Resumen: Sofía la miró con una sonrisa fría y respondió: -Sí, es por Thiago, pero realmente es para destruir a Diana de una vez por todas. Su voz estaba cargada de maldad, y sus ojos brillaban con una satisfacción siniestra. Tony decide retirarse de la fiesta al notar la tensión. Dianita y Thiago se encuentran en un silencio cargado de emociones. Thiago, preocupado por Dianita, insiste en acompañarla a casa.
La recuperación de Thiago, marchaba muy bien gracias a todos los cuidados de Sofía nadie podía decir lo contrario; la madre de Thiago estaba profundamente agradecida con ella por todo el tiempo y esfuerzo que dedicaba a su hijo. Sin embargo, lo que nadie sabía era que Sofía estaba aprovechando la situación a su favor. Había ganado la confianza de Thiago, y para él, Sofía era su novia sin lugar a dudas. Sin embargo, algo en él le faltaba; su memoria seguía perdida, y la amistad con Cristian se había enfriado, no por la falta de interés de Cristian, sino por su propia incapacidad de conectar con su viejo amigo.
Cristian se sentía dolido y triste, extrañaba a su amigo, a su hermano, y la situación le hacía querer desenmascarar a Sofía. Sin embargo, muchas personas, incluida Dianita, le decían que lo más importante era la salud y recuperación de Thiago, que ya habría tiempo para enfrentar a Sofía. Pero, aun así, Cristian se sentía vacío. Mientras todos conversaban en el mirador, su mirada seria se perdía en el horizonte.
—¿Todo bien, Cris? —le preguntó Dianita, apoyando una mano en su hombro.
—Sí, todo bien, tranquila. Solo estoy pensando en toda la situación con Thiago —contestó él.
—Me imagino, pero tranquilízate, ya estoy pensando cómo hacer que Thiago recupere la memoria. Claro, si tengo suerte, después de eso, me marcharé —dijo Dianita con una pizca de esperanza.
—Ya sé por qué el príncipe te escogió a ti —respondió Cristian, intentando sonreír.
—¿Qué? —Dianita se sorprendió—. ¿Por qué me dices eso? Te volviste loco de repente. Que Paula no escuche eso. Además, acuérdate que a tu amigo no le gusta que le digas príncipe y que yo lo escuche.
—No, en serio. Siempre sabes qué decir en el momento indicado. Eres quien mantiene unido al grupo. ¿Qué tienes en mente? —le preguntó Cristian, ya un poco más calmado.
—En eso te equivocas. La persona que mantiene unido al grupo nunca he sido yo. Siempre ha sido Thiago. Sin él, nunca hubieses conocido a Natalia, y yo nunca habría conocido a Paula —respondió Dianita, con lágrimas en los ojos—. No sabes cuánto lo extraño, sus ocurrencias para hacerme reír. Pero tranquilo, cuando llegue el momento, te lo diré —concluyó, guiñándole un ojo.
Natalia y Paula se acercaron, y al ver su melancolía, también se unieron al abrazo grupal, tratando de darse fuerzas mutuamente.
Mientras tanto, Tony sentía que todo había vuelto a su cauce. Todos lo respetaban, o más bien, no había nadie que lo confrontara. Sin embargo, su mente estaba en cómo recuperar a Dianita, para que volviera a ser suya, Sofia era la que lo tenía atado de manos para poder vengarse de ella, había tenido muchas oportunidades para vengarse ya que no estaba Thiago para ayudarla, pero sabía que su momento de venganza llegaría. Entonces, al observar a Amber entrar en la cafetería de la universidad, decidió actuar. La siguió, la tomó de la cintura, Amber tenía una minifalda de jean con botas cortas y una camiseta ajustada, ese apretón hace que sienta todo el paquete de Tony entre sus nalgas, cierra un poco sus ojos, pero recuerda la humillación que le hizo y trata de soltarse, pero Tony la agarra fuerte, se acerca a su oído y le dice en un susurro:
—No te hagas la difícil, sabes que eres una zorra que le gusta mi verga. Te espero hoy en mi casa para darte la lechita que tanto te gusta —reía, confiado en su poder.
En ese preciso momento Sofía entró junto a Thiago, y todos los ojos se posaron en ellos, admirando la imagen de la pareja perfecta. Sofia vestía un jean pegado desgastado, un top negro, chaqueta blanca con tacones negros, cartera negra, y Thiago jean, camiseta blanca, chaqueta negra y gafas oscuras, Tony soltó a Amber y se acercó a ellos, aún en shock por la forma en que los dos caminaban juntos, tomados de la mano, como si caminaran en cámara lenta.
—Aléjate de Amber, ya le has hecho mucho daño y lo sabes —le dijo Sofía a Tony con firmeza.
—No te metas, Sofía. Esto es entre Amber y yo —respondió él en tono amenazante.
La tensión era palpable en la cafetería, pero a Thiago no le interesaba la discusión. Con sus gafas oscuras, miraba hacia el fondo, donde Dianita y Natalia se levantaban para marcharse. Ambas caminaban hacia ellos, y Dianita, queriendo llamar la atención de Thiago, movió su cabello hacia atrás con una sonrisa pícara.
—Puede que haya perdido la memoria, pero aún sigue botando la baba por ti —bromeó Natalia.
—Ya vas a empezar otra vez —reaccionó Dianita, divertida—. Además, no se necesita perder la memoria para que un hombre bote la baba por mí.
—Ok, miss humildad apareció otra vez. – le contesto Natalia, y siguieron caminando como si nada.
Tony, aun mirando a la pareja, soltó una frase que hizo eco en la cafetería:
—No la mires tanto, esa mujer es mía —dijo seria y directa.
Sofía se volvió, escudriñando a Thiago para descubrir si realmente lo estaba observando. Pero Thiago, sorprendido por el comentario de Tony, solo contestó:
—¿Qué? ¿A quién te estás refiriendo? No sé de qué me hablas, y otra cosa, ¿quién eres?
La respuesta de Thiago dejó a todos en silencio. Tony, burlonamente, continuó:
—Entonces es cierto, querido amigo, no te acuerdas de nada.
—¿Entonces, somos amigos? —preguntó Thiago, confundido.
—Claro, éramos muy amigos. Incluso jugábamos en el mismo equipo de la universidad, pero por la zorra de Dianita nos distanciamos, ella era mi novia antes de meterse contigo —contestó Tony con desdén.
Thiago se sintió atrapado en una maraña de confusión. Miró a Sofía, buscando respuestas, porque era la única persona en quien podía confiar, aunque no ciegamente. Algo en su interior le decía que cuando estaba cerca de Cristian se sentía protegido, y ver a Dianita le hacía el corazón latir más rápido. Sin embargo, junto a Sofía, no sentía lo mismo.
—Tampoco exageres, Tony. No eran tan amigos. Aunque es cierto que por Diana fue que se dejaron de tratar —intervino Sofía, y luego miró a Thiago—. Vamos, mi amor, ya casi empieza la clase con la profe Violeta.
—Claro, vamos. Ah, y Tony, no te preocupes. Si ella es tu chica, no tengo lío. Yo tengo la mía, y es Sofía —respondió Thiago, dándole una palmada en el hombro a Tony.
La sonrisa burlona de Tony se amplió mientras miraba a Sofía, quien levantó una ceja en señal de aprobación, antes de llevarse a Thiago a clase. En ese instante, Tony no podía creer su suerte. Todo parecía salir perfecto para Sofía. Con la pérdida de memoria de Thiago, había sacado de la ecuación a Dianita o eso pensaban.
Al llegar al salón, todos los compañeros saludaron a Thiago con alegría por su recuperación. Dianita, Natalia y Cristian lo miraban desde un rincón, felices de verlo, pero no podían evitar sentir nostalgia por la conexión que una vez compartieron. La última en llegar fue la profesora Violeta, quien, con su atuendo ceñido, causó revuelo en el salón, vestía una camisa blanca ceñida al cuerpo dos botones de la camisa abiertos lo que pronunciaba un escote y una pequeña corbata color azul llegaba hasta donde empezaba a pronunciarse sus senos, una mini falda del mismo color que la corbata con pliegues al final, medias veladas negras y tacones altos,
Al notar la presencia de Thiago, su rostro se iluminó, y al acercarse a él, le dio un abrazo de bienvenida que dejó a Thiago aturdido por la cercanía. Thiago sintió los grandes y duros senos de la profesora, la mente de Thiago solo podía pensar en lo duro que estaban sus pechos, sentía que si el abrazo se prolongaba mucho una erección iba a ser evidente, ya que sus cuerpos estaban demasiados pegados, la profesora Violeta empezó a sentir el bulto en su pelvis, que se asomaba en la entrepierna, por lo que decidió finalizar el abrazo, para no ponerlo en problemas.
Al llegar al salón de clases todos los compañeros saludaron a Thiago y se mostraron felices por su recuperación, Dianita, Natalia y Cristian, solo lo miraban, pero estaba felices de poder verlo, la última en llegar al salón fue la profesora Violeta, todos quedaron embelesados cuando entro vestía una camisa blanca ceñida al cuerpo dos botones de la camisa abiertos lo que pronunciaba un escote y una pequeña corbata color azul llegaba hasta donde empezaba a pronunciarse sus senos, una mini falda del mismo color que la corbata con pliegues al final, medias veladas negras y tacones altos.
Al darse cuenta de la presencia de Thiago, se puso muy feliz y camino hacia él, y le dio la bienvenida con un abrazo, Thiago sintió los grandes y duros senos de la profesora, la mente de Thiago solo podía pensar en lo duro que estaban sus pechos, sentía que si el abrazo se prolongaba mucho una erección iba a ser evidente, ya que sus cuerpos estaban demasiados pegados, la profesora Violeta empezó a sentir el bulto en su pelvis, que se asomaba en la entrepierna de Thiago, por lo que decidió finalizar el abrazo, para no ponerlo en problemas.
La mente de Thiago se llenó de pensamientos confusos, y mientras la profesora finalizaba el abrazo, sintió el impacto de lo que acababa de suceder. La profesora Violeta solo sonrió cuando se apartó, Thiago sabía perfectamente que la profesora había sentido el bulto en su pelvis, estaba completamente seguro, pero se preguntaba porque no se había incomodado. La clase comenzó, y Thiago se sentó junto a Sofía. Mientras la profesora explicaba, él se sintió atrapado entre la confusión de sentimientos que lo rodeaban.
—Para la próxima clase, formaremos grupos para el trabajo final del semestre —anunció la profesora.
Sofía no tardó en informarle a Thiago que ella era su pareja y que harían el mejor trabajo. Thiago, con una sonrisa, asintió, aunque en el fondo, sentía que algo se escapaba de su control. Amber, descontenta, no le gustó la idea siempre se hacía con Sofia en todos los trabajos ahora le tocaba buscar otro compañero. Sofía, percibiendo la incomodidad de Amber, le sonrió. “No te preocupes, hablaré con la profesora para que nos deje a los tres en un grupo”, le aseguró.
Dianita escuchó todo con atención, su mente ya maquinando un plan. Si ellos podían ser tres, entonces también podrían hacerlo Natalia, Cristian y ella. Pero en su interior, lo que realmente pensaba era en cómo formar un grupo con Thiago. Sabía que las circunstancias eran complicadas; la presencia de Sofía siempre añadía una capa de dificultad. Solo un milagro podría hacer que eso ocurriera.
Termino la clase y el murmullo de los estudiantes llenaba el salón mientras recogían sus pertenencias. Sofía, con una sonrisa triunfal, alzó la voz para captar la atención de todos. – Chicos, tengo un anuncio importante. Este fin de semana voy a organizar una fiesta en mi casa para celebrar la recuperación de Thiago. ¡No pueden faltar!, están todos invitados, La noticia se extendió como un reguero de pólvora, y aunque algunos mostraron entusiasmo, otros intercambiaron miradas de escepticismo.
Sofía sabía que su verdadera intención no era celebrar, sino ejecutar un plan que había estado gestando durante semanas para sacar de una vez por todas a Dianita de su camino. Su objetivo era claro: tener sexo con él frente a los ojos de Diana, sabía que eso la destrozaría, y estaba dispuesta a todo con tal de lograrlo. La fiesta era solo el escenario perfecto para su venganza.
Dianita, sentada en la última fila, escuchó el anuncio con una sonrisa forzada. Sabía que Sofía no era de fiar, pero no podía imaginar la magnitud de su plan. A su lado, Cristian y Natalia se miraron con preocupación. – No sé si es buena idea ir a esa fiesta, murmuró Natalia, ajustando su mochila. -Sofía está tramando algo, lo siento en los huesos. Cristian asintió, pero sabía que no podían dejar a Thiago solo. -Tenemos que ir, pero necesitamos refuerzos. Llamaré a Paula.
Mientras tanto Amber, se acercó a Sofía con una expresión de duda. – ¿En serio esa fiesta es por la recuperación de Thiago?, -preguntó, frunciendo el ceño. Sofía la miró con una sonrisa fría y respondió: -Sí, es por Thiago, pero realmente es para destruir a Diana de una vez por todas. Su voz estaba cargada de maldad, y sus ojos brillaban con una satisfacción siniestra.
– Ya verás cómo va a sufrir cuando vea lo que tengo preparado para ella, – añadió, riendo con una crueldad que hizo que Amber se estremeciera.
-En serio, das miedo, Sofía, – comentó Amber, retrocediendo un paso.
El sol de la tarde se filtraba a través de las ventanillas del auto, proyectando sombras doradas sobre los rostros de Sofia y Thiago. La avenida principal de la ciudad estaba llena de vida, con el bullicio de los transeúntes y el constante murmullo de los vehículos que circulaban a su alrededor. Sofia conducía con una mano sobre el volante, su mirada fija en el camino, pero su mente estaba en otro lugar. A su lado, Thiago observaba el paisaje urbano con una expresión que oscilaba entre la curiosidad y la melancolía. El silencio entre ellos era denso, casi palpable, como si las palabras se hubieran quedado atrapadas en algún lugar entre sus pensamientos.
Sofia había insistido en llevarse a Thiago de la universidad, alejándolo de sus amigos, especialmente de Diana. No quería que nadie tuviera la oportunidad de acercarse a él, no aún. Sabía que los recuerdos que Thiago estaba tratando de recuperar podían ser frágiles, y no quería que las historias de otros contaminaran su mente. Pero ahora, en el auto, se preguntaba si había hecho lo correcto. El semáforo en rojo los detuvo, y Sofia aprovechó el momento para romper el silencio.
—¿Te molesta que organizara una fiesta para ti sin consultártelo? —preguntó, mirándolo directamente a los ojos. Su voz era suave, pero había una tensión subyacente en sus palabras.
Thiago desvió la mirada por un momento antes de responder. Sus ojos, que parecían reflejar cada emoción que sentía, se posaron en las manos de Sofia, que apretaban el volante con fuerza. —No es eso —dijo finalmente, su voz cargada de una tristeza que no intentaba ocultar—. Solo me siento un poco cansado. Son tantas emociones… Todos se alegran de verme, pero sinceramente no recuerdo a ninguno de ellos.
Sofia asintió, comprendiendo su dilema. Sabía que, aunque había recuperado partes de su vida, los rostros y los nombres de sus amigos de la universidad seguían siendo un misterio para él. —Entiendo perfectamente —dijo, con una sonrisa que intentaba ser reconfortante—. Entonces es mejor cancelar la fiesta. Se lo comunicaré en el grupo de la clase, no te preocupes por eso.
Pero en el fondo, Sofia no quería que Thiago cancelara la fiesta. Había organizado todo con la toda la intención de hacerle daño a Dianita. Era su última carta, y no estaba dispuesta a jugarla tan fácilmente.
Thiago la miró, como si pudiera leer sus pensamientos. —No hagas eso —dijo, su voz firme pero gentil—. Tranquila, no pasa nada. Igual, si nunca recupero mi memoria, tengo que empezar a hacer nuevos recuerdos. No pasa nada.
El semáforo cambió a verde, y Sofia pisó el acelerador, reanudando su marcha por la avenida. El silencio regresó, pero esta vez era diferente, como si las palabras que habían intercambiado hubieran aliviado un poco la tensión. A lo lejos, se veía la casa de Sofia.
Mientras el auto se acercaba al destino, Thiago observó a Sofia de reojo. Su perfil estaba iluminado por la luz del atardecer, resaltando las líneas suaves de su rostro y la determinación en sus ojos. Se preguntaba qué la motivaba a ayudarlo tanto, qué secretos guardaba en su corazón. Pero antes de que pudiera formular una pregunta, el auto se detuvo frente a la casa. – que hacemos en tu casa. – pregunto Thiago.
– Esta mañana al salir deje mis llaves y la señora de la limpieza tiene a su hijo enfermo y se marchara por unos días, las recogemos y después hacemos lo que tú quieras. – sonrió Sofia pícaramente, su plan era estar a solas con Thiago.
Esa tarde en la universidad, Cristian se comunicó con Paula, quien aceptó acompañarlos a la fiesta. – Si Sofía está detrás de esto, necesitamos estar preparados, dijo Paula con determinación. En eso Tony se acerca a Dianita y le dice, – ya que Thiago esta con Sofía podríamos ir juntos a la fiesta y recordar viejos tiempos, – pregunto Tony jocosamente.
Dianita lo mira fijamente y le dice – enserio Tony, ni porque fueras el ultimo hombre en la tierra iría a la fiesta contigo, yo no cometo el mismo error dos veces. – se giró y lo dejo solo. Tony enfurecido, la sujeto fuertemente del brazo y la jalo bruscamente, – antes no decías eso cuando tenías mi verga enterrada en el culo, recuerdo que me pedias que no parara, sé que te acuerdas zorra.
-Lo que recuerdo perfectamente, es que tenía que fingir que disfrutaba, por eso me tocaba decirte esas cosas para ver si a si podías hacerme llegar al orgasmo, cosa que nunca hiciste, – le dijo mirándolo a los ojos, – ahora suéltame y déjame en paz.
– si lo que dices es cierto, entonces porque tu coño se mojaba a chorros cuando lo hacía, sabes que mientes, zorra, es más ahora mismo debes estar mojada solo de recordarlo, cuando quieras mearte de placer ya sabes donde buscarme. – le dijo riendo al instante que la soltaba. -Eres un imbécil, – le dijo Dianita cuando Tony se alejaba riendo.
Cristian y Natalia se acercaron donde Dianita para preguntarle si estaba bien, ya que la vieron forcejeando con Tony, – tranquilos estoy bien, solo se acercó a mi para decirme que fuera con él a la fiesta el muy imbécil. – le dijo Dianita, no quiso profundizar la conversación que habían tenido. -ok, pero debes tener cuidado con Tony. – le dijo Cristian, – sabes que cuentas conmigo, no está Thiago, pero estoy yo. – si lo se muchas gracias amigo. – contesto Dianita.
El grupo se reunió en la casa de Cristian para planear su estrategia. Sabían que Sofía era manipuladora y que no dudaría en usar a Thiago para herir a Diana. -Si Sofía logra su objetivo, Diana quedará destrozada. – pensaba Natalia.
Ya en la casa de Sofia, recogieron las llaves, la señora les brindo comida a ambos y después salió a atender a su hijo enfermo, Sofia le dijo que no se preocupara que ella recogía los platos y le deseo pronta recuperación a su hijo. Durante la comida ambos hablaron cosas banales, como se había sentido al regresar a la U, terminaron y Sofia le brindo un poco de vino a Thiago y siguieron su conversación, un poco más tarde y con varias copas en la cabeza, Sofia le dijo a Thiago que la acompañara a su habitación allí podrían ver una serie o película, ya no quería salir, que era mejor quedarse en casa, Thiago estuvo de acuerdo y ambos subieron a la habitación de Sofia.
Ya en la habitación buscaron una serie para ver, pero en ese momento Sofia le dijo a Thiago que antes tomaría un baño que la esperara en la cama, Thiago no le puso malicia al asunto y se quedó viendo la serie tranquilo, Sofia entro al baño, pero no cerró la puerta completamente, lo hizo con toda la intención que Thiago le dieran ganas de mirarla y porque no entrar.
Continuará.
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