Hola saludos desde algún lugar de México jejeje.
Me presento, soy Alicia, este es mi primer relato, actualmente tengo unos 40 años y desde siempre he sido muy caliente.
Esta aventura fue hace ya algunos años cuando yo tenía 20 años.
Soy morena mido 1.60 no me considero “bonita” pero siempre fui coqueta soy gruesa y siempre me han dicho que mis senos llaman mucho la atención.
En esa época solía usar muchos leggings y playeras de manga larga y ese día no fue la excepción, recuerdo que había salido de una reunión con unos amigos que viven lejos de mi casa, ya eran las 6 de la tarde y se notaba el cambio de turno en el tráfico y el transporte así que para mí mala (o buena) suerte el camión estaba muy lleno.
Recuerdo que al subir la dinámica era la de siempre entrar casi a empujones y buscar un lugar en el pasillo a falta de lugares disponibles y pasar al fondo en cada parada y bajada, recuerdo que de la nada sentí como alguien empezó a rosar parte de mis nalgas pero por la gente no le preste mucha atención (siempre pasa algo así con tanta gente).
Sin embargo algo cambio unos minutos después, un agarre casi un apretón en mi nalga, mi reacción fue voltear en lo posible a buscar al culpable, un hombre mayor que yo (en ese entonces) tendría unos 50 pero se notaba aún fuerte, un hombre alto de estilo muy masculino de antaño, cabello corto bien peinado camisa fajada pantalón de mezclilla con cinturón.
Entre el forcejeo para girar pude notar que no me perdía de vista aunque no pude moverme mucho podía verlo de reojo, el señor aprovechando cada bajada o subida de pasaje se volvió a colocar en mi espalda quedando justo a mi espalda en la posición más adecuada para tocarme a su gusto (yo me sentía nerviosa pero algo evitó que dijera o expresara algún disgusto) el señor rápidamente comprendió que tenía una buena oportunidad.
Sin dudarlo empezó a tocarme las nalgas ya era un masajeo constante y arrimando su bulto, eso me puso un poco más caliente.
De momento un lugar surge me puedo sentar junto a la ventana respire profundo pero algo excitada.
Un típico atasco de tráfico tiene casi detenido el camión casi no se mueve y la señora que estaba a mi lado se levanta y se va… Oh sorpresa el señor que venía tocándome aprovecho para sentarse ahí, en ese momento solo podía pensar en que sentado no podría hacer más, pero me equivoqué.
El hombre empezó a tocar mi pierna, primero como si me tocará por accidente y luego toque completo para ver si yo reaccionaba de alguna manera, al ver que yo no hacía nada más entonces entendió que me tenía acorralada, yo no entendía que me pasaba por la cabeza porque me sentía muy inquieta, excitada técnicamente, el hombre noto eso y procedió a abrazarme como si me conociera, de forma sorpresiva me dio un beso y me dijo al oído que solo me dejara llevar, eso me puso totalmente caliente, entonces empecé a sentir su mano subiendo por mi pierna hasta mi muslo llegando a mi entrepierna, era una sensación que me hacía morder mis labios.
El señor empezó a tocar mi entrepierna sentía sus dedos sobre mi ropa, cuando con su mano libre tomo mi mano y la puso sobre su bulto (mirándome fijamente y sonriendo de forma casi burlona) podía sentir como la tenía dura y de forma instintiva la apretaba como si fuera un juguete de esos para el estrés.
Me tenía sumamente caliente y yo se lo demostraba con mi disposición, me besaba, me tocaba, lo tocaba era algo que en ese entonces solo había visto en películas xxx pero jamás en vivo, jamás a mí.
Perdí la noción del tiempo pero la oscuridad ya estaba presente y en un instante me detuvo, me beso de forma brusca, me tomo de la mano y me dijo: “aquí bajamos”, apenas pude reaccionar para ponerme de pie (no creía que yo estaba haciendo eso) al bajar pude reconocer la zona en ese momento había varias obras de casas, edificios y algunas tiendas, el movimiento de gente era mínimo solo los trabajadores que ya estaban dejando todo cerrado.
El señor parecía conocer el lugar al bajar me abrazo por detrás y mientras me dirija podía sentir su bulto empujando, avanzamos así unos metros cuando él se percató que no había gente al rededor me detuvo y metió su mano en mi leggins sentía sus dedos fríos bajando hasta mi vagina, tocándome y sintiendo que venía mojada, al sentir eso saco de nuevo su mano y me dijo: “ven aquí” (me empezó a besar y tocar toda, nalgas senos, todo lo que la ropa le permitía, se detuvo para llevarme a una obra que no tenía cadena, un edificio que habían dejado mal cerrado).
Casi a empujones entramos era un espacio en obra negra, pero ya lejos de cualquier curioso, ahí me sentía muy caliente pero mis piernas no me respondieron, el señor volvió a besarme y a meter sus dedos en mi vagina, solté un gemido corto y ese fue mi perdición, el señor levantó mi playera y de un movimiento me quitó el brassier, mis tetas estaban sensibles, mis pezones paraditos esperando…
Me beso los senos, me mordía ligeramente los pezones, me tenía ahí deseosa, sumisa.
Se detuvo y me ordenó: ponte de rodillas chiquita (no pensé mucho) me desplome frente a él.
Estando en esa posición solo podía ver cómo desabrochaba su cinturón y su pantalón para poner en mi cara su pito, (yo no era una niña inocente ya conocía un par de penes pero no uno así) lo tenía grande, y muy grueso y cabezón, realmente era un pene tremendo, lo puso en mi cara y dijo: “a ver pues te toca”.
Yo empecé a besarlo y lamerlo casi torpemente como si fuera una paleta y no supiera por dónde empezar, tome aire, trague saliva y se lo mame hasta donde podía, no me cabía toda su enorme glande me atragantaba cuando quería mamarla más profundo.
Sentía como su pene se movía, podía ver cómo apretaba las manos y sus gestos, eso me encanta (ahí lo descubrí) se la mame mucho cuando el me detiene me levanta y de un movimiento me baja los leggins con todo y calzones, empezó a chupar mi vagina como si fuera una fruta jugosa, lamia, chupaba, succionaba, mordía ligeramente, metía sus dedos, yo estaba mojándome más y más, entonces se levantó me recargo sobre un muro bajo tomo mis piernas las abrió las levanto y empecé a sentir como su glande estaba tocando la entrada de mi vagina.
Su verga estaba por entrar, sentía como su glande se habría camino yo entre gemidos y voz temblorosa le decía que por favor se pusiera condón (ya sabía que ni de chiste en esa situación lo haría) el señor soltó una respiración larga y entonces lo sentí de un golpe me penetró. Era algo delicioso una verga así de gruesa, sentía cada venita cada curvatura de esa verga, entraba, salía, estaba haciéndolo lento pero fuerte hasta el fondo.
Sentía demasiado rico lo abrace y lo apreté con mis piernas, el entendido que me estaba gustando y cambio el ritmo empezó a bombearme de forma más tosca, más rápido casi como desesperado, podía escuchar como sus huevos aplaudían contra mi nies, clap, clap, clap, yo gemía y gemía solo me detenía para tomar aire y pedirle que no parara.
Entonces cambio de posición me puso contra el piso, puso mis piernas en sus hombros y ufff cada embestida la sentía como topaba.
Recuerdo como me decía tantas cosas al oído, que yo era una perrita muy traviesa, que las putitas como yo le encantaban, con cada frase sentía como me penetraba más fuerte y yo estaba a punto de tener un orgasmo, no pude más y lo solté me vine, lo empape y lo apreté con toda mi fuerza, él no se detuvo me seguía penetrando durante mi orgasmo y me dijo: ahora voy yo, empezó a bajar la velocidad de penetración pero empujaba más fuerte cuando empecé a sentir como sus piernas se tensaron y su verga parecía vibrador dentro de mí, entonces sucedió se vino en mí.
Podía sentir como me llenaba como su verga disparaba toda su leche y yo estaba ahí gozando de todo, ambos tomamos aire, se salió y podía ver cómo escurría mi vagina, el señor solo se reía y me preguntó si tenía con que limpiarme, me dio unos pañuelos y salimos juntos como quien hizo una travesura.
Sobra mencionar que no fue la última vez que me vi con ese señor.
Me disculpo por la redacción torpe, espero ir aprendiendo con cada relato.
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