Corrí al cuarto de mis padres, cerré y tranqué la puerta. Me senté en la cama, con la cabeza entre las manos. Angustiado porque me habían descubierto espiando a mi hermana y mi tía. Qué pensarán de mí, soy tremendo pajero. Todo porque la puerta se cerró de golpe.
Capaz no me habían descubierto, capaz solo piensan que el viento golpeó la puerta.
-Tadeo sé que estás ahí y que nos viste coger con tu hermana. Así que abrí la puerta del cuarto.
Se me vino el alma al piso. Estaba entregado, me habían descubierto. Con qué cara iba a mirar a mi tía Eli ¿y a mi hermana?
¿Confieso que las vi y me entrego… o les digo que le voy a decir a todos lo que vi y que pienso escracharlas?
-No quiero pelear sobrino, no te asustes, por favor, abrí.
-Me parece que tenemos que hablar con la tía los dos, yo estoy contigo bro.
Escuchar a mi hermana del otro lado me tranquilizó. Me calmé un poco y pensé más la situación. Exponerlas con el resto del mundo también era exponerme a mi. Porque en cuanto el mundo se entere que ellas habían cogido, también se iba a enterar que yo me había pajeado con ellas. Así que opté por la única salida posible, abrí la puerta. Mi tía entrando me soltó:
-Tadeo, ¿te gustó lo que viste?
-Tía perdóname yo no quería hacer eso, no pude dejar de mirar. Yo no quiero que se enojen conmigo.
-¿Te gustó?
-Si
-¿A vos te parece que nosotras estábamos disfrutando y siendo felices?
-Si
-¿Vos querés disfrutar con nosotras?
Quedé en una pieza, si bien había fantaseado con entrar a la habitación y con la pija parada decirles “¿chicas necesitan algo de esto?”.
Ese tipo de persona no soy yo.
Me encantaría tener confianza y seguridad, pero no. En mi mente me imagino situaciones donde soy el mejor actor porno y el resto espera mis comentarios y acciones, pero no. Me gustaría tener la confianza para bajarme el bóxer y decirles “pueden empezar a disfrutar”. Pero lo único que me salió fue:
-Tía no está bien, ustedes con Tania siempre tuvieron otra relación y yo… yo soy varón.
-La relación entre nosotras se dio porque yo siempre quise que la tía me ayude y le pedí consejos. No tiene nada que ver con nenas y varones.
-Ustedes siempre tuvieron otras cosas de que hablar Tania.
-Igual Tadeo no entiendo tu respuesta y tus comentarios. Yo quiero saber si ahora te gustaría disfrutar con nosotras dos, no te pregunté cómo te sentías con la relación que tenemos con tu hermana.
No entendía a dónde quería ir con esta charla y esas preguntas. Tania siempre me contaba algunas cosas de las que hablaban con la tía Eli. Siempre fue nuestra preferida, a mi me encantaba igual que a ella lo liberada y feliz que se mostraba la tía. La que sabe cómo manejar la situación es Tania, yo en eso la sigo a ella. No supe qué contestar y el silencio se tornó incómodo.
-Tía, a Tadeo le va a encantar.
-Muy bien, ahora que ya nos confesamos que nos cogeríamos entre todos. Vamos a ordenar la cosa. La primera vez entre hermanos no es fácil… y Tadeo para vos creo que va a ser más difícil.
Con mi hermana nos miramos a los ojos. En una milésima de segundo supe que le iba a confesar todo a la tía. No está bien que se lo cuente. Yo no estoy preparado para esto.
-Tía nosotros ya… algunas cosas hemos hecho.
Se dio cuenta de mi cara y sobre la mitad de la frase la intentó de acomodar. No es necesario que siga pensé. La tía Eli ya se dio cuenta que habíamos pasado algunas fronteras que no se pueden cruzar. La tía fue al vestidor agarró un salto de cama de mamá que estaba colgado y se lo puso.
En ese momento mi hermana me hizo un gesto sin hablar con las manos juntas, pidiéndome perdón. Se dio cuenta que habló de más. Estaba molesto con ella, tendríamos que haber hablado antes de contarle.
-Tadeo, vos no te sentís cómodo ¿no?
-Tía esto no está bien. Sos la hermana de mamá.
-Estoy de acuerdo y no quiero meterme en sus secretos. Pero todos los hermanos y hermanas tienen secretos.
Bajo la cabeza, se encaminó hacia el vestidor de mamá, diciendo:
-Su madre esconde uno acá en el cuarto.
Abrió la puerta espejo y señaló para adentro.
-Pero ustedes ya lo sabían.
Como sabía todo eso mi tía. Sabía que mamá tiene un doble fondo en el vestidor, que nosotros lo sabemos y además no tiene pudor de soltarlo así.
Las piezas empezaban a encajar despacio en mi cabeza. Sí, ella era la mujer que había sacado las fotos a mis padres.
¿Cómo es que pasó eso? ¿Mi madre y mi tía cogían de toda la vida? ¿Cómo lograron incluir a mi padre? Pero lo que más sorprendido me tenía es, ¿cómo sabía que habíamos descubierto el “sex-shop” de mis padres?
-¿Sos vos la que les saca las fotos a mamá y papá?
-Si, y no solo eso. Hemos disfrutado muchísimo siempre, al principio nos costó y después pasamos mucho tiempo sin vernos de “esa manera”, pero hace unos años volvimos a disfrutar.
-Tía me parece que tenés mucho para contarnos…
La frase de mi hermana abrió un relato de la tía bastante largo que resumo:
“Nosotras al igual que ustedes compartimos siempre muchas cosas. En realidad al ser las dos chicas compartimos más que ustedes. Cuando éramos más jóvenes y nuestro deseo sexual explotó, nos ayudábamos a tocarnos y nos dábamos placer juntas. No nos ocultábamos nada. Nos descubríamos juntas, daría cualquier cosa para volver a sentir esos primeros orgasmos, toscos, bruscos, sin miramientos. Puro placer.
Cari siempre fue más quedada como se imaginarán, yo la orillaba a dar un paso más. Pero ella cuando está caliente, queda ciega y no tiene límites. Eso pasa hasta el día de hoy. Fantaseábamos con que una era hombre y hacía gozar a la otra, una vez muy caliente ella me propuso conseguir una pija para jugar las dos. Así que compramos nuestro primer dildo, luego un consolador y así empezaron a aparecer un montón de juguetes sexuales que nos volvían locas. Luego tu madre conoció a su padre y ya desde las primeras citas yo me pajeaba mirándolos coger.
Ella lo sabía y dejaba la puerta abierta a propósito. Hasta que un día cogiendo con tu padre le dice: “me encantaría verte coger a mi hermana”, al poco tiempo me sumé a ellos. No voy a entrar en detalles, pero lo importante es que por un tiempo paramos. Hace unos años volvimos es todo lo que diré por ahora.
Lo que realmente no saben y acá viene la primicia, es que esa puerta tiene un sensor que le avisa a tu madre que está abierta. En su celular aparece una notificación. Por eso realmente me mandó a venir a esta casa. Se enloqueció pensando que estarían haciendo ustedes con esa puerta abierta.”
Me quedé helado, había muchísimas cosas a ordenar en mi cabeza. Primero, mi familia está rota. No puede ser que estemos así de mal, esto era un relajo y siempre lo había sido. Como pude ser tan ciego. Por eso Tania es como es. Por eso yo soy tan tímido también en estos temas. Mi madre y mi tía están mal de la cabeza y llevaron a toda la familia a este mundo del sexo, la lujuria, el morbo y el deseo sin límites.
Así que empecé con la primera pregunta que me salió.
-¿Y ahora qué?
La primera en responder fue Tania.
-Hermano, esto explica muchas cosas que sentimos y porque no nos podemos controlar cuando nos calentamos.
-Que lo explique no quiere decir que esté bien.
-Tadeo entiendo lo que decís y también entiendo lo que dice tu hermana. Yo misma estuve en ambas situaciones durante mucho tiempo. Está claro que desde hace tiempo definí que hacer y cual es mi postura con respecto al tema. Pero su madre no coincide conmigo. A veces estamos más cercas y a veces más lejos.
-¿Mamá no quiere que nosotros hagamos lo mismo?
-No Tan-Tan.
-Y está bien, yo estoy con mamá. Esto no está bien.
-Bueno entonces está claro la postura de ambos: Tania está dispuesta a disfrutar y gozar sin límites y Tadeo no.
Tania me miró a los ojos y como si me estuviera pidiendo un favor importantísimo y un pedido muy difícil me dijo.
-Hermano, yo te amo y te respeto. Pero también tengo que decirte que si vos no estás conmigo en esto, no es lo mismo. Sos parte fundamental de mi placer, contigo disfruto mucho más que con nadie y no me gustaría que dejemos de hacerlo.
-Tan-Tan, eso no le hace bien a tu hermano. Vos disfrutas en el momento y luego cuando lo recordás. Pero si entendí bien a tu hermano el después es lo que lo pone intranquilo.
-Les pido que me den tiempo. No puedo y no quiero ahora pensar.
Mi hermana y mi tía se fueron. La cabeza me da vueltas, me acosté en la cama de mis padres. Todavía olía a sexo y eso me generó sentimientos encontrados.
Me dormí casi toda la tarde, soñé de todo un poco. Mi madre desnuda me invitaba a coger, mi padre y mi tía en mi cama y Tania empujándome las nalgas para que penetrara con más fuerza a mamá.
Desperté de noche con un ruido, que estaba pasando. Me costó darme cuenta que eran carcajadas. Venían del living. Me levanté y fui directo. La situación era muy bizarra.
En la mesa de la cocina, ya con algunos tragos sobre la mesa, estaba mi tía y mi hermana con una mujer de pelo largo morocha lacia y maquillada por demás para la situación. Menos Tania y yo las dos invitadas estaban vestidas con ropa como para salir. Tania se había puesto el mismo babydoll del día anterior. Todo en ella despertaba sexo y placer. Mi tía una pollera que evidentemente era de mi hermana porque no le tapaba mucho y un corpiño grande que le tapaba bastante pero no dejaba de ser un corpiño. No sé si era el push up o qué pero le hacía tremendas tetas.
La nueva tenía un top pegado al cuerpo sin corpiño, era evidente porque se le notaban sus pezones duros. No tenía mucho pecho apenas daba para llenar esa prenda que traía. Pero su carita era muy femenina, nariz afilada, ojos color miel, de un marrón muy claro y la boca de labios gruesos pintados de un rosado pálido. Fue la única en pararse para saludarme cuando entré a la habitación. Noté que traía una mini también muy cortita y apretada como de cuero. Me tendió una mano y me dijo:
-Ámbar, buenas noches. No pretendíamos molestarte pero la conversación se puso un poco picante y capaz gritamos de más.
-Hola, no, no hay problema es que… no sabía que vendría gente y estoy un poco sorprendido… todavía no me termino de despertar.
-Bro, se nota que estás un poco despistado porque seguís en ropa interior pero en cuanto a lo de dormido no estoy tan segura… (mirando hacia mi pene)
Estaba con la pija dura, no sabía si era por el sueño, por esas mujeres que estaban delante de mí o por lo que mi inconsciente y mi morbo se imaginaba lo que vendría después.
-Jajaja sobri, no te pongas mal. Por lo que escuché y algunas veces ví, es normal que los hombres se levanten con una erección. Por otro lado yo hoy iba a salir con Ámbar pero tu hermana nos invitó a hacer la previa acá y no me pareció mal.
Sentía que todas estaban mirando mi erección y sobre todo la nueva muchacha que estaba conociendo. Me disculpé, inventé una excusa y me fui a mi cuarto.
Ellas se fueron al de Tania a prepararse o eso imaginé. Fui al baño no prendí la luz, quería ver si podía espiarlas. Noté que la puerta de su cuarto que daba al baño compartido estaba entornada, ¿la abran dejado abierta a propósito?
Me asomé y por la rendija que quedaba utilizando el espejo de la pared como aliado podía tener una vista de casi todo el cuarto. Mi tía se estaba sacando la ropa y comentaba que la ropa que Tania le había prestado le quedaba chica. Ámbar reía y le agrega “cualquier excusa para quedar desnuda te viene bien ¿no?”. Todas largaron una carcajada fuerte, pero la Tía fue un poco más como de costumbre y le replica: “a la única que queremos ver toda desnuda es vos bebé, mostra eso que tenés abajo de la mini”.
Ámbar se da vuelta, dándole la espalda a ellas y baja la cremallera de su mini despacio. Dejó ver como unos elásticos muy finitos de su tanga enmarcaban el comienzo de unas nalgas redondas pero chicas. Muy blanca su piel lo que contrastaba mucho con el rojo de la ropa interior. Se bajó la pollera en un baile sensual. Miró por arriba de su hombro y les dijo “¿les gusta mi colita? como se imaginarán no es virgen… pero me parece que ustedes lo que más les interesa esto”
Se dio vuelta y saltando la pollera que estaba en el piso y se paró derecha con las piernas apenas abiertas. La tanga apenas contenía sus testículos y por la parte de arriba dejaba escapar toda la cabeza de su pija. El glande no era muy grueso y terminaba medio en punta. Bajo lentamente la tanga hasta llegar hasta la mitad de sus muslos y la verga quedó dura apuntando al frente. Toda depilada y erecta se notaban sus venas.
Mi hermana fue la primera en acercarse a besarla, le hablaba al oído y Ámbar cerraba los ojos mientras se acariciaba su pene. Tania le levantó el top y se lo sacó por encima de la cabeza, comenzó a besarle el cuello y bajó con su lengua hasta sus tetitas. Tenía los pezones duros y bien grandes de color rosa. Era una muñequita de porcelana sin un pelo en su cuerpo y su palidez combinaba a la perfección con sus dimensiones. A diferencia de mi tía que se paró en ese momento y se acercó también a besarla. Su cuerpo voluptuoso y con muchas curvas contrastaba con lo delicado de la otra.
La besó en la boca y pude ver claramente como le agarraba la cara con una mano apretando sus cachetes y le pasaba la lengua por toda su boca.
Verlas besarse con esa pasión terminó de calentarme y dejé caer mi boxer al piso y empecé a tocarme. No quería acabar rápido así que subía y bajaba lentas mis caricias. Por momentos tenía que soltarla porque me estaba excitando demasiado.
Ellas se fundieron en un beso de tres, luego Ámbar y Tania empezaron a chupar y jugar con las tetas de Eli, ella separó sus piernas un poco y se metió mano pude ver como un hilo de baba bajaba por su parte interna de sus piernas. Se separó y le dijo a Tania “vamos a hacerle una mamada juntas”. Se arrodillaron las dos y con sus bocas rodearon el tronco del pene. Se movían al principio descoordinadas y aprovechaban a besarse cuando sus lenguas se encontraban. Ámbar les tomó la cabeza, una con cada mano para que se quedaran quietas. Cuando ellas entendieron ella empezó a mover su cadera adelante y atrás, esa penetración a dos bocas me trajo una oleada de placer mayor.
Se corrieron y tomaron otra postura, Ámbar se puso en cuatro patas sobre la cama, la tía Eli se puso detrás y abrió sus nalgas, dejando a la vista un culito rozado y abierto apenas. No se pudo resistir y empezó a pasarle la lengua y a chupárselo. Tania se quedó mirando un segundo como si estuviera decidiendo donde iba a sumarse. Cuando las rodeo pasó más cerca de la puerta del baño, las otras estaban distraídas y ella sin mirarme, casi como ignorándome y haciendo cuenta que yo no estaba ahí, abrió un poco más la puerta.
Eso me excitó, la complicidad con ella era tremenda. Sabía mejor que yo lo que yo mismo deseaba tenía ese poder de “dar permiso” a mis acciones incluso cuando yo dudaba. La miré a la cara cuando pasó mientras apretaba fuerte el tronco de mi pija. No me miró.
Se subió a la cama gateando y se acomodó bajo la pija de Ámbar, empezó a mamarla mientras la tía Eli le metía dos dedos por el culo. Se notaba que no iba a aguantar mucho más antes de desparramarle toda la leche por la cara a Tania.
En ese momento se separó y les dijo, “si me siguen cogiendo así voy a acabar y no quiero que esto termine tan rápido”. Parada con su figura delgada, sus tetitas y la pija dura como un palo, la envidié. Entendí lo que me había dicho mi hermana, “gozan lo mejor de los dos mundos”. Su excitación era muy evidente, de la cabeza de la pija le caía una baba transparente. Nunca había visto algo así. Tanía sin tocarla abrió su boca debajo y dejó que cayera dentro toda esa preeyaculación. Luego se paró la besó.
“Hay pocas cosas que me exciten tanto como tragarme todos los fluidos sexuales”, ante ese comentario de mi hermana, Ámbar la tiro de espaldas sobre la cama y le dijo “abrí bien esa conchita que te la quiero chupar toda”.
Mi atención estaba puesta en ellas y controlaba mi excitación para no acabar, el morbo de ver a mi hermana tragarse el precum de una trans casí me hace vaciar todos mis huevos.
Me distraje y mi tía se había puesto un cinturón que traía una verga pegada, más grande que la mía. Se acercó al culito de Ámbar que al estar comiéndole la concha a mi hermana lo tenía paradito. Mi tía mojó con su saliva el dildo y también un par de dedos. Despacio se los pasó por el rosado ano y tomó con fuerza la pija de goma para que no se escape y empezó a enterrársela lentamente.
Veía claramente como esa cola se dilataba y tragaba toda esa pija sin oponer resistencia. Me volvió loco, nunca pensé que iba a querer cogerme a una trans pero me puso a mil. Me imaginaba abrir de a poco esa cola con mi verga y lo apretado y caliente que se debería sentir. Cuando iba por la mitad frenó. Ámbar miró por arriba de su hombro y le dijo con voz ronca “no te pares ahora, metemela toda”. Con un movimiento brusco se echó a atrás y se la metió toda de golpe. Tania aprovechó ese párate para acomodarse en la clásica posición del 69. De esa manera ella disfrutaba de todo lo que salía por su pija a partir del masaje prostático que le estaba dando mi tía a Ámbar.
No pude aguantar más y estaba a punto de acabar. Espiarlas y verlas gozar me daba la oportunidad de pajearme a mi ritmo, no quería eyacular todavía pero no podría aguantar mucho más. Ellas seguían moviéndose sin descanso, mi tía cogía a su amiga sin piedad, Tania se dejaba comer la concha y esperaba el semen de Ámbar. Era una escena porno con mi familia y yo podía verla en vivo, sentir el olor a sexo y escuchar los mínimos gemidos.
“No acabes bebé que quiero que me rompas toda” le dijo mi tía mientras le taladraba el culo. Se tiró para adelante Ámbar liberando su cola del dildo. Esto llevó a que le apoye su pija en las tetas a Tania y le dejó todo el pecho empapado por su baba previa a la eyaculación. Ella se las tomó y las juntó un poco para sentirla un segundo entre sus tetas. La cola seguía dilatada no se cerraba del todo. Giró sobre si misma y se separó de mi tía y mi hermana. El pelo largo y morocho se le pegaba al cuerpo por la transpiración, se lo acomodó y se lo sacó de la cara. La miró a mi tía y le dijo ahora te toca a vos Eli, la más puta de mis amigas, te voy a coger toda.
Mi tía se tumbó levantó sus piernas tomándolas por debajo de sus rodillas y pude ver toda su concha abierta y empapada. El cinturón quedó apuntando al techo y mi hermana fue derecho a lamerlo.
Ámbar sin piedad empezó un mete saca muy fuerte y le decía cualquier ordinariez a mi tía, la que no para de gemir y responder. La verga empezó a quedar con una leche blanca sobre su tronco. Tania que ya había acabado con la chupada de concha se había tomado un descanso y ahora después de jugar con su boca y el dildo hizo algo que me enloqueció. Le puso una mano en el abdomen plano de Ámbar frenando sus embestidas, se acercó a su pija lampiña y despacio pasó su lengua por toda esa leche no eran más que la eyaculación mezclada con los fluidos de la concha de mi tía. Los juntó todo en su boca, miró a la amiga de mi tía y le dijo “tengo que ir al baño, ya vengo”.
Me quedé helado con la pija durísima, estaba a punto de tirar toda mi leche en el piso cuando escucho ese comentario. Con paso firme entro al baño y cerró la puerta. Prendió la luz, que nos cegó por un momento.
Abrió su boca y dejó caer todo lo que traía en su lengua sobre sus tetas. Estaba toda mojada. Me miró a la cara.
-Te dije que mi mayor placer siempre es contigo. Me encantaba verte como te pajeas y quiero que lo hagas conmigo. Pero lo que más quiero es que me llenes de tu leche.
Me besó y ese sabor me llevó a un escalofrío. El sabor a sexo traía y el morbo de lo puta que era mi hermana me hacían temblar. No me podía controlar y le chupé las tetas con toda la baba de la pija de Ámbar. Me sentía un poco ella, no me podía controlar. Estaba fuera de mis casillas. El orgasmo y la eyaculación no las podía controlar más. En cuanto me tocara la pija acabaría.
-¿Dónde vas a querer la leche?
-En la boca me la quiero tragar toda.
Se agachó y se metió toda mi pija en la boca. No terminó de entrar toda que el primer latigazo de la eyaculación le provocó una arcada. Se recompuso unos segundos después de haber recibido dos o tres escupidas más.
El orgasmo que estaba teniendo era increíble, no podía más. La había espiado y me había pajeado con el consentimiento de ella, y peor aún con toda su complicidad. Seguía mamando mi pija sin sacársela de la boca. Seguía jugando con su lengua y tragando. Mi erección no se iba. Yo sentí como se me aflojaron las piernas. Tuve que agarrarme de la pared con mis manos. Que puta viciosa y morbosa era mi hermana y eso me encantaba. Seguía con toda mi pija en su boca, no dejaba que la sacara.
Hasta que al fin empezó a perder dureza y ella se la sacó no sin antes pasarle la lengua despacio y limpiarla bien.
-Ahora si te podes ir a acostar y quiero que reflexiones lo que dijiste hoy. Yo no voy a renunciar a tu leche y tu pija.
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Ushh me encantó el giro que tomó, estaba ansioso por leer la continuación y ahora con más ansias la siguiente parte.