntos era rutinaria, por separado los dos vivíamos sensaciones muy intensas.

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