¿Qué me vas a hacer hoy?

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T. Lectura: 4 min.

Nuestras grabaciones de escenas de sexo explícito con penetraciones extremas subidas a las distintas plataformas para adultos venían viento en popa. Editábamos los videos, sacando partes que no habían quedado tan buenas y pocas veces teníamos que repetir escenas, aunque a veces era necesario, en general la relación era cuatro minutos de grabación por cada minuto de video pronto.

Habíamos descubierto un plug rojo con un agujero central, que se metía doblado en la vagina y se expandía adentro. Además de muy novedoso para hacer videos por el tamaño del agujero que mantenía abierta la vulva, era un excelente juguete para mantener la dilatación en un corte de la grabación.

Ya hacía dos días que no grabábamos porno, sí habíamos estado mirando y cada vez que lo hacíamos terminábamos teniendo sexo, estábamos teniendo en tan poco tiempo tanta vida sexual como hacía treinta años, tan desinhibida como nunca, y tan extrema que nunca nos habíamos imaginado.

Le dije

-¿Quieres probar un bdsm liviano hoy?

-¿Que? ¿Como? Sabes que no me gusta. Dijo enseguida

En la hamaca, con las piernas trabadas abiertas, y tu elijes, manos sueltas u ojos descubiertos

Ojos tapados y manos sueltas dijo enseguida.

Estábamos sentados en el patio en el borde de la piscina, ella de malla, le saltaba el bulto de sus carnosos labios vaginales, y los pezones estaban parados, y le pregunté si lo hacíamos de tarde o de noche y dijo

-¿Ahora antes de comer, ya son las dos de la tarde, no me has dicho que hay mejor luz?. ¿Bueno, vamos?

-¿Hace calor, pero si quieres?

Ella se encaminó a la hamaca de la barbacoa, yo llevé cámara, luces, toallas, lubricantes, dildos y plugs en un bolso.

Cuando llegué a la barbacoa ella ya estaba sentada en la hamaca, con los pies en los estribos, la hamaca pendía del techo sobre la mesa, su vulva estaba expuesta ya que sus piernas las tenía abiertas calzadas en dos correas que también pendían del techo, les llamábamos ”los estribos”.

-Uff, me calienta mucho verte así, tus labios están bien abiertos hoy, ¿te puedo follar antes?

-Claro. Dijo ella

Me quité el short, hacía calor, una gota de sudor corría por mi sien y otra por mi pecho, ella me la secó con un dedo y se lo pasó por su vulva, la penetré con bestialidad, ella estaba muy cómoda sentada, no sentía molestia alguna a pesar de mis embates, solo se quejó en un momento de sentir un dolor allá adentro, como en el útero, pero ya era tarde para aflojar, yo estaba a punto de descargar una carga completa de semen.

Ella dejó que yo hiciera todo el trabajo, como una puta experimentada que vende su cuerpo para que lo usen. Quedó allí sentada cómodamente en la hamaca, con su vulva semiabierta y un charco de semen arriba de la mesa. Le saqué algunas fotos con el móvil, un primer plano de su vulva chorreando, otra mas amplia donde no se veía su cabeza porque estaba tirada hacia atrás.

Antes de encender las cámaras y las luces me encargué de colocar una tela blanca grande a semejanza de un telón, cubriendo paredes y decoración, toallas arriba de la mesa cubriendo la misma, y ahora me dediqué a ella. Ya encendidas las cámaras, le puse en sus tobillos dos abrazaderas de cuero, una barra de metal extensible mantenía los pies uno bien lejos del otro, subí un poco esos estribos y quedó semi acostada, con las piernas bien abiertas y en alto y su carnosa vulva semiabierta de frente a la cámara. Ojos tapados pero manos libres, como ella había pedido.

Me arrimé a ella y le di un beso y le dije

-Suerte

-¿Como suerte?, ¿donde estas?, no te vayas. ¿Que vas a hacer? No vayas a meter a nadie en la casa, No me vayas a lastimar, yo sabía que esto me daba miedo.

-Acá estoy le susurré en la oreja

-También estoy acá, le dije mientras lamía su vulva con semen chorreante.

-También estoy acá, le dije en la otra oreja y le daba un beso mojado con lengua en la boca.

Ella estaba demasiado excitada, los pezones duros como una roca, la respiración que ya se escuchaba agitada, pasé un hielo por su abdomen, ella atinó a tocarlo con su mano, pero cuando llegó ya no estaba ahí, el hielo rozó su boca, ella se pasó la lengua por los labios, el hielo pasó por su cuello y luego por sus pezones que nuevamente saltaron como resortes. Otro hielo más grande lo pasé por su ya mojada vulva, lo metí en su vagina pero cayó enseguida. Penetré su vulva con el plug más grande que teníamos, pero se salió, por la excitación y el training que tenía ya era toda una “size queen”.

-No me hagas desear más, dijo mientras se acariciaba el clítoris

Metí tres dedos en su vulva y enseguida cuatro, ella se estremeció del placer, luego de entrar y salir por unos minutos ella me pedía la mano entera

-Imposible si no dilatamos de a poco, le dije

-Probá ahora, dale ahora, ya. Dijo

Formé un pico con la mano y después de dos o tres presiones entró completa, la engulló. Todo estaba quedando registrado en video, pero yo quería ver como estaba quedando, principalmente si estaba bien de luz, entonces usé el plug gigante con agujero central, saqué la mano, plegué el plug para meterlo y éste se expandió dentro, una vez que ya estaba en el lugar. Apagué la cámara y le avisé a ella que permanecía inmóvil, ella solo dejaba que le hicieran lo que quisieran en su vulva, solo había pedido que no la lastimaran, todo lo demás era placer.

Revisé la cámara y modifiqué ligeramente el ángulo de filmación y un poco las luces y encendí todo de nuevo, me unté nuevamente la mano en lubricante y saqué el plug que había mantenido unos minutos la dilatación, ella estaba muy predispuesta a dilatar ese día, casi no nos había dado trabajo.

Ya con la mano adentro comencé a jugar en su interior, ella se retorcía de placer, le di en su mano un huevo vibrador ya encendido y se lo puso sobre su clítoris mientras yo movía la mano hacia un lado y el otro.

Cerré el puño y comencé a moverlo adentro y afuera hasta que lo saqué cerrado, esto era un nuevo límite, nueve centímetros de diámetro, casi treinta de circunferencia, no lo puede volver a meter cerrado, pero formando un pico ya entraba y salía sin resistencia.

La grabación, con algunas interrupciones duró mas de una hora. Tuvo tres orgasmos y estaba agotada, me pedía por favor que no siguiera, no sabía si en el cuarto no tendría un desmayo, y allí dejamos.

Su vulva lucía rosada casi roja, con una abertura que dejaba ver el interior y no se cerraba, usada, extenuada, hermosa. Le pasé otro hielo por los hinchados y oscuros labios, y con algunas contracciones voluntarias de ella toma una forma más normal.

-Ahora está más linda, le dije

-¿Estaba fea? Preguntó

-No, hermosa, pero hinchada.

Se bajó lentamente de la hamaca, la ayudé, quedó sentada un ratito en la mesa, luego bajó al piso y se sentó nuevamente en un sillón.

-Siento los labios como gordos, dijo

-Están gordos, le dije

Y nos fuimos adentro a bañarnos y refrescarnos.

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