Incesto con mi papá (4)

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T. Lectura: 10 min.

Nota: recomiendo leer la parte anterior…

¡¡Estando ellos casados!!

¿¿Con que cara vería ahora a mi mamá??

¡¡Nunca más podría volver a verla a los ojos!!

Lo mismo a Andrea, a los pocos amigos que yo tenía, a los colegas de la oficina.

A todo el mundo…

La cabeza me empezó a dar vueltas, me le quedé viendo y le dije:

-Tengo que salir de aquí.

Papá como un rayo se levantó de la cama y rápidamente me tomó de la mano.

-¿Hija a dónde vas? ¿Qué tienes? ¿Por qué te quieres salir del cuarto?

-¡¡Esto que acabamos de hacer, no es normal, está fuera de toda realidad!! – dije empezando a transpirar debido a un inicio de ataque de ansiedad.

-Si crees que sexualmente no somos compatibles te suelto en este instante.

-No… no es eso… – ¿Pero es que papá no puede ver lo obvio? ¿Qué acaso tengo que ser más explícita?

-¿Entonces? Lo hemos comprobado, somos compatibles en todo inclusive en la intimidad.

-He traicionado a mi mamá, a toda la familia- dije, con un nudo en la garganta.

-No has traicionado a nadie- me dijo papá mientras me abrazaba fuertemente, pude sentir como su pecho se pegó a mis tetas, sus brazos me rodearon.

-Déjame salir por favor, que esto quede como un lindo recuerdo y ya.

-Mar, dime una cosa, todo esto que hemos estado viviendo, ¿crees que lo debemos de soltar? ¿De dejar ir?

-No… pero… – no pude acabar la frase, papá me interrumpió.

-¡¡Pero nada!! ¿No hemos vivido una experiencia íntima de lo más intenso?

-Si… pero… – tampoco pude acabar la frase.

Escúchame Marlene ya me cansé de que te niegues a la felicidad y a tu bienestar, si te quieres ir, adelante, no te voy a detener, solo que no estás siendo justa ni contigo ni conmigo. Deja tus prejuicios a un lado, debes dejar de preocuparte por tu mamá, por tu hermana, por la familia, deja de preocuparte por todos ya que ahora debes de concentrarte en ti, en ser feliz tú, en ser egoísta, si me permites la palabra, egoísta para contigo misma. Mientras te sigas preocupando por los demás, nunca serás feliz, te lo aseguro.

Abrí enormemente los ojos.

Inmediatamente quise decir algo, pero no pude ante la contundencia de sus palabras, quedé sorprendida.

Estuvimos en silencio unos minutos los dos abrazados.

-No quiero lastimar a nadie, ni que me lastimen a mí –al fin atiné a decir, inmóvil y cabizbaja.

-Nadie te va a hacer daño y tú no estás lastimando a nadie, solo estás viviendo con la máxima intensidad que te mereces.

-Papá yo… – Alzó mi cabeza con su mano y me dio un beso que sentí tan emocional, tan conectado conmigo.

Le correspondí porque simple y sencillamente me sentía segura en sus brazos, con su cuerpo pegado al mío, con sus palabras.

Nos empezamos a besar más intensamente mientras seguíamos desnudos en las penumbras.

En eso sentí que algo se apoyaba en mi entrepierna, bajé mi mano.

¡Vaya! Pude sentir el pene erecto de papá apuntando hacia mí.

-Creí que estaba en reposo.

-Mar esto es lo que me haces sentir y para que veas cuanto te amo mi verga te lo quiere demostrar una vez más con hechos.

-Prométeme por favor que nadie saldrá lastimado de esto que estamos haciendo.

-Te prometo que tú serás feliz conmigo, ven acompáñame otra vez a la cama.

Papá me recostó suavemente para ponerse encima de mí, sentí dos de sus dedos palpando mi interior. No me los esperaba así que di un pequeño respingo.

-Mar ya estás lista otra vez, ya estás bien mojadita.

Y sin más, nuevamente sentí su pene en mi interior, pero a diferencia de la primera vez ahora fue de otra forma, no fue una entrada suave milímetro por milímetro, esta vez fue de un solo envión.

Arghhh mmmm, ¡oye espera!

-Hija, así tiene que ser esta vez, no digas nada, solo siéntelo.

Ya había dicho muchas cosas y ya había puesto un sin fin de pretextos, así que en esta ocasión decidí aguantarme y solo cerrar los ojos.

Una vez más empecé a acostumbrarme, cada uno de sus vaivenes se sentían deliciosos!!

Nuestras caderas volvieron a entrar en sincronía, mientras papá se llevaba uno de mis pezones a la boca lamiéndolo como si no hubiera mañana, eso me provocó una excitación adicional a lo que ya estaba sintiendo.

-¡Pero que tetas Mar! Para exprimirlas todas, ya me imagino el día que den leche, ¡eso va a hacer todo un espectáculo!

¿Por qué hablaba tanto papá? Yo solo oí algo de mis tetas y de un espectáculo. ¿Qué acaso no puede concentrarse en seguir penetrándome y ya?, después podemos seguir hablando todo lo que quiera.

Era tal lo que sentía por dentro que empecé a volver a percibir esa sensación tan reconocible en todo mi cuerpo, volvía a empezar a transpirar, pero no de ansiedad sino ahora de placer que estaba recibiendo del pene de papá.

Me volvía a agitar muchísimo, él se dio cuenta y me dijo:

-Hermosa creo que hay que cambiar de posición.

Ahhh nooo, no iba a dejar que me volviera a aplicar el mismo truco que hace rato.

-Nooo, no te lo voy a permitir – le dije casi bramando…

-Pero es que Mar.

Y como una boa aferrándose a un tronco así me enrosqué en su cuerpo, como yo estaba boca arriba con mi espalda pegada a la cama tuve que apoyar mis dos brazos y manos enrollándolas en su espalda que estaba al aire y mis dos piernas las subí y las entrelacé arriba de sus caderas apretándolas, envolviendo su pene con mi vagina.

Cuando así lo tuve empujé mis dos piernas hacia mí, ocasionando que la cadera de papá también se hiciera hacia adelante y me introdujera todavía más de su miembro en mi interior.

-Mar… q… que… estas… ha… haciendo.

-No voy a dejar que me lo saques otra vez con el pretexto de cambiar de posición, ahora aquí eres mi prisionero y no voy a dejar que te salgas, al único lugar a donde ahora puede ir tu pene es solamente más hacia adentro.

-¡¡Hija espera… aa… v… vas a hacer que me corra!!

Yo había dejado de pensar con claridad, era tal mi calentura que ya no me importaba nada, lo único que quería era tener otro mega orgasmo y no iba a dejar que nada me lo impidiera.

Papá cerró los ojos, intentando contenerse, dominarse para no correrse y por lo tanto desacelerando el ritmo de sus caderas e intentando sacarlo.

Eso es algo que yo no iba a dejar que sucediera, lo quería más rápido y más profundo, así que volví a retraer mis piernas hacia mí y por efecto dominó sus caderas se inclinaron todavía más hacia mi intimidad, más profundo, más intenso… ahí viene… ahí viene un mini terremoto en mi interior, siii ¡¡era ahora o nunca!!

Noté que a raíz de ese último empujón papá por más que quiso no pudo evitar llegar a su punto de no retorno, apretó los ojos, empezó a bufar, inició un ritmo frenético de empellones.

Las transpiraciones se hicieron de lo más intensas… ambos empezamos a gemir… ¡¡papá explotó!!… sentí otra vez como se vació en mí… su semen otra vez en mi interior.

Mientras tanto yo estaba al borde del orgasmo.

-¡¡Papá, por diosss, me vengoo!!- grité, mientras me sacudía de placer una y otra vez… ¡¡Uffff, pero que delicia, que locura, que corrida!!

-Ahora no me puedes echar la culpa a mí, tú fuiste quien me orilló a que me vaciara adentro – jadeaba papá visiblemente agitado por el orgasmo que acababa de tener.

-Es verdad, ahora fue mi culpa – ronroneé mientras entrelazaba mis dedos con su cabello.

-No te preocupes amor sin falta mañana voy por tu pastilla.

Caímos nuevamente rendidos en la cama, sudando por todas partes, besándonos, diciéndonos cosas lindas, nos abrazamos y nos fuimos quedando profundamente dormidos poco a poco.

Me despertaron unos ruidos de claxon, alguien estaba pitando como loco en alguna casa vecina. Sentía mucha pesadumbre, dolor en todos los músculos, como si hubiera corrido un maratón ida y vuelta, seguía abrazada de papá, pero él no se había despertado todavía, quedamos los dos con la piel como pegajosa de tanto sudor, las sábanas estaban manchadas y húmedas, el sol parece que ya está iluminando con toda intensidad, ¿qué hora era?

Alcé la sábana con la que estábamos tapados y pude ver desnudo a papá ahora sí con plena luz, mi mirada se dirigió hacia más abajo, ¿sería lo suficientemente curiosa como para dar un breve vistazo a aquello que había tenido dentro de mí?, si por supuesto, lo vi, era claro que estaba en “modo de reposo”, sin embargo, me le quedé observando, tenía su cabeza, su tronco, sus pliegues, sus venas, sus testículos grandes y ovalados, todo completamente depilado, ¿Cómo es posible que algo que está en ese estado tan tranquilo pueda crecer de tal tamaño y ponerse duro como una roca? Fascinante, sin duda.

Quizá había sido un error haberlo hecho en la oscuridad o tal vez debí de haber aceptado su oferta de encender la lámpara, en verdad me gustaría verlo en completa erección, quizá la próxima vez voy a ponerle un reflector para verle hasta los poros… mmm… el pensamiento produjo que se me humedecieran mis labios vaginales… no duró mucho porque tuve un presentimiento, alcé mi mirada y vi a papá con los ojos abiertos mirándome fijamente.

-Buenos días Mar, ¿te gusta lo que ves?

-Emm, cof, cof, si emm, bueno, me pareció ver que tenías como una roncha en el muslo, algo te ha de haber picado, un mosquito tal vez.

-Ajá un mosquito.

– Si… emm… ¿Qué hora es?…

-¡¡Amor!! ¡Es casi medio día!, es tardísimo y aunque me gustaría quedarme contigo todo el día en la cama tenemos muchísimas cosas que hacer – exclamó papá visiblemente contrariado por habernos quedado tanto tiempo acostados.

-Escucha hija tu mamá debe llegar en un par de horas y tu hermana tampoco debe de tardar, tenemos mucho trabajo.

Era verdad, el cuarto estaba hecho un revoltijo, sábanas manchadas, ropa tirada en el suelo, mis pantys quien sabe dónde estaban, una cobija llena de pétalos, almohadas desacomodadas, un muñeco de peluche en forma de oso (propiedad de mamá) que había sido testigo mudo de lo que pasó, pero que también estaba tirado, velas y cera en diferentes rincones y ni se diga el ambiente, se percibía el olor a sexo, había que orearlo y hacer todo esto rápido antes de que llegara mamá.

-Yo me encargo de todo este cuarto- le dije a papá.

-Excelente amor, encárgate de la casa yo tengo que ir a la farmacia a comprar tu píldora del “día siguiente”, así como también comprar algo de comer, ayer con la cena que tuvimos se gastó lo poco que había en el refrigerador, no hay nada, y estas mujeres cuando lleguen van a venir con hambre, así como la que yo tengo y de seguro tú también. Me voy a dar una ducha rápida.

-Yo me bañaré después, porque además la sala también hay que arreglarla, quedaron las velas ahí puestas y la cocina está hecha un desastre, no se lavó ningún traste, no se limpió la estufa, en fin… mucho trabajo.

Procedimos a realizar lo convenido, mientras papá se duchaba yo me vestí con lo primero que encontré y me até el cabello con una liga, no había tiempo para arreglarse, eso después.

Bajé a limpiar la sala, lo hice relativamente rápido, me dirigí a la cocina, ¡¡limpiarla me iba a llevar horas!!, decidí que era más importante el cuarto de mamá, mientras papá se despedía de mí con un rico beso de lengua y salía a comprar lo ya mencionado yo subí al cuarto, también era bastante, pero era prioridad.

Mientras recogía todo y limpiaba a conciencia, me empezó a regresar la ansiedad, se me metió una loca idea en mi cabeza de que si mamá notaba algo fuera de lugar entonces se iba a percatar de lo sucedido y que por ejemplo, si veía un pliegue de la cama mal doblado ella sacaría por conclusión que eso se debía a que me había acostado con papá, o que si el oso estaba viendo hacia el sur en vez de hacia el norte ella se daría cuenta de lo nuestro, totalmente absurdo.

Sin embargo, esa idea seguía creciendo por lo que me puse a limpiar como una obsesionada, no debía quedar ni un solo rastro de manchas, ni de arrugas, ni de nada desacomodado, por supuesto que eso me llevó mucho tiempo, más de lo debido, dando como resultado que nuevamente volví a transpirar, pero no de ansiedad ni de placer sino ahora del trabajo físico de dejar reluciente el cuarto, tenía que dejarlo de tal forma que yo sentía que debía hasta incluso pasar una prueba del ejército con el guante blanco.

¡¡Lo logré!!, todo lo vi brillante, hasta el olor en el ambiente ya era a lavanda.

Sumamente cansada bajé ahora a limpiar la cocina… cuando para mi sorpresa ¡¡vi a mamá entrando a la casa!!

¿Cómo es que no oí nada, la cochera abriéndose, el carro estacionándose?, estaba tan ensimismada en mi obsesión de limpieza que no me percaté.

-Hola Mar, ¿cómo estás?

Inmediatamente bajé la cabeza, estaba segura de que si mi mamá me veía a la cara leería en mi frente el letrero de “Culpable”

-H… hola m… mamá, pensé que llegarías más tarde.

-Pues no, la convención estuvo terrible, súper aburrida, no tenía caso quedarme, que ni se les ocurra volverme a invitar, por eso decidí salirme temprano y me trajo beneficios ya que la carretera estaba sin tráfico.

¿Que no me das un beso de bienvenida?

Instintivamente di un paso hacia atrás, todavía no me había bañado y no quería darle un beso a mi mamá, sale sobrando decir que también en mi imaginación pensé que si me tocaba la mejilla o si olía mi piel también se daría cuenta de lo sucedido, sin embargo, ella fue la que se me acercó y me dio el beso… en ese momento mamá sí que se dio cuenta de algo…

-Oye Marlene, ¿qué te pasó? estás toda fachosa, desarreglada, desaliñada, estás echa un desastre. Por cierto ¿Que no fuiste a trabajar hoy? ¿Has estado todo el día flojeando? Ve la hora que es y mírate nada más cómo estás, está bien que tengas buenos genes, pero no es excusa.

-Emm no me siento muy bien hoy mamá.

-¿Dónde está tu papá, él si fue a la oficina?, ¿ya llegó Andrea?

-Papá salió a comprar algunas cosas, Andrea todavía no ha llegado- dije siempre con la mirada hacia abajo.

-Marlene, qué barbaridad, deberías de arreglarte aunque sea de la forma más básica. Bueno eso lo vemos después, tengo mucha hambre voy a la cocina por algo de comer.

Mamá entró a la cocina, en eso viene llegando papá, sentí un alivio inmenso, él venía cargando las bolsas de la comida, pero entre ellas también observé una bolsa pequeña, de seguro eran mis pastillas de la farmacia. Ella también lo debió de haber visto llegar por qué inmediatamente soltó un grito:

-¡¡Arturo!!, ¡¡ven inmediatamente!!

Papá apenas y me saludó para dirigirse hacia donde estaba mamá, enseguida la oí decir que la acompañara al jardín.

Desde que tengo uso de razón me acuerdo que el jardín es el lugar por excelencia para sus discusiones, según ellos porque estaban fuera de la casa y pensaban que ni mi hermana ni yo nos daríamos cuenta… pfff qué absurdo…

A través de una ventana los miraba, mi mamá estaba roja de coraje se veía que hablaba enojada, manoteaba, hacia aspavientos, papá parecía un monje tibetano, se encogía de hombros y solo asentía o negaba con la cabeza.

-Mar, ¿pero qué haces espiando?

De la impresión di un pequeño salto, inmediatamente me voltee y vi a Andrea detrás de mí, no supe en que momento entró, era la segunda vez en el día que por estar totalmente distraída me habían sorprendido.

-Están discutiendo.

-Y vaya que sí, mamá parece un ogro, espero que no sea por algo que yo hice, no he hecho nada malo. ¿Qué hiciste en nuestra ausencia Mar? Espero que te hayas comportado.

-Creo que no me siento bien – dije con un dolor naciente en el estómago, una de esas punzadas de estrés que aparecen en momentos de alta tensión, sentí que empezaba a transpirar.

-Ya lo creo, te ves fatal, ¿que acaso fuiste a los albergues a lavar ropa? ¿O qué? Jajaja… oopss ya vienen de regreso, yo mejor me voy a mi cuarto- dijo mi hermana.

Demasiado tarde, mamá desde que venía entrando del jardín nos llamó y dijo que era la hora de comer y que quería hablar con todos nosotros. Mis manos ya estaban sudando, las punzadas se acrecentaban.

Nos tuvimos que sentar en la mesa de la sala, papá sacaba la comida de las bolsas y las servía.

Conocíamos muy bien a mamá, sabíamos que cuando se enojaba apretaba la mandíbula, fruncía el ceño y el aire se tornaba denso.

Como ni mi hermana ni yo sabíamos a qué venía su molestia entonces Andrea que siempre hablaba hasta por los codos ahora no decía ni pío (quizá eso era lo único bueno de ese momento).

De repente sentí la pesada mirada de mamá clavada en mí.

¡¡En ese instante me di cuenta de que el problema era conmigo!!…  diosss nooo… lo que me faltaba.

-Antes de empezar a comer quiero preguntarte Marlene si tienes algo que decirme.

Andrea me volteó a ver inmediatamente con un esbozo de sonrisa, ahora que sabía que el problema no era con ella se empezaba a regodear con la escena.

-A qué te refieres mamá.

-¡¡No te hagas la ignorante!! ¿¿Que acaso crees que no sé lo que tú y tu papá hicieron ayer en la noche??

¡¡Sentí que se me bajó la presión en un segundo!! ¿¿Cómo era posible esto?? ¿¿Cómo mamá se pudo haber enterado?? De seguro leyó en mi cara el cargo de conciencia que llevo, yo tengo la culpa, no oculté bien mi rostro y entonces mamá lo supo desde el instante que me vio.

Me dio mucha tristeza que esto se haya acabado justo cuando papá y yo estábamos empezando a conocernos íntimamente.

De reojo miré a papá… y… algo no cuadraba… nos estaban a punto de descubrir, prácticamente solo en espera de mi confesión y papá estaba tan tranquilo como si estuviera en un domingo en el parque, ni un atisbo de preocupación o de ansiedad, ¿Qué acaso él sabía algo que yo no? ¿De qué hablaron exactamente en el jardín?

-Emm… yo… b… bueno… e… es… q… que – no podía juntar más de dos palabras, no tenía ninguna excusa lógica, ni coherente, ni creíble que decir solo atiné a balbucear.

Una vez más empecé a transpirar, pero no de ansiedad, ni de placer, ni de trabajo físico sino ahora de zozobra e incertidumbre.

Pensé que no tenía caso seguir con esto, se venía el fin de mi mundo, sería un escándalo, Andrea se llevaría la sorpresa de su vida con lo que yo estaba a punto de decir.

En ese preciso instante papá comenzó a hablar…

-Laura tal y como te comenté en el jardín, Mar no tuvo la culpa, creo que estás haciendo una tormenta de algo muy menor.

-¿¿Muy menor?? ¿¿Te parece menor lo que sucedió anoche??

-La verdad sí, estás exagerando en cargarle a ella la responsabilidad cuando todo fue idea mía.

Para este punto yo ya estaba al borde de un episodio de baja de presión, no podía creer que papá estuviera tan tranquilo adjudicándose la responsabilidad de algo en lo que yo también accedí y participé.

-O sea, tú y Marlene cenan, ¡¡se acaban toda la comida, la cocina la dejan hecha un desastre, toda sucia, los trastes sin lavar, el refrigerador sin nada, los perros encerrados sin comida dejados ahí a su suerte!! ¿Qué creen que no me iba a dar cuenta de eso que hicieron ayer en la noche? Y responsabilizo sobre todo a Marlene por que a ella le dejé encargada la casa, me voy una noche y mira nada más lo que sucede y además llego y la encuentro en fachas, flojeando de lo lindo, ¡¡Qué te pasa Arturo!! ¡¡Cómo es que la defiendes!!

-Ya te dije, yo hice de cenar, yo quedé en limpiar y no lo hice, Mar se sentía mal y por eso es que está así.

-¡No me digas!, ¿En serio? Y que tienes hija anda cuéntame- dijo mamá con cierto sarcasmo.

¡¡Por un lado me sentí como la mujer más afortunada, mamá no sabía nada de lo nuestro!! ¡¡Qué felicidad tan grande!! De solo pensar que estuve a punto de confesar…

Continuará.

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