Miércoles de tarde
-¿Tan-Tan por qué abrís la puerta medio desnuda?
Así me dice mi tía Eli… solo ella me llama de esa manera.
En esa época me explotaron las tetas y no usaba mucho corpiño (bueno ahora es más menos lo mismo), entonces cada vez que me movía… “ellas” se movían conmigo. Una vez se me acercó y me dijo: “como te saltaron las tetas nena, pareces una vaca lechera solo te falta el cencerro… Tan-Tan”. Yo me reí mucho, estaba feliz como se veía de femenino mi cuerpo y en ese momento notaba por primera vez como todos los hombres a mi alrededor se le iban los ojos a mis “nuevas amigas”, eso me encantaba. Los primeros en notarlo y mirarme obviamente fue mi familia, en casa usaba pijamas y ropa cómoda que eran todavía de niña y no contenían mucho mis nuevos atributos.
En resumen mi tía tiene ese desparpajo natural, es muy guarra al hablar y no se calla nada. Es con la que más hablo de sexo y tengo plena confianza en ella, siempre me entiende y me orienta. Incluso en los temas con mi hermano. Su premisa siempre es “el placer por delante, mientras todos estemos de acuerdo”.
El resto obviamente pensaba que el apodo era por mi nombre y no alardeábamos que era por las tetas pero ella y yo, si lo sabíamos.
-Entrá tía, que contigo no tengo problema pero al viejo baboso de enfrente solo lo dejo mirarme cuando me lo cruzo en el supermercado.
-Jajaja que hermosa putita y calentona te volviste Tan-Tan, igualita a la tía Eli.
Diciendo esto abrió su abrigo para la lluvia y me mostró que traía puesto un top deportivo y una calza corta solamente.
-¿Vas al gimnasio?
-Vuelvo, ya terminé mi rutina de hoy. Me vas a dejar entrar o tenemos que seguir hablando acá.
-Ehh… espera un segundo (cerrando la puerta)
-No me jodas, déjame entrar (poniendo un pie para que no cierre la puerta)
En ese momento no sabía qué hacer, estaba cayendo en la situación de la casa. Tadeo, también estaba en ropa interior, en nuestro viejo cuarto todas las fotos sexuales de nuestros padres estaban tirados por el piso y lo peor era que en la mesa de la cocina estaba como “centro de mesa” el dildo pegado con su ventosa.
No pude hacer mucho para que no entre, así que le indiqué que fuera a la salita de living que tenemos, no es un espacio acogedor. Es más bien una estancia breve, antes de recorrer el pasillo ancho de nuestra casa. Donde se van abriendo las diferentes habitaciones a cada lado.
Entró con toda su fuerza y presencia. Era de la misma altura que yo, un poco más voluptuosa de pecho, igual que mamá. Pero ambas destacaban por su culo, que hermoso culo tienen las dos. Con forma de corazón y bien parado. La tía un poco más porque iba al gimnasio regularmente. Siempre le decía que no tenía nada que envidiarle a las modelos brasileñas que aparecían desfilando tangas y bikinis. Pero lo que más me atrae de ella, es el erotismo con el que tomaba todo lo que pasaba a su al rededor su forma de vivir la vida.
-¿Dónde está Tadeo?
-¡Acá! Hola tía, ¿pasen a la cocina porque siguen ahí?
Lo miré a los ojos, para cerciorarme que había arreglado todo. Reconocí la tranquilidad en su cara que me liberó del stress. Todo había pasado muy rápido pero nos entendíamos a la perfección sin necesidad de hablar.
-Hola amor, que lindo que estás. Incluso con esos calzones viejos y estirados. Hace dos días que se fueron sus padres y ustedes ya ni se visten. ¡Espero que se sigan bañando, mugrientos!
-Claro tía Eli, Tadeo no me va a dejar nunca andar con olor a transpiración o a concha por la casa ya sabes como se pone.
Siempre bromeábamos con mi tía, sobre lo mojigato que era Tadeo. Lo incomoda mucho la forma de ser de ella… tan arrolladora.
-Jajaja siempre hablando de más vos Tan-Tan. ¿Me convidan con un jugo o con algo de agua? Mi hermana me mandó a ver cómo estaban, o mejor dicho cómo estaba la casa.
-¿En serio? Tadeo está estudiando para sus exámenes y yo aprovecho a descansar. ¿Pensaba que íbamos a hacer una fiesta con 100 personas?
-Yo le dije lo mismo, pero insistió. Así que… acá estoy.
Mi hermano le acercó un vaso de jugo de naranja y no dejaba de mirarle el culo. Ella apoyó sus brazos sobre la mesada alta de la cocina, sacando un poco más el culo. Esa calza “biker” bien ajustada dejaba poco a la imaginación. Para empezar se notaba que no llevaba ropa interior y la entrepierna se le había metido mucho en la concha. Saltaban sus labios vaginales como una empanada rellena, tiene una vulva carnosa. El top deportivo no era más grande que un corpiño de copa triangular con los breteles cruzados en la espalda, le había sacado las almohadillas de los pechos para que se le notaran los pezones. Toda ella irradiaba sexo y lo llevaba con soltura.
-Bueno mellis, ¿cómo están? Además de medio desnudos.
-Bien yo estoy estudiando y Tania pasa la mayor parte del tiempo mirando series y durmiendo. Por eso casi ni se viste.
-Pero vos tampoco andas muy tapado que digamos. (Dijo esto mirando fijamente la división que tenía a la altura del pene el boxer)
-¡Tía Eli dejalo tranquilo! Una vez que logra soltarse un poco.
-Bueno bien, no me voy a quedar mucho porque tengo una visita que llega a casa en un rato.
Salió de la cocina, pero en lugar de encarar para la puerta de la casa enfiló a paso firme al cuarto de nuestros padres.
Con Tadeo nos miramos sorprendidos, era obvio que había ordenado las fotos y escondido el dildo, pero el cuarto de nuestros padres desbordaba de olor a sexo y el vestidor “sex-shop” seguía abierto y algunos de los juguetes que usamos ayer estaban tirados por toda la habitación.
-Tía está toda la casa desordenada ¿a dónde vas?
-Al cuarto de mi hermana, le dije que si me hacía venir hasta acá por lo menos me tenía que prestar algo de ropa.
-Pero mamá se llevó lo mejor que tenía.
-Tan-Tan, ella tiene muchas tangas y lencería. Eso es lo que me voy a llevar. ¿Me querés ayudar a elegirla? Ahora que estás más grande podríamos discutir qué conjuntos son los mejores para nuestro tipo de cuerpo.
Y mirando de reojo a mi hermano que estaba más atrás en el pasillo agregó:
-vos podés dar tu opinión también.
-No gracias tía me quedo acá estudiando en mi cuarto.
Me di vuelta y lo fulminé con la mirada, me estaba dejando sola con todo este relajo, a mi… sola.
Ya se me ocurrirá algo. La tía Eli es sumamente abierta, espero que sepa entender.
Llegó primera al cuarto de nuestros padres y entró, yo me quedé en la puerta con la cabeza gacha esperando el grito o el comentario guarro de mi tía.
Pero pasaron dos segundos y nada.
Así que levanté la vista y entré. Eli estaba en el vestidor de mi madre revisando los estantes. La cama estaba toda revuelta, pude ver entre las sábanas la bombacha con las perlas y del lado de mi padre en el piso, la otra con el agujero en la entrepierna muy cerca de la cama.
No se había dado cuenta, así que disimuladamente pateé para abajo de la cama esa tanga y estiré un poco las sábanas para terminar de tapar la otra. Me acerqué al vestidor y la puerta espejo estaba cerrada. ¡Gracias a dios! Tadeo había cerrado antes de salir del cuarto.
-Tía que buscas específicamente… capaz te puedo ayudar
-Ahhh Tan-Tan que bien que viniste. Si mirá yo sé que tú madre tiene buenas cosas de lencería, pero acá solo parece haber de esas bombachas que usa cuando está menstruando.
-Mmmm si tenés razón.
Dije mirando por arriba de su hombro haciéndome la que no tenía ni idea y a la vez preocupada por ayudarla.
Se dio vuelta y me dijo:
-En la tarde viene una amiga especial, que hace tiempo quiero conocer de forma más… “íntima” pero ella es más tímida que yo y bueno quería algo que me hiciera ver linda y… deseable.
-Bueno yo en mi cuarto tengo algunas cosas que te puedo prestar. Claro capaz que te quedan un poco chicas
-Mmmm ¿y se me escaparían un poco las tetas y las tangas me dejarían más cola a la vista?
-Lo más probable… que putita te ponés tía.
-Contigo no tengo nada que ocultar. Vamos.
Salimos del cuarto de nuestros padres, directo al mío. Yo iba delante y procuré en la caminata apretar mis nalgas a cada paso y que viera la cola que tengo con lujo de detalle.
-Con ese culo que echaste no sé cómo Tadeo no se mata a pajas.
Me di vuelta, me puse un dedo en la boca y bajé la mirada para decirle con la voz más puta que pude.
-Y quién te dijo que no lo hace.
-Y vos… ¿lo viste?
-Tía baja la voz que te puede escuchar. Si lo vi y algo más.
-Vamos a tu cuarto y me contás todo.
Me estaba empezando a calentar, lo noté porque a cada paso que daba mi vulva se ponía más jugosa. Llegamos a mi cuarto, estaba todo desordenado. El ropero con toda la ropa revuelta y sin doblar se parecía mucho al vestidor de papá. Era casi imposible reconocer en el rincón una silla con la cantidad de prendas que tenía encima. A los pies de esa montaña de ropa solo había bombachas, tangas y corpiños, lo último que me saco siempre termina en el piso. Muchas de esas prendas íntimas mostraban claras muestras de las pajas que me hago constantemente.
-Sobrina, este cuarto es un asco.
-¿Te cuento o viniste a criticar?
-Lo viste pajearse y…
-Yo sigo tu consejo “si pica hay que rascar” y la verdad me froto mucho. Como vos me dijiste para no lastimarme me tocó por arriba de la bombachita… así
Me senté en mi cama y me toque mi entrepierna a la altura del clítoris. Mirándola a la cara, me sostuvo la mirada. Que fuerza tiene esa mujer pensé. Abrí un poco más las piernas.
-Tan-Tan vos podes calentar a un muerto.
-Vení tía sentate acá al lado mío.
Se acomodó y abrió las piernas igual que yo. Con el espejo que ocupaba la pared de enfrente a la cama no era necesario mirarnos a la cara, la imagen era perfecta así de frente.
-Que lindo espejo ¿viste?
-Si
-Te diste cuenta que si dejas de mirarme como me toco y miras para ahí, esa puerta es el baño que compartimos con Tadeo.
-Y por ahí lo viste pajearse.
-Tía vos me enseñaste a darme placer y te tengo mucha confianza, pero esto que te voy a contar no se lo podés decir a nadie… y mucho menos a tu hermana.
-Tan-Tan soy una tumba.
-Yo dejé en el baño una bombacha mía toda mojada, Tadeo la encontró y la agarró. Empezó a olerla y a tocarse. Se acercó a la ducha pajeandose con fuerza y acabó dejando mucha leche en el vidrio.
-Ahhhh no puede ser, que degenerado se pajeó con tus tangas.
-No termina ahí, esperé unos segundos a que se acomodara mínimamente y me metí en el baño, con el pretexto de que me estaba haciendo caca y lo hice salir. En cuanto salió era tal la calentura que tenía y el morbo que me provocó la situación. Que fui a juntar con los dedos la leche que había dejado en el vidrio y me los metí en la boca.
-Tan-Tan ya estás grande y disfrutas del sexo como a vos te gusta, sabes lo que te calienta y cómo gozar hasta acabar. Que nadie te diga que podés hacer y que no. Yo no lo voy a hacer.
-Gracias tía Eli, sabía que me ibas a entender.
-Esto que me dijiste me recalentó, yo también quiero disfrutar de tocarme viendo a tu hermano pajearse.
-Bueno eso va a ser… complicado. Pero mirá si querés te propongo que podemos pajearnos juntas como cuando me enseñaste a disfrutar solita.
-Ese espejo que pusiste es muy lindo y sobre todo útil.
Levantó un poco la cola y de a poco fue sacándose la calza que traía. Efectivamente no tenía ropa interior. Su vulva estaba brillosa por la excitación y un poco abierta. Sus labios son gruesos pero lo mejor de la concha de mi tía es que tiene un clítoris grande y cuando se excita crece bastante y se libera de su capuchón de piel. Se paró frente a mí se sacó el top por encima de la cabeza. Sus pezones grandes y marrones saltaron como resortes. Se paró muy recta pegada a la cama donde yo estaba, separó un poco las piernas y vi como un hilo de baba de la concha caía al piso. Ese fue el detonante para que me volara la cabeza y activara mi modo porno.
-Tía estás chorreando esa miel exquisita y nunca te lo pedí pero ¿puedo comerte la concha?
-Pensé que nunca llegaría este momento, todas las clases de paja que te di y nunca me quisiste tocar. Obvio que quiero que me la chupes Tan-Tan.
Me acomodé al borde de la cama, ella acercó su pubis a mi boca y con las dos manos abrió un poco su entrepierna. Pude ver a centímetros de mi cara como se le separaban los labios todos mojados.
Mi cabeza volaba a mil, es la primera concha que voy a chupar y es la de mi tía. El olor a sexo que tenía y transpiración me excitaron mucho. Pase mi lengua desde lo más atrás que me dejaba la posición juntando esa baba y llegué hasta su clítoris que ya estaba duro. Lo metí en mi boca. La sentí gemir de placer. Su sabor agridulce y algo salado me terminó de enloquecer. Solo había probado mis propios flujos y me encantaba. El sabor, la textura y el morbo tomaron posesión de mis acciones y me empecé a tocar.
-No Tan-Tan vos me das placer a mí y yo te doy a vos así que no te toques. Seguí dándome caricias con tu lengua.
Se acomodó en mi cama boca arriba y abrió bien sus piernas, volvió a abrir bien su concha con las dos manos. Se veía claramente su agujero vaginal, estaba muy dilatada y abierta. Pronta para que entrara cualquier cosa por allí.
Tomé una gomita de pelo que tenía en la mesa de luz, me até el pelo rápidamente y agarré una almohada para ponérsela debajo de su cola. Tenía que mejorar el acceso a esa fuente de placer.
Comencé a pasarle la lengua en la parte donde se unen las piernas con la pelvis. Su aroma a sexo y su excitación me encantaban. Con besos cortos empecé a acercarme a su clítoris, lo besé una… dos… y tres veces. Despacio haciendo presión leve. Quería que lo deseara y me lo pidiera. Que me pida caricias, la lengua dentro de sus labios, que la penetre con mis dedos. Sabía que la putona de mi tía no se iba a quedar callada como una principiante.
-Que rico me besas, que sensible me dejaste la concha, cómeme toda.
-Tía (me daba morbo recordarle nuestra cercanía familiar) tenemos mucho rato así que no me voy a apurar.
Diciendo esto volví a bajar y seguí pasándole la lengua por su vulva nuevamente. Llegué a su clítoris pero esta vez lo metí todo en mi boca. Jugué con mi lengua haciendo círculos con él. La sentía gemir. Me agarró la cabeza y me la pegó más fuerte contra ella, levanté y la vista y la vi que me miraba poseída por la pasión y el placer.
En ese momento, me separé un hilo de baba y flujo se estiró de mi pera a su concha. Toda mi boca estaba empapada. Me acerqué a su cara gateando y me quedé mirándola a los ojos. Sentía su respiración y el olor a concha en el breve espacio que separaba nuestras bocas. Ella no se contuvo sacó su lengua y me la pasó de la pera hasta la nariz. La besé con mucha lengua y pasión. Estaba tomando sus jugos de mi cara y el placer seguía creciendo.
Me separé, tomé sus rodillas por la parte de atrás y las levanté un poco. Eso hizo que su culo quedara más accesible.
-Agárrate las piernas así bien abiertas que te voy a comer el culo también
-Ahhhh Tan-Tan que rico cómeme toda, soy tu tía puta y vos me podés hacer lo que quieras.
Se abrió por completo y vi como apretaba y soltaba su ano. Le pasé la lengua una vez y luego otra. Le dejé la lengua en ese agujero y ella lo abría y lo cerraba, todo lo sentía con mi boca y mi lengua.
Me volví a separar y pasé mi mano de revés por todo el largo de su concha desde la cola hasta el clítoris y luego volví de nuevo pero ahora con la palma de la mano. Tenía todos los dedos lubricados por ella. De a poco fui acariciando su clítoris, quería que acabara con mis caricias. No me costó mucho. Con dos dedos acariciando despacio pero con firmeza su clítoris notaba como ella levantaba su pelvis buscando la fricción. Hasta que la vi temblar y se puso su mano entera sobre su concha evitando más caricias y cerrando el acceso a su vulva. La mantuvo ahí unos segundos. Rompió el silencio de sus gemidos:
-No sé dónde aprendiste eso pero me hiciste acabar sin penetrarme y me encantó
-Lo aprendí de vos y de tocarme muchísimo.
-Ahora quiero que te recuestes vos.
Lo dijo incorporándose y empujándome hacia atrás desde mis hombros. Se puso sobre mí y me sacó el top. Mis tetas cayeron un poco a los costados, ella las agarró con sus manos, las juntó y me empezó a pasar la lengua por los pezones. Ya estaban duros. Acostada boca arriba tiré mi culotteless hacia abajo no quería tener nada puesto. Ya estaba todo mojado como si se me hubiera escapado un poco de pis.
Me dio espacio para que me lo saque con comodidad y fue derecho a comerme la concha. Me abría con sus dos manos para llegar a lo más profundo de mi ser. Mi tía no se podía contener y todo lo delicada que había sido yo con ella se había esfumado con su orgasmo.
Con su boca cubrió todo mi monte de venus y jugaba con su lengua en mi clítoris. Por debajo sentí como dos dedos de ella me penetraban. Levanté mi cadera para forzar más presión los quería bien dentro. En ese momento se separó.
Paso una pierna por encima de mi cadera y quedaron nuestras conchas juntas. Me iba a frotar con su propio clítoris. La sensación que tuve en ese momento no la había sentido antes. El calor que su concha irradiaba me volvió loca, junto con toda su humedad. Cada movimiento de cadera por momentos hacía que sintiera la dureza de su clítoris frotarse con el mío. Me volvió loca.
-¡Si! Cogeme tía, cogeme toda. Me encanta esto.
Sus movimientos empezaron a ser más rítmicos, cortos y fuertes. Veía como se le marcaban los abdominales. Y sentía esa caricia húmeda, blanda y firme sobre mis labios y clítoris. Fue demasiado para mí.
Ver como me cogía mi tía y el placer de frotarse contra mi me llevaron a un orgasmo que no pude contener.
Sentí que la ola de placer llegaba, el clímax estaba a segundos de apoderarse de todo mi cuerpo en un orgasmo fantástico. Le agarré la cadera y la empujé hacia mi, como si pudiera estar más pegada a mi concha.
El orgasmo me sobrevino como una ola eléctrica que recorrió mi cuerpo y sentí que me hacía pichi del placer. Me había mojado toda y a ella también. Nunca había logrado un squirt y no tenía claro si eso que había vivido lo era, pero no lo pude contener.
Se separó de mí, miro todo lo mojadas que estábamos y lo empapada que estaba la cama. Me miró a la cara con una sonrisa de cumpleaños.
Bajó su cara a mi entrepierna y pasó cuidadosamente la lengua despacio. Volvió a ponerse cara a cara.
-Ahora proba toda tu acabada de mis labios Tan-Tan.
No lo dude y pasé mi lengua por su cara y la besé.
-Gracias tía Eli, sos la mejor del mundo en el sexo y el mundo del placer.
-Y vos sos una putita hermosa.
En ese momento escuchamos una puerta cerrarse y me di cuenta mirando el espejo que mi hermano nos había estado mirando desde la puerta del baño. ¿Nos había espiado todo el tiempo?
-¿Nos estaba mirando?
-Tranquila tía, seguro le regalamos un buen espectáculo para una paja que no olvidará nunca.
-Jajaja de eso no tengo dudas, pero ahora soy yo la que quiere verlo.
Se paró así desnuda como estaba y salió del cuarto en busca de Tadeo. Yo todavía no podía moverme, me había dejado agotada.
-Espera tía!
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Wao… lo prohibido es lo mas rico
Es así! Lo prohibido agrega un sabor distinto y placentero.
Que puedas disfrutar de este relato como debe ser es mi deseo ya me contarás cómo fue
Que rico ese olor a prohibido y a sexo. Gracias por tu comentario, el episodio 7 ya está esperando a salir, espero te ayude a gozar tanto como a mí escribirlo.
Yo también le olía las tangas a mi hermana cuando no estaba, ella la dejaba sucia en su cuarto y como mi vieja dormía la siesta tenía la tarde para acostarme en mi cama y hacerme unas buenas pajas, además que tenía tremendo culo espero algún día cumplir mi fantasía y cogermela. Por otro lado me encanta cómo relatas a los personajes y les das sus emociones, sensaciones, escribís muy bien