Con el ex de mi prima. Un cierre de vacaciones muy rico

4
12080
T. Lectura: 7 min.

Tras aquel acontecimiento con el “novio” de mi prima, Jorge, continuando con lo sucedido al día siguiente, durante el desayuno Araceli se negó a bajar a la cocina simplemente bajo por su comida y subió al cuarto de nuevo, justo ahora que había pasado lo que ella tanto difamaba antes, no lo dijo, calló completamente, se tragó su humillación sola, y me daba gusto que se atragantara con las consecuencias de sus actos, si, sueno como una perra desalmada pero ella comenzó y si quería jugar yo sabía jugar mejor.

En fin, estaba completamente regocijada en mi gran logro de venganza, comía en una de las mesitas del jardín cuando Jorge llegó a sentarse frente a mí, desayunamos juntos disfrutando de una charla de lo más normal, a los ojos de todos pasamos como futuros primos conviviendo, nadie nos ponía atención, pronto esa charla paso a un recuento de lo sucedido, y después a una invitación.

—Por la mañana salí a correr y llegué a un sitio rio arriba que probablemente te agrade —me conto de lo más normal terminando su jugo— Ya que desde que llegamos no saliste a nadar.

—Es verdad yo venía con esa intención —suspire y dejé a un lado los restos de mi desayuno— ¿Es muy lejos? Quizás podamos ir…

—Pensaba invitarte a un paseo nocturno de echo —sonrió guiñando discretamente, solté una risita al captar exactamente cuál era la invitación— Digo si aún quieres…

Cubrí mis labios con la mano al reír recordando la noche anterior y las ganitas que me quedaron de seguir probando un poquito mas, no estaba mal la idea, además tenía que aprovechar la oportunidad de pasarla rico.

—Bueno, suena bien ese paseo, ¿dónde nos vemos? —acepte completamente.

—Tras tu cabaña, sal por el ventanal, cuando nos cercioremos de que todos están en sus habitaciones y lleva tu traje de baño… —se levantó de lo más normal si mas señas o guiños, la discreción ante todo.

El resto del día la pasamos en familia, jugamos bádminton, algo de voleibol, una convivencia de lo mas normal así hasta pasadas las 6pm, una carne asada, que acabo en tragos y tragos, mi tío se puso demasiado ebrio y la tía lo llevo arriba, fueron los primeros en irse, justo detrás fue mamá, quedamos Jorge, gloria y yo, sin embargo fueron no mas de cinco minutos.

Cuando llegué a mi habitación espere un momento antes de ir a verificar si mamá había dormido, cuando estuve completamente segura de que todo mundo dormía salí a escondidas por el ventanal, vestía únicamente mi traje de baño y mi pareo, no ocupaba más, el clima era bueno, un tanto caluroso, aunque no tardaría mucho en refrescar la noche, pero Jorge ya estaba allí, con una potente lámpara en la mano.

Caminamos por el mismo sendero del día anterior, pasamos de largo aquel lugar de nuestro rico primer encuentro y seguimos rio arriba, quizás caminamos solo un poquito mas, la parte del río donde me llevo era una especie de mini laguna, el agua corría lento no era profundo hasta llegar al medio, estaba fascinada con el sitio, incluso el agua era tibia, a la orilla había piedras enormes que servían como asientos, incluso el nivel del agua allí era baja, a no más de mis tobillos, también había una pequeña cascada, me quite el pareo y lo deje ver la diminuta tanga, obviamente fue a por mi de inmediato me tomo por la cintura y empezaron esos ricos besos y manoseos.

Pero nadamos un rato, de entre tanto me alcanzó en la cascada, el agua llegaba a mis pechos, Jorge me apego a él, pude sentir su erección chocando contra mi, pues ya no tenía sus shorts puestos, me empezó a manosear el culo.

—Te la quiero chupar… —le susurré en sus labios, pues ya tenía ganas de sentir esa rica verga en mi boca.

No hizo falta más que subirse a una piedra en la misma cascada para quedar fuera del agua justo a un nivel que me dio acceso a esa erección y se la empecé a mamar, con ganas, con hambre, como el lo deseaba, sus gemidos salían sin tapujos, yo me atragantaba con esa erección tan rica, me la tragaba toda y al sacarla la lamía desde la base a la punta, lo masturbaba con una mano y con la otra me quite la parte superior de mi biquini, lo lancé fuera del agua y mis pechos expuestos ante Jorge.

Me jalo a la orilla para dejarme en una de las piedras planas de la orilla, se metió entre mis piernas y empezó a mamarme las tetas, poco a poco bajando hasta que me quito la tanga y me devoraba el coño como un desesperado, empecé a gemir, me apretaba mis tetas y separaba las piernas tanto como podía, sentía su lengua entrar en mi coñito, arqueaba la espalda gimiendo de gozo.

Subió y me frotó su dura verga en mi caliente coñito, lo deseaba, me tenía bien cachonda.

—Métemela papi, ya métemela—le rogué en un gemido— Dámela duro… —me apreté las tetas y Jorge se relamió los labios.

Me la empujó bien duro, dejándomela ir de golpe, grite y Jorge soltó un bufido entre risas, se dejaba caer con fuerza pero era delicioso.

—Te quiero bien abierta mi zorrita —jadeaba sin dejar el mete saca.

—Si papi —gemía abriéndome como el quería, apretaba mis tetas sin quitarle la mirada del rostro, Jorge tenía una cara de depravado que me encantaba— Que rico entra… Jorge —grite su nombre— ¡no pares papito!

Tras gritarlo me dio sin parar, el sonido de nuestro sexo y el chapoteo del agua hacia el momento obsceno tan delicioso, me tenía gozando riquísimo, mis genuinos gemidos de placer resonaban en el silencioso campo junto a los suyos, tan roncos y masculinos, mi orgasmo llegó pronto, intenso y Jorge me llevo aún mas al límite pues al sacarme la verga me dio una intensa dedeada que me hizo soltar a chorros mis jugos, se me fueron los ojos en blanco, después de eso ya me tenía en cuatro a la orilla del río, se clavaban mis rodillas en la mojada arenilla Jorge detrás de mi bombeándome duro, apretando sus manos en mi cadera, me daba fuertes nalgadas.

—¡Así primito dame! —gritaba empujando mi culo contra él—

—¡Oh! Si primita —me acariciaba el culo y me seguía nalgueando— ¿Quieres más verga? ¿Mmh?

—¡Aayh! ¡Si primo! Quiero más me encanta —gemí fuerte sintiendo como me la daba más duro, él jadeaba demasiado pesado hasta que soltó un ronco grito que se entrecortaban por lo duro que chocaba contra mi culo, hasta que paro de golpe eso me dejó al borde del orgasmo.

Me llevo al río donde me hizo montarlo se sentó a un nivel de agua suficiente para cubrirme hasta el ombligo, me ensarté duro su rica erección, pues estaba desesperada por el placer, moví en círculos mi cadera antes de moverme como una desquiciada, chapoteaba intensamente y la sensación era deliciosa, Jorge jugaba con mis tetas, me acariciaba con deseo el cuerpo entero, empujaba desde abajo y de un momento a otro ya estábamos disfrutando de un orgasmo delicioso, entre gemidos altos y jadeos.

Por supuesto que eso no fue suficiente, pero la noche estaba comenzando a ser fría, no pudimos resistir más de esa manera, terminamos por salir del río y regresar a las cabañas. De camino Jorge no me soltaba, era claro que ambos seguíamos bien calientes porque al llegar a la cabaña me jalo para besarme, nos pusimos a cachondear, me saco las tetas y me acorraló contra el muro al lado del ventanal, ¿nos podían ver? Si, por supuesto, si alguien miraba por la ventana de la otra cabaña nos verían pero nos dio igual, le seguí el juego, le metí la mano bajo los shorts y tenía la verga bien dura, eso me encantó.

—Ando bien cachonda todavía—jadee mientras me besaba el cuello y me apretaba una teta.

—También yo… —jadeo en mis labios y paso sus manos a apretar mi culo.

Lo tome del brazo y lo jale para entrar a mi cuarto, por el mismo ventanal que salí antes, le puse el seguro a la puerta y cerré todas las cortinas, Jorge encendió una de las lámparas al lado de la cama, apenas termine me quite el bikini, Jorge ya estaba desnudo y me miraba mientras se agarraba la verga, me arrodille como una sumisa esperando la orden de su amo, me fui gateando hasta que llegue a esa deliciosa erección, saque la lengua pidiéndole, eso a Jorge le encantó, de inmediato me dio golpecitos con su verga en la cara, me la frotó en la lengua y después me la ensartó por la garganta, soltó un jadeo pesado y yo emití una arcada, me sostuvo la cabeza y me follo la garganta, fue delicioso como reprimía los gemidos, como yo aguantaba no hacer demasiado ruido.

Se fue a la cama y se la seguí mamando, comenzaba a descubrir que eso a él le encantaba, pero yo necesitaba sentirme llena, mi coño palpitaba de hambre y deseo, así que lo monté, me clave su verga con apuro, solté un gemido sin miedo a ser escuchada, lo cabalgue como una loca, el sonido del choque era sonoro y continuo, Jorge me sostenía de la cintura y metía su cara entre mis tetas, jadeaba sin parar, se echó hacia atrás, recostándose en la cama, me sostuve de su pecho sin parar de moverme pero está vez el empujaba duro desde abajo, me agarro de la cadera y bruscamente nos giramos, estaba sobre de mi follándome con todas sus ganas, y apretó mi cuello.

—Si tu prima fuera así de puta, le perdonaba su carácter de mierda —me jadeaba en los labios y los besaba con furia.

—Pero la más puta soy yo papacito —gemí bajito, agudo y clavando las uñas en su espalda.

—Eso me encanta, una joven, así de rica y puta… —pasaba sus labios por mi cuello jadeando— Una que le encanta la verga…

—Me fascina papito, tenerla bien adentro —jadeaba sintiendo la presión en mi cuello.

—Entonces ponte en cuatro putita —me dio una bofetada y me acomodé como él quería— Te ves deliciosa así… —jadeo dándome una nalgada fuerte.

Me acaricio las nalgas y después de eso sentí como me ensartó salvajemente, me apretó fuertemente la cadera con ambas manos, empezó un intenso mete saca, jadeaba pesado, yo reprimía los gemidos mordiendo una almohada, esperaba que mamá estuviera completamente dormida o podría escuchar el fuerte choque obsceno de mi culo contra la pelvis de Jorge.

—Que bien rebota este culo— hablo entre sus jadeos y tiro de mi cabello.

—Yo lo sé papito, te encanta —hable muy agudo.

Empecé a mover mi cadera, echando mi culo contra el cuando sentía su empuje, el movimiento se volvió más rápido, se inclino más y me agarró de las tetas con ambas manos, eso volvió el movimiento más lento pero igual de rico, sentía su respiración en mi oído.

—Me encanta cuando gritas— me susurro y mordió el lóbulo de mi oreja.

—Lo sé primito, pero aquí no podemos— apretaba mi coñito y sentía como Jorge temblaba dándome metiditas bien ricas.

—Por eso me lo vas a compensar después o no… primita— me agarró fuerte de la nuca y me empujó al frente, hasta hacer chocar mi cara contra la cama, mi culo quedó bien levantado— Pero justo ahora tengo que darte un castigo…

Yo solo pude responder un “si papi” apenas audible porque me empezó a follar con fuerza, duro y sin compasión alguna, me dio miedo y no por como lo hacía, sino por el trabajo que me costó mantenerme cayada, apenas jadear y no gritar, la adrenalina por poder ser atrapados aumentaba el éxtasis, casi meto el puño a mi boca para no empezar a berrear al llegar a un orgasmo, me temblaron las piernas y Jorge soltó una risita de triunfo al notarlo.

Además este tipo había estado privado tanto del buen sexo que lo sentía hacérmelo, desesperado, ansioso, no dejaba de ser rico pero si deseaba hacerlo en donde pudiera desatarme completamente.

Nos fuimos al piso, se metió entre mis piernas y siguió follandome como un loco, lo monte solo para explotar en otro orgasmo encima de el, al mismo tiempo que me lleno de su lechita, nos fuimos a duchar y le lave la verga con mi boca bajo la lluvia de la regadera, no sabía cuando me dignaría a volverlo a ver, aunque me daba buen sexo, tenía alguien más que podría mantenerme ocupada algo de tiempo al volver a la universidad.

Si se lo preguntan, no, no hubo más sexo en la regadera, habría querido pero Jorge estaba exhausto, fuimos a la cama, desnudos y tardamos varias horas charlando, eran cerca de las 3am cuando llevo la plática hacia otro sendero y volvimos a terminar cachondeando hasta terminar montada en él una vez más, está ocasión sexo lento, rico, jadeos, susurros vulgares y termino entre mis piernas bajo las sábanas, le saque toda esa lechita que tenía retenida por culpa de una mala hembra.

Jorge salió a la mañana muy temprano, antes de que el movimiento por la retirada de las cabañas comenzará, cuando nos reencontramos subiendo nuestras maletas a los autos, nuestras cómplices miradas no pasaron desapercibidas por mi odiosa prima, Jorge se despidió de mi de lo mas normal aunque esta vez con un beso en la mejilla, yo fui con mi madre en nuestro auto y Jorge por supuesto en la camioneta de mis tíos.

Durante el trayecto Jorge me envió mensajes, me decía cosas que me generaban un cosquilleo en el coñito, me decía lo rico que la había pasado, lo mucho que le gustaba mi culo y estar dentro de mi.

“Quiero llenarte de leche ese rico coñito en mi casa”

Sonreí casi nerviosa por esa vulgar invitación, por supuesto que la acepte.

“Tu dime cuándo y allí me tendrás papito”.

De solo pensarlo me calenté, estar en su casa significaba estar completamente solos y cómodos, ya no entre rocas y árboles, o tener que aguantar gritar o gemir, tenía mucha curiosidad de como sería ese encuentro.

Loading

4 COMENTARIOS

  1. Como me encantan tus relatos mami, me la ponen dura al instante y acabo deslechandone imaginando Qué soy yo quien te da pitó. Ojalá y sigas compartiendo tus puterias sabrosa. Un beso y un apretón de culo ricura.

      • Gracias a ti mami, tu calentura me tiene completamente fascinado. Me gustaría charlar por otro lado, si gustas bebé.

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí